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Historia 165872 — capítulo 83
-Rose. Gritaba Ron mientras subía la escalera a toda prisa, pero la pelirroja tenía fija su atención en el rubio que la veían desde el suelo.
-Te amo Rose. Grito Scorpius mientras las miradas de ambos se conectaban de una manera tan mágica y adormecedora que los hizo pensar que volaban.
-Yo también te amo. Dijo Rose en un aullido casi inaudible, pero que no necesito de más pues con solo mirarlo lo estaba diciendo todo.
Antes de que Ron pudiera abrir la puerta ambos jóvenes sacaron sus varitas y a una sola voz dijeron:
-Expecto patronus. Llenando de luz el lugar se apareció ante Rose un hermoso patronus en forma de un Jack Ross terrie, el cual corrió hasta encontrarse con el enorme Huron que esperaba frente a Scorpius.
-Qué demonios haces. Grito Ron alejando a su hija de la ventana y deshaciendo el hechizo.
-Rose. Grito Scorpius antes de alguien lo tomara por la cintura y lo echara atrás.
-Suéltame. Grito Scorpius al ver que quien lo sostenía era su padre.
-Ya tranquilízate, te pueden levantar cargos por esto, es el mundo muggle. Inquirió Draco sin entender cómo demonios su hijo había perdido tanto la locura.
-Vete al diablo, me has arruinado mi vida. Grito Scorpius alejándose corriendo de su padre.
-Espera. Grito Draco queriendo evitar que se marchara nuevamente.
-Aquí tienes es tu citatorio en el ministerio. Inquirió Hermione entregándole a su hija la carta que una lechuza traía entre el pico y es que como ustedes saben los menores no pueden hacer magia fuera de Hogwarts y menos en el mundo muggle.
-Ahora también eres una criminal, que más Rose. Rugió Ron furioso.
-Yo lo amo demasiado. Dijo Rose entre lágrimas.
-Ya metete a la cama. Grito Hermione, sin duda le costara mucho perdonar a Rose por esto.
-Scorpius. Dijo Draco por fin encontrando a su hijo nuevamente, sentado en los mismos columpio que se había sentado con Rose la noche anterior.
-Aléjate. Dijo Scorpius en lágrimas.
-Tenemos que ir a casa, tu madre está preocupada. Dijo Draco seriamente.
-Mi importa una mierda como este. Grito Scorpius secándose las lágrimas, no quería que su padre lo viera llorar, no quería que lo viera débil.
-No sabía que podías hacer un patronus. Dijo Draco tomando asiento en el columpio continuo al de su hijo.
-Rose me enseño. Inquirió Scorpius.
-Ese Huron me recordó a mi creo. Dijo Draco recordando la vez que fue convertido en uno.
-Es porque mi momento más feliz se trata de ti. Dijo Scorpius mirando con ira a su padre.
-Bueno, no de ti ahora, sino del hombre que era mi padre, el hombre justo, que cometió muchos errores pero que supo pedir perdón y que todavía hoy intenta resarcirlos, el hombre que me dijo que yo podía ser quien quisiera ser.
-Scorpius…balbuceo Draco sintiéndose herido por lo que su hijo decía.
-Pero ese hombre ya murió, tú no eres mi padre. Concluyendo Scorpius siendo tan duro con sus palabras y mirada que a Draco no le quedo más que tocarlo del hombre y llevarlo a casa, que más podía hacer, lo que Scorpius dijo sentir parece demasiado verdadero.
-Scorpius. Dijo Astoria feliz de verlos llegar a salvo.
-Me voy a dormir. Dijo el rubio menor ignorando a su madre.
-Que paso, porque le enviaron un citatorio? Pregunto Astoria mientras su marido tomaba asiento.
-Hizo un patronus. Dijo Draco sin poder sacarse de la mente las palabras de su hijo.
-Eso no puede ser, que haremos si lo echan de Hogwarts. Dijo Astoria sentados frente a su marido.
-No lo sé, y los Weasley esos pueden hacer que lo echen, si quieren con eso de que tienen credibilidad en el mundo mágico. Inquirió Draco molesto.
-Como paso esto? Pregunto Astoria más para ella misma.
-Es culpa de los Weasley, esos muertos de hambres, comadrejas, es que como pretende Scorpius que acepte yo esta relación si esa familia no es más que una gran bola de ignorantes y acomodados, se hay pegado de las costillas de Potter para hacerse de un nombre. Soltó Draco sin ningún remordimiento, esto es lo que de verdad siente.
-Te amo. Dijo Astoria mirándole a los ojos.
-Astoria yo también te amo, pero este no es momento para eso. Dijo el rubio girando los ojos.
-Si es momento, porque te amo mucho más ahora que de todas las razones que me das para no aprobar la relación, ninguna de ella es que la madre de la chica es nacida de muggles. Explico Astoria sintiendo como el corazón se le hacía chiquito, ella siempre creyó que Draco si había cambiado, pero solo hoy se da cuenta de que en realidad si lo hizo.
-Oh Astoria, digamos que eso ya no me importa. Dijo Draco dándose cuenta de que no le importaría si Scorpius quisiera estar con una Muggle, lo único que no desea es que esta sea una Weasley.
-Lo sé, y te amo por eso. Dijo Astoria besando los labios de su esposo.
Cuando los Weasley Johnson llegaron a casa esa noche tenía muchas cosas de las cuales hablar, George no podía creer que su hijo se estuviera enredando con una slytherin y mucho menos con una zabbinni, que es muy bien conocida por todos como una familia anti muggles.
-Solo quisiera saber en qué momento te volviste un traidor. Le grito George a Fred.
-No lo soy, déjame explicarte… ella es diferente. Intento decir Fred por décima vez pero George estaba tan herido y eufórico que apenas lo dejaba hablar.
-Diferente a quien, a sus desgraciados padres, que se han declarado más de una en vez en contra de los traidores a la sangre, de los muggles. Rugió George.
-Papa no…
-Por personas como esa familia hoy mi hermano está muerto, personas llenas de odio me lo arrebataron en la batalla de Hogwarts y tu estas hoy feliz de enredarte con uno de ellos. Dijo George tan enojado que empezaba a olvidar que Fred era su hijo.
-Papa yo de verdad la amo, déjame que te explique. Soltó Fred en medio de la desesperación, él está seguro de que si su papa lo deja explicarse entenderá que Annabeth nunca será una mala persona.
-Tú no sabes lo que significa amar, solo eres un traidor. Rugió George.
-Papa…. Dijo Fred con una lágrima rebelde en el rostro.
-Ya vete a tu cuarto. Le pidió Angelina mientras veía como George le daba la espalda a su hijo completamente desmoronado.
-Lo siento. Dijo Fred antes de marcharse.
-George, él no es Fred, no es tu hermano, es tu hijo. Dijo Angelina abrazando a su esposo. Y es que George fue tan duro como lo hubiera sido con su hermano, incluso por un momento se le olvido la compasión y solo vio a un traidor.
-Fred. Dijo Roxanne entrando al cuarto de su hermano mientras este yacía llorando sobre su cama.
-El ni siquiera me dejo explicarle. Dijo Fred en lágrimas.
-Lo sé, lo siento. Dijo Roxanne abrazando a su hermano.
-Roxanne te lo juro, Annabeth no es así. Dijo Fred mientras se sentía seguros en los brazos de su hermana melliza.
-El problema aquí no es Annabeth. Dijo Roxanne sin soltar al pelirrojo de su agarre mientras este lloraba.
Y por último, cuando Percy llego a casa con las gemelas se encontraba muy decepcionado, como sus pequeñas princesas fueron capaz de mentirle de esa manera, guardar tan terrible secreto y andar por ahí noviando sin aprobación.
-Papa por favor no nos prohíbas tener novios. Pidió Lucy casi a suplicas.
-Son buenos muchachos, te lo juro. Agrego Molly.
-Son mayores, son un engaño hacia mi persona. Rugió Percy.
-Hay Percy nadie te engaño, ellas estaban lista para decirte en cualquier momento. Dijo Audrey para apoyar a sus hijas.
-Eso es cierto papa, y no son tan mayores, solo van un año adelantado. Dijo Lucy.
-Quienes son esos barbaros que se han propuesto ultrajar a mis niñas? Quiso saber Percy sin planes de dar su brazo a torcer.
-Son Ted Thomas e Ithan Finnigan, conoces a sus padres. Dijo Audrey ya que las menores temieron revelar los nombres por miedo a que su padre les hiciera algo a sus amados.
-Si los conozco, pero lo que no pudo creer es porque ustedes me han mentido. Inquirió Percy.
-Estamos enamoradas, y cuando uno está enamorado no piensa. Dijo Molly intentando a toda costa ablandar el corazón de su padre.
-Ya váyanse a dormir. Les grito Percy.
-Pero papa, tú no puedes prohibirnos algo que nos hace tan felices. Dijo Lucy con una lágrima rebelde en el rostro, no quería perder a Ted aun, siquiera se han dicho que se aman.
-Me han mentido Lucy, tengo que encontrarles un castigo. Le contesto Percy.
-Pero no ese papa, es muy cruel. Inquirió Molly.
-Eso es cierto Percy, ellas son buenas niñas y se están portando súper bien, saben que hicieron mal al mentirte, pero están enamoradas. Dijo Audrey acercándose a su esposo y tomándolo de las manos, ella también estaba intentando suavizar a su esposo.
-No me quieran convencer con esas miradas. Dijo Percy al ver como sus 3 reinas lo miraban con cara de perrito.
-Solo queremos que hagas lo correcto. Dijo Audrey.
-Por favor papa. Dijeron Lucy y Molly al unísono.
-Bien, pueden seguir con las relaciones. Se rindió Percy antes de sus hijas se lanzaran sobre el a abrazarlo.
-Te amamos papa. Dijo Lucy besándole en las mejillas.
-Sí, sí, pero lo quiero saber todo sobre esos chicos, incluso si se me es posible hablare con sus respectivos padres y no quiero que se me pongan locas y bajen las calificaciones. Inquirió Percy.
-Como tú digas. Dijo Molly sin poder dejar de sonreír.
Y bueno, por lo menos algo termino bien aquí, y no me sorprende pues Percy nunca, nunca ha podido decirles que no a Lucy y a Molly y mucho menos a Audrey cuando todas estas mujeres se unen para un bien común.
Unos días después las cosas seguían muy mal para Scorpius, Fred y Rose, y es que aunque no se había vuelto hablar del tema, en realidad no se hablaba de ningún tema, todos estaban muy serios y decepcionado en casa, apenas se dirigían pocas miras y Rose tanto como Fred parecían estar exiliados del mundo en su propio hogar. Muy en su interior Fred quería convencerse de que su relación con Annabeth estaba mal, pero no lo lograba, porque él sabía que Annabeth no es una mala persona, que tiene un enorme corazón y que si su padre se diera la oportunidad de conocerla se daría cuenta de que nació como una Zabbini pero no es una de ellos.
La tarde de hoy Lee Jordan y Amber había ido a visitar a George y Angelina, ambos estaban muy emocionado porque solo faltaban semanas para su boda, la cual sería una ceremonia muy sencilla y humilde pero que aun así había sido muy criticada en el mundo mágico. Muchos periodista amarillistas de chismes, cansados de no tener noticias se han encargado de no parar de hablar de Lee en sus páginas, han sacado el tema de su alcoholismo a colación e incluso han salido a cuestionar las razones por las cuales se pretende casar con alguien muchos años menor que él. Lo bueno es que nada de lo que la gente pueda decir a ellos les afecta.
-Porque mi ahijado ha estado tan callado? Pregunto Lee acercándose a Fred mientras este se hallaba recostado sobre la mesa de la cocina.
-Supongo que no hay mucho que decir. Dijo Fred con una sonrisa de lado.
-Oh yo creo que eso es mentira, algo me dice que tu vida es más interesante que la mía. Dijo Lee guiñándole un ojo a su ahijado haciéndole ver que ya sabía todo lo que había pasado.
-Por favor no me digas que soy un idiota por haberme fijado en ella. Pidió Fred harto de que esto sea lo que todo el mundo diga.
-Oh no, yo no soy quien para decirte a quien amar, mira de quien me eh enamorado. Dijo Lee entre risas.
-Pero ella no es una Slytherin como los demás. Inquirió Fred.
-Pues esta media loca. Agrego Lee.
-Me estas queriendo decir que no estás de acuerdo con mi padre? Pregunto Fred confuso.
-Te estoy queriendo decir que no me importa de quien estés enamorado y que yo confió en tus criterios. Se explicó Lee.
-Gracias. Dijo Fred de verdad muy agradecido con la vida por haberle devuelto a su padrino.
-Además, Fred jamás me perdonaría si yo estuviera de acuerdo con George en algo. Dijo Lee haciendo a Fred sonreír.
En la vida, nadie es merecedor de juzgar al otro, todos tenemos gustos y decisiones diferentes, no somos quienes para prohibir nada, aunque a veces nos cuesten entender que cada quien es libre de hacer con su vida lo que le venga en gana. Todo sería fácil si George, Ron y Draco pudieron ver solo a los hijos de sus enemigos y no toda la historia que estos hombres traen detrás, todo sería fácil si los seres aprendieran a perdonar.
-Padres. Se acercó Rose a Ron y Hermione con las más sinceras intensiones de arreglar lo sucedido, quería hablarles explicarles y que entre los tres pudieran llegar a una solución.
-Si, que pasa? Pregunto Hermione con naturalidad.
-Quiero hablar con ustedes….. de Scorpius. Dijo Rose con la respiración agitada.
-No, no hay nada que decir sobre ese tema. Inquirió Ron.
-Pero yo… balbuceo Rose.
-Mira Rose, nosotros no queremos saber nada sobre eso, tú tienes prohibido verte con ese muchacho y después de todo el lio que has organizado y de que tuve que poner mi cara para que te quitaran ese citatorio lo mínimo que nos merecemos es que obedezcas. Dijo Hermione firmemente.
-Yo no puedo olvidarlo así de fácil. Rugió Rose.
-Si empiezas desde hoy, lo lograras pronto. Inquirió Ron.
-Pero…
-Pero nada, Scorpius Malfoy no se vuelve a mencionar en esta casa. Afirmo Hermione.
-Bien. Dijo Rose con lágrimas no podía creer como sus padres se habían convertido en personas tan intransigentes.
-Necesitas algo más? Le pregunto después de un rato en el cual Rose continuaba de pie frente a ellos.
-Puedo ir a ver a Albus? Pregunto Rose con la mirada baja.
-Si, que Hugo vaya contigo. Dijo Ron sin más.
-Iré con Albus, Hugo no tiene que espiarme. Inquirió Rose.
-Si no quieres que Hugo vaya contigo, no iras a ningún lado. Dijo Hermione.
-Grandioso. Dijo Rose subiendo en busca de su abrigo, iría a ver a Albus aunque Hugo se convirtiera en su sombra.
Por otra parte tengo que avisarles que Lucy y Molly no se han callado con la gran dicha de que su padre les ha permitido conservar sus novios, se lo han dicho a todo el mundo y yo creo que más lo hacen para hacer que Rose se muera de los celos, en fin los único que aún no lo saben son Ted e Ithan pero eso está a solo unos días de arreglarse, porque ellas están pensando en verlos antes de volver a Hogwarts para decirle la noticia en persona.
-Mi vida es una pesadilla. Dijo Rose echándose en la cama de Albus en cuanto Lily logro llevarse a Hugo lejos de ellos.
-Ya me imagino, de que fea manera se ha sabido todo. Dijo Albus también recostándose junto a su prima.
-Mis papas están exagerando al cubo. Inquirió Rose.
-Bueno, si no se les hubiera ocurrido la idea de escaparse tal vez esto no hubiera estado tan mal. Dijo Albus mirando a su prima a los ojos de verdad que quería saber en qué mierda estaba pensando cuando decidió hacer esto.
-No me reproches Albus, la verdad es que no me importa, yo lo volvería hacer una y otra vez porque lo amo. Dijo Rose cruzándose de brazos.
-Veo que no te importa lo que las personas piensen. Dijo Albus con una sonrisa de lado.
-No, y tampoco me importa que Scorpius se un Mlafoy porque cuando lo miro y el me mira todo se vuelve perfecto, así que sé que no necesitamos de mas, por eso me vale madres que las personas piensen que soy una cualquiera, sé que para él no lo soy. Se explicó Rose.
-Estoy seguro de que Scorpius siente lo mismo. Dijo Albus tomando la mano de su prima.
-Como quisiera hablarle, escucharle decir que todo va a estar bien. Dijo Rose riendo.
-Sí, porque solo Scorpius es tan positivo como para pensar que todo va a estar bien. Dijo Albus entre risas.
-Le has escrito? Quiso saber Rose.
-No me he atrevido, por miedo a que su padre no lo deje recibir mis cartas, si tu padre piensa que yo soy el culpable de todo, el padre de él puede pensar lo mismo. Dijo Albus sin más.
-Mi padre es un idiota, el no quiso decir eso, tú no has traído el veneno a ningún lado. Dijo en un respingo no podía creer como su papá se atrevió a decir aquello.
-Está bien Rose, soy una serpiente, se supone que tengo que ser venenosa. Dijo Albus haciendo a su prima reír.
-Amar es muy complicado. Dijo Rose.
-De que te ríes? Pregunto la pelirroja a ver que Albus se había lanzado a reír de una manera extraña.
-Es que Scorpius, él hubiera dicho,….. el despertar al amor es complicado. Dijo Albus sin parar de reír.
-Cierto, también hubiera dicho… el despertar al amor trae sus complicaciones. Dijo Rose en carcajadas.
-O, entenderás cuando despiertes al amor. Continúo Albus.
-Hay no sabes cuánto extraño a mi rubio. Dijo Rose en una mueca.
-Ya lo imagino. Dijo Albus riendo.
-Que tal tú y Alice? quiso saber Rose.
-Excelente, ella me hace feliz. Dijo Albus sin más y antes de que Hugo entrara a la habitación pidiéndole a Rose que saliera con él para poder vigilarla mejor.
Bueno, esto se puso difícil, raro y muy angustiante, pues lo que ha explotado mis amigos es una bomba de verdades y como todas las bombas traerá consecuencias que podrían ser muy peligrosas.
Espero que les guste………………. Estos dos han sido mis capítulos favoritos llevo ya años esperando escribir este momento de verdad espero que les haga sentir lo mismo que a mí.