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Historia 165838 — capítulo 7

Sentimientos nuevos

             -Aquí está ya el anuncio- decía Hermione entregándole a Harry el periódico "El profeta", donde había un artículo, en donde solicitaban un buen abogado-. Harry insisto, no necesitamos a otro abogado, conmigo basta, yo puedo llevar todo el control…

     Ya había pasado tres años, desde que Hermione se había integrado de vuelta a su trabajo, Harry, Ron, Luna y el resto de sus amigos la había apoyado al máximo. Pero era Harry el que más la protegía.

    Durante estos tres años, el trabajo del muchacho había dado muchos frutos, tenía más dinero y corrían muchos rumores que estaban por encima de las familias más adineradas (entre ellas los Malfoy).

     Harry tomo el periódico y vio el anuncio. Lo volvió a  enrollar y miro a Hermione con una sonrisa y negando la cabeza.

             -Sé que contigo basta y sobra, pero no puedes cargar con tanto trabajo tu sola

             -Claro que si- contesto esta con la barbilla en alto-. Además nadie quiere trabajar con nosotros, las investigaciones son muy pesadas y si fallamos muy estresantes…

             -por  eso mismo linda, no quiero que te enfermes con tanto trabajo- dijo tomando las manos de la castaña-, ¿y? ¿ya  pensaste, mi propuesta?

             -Harry no se, es que no me gustaría que pensaran mal, además Luna…

             -por eso mismo, Luna se va con Ron a Irlanda por tres meses, ¿vas a estar sola todo este tiempo?- Hermione no contestó.

     Hermione y Luna compartían un pequeño departamento, después de un año de trabajo. Harry le había propuesto mudarse a su casa por el lapso de tiempo que iba a tardar la rubia con Ron, ya que iban a cubrir una investigación acerca de robo de unos calderos por duendes Irlandeses.

             -piénsalo bien, recuerda que la casa de mis padres ya esta terminada. Vivirás muy cómoda, además los elfos que me sirven les pago, no tienes por que preocuparte por eso y la casa esta hecha pensando en todos nosotros…

             -¡Claro!- ironizo Hermione-, tu casa es inmensa, tiene alberca y un enorme campo para jugar al qüdich, no veo en que pueda estar pensando en mí…

             -Es que esa parte es una sorpresa para ti- dijo Harry en un tono de falsa ofensa-. Pero, ya que insinúas que no pienso en ti te lo diré:

     > ¿Sabias que la casa tenia un sótano del tamaño de tu departamento?- la chica negó- Pues lo tenía. Y digo tenia, porque ya no. Lo mande a acondicionar y ahora es una biblioteca, es para ti mas que nadie- Hermione abrió más los ojos-. Tiene un escritorio enorme, una estancia con una chimenea, pero lo mejor es que esta tapizado hasta el techo de libros. Están todos los de la biblioteca de Hogwarts (menos los de la sección prohibida, ya que no tengo la licencia para comprarlos), los libros de primero a séptimo que utilizamos (nuevos también), libros de investigación, leyes, pociones, algunos del ministerio, hasta libros de escritores muggles, novelas, cuentos, de todo. ¿Crees que eso lo hice pensando en mi o en Ron?- pregunto como si fuera obvio que ellos no alzarían ni un libro de ahí

             -Harry…

             -Esto no lo dije para presionarte Mione, piénsalo bien, nos podríamos hacer compañía el uno al otro y divertirnos, en lo que los chicos no están, ¿te parece?

             -Déjame pensar- dijo sonrojada-… Por ahora necesito los documentos….

     El turno del trabajo ya había acabado y Harry como todos los días llevó a Hermione a su departamento. La muchacha entro y vio a Luna que empacaba lo que se llevaría a su viaje.

             -no tienes nada que pensar, Hermy- le decía Luna, cuando esta le hubo contado lo que Harry le dijo-. Es obvio que Harry no quiere que estés sola

             -Tal vez no quiere que este sola, por que teme que me hunda de nuevo por Draco

             -Podría ser. Tiene miedo por ti... Pero también lo dice porque igual que tu, se quedara solo

              -No sé. Y si se crean chismes y si le causo problemas a Harry, recuerda que él esta comenzando a salir de nueva cuenta con Cho. No quiero crearle problemas innecesarios

             -¡Vamos Hermy! si él te invito a ti, es porque quiere estar contigo. Si no hubiera invitado a Cho Chang.

             -No sé…

             -¡Basta, Hermy!, ¿No será que te da miedo estar a solas con Harry?

             -¿Y-yo? ¡No!… ¡Para nada!- contesto una acalorada Hermione-. Estas imaginando cosas que no son

             - Tal vez por eso me digan "Lunática", pero digo la verdad. Y ahora lo que yo veo, es que temes enterarte, que te has enamorada de Harry Potter, Hermione, por eso no quieres estar a solas con él.

             -¡Claro que no!, y te lo voy a demostrar- dijo la chica yendo a la puerta, pero antes de salirse y se volvió y añadió:-. Voy a empacar para irme a casa de Harry, con permiso- y salió

     Luna siguió empacando, con una sonrisa. "pronto, Hermione, muy pronto". Pensaba…

     Harry salía de la oficina, media hora más temprano. Hacia eso desde hace dos semanas, exactamente desde que Hermione se había mudado con él, para que no estuviera sola el tiempo en que Luna y Ron salían de viaje de trabajo.

     Sí. Tenía miedo, de que su amiga tuviera una recaída, no quería verla de nuevo sufrir por un idiota que no valía nada. Pero también se había dado cuenta de algo; no sabía con exactitud porque sentía esto, pero era una necesidad difícil de contener: Quería tenerla cerca. Al principio se le hacía extraña la idea de ya no vivir en el mismo lugar con su mejor amiga, se había acostumbrado tanto a ella desde la búsqueda de los horrocruxes. Pero pronto pensó que si eso le pasaba con ella, también le tendría que pasar con Ron, ya que fue con ambos con quien emprendió el viaje. ¿Entonces que era este sentimiento nuevo?, ¿Por qué se había vuelto tan irresistible estar cerca de ella?...

     Cruzo el vestíbulo y dejo su maletín, en el mullido sillón rojo (típico de Gryffindor), y bajo las escaleras que conducían a la biblioteca.

     Ahí estaba, recostada en el sillón, con un libro en el pecho, su mano izquierda tocaba el piso, y tenia la cabeza ladeada a la derecha; estaba profundamente dormida.

     La luz del fuego, que chisporroteaba alegremente dentro de la chimenea, le alumbraba perfectamente sus bellas facciones

     facciones que con el tiempo había cambiado demasiado, ya no era esa niña de once años que un día apareció dentro de su compartimento, cuando iban camino a Hogwarts, buscando el sapo que se le había escapado a su amigo Neville, ahora era una mujer. Una muchacha de veinticinco años, que tenía la madurez e inteligencia muy desarrollada, pero los sentimientos propios de alguien de su edad.

     Silenciosamente y tratando de no hacer ruido alguno, Harry se acercó a Hermione, se arrodillo ante ella y la observo. Parcia tener un sueño tranquilo, su respiración era apaciguada y su expresión era de absoluta paz. El oji verde, le retiro un mecho castaño, que caía rebelde en su rostro, y la tomo en sus brazos dispuesto a llevarla a su recamara, así dormiría más cómodamente.

     Era increíble lo ligera que era, parecía que estaba cargando una pluma, camino de vuelta a hacia la salida, cruzo el vestíbulo, subió las escaleras y doblo el pasillo. Pronto se vio en la recamara de la chica, la recostó y cubrió con una frazada.

             -Harry… - fue lo único que pudo pronunciar Hermione, antes de acomodarse y volver a dormir profundamente.

     Después de levantarse muy temprano y jugar un rato a perseguir su snich dorada, Harry nadaba en su alberca, de extremo a extremo, sintiendo el agua golpear su rostro, ésa agua fría que le aclaraba las ideas, pero no podía aclararle una pregunta desde hace tres años, ¿Por qué esta necesidad de sentir a Hermione cerca de él?....

             -¡Buenos días!- saludó la voz que tanto anhelaba durante todas las mañanas

             -Hola…Hermione- contesto Harry con voz agitada, llevaba tanto tiempo nadando que al detenerse sintió el agotamiento de todo su cuerpo.-, ¿Cómo…has…dormido?

             -Excelente. Gracias por pasarme ayer a mi recamara, de no ser por ti habría amanecido con dolor de cuello

             -Para eso estamos lo… a-amigos- "¡rayos!", pensó, ¿Por qué tanto tiempo diciéndolo, ahora le costaba tanto decirlo?.

             -Claro-dijo la castaña con un poco de desconcierto-… El desayuno ya está listo- y sonrió

             -¿volviste a cocinar?, ¡por Dios, Hermione!, voy a engordar si sigues cocinando tu…

             -Si sigues haciendo tanto ejercicio como hoy, nos subirás ni un gramo. Harry sabes que no me gusta incomodar, además me gusta cocinarle a mi mejor…a-amigo- contestó Hermione con la misma dificultad que tuvo Harry al decir la palabra "amigo"

             -Tu jamás vas a incomodarme- dijo Harry saliendo de la alberca, tomo una toalla y comenzó a secar su marcado torso.

     Harry pudo ver que hermione le miro el abdomen por unos segundos y luego bajo la mirada al piso sonrojada y mordiéndose el labio inferior culpablemente. Esto provoco al muchacho una sonrisa involuntaria. Se había dado cuenta que él no era el único que miraba discretamente. Ya que en varias ocasiones, se sorprendió a si mismo mirando el cuerpo delgado de su amiga. Por lo menos sabía que ambos si se atraían.

     Después de tomar el desayuno, se parecieron juntos cerca del ministerio de magia, entraron a la oficina que compartían  Harry, Hermione, Luna, Ron y el puesto vacante. Por el momento estaban ellos dos, lo cual les hacía tener trabajo doble, pero por fortuna la suerte estaba de du lado ya que esa semana, no había mucho trabajo.

             -Hermy, mira- comentó Harry acercándose al escritorio de la chica. Se puso a su altura, pegando su rostro con el de ella-. Necesito que me saques información de este tema. Me está dando un poco de dolor de cabeza, ya que no logro entenderlo.

             -No hay problema, mañana a primera hora lo tienes-contestó Hermione tomando el pergamino.

     Las manos de los chicos se encontraron, provocando una sensación muy extraña en ambos, voltearon a mirarse nerviosos, y se encontraron con los rostros demasiado juntos, el corazón les retumbaba y podía sentir la respiración agitada del otro. Hermione involuntariamente cerró sus ojos. Harry fue acercándose poco a poco, acortando la poca distancia que había entre ellos, y rozando los suaves labios de la chica…

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Espero que les haya gustado y gracias para los que se toman su tiempo en escribirme sus comentarios. me motivan mucho. por favor no dejen de hacerlo