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Historia 165838 — capítulo 9

El regreso

Harry bostezaba, se estaba terminando de vestir, había recibido una lechuza del ministro. Lo necesitaba ahora para tratar un asunto. Así que por esa razón no desayunaría ni se iría con Hermione al trabajo.

     Salió de la habitación. Y camino unos pasos, tomo la perilla de la recamara de Hermione  y abrió con mucho cuidado. La muchacha estaba boca abajo, con las cobijas tapándole hasta la cintura. Se acerco a ella y la miro con cariño, le retiro el cabello que estaba pegado a su cara y le deposito un beso en la frente. "¡Cielos! ¡De verdad estoy enamorado!" Pensó. Coloco una pequeña nota donde explicaba por qué no la esperaba y con mucho silencio salió de la habitación.

     Habían pasado varios días desde su "pelea de celos". Pero no había tenido la oportunidad de hablar del tema con ella, ya que cada vez que lo abordaba, la castaña salía casi literalmente corriendo

    Diez minutos después ya estaba enfrente de la oficina del señor ministro. Toco la puerta y cuando escucho la orden. Entró

            -Buenos días, señor ministro

            -Buenos días Harry- saludo Kingsley-. Siéntate, perdón por llamarte tan temprano, pero quería tratar esto contigo, antes que con la señorita Granger y para eso te necesito a ti… en fin. Ya les he conseguido el abogado que necesitan

             -¿Así?- preguntó Harry confundido-. Pero señor, ¿No se supone que los que querían el puesto deberían entrevistarse con Hermione?, ¿Por qué se tomó usted la molestia de entrevistarlo?

             -Solicitó un traslado desde Alemania. Ahí ha vivido desde hace un año. Trae excelentes recomendaciones, y como es el único puesto que estaba libre… pues… se lo dí…- dijo el ministro con un dejo de vergüenza en su declaración.

             -Ya veo… ¿Y quién es?

            -Te esta esperando en tu oficina. Vamos para que lo conozcas y salgamos de esta… Harry solo un favor- dijo Kingsley antes de que salieran de la oficina-. No quiero problemas. Tú y la señorita Granger, deberán de entender que es trabajo  y tendrán que convivir con él.

     Salieron de la oficina, el ministro estaba algo nervioso y apenado. Harry al contrario de él iba confundido, ¿Quién podría ser, para que el Señor Ministro estuviera tan nervioso?...

     Llegaron a la puerta de la oficina de Harry, Kingsley antes de abrirla se fijo de vuelta en Harry.

             -Harry  por favor… contrólate…

     El Señor Ministro abrió la puerta, y tras ella estaba un hombre de espaldas. Alto, buen porte, y de cabello rubio cenizo. Se dio la vuelta y ambos quedaron cara a cara.

     Para Harry fue como si le hubieran echado la maldición Cruciatus ahí mismo. Draco Malfoy estaba parado enfrente de él. Harry trato de abalanzarse hacia el pero Kingsley lo detuvo.

             -¡¿Cómo fue posible que lo contrataras?, cuando sabes lo que paso Kingsley!- gritó Harry, estaba rojo de cólera y no dejaba de empuñar su varita y mirar a Malfoy con odio.

             -Como ya te dije, trae buenas recomendaciones. Además era el único puesto que estaba bacante- contestó  el ministro con un poco de esfuerzo debido a que tenia que sujetar a Harry

             -Este idiota nada en dinero, creo que podía esperarse, a que estuviera otro puesto vacante… ¡NO TIENES VERGÜENZA MALFOY!

             -¡Ya basta Harry!- gritó el Ministro soltando al oji verde- Aquí soy yo el ministro, yo decido a quien contrato y ustedes obedecen, dejen sus problemas personales fuera de aquí y pónganse atrabajar.¡ Y no quiero llegar a enterarme que hay problemas en este departamento, por que los despido a todos!

     Y dicho esto, salió de la oficina hecho un bólido.

     Harry y Draco se quedaron mirando. El primero le mandaba miradas asesinas, mientras que el rubio le devolvía una mirada apenada.

             -Harry yo…- pero Draco no terminó  lo que tenia pensado decir. Ya que el muchacho, olvidándose de la varita le lanzo un puñetazo.

             -¡Olvidate, de que alguna vez fuimos amigos, ¡Eres un idiota!, no vales nada, jamás dejaras de ser tan malvado como un día lo fuiste!- exclamó Harry tomando por el cuello de la camisa  a Draco

             -Si dices eso porque me fui con Ginny no me importa. Ella ya no te amaba…

             -A mi Ginevra me tiene sin cuidado. Yo te hablo por la mujer mas maravillosa de todo el mundo, la que te amó en secreto por toda su adolescencia y a la que dejaste plantada en altar por huir como un cobarde- recalcó Harry, Draco hundió la mirada

             -Si es por Hermione yo… No me puedo defender…

     Harry le propinó le proporciono otro puñetazo, que hizo que el rubio cayera al piso sangrando por la nariz, Harry volvió a levantarlo por el cuello de su camisa.

             -Escúchame bien. Este trabajo es muy importante para Hermione, lo que tengas que tratar con ella, lo verás primero conmigo, no quiero que ni respires en ella. Y si veo una sola lágrima de esa maravillosa mujer por ti, no me va a importar pasar tres meses en azkaban por haberte mandado a San Mungo con todos tus huesos rotos…

             -¿Tú la amas  verdad?- preguntó Draco. De alguna manera le dolía hacer esta pregunta

             -¡La amo! Más que a mi propia vida. Así que por eso no te quiero ver cerca de ella, le hiciste mucho daño y le costó mucho salir adelante… y tú no vas a venir a arruinarlo todo.

             -Por lo que veo, aun no le dices nada. Temes que ella siga amándome- Le escupió Draco. Sabía que no tenía vergüenza en decir eso. No se merecía el amor de la única mujer que ha amado con todas sus fuerzas. Pero más que una desilusión para Harry, era una esperanza oculta para él

    Harry soltó bruscamente a Draco y se alejo de él, con cara de asco. ¿Podría ser que su amada Hermione no hubiera olvidado a Draco? ¿Qué pasaría si el rubio sintiera aun algo por ella y la embelesaba de nuevo?... ¡NO! No lo permitiría. Si era necesario le confesaría en ese momento a Hermione que la amaba y que lucharía por ella contra el mismo mundo si era necesario

     La puerta de la oficina se abrió, dos horas después. Y por ella entró la castaña mirando unos papeles. Harry se asusto al verla, mientras que Draco quedo sin habla, con el corazón retumbándole. Estaba más hermosa que como la recordaba.

   -¡Buenos días Harry!, vi la nota que me dejaste a lado de la cama (-¿De la cama?- se preguntó Draco, destruyendo la teoría de los sentimientos de Harry hacia ella), ¿Cuál era el asunto que tenias que tratar con el ministro?- preguntó la castaña, sin alzar la vista

               -Hermione yo…

     Pero no hicieron falta más explicaciones. Hermione al mirar a Harry y verlo nervioso, instintivamente fijo su mirada en donde estaba Draco. La castaña se hecho para atrás tirando todos sus papeles, se puso pálida, enseguida fue a abrazar a Harry, quien la recibió protector

    La joven castaña apretó los puños, sintiendo como dentro de ella emanaban sentimientos de confusión, odio y esa melancolía que tenía, por estar frente al hombre que le frustro tantos sueños y sin poder contenerse más. Le gritó:

             -¡¿Qué haces tu aquí?!...

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Bueno pues ya quedo el capitulo más esperado por todos ustedes (me atrevo a decir)

     Por favor no olviden dejarme sus comentarios. que si no tengo tiempo de contestar, los leo con mucha ilusion

     Y Anyel PotterGranger, tienes razón, no me fijé en esa pequeño horror de ortografía a pesar que leí el cap dos veces jejeje, lo siento, trataré que no vuelva a pasar.

      muchas gracias y no olviden que ustedes me motivan a seguir escribiendo. 

     No olviden que tengo  mis redes sociales, por favor siganme y recomiende esta pagina!!1

     Mil gracias!!! 

     Con cariño

                        Serena :)