Enredos entre tu y yo — capítulo 55
La boda RyL
El gran día, 31 de agosto, estaba amaneciendo con un gran sol por delante, se esperaba que fuera un día soleado y claro en el cielo, el amanecer fue limpio de nubes con el cielo azul intenso, el gran espacio que había alrededor de la casa de los Lovegood estaba recién podado y estaba en el aire una carpa muy parecida a la de la boda de Bill y Fleur, pero a diferencia a esta le colgaban especies de serpentinas de todos los colores que aventaban chispas del mismo color, les había costado mucho trabajo a los hermanos Weasley poder colocarlas la noche anterior, ya que eran muchísimas y el hechizo era algo complicado, pero Luna estaba necia que le darían un toque inspirador a su boda.
-Hija te casaras, y me da tanto gusto que estén aquí, no entiendo la idea de que solo sea temporal, esta casa es suficientemente grande para que se queden permanentemente.
-Gracias papa, eres muy tierno, pero entiende solo es hasta que Ron pueda conseguir alguna casa para nosotros, todos han sido muy buenos ofreciéndonos algo, pero he decidido que nos quedemos aquí, no quiero dejarte solo tan rápido, pero algún día tengo que irme, mas no te dejare, lo sabes, ¿no?
-Si mi Luna, lo se perfectamente, pero bueno, tus amigas no tardan en llegar, yo tengo que ir a acomodar y aparecer las sillas y recibir la comida y todo eso… Nos vemos ahorita pequeña. Se retiro de ella dándole un beso en su frente y dejándola desayunando
-Hoy me caso con tu papi bebe, hoy seremos una familia oficialmente, nacerás en un matrimonio donde estarás lleno de amor, todos te esperamos ansiosamente, nace ya, y oye no seas malo o mala y me des muchos dolores de parto, se buen hijo y sal rápido y no me hagas sufrir, a mami no le gusta sentir dolor, ¿está bien?, oh parece que tu tía Ginny ha llegado
-¡Hola Luna! Pero mírate nada mas, parece que tu panza crece cada día, pero bueno aun así lucirás hermosa con tu vestido, sube a cambiarte que iremos a recoger la comida tu y yo a Londres, papa me ha prestado su coche mágico hay que darnos prisa
-¿Por qué mejor no nos aparecemos? Es más rápido que ir en coche ¿no crees? Decía luna poniéndose de pie y subiendo los escalones rumbo a su habitación
-Estas loca, con tu embarazo es arriesgado, a principio no lo era, pero ahora si lo es…
-Oh si es verdad, no lo recordaba, y Hermione nos alcanzara haya supongo…
-Si, ella estará en el restaurante, ella sabe tratar mejor con los muggles que nosotros dos
Eran las 5 con media hora todo estaba listo la carpa había sido dividida en dos secciones en la mitad estaban filas de sillas color verde limón con grandes moños en la parte trasera color naranja quemado, a lo lejos estaban las mesas con manteles color naranja y cubiertos de plata, con copas de cristal y en el centro el adorno de mesa un ramo precioso de flores artificiales color naranja en diferentes tonos en un florero cristalino donde resaltaba el verde de las flores y sobre están revoloteaban mariposas encantadas.
Al frente de las hileras de sillas estaban dos sillas y un pequeño arco color blanco donde estarían situados Ron, Luna y el juez mágico que los casaría.
-Bien, ya déjate ese moño con una caramba, te lo haz quitado y puesto como diez veces Ron.
-Estoy nervioso Harry, tú también lo estarás así el día en que te cases, ya te quiero ver, disfrutare tanto el poder burlarme de ti. Decía el pelirrojo mientras salían de la casa de Xenophilius, el lugar ya estaba casi lleno, de vez en cuando se escuchaba el -plop- de algún invitado que se aparecía, Ron platicaba con Molly que lucia una túnica color beich, resaltaba mucho ese cabello pelirrojo que llevaba sujeto a una mariposa color rosa, Harry se había sentado en la 1er hilera de sillas reservada para las familias y amigos más cercanos, observaba todo alrededor se sentía feliz por su mejor amigo, sus vidas habían cambiado tanto desde aquella vez que se conocieron en el anden 9¾, ya estaban formando sus propias familias, Hermione se le unió a los minutos, lucia bella con el vestido color azul marino que se sujetaba con un listón rojo a la cintura, le tomo la mano. Ron ya estaba parado junto al juez al final del pasillo que se formo, luciendo su coqueto smoking color negro, sus manos jugueteaban entre sí, se veía algo pálido, los invitados suponían que eran los nervios.
La puerta de los Lovegood se abrió, y todos giraron la mirada y callaron, el primero en salir luciendo un traje color escarlata era el padre de Luna, seguida de la rubia que llevaba un vestido que era lo menos típico parecido al de una novia normal, pero aun así, para Ron ella era la novia más hermosa que sus ojos podían haber visto en su vida, luciendo ese vestido color dorado, algo parecido al champagne, que iba sujeto en la parte del busto y luego caía con elegancia en holanes y llevaba una pequeña cola que se arrastraba detrás de ella, su cabello iba con una media cola sujeto por un adorno de girasoles, llevando por aretes unas estrellas que parecían tener vida pues resplandecían en tonos dorados su maquillaje era ligero. Padre e hija llegaron a donde estaban Ron y el juez, Xenophilius le dejaba a su hija al muchacho y tomo asiento al lado de los padres Weasley.
-Te ves… Perfecta. Susurro Ron
-Tu perfecta. Dijo Luna con una sonrisa y dirigiendo la mirada al juez que comenzaba a hablar.
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-Entonces Ronald Bilius Weasley ¿aceptas a Luna Lovegood como tu esposa ante el mundo mágico para respetarla y amarla siempre? Decía el juez
-Acepto. Dijo sonriendo ampliamente
-Muy bien, y tu Luna Lovegood ¿aceptas a Ronald Bilius Weasley como tu esposo ante el mundo mágico para amarlo y respetarlo siempre?
-Pero claro que acepto.
-Entonces lo que hoy ha sido unido, nada lo separara.
Y fue entonces que todos rompieron en aplausos y silbidos, Ron tomo a Luna de sus manos y le deposito un tierno beso.
Las sillas se trasladaron a las mesas y el espacio vacío quedo cubierto por un piso especial y la aparición de un grupo algo raro que amenizaría la boda y dio lugar a la pista de baile que fue abierta por Ron y Luna bailando quien sabe qué, pero que provocaba que todos sonrieran y aplaudieran.
La noche paso tan rápidamente entre bailes y platicas que había llegado el momento de despedir a los novios que irían a su Luna de miel, se habían cambiado las ropas por algo mas cómodo y estilo muggle, Ron no había querido decir a donde se llevaría a Luna, era su regalo de bodas hacia la rubia.
Ambos ya se encontraban en el coche y se despedían con sus manos de sus amigos y familias
-Bien señora Weasley, ¿estas cómoda?, ¿quieres que bajemos a alguna ciudad por algo? Decía Ron mientras manejaba y con su mano libre sobaba el vientre de Luna.
-Jaja gracias, pero no se me antoja nada, solo quiero saber a dónde iremos, ¿ya me dirás?
-Oh si, ya estamos en camino, ya es tiempo, te llevo de vacaciones a una playa llamada Hawái, es muy famosa entre los muggles, papa me ha dicho que lo que él ha averiguado es de las mejores del mundo entero, creo que será un buen regalo de bodas…
-Oh suena fantástico, pero no deberías, yo no te he dado ningún regalo de bodas… decía Luna agachando la cabeza
-Luna, tú me has dado el mejor regalo de bodas, mi familia… Dijo el pelirrojo
Luna solo sonrió y le dio un beso en la mejilla
-Pero bueno como no quieres nada, creo que ya es muy tarde y el camino es largo, será mejor que te recuestes y duermas un poco. Decía Ron, la chica no se hizo mucho la difícil y se cómodo en el sillón y se quedó dormida muy rápido, y así entre la oscuridad del estrellado cielo, el auto volador mágico desapareció entre las nubes.
¡HOLA! OJALA LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO, ESPERO ACTUALIZAR PRONTO, UN GRAN ABRAZO
CHICAGRANGER*