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La Maldicion de las Parcas: Leyendo Percy Jackson — capítulo 11

--- Creo que debe leer Clarisse --- comento Dan como no queriendo las cosas, la hija de Ares la fulmino con la mirada --- vamos, lee.

--- Bien --- se sonrojo tomando el libro, porque sabía de qué iba ese capítulo.

En cuanto me repuse del hecho de que mi profesor de latín era una especie de caballo, dimos un bonito paseo,

--- Sí, es que eso es tan desorbitante --- se rio Sally de su padre, mientras todos se reían de la niña.

--- ¿Tan siquiera sabes lo que significa esa palabra? --- pregunto Annabeth, mirándola más de cerca.

--- SIP, yo salí a mamá, Danny a papá --- dijo burlona, mientras varios volvían a reír, sobre todo los del futuro.

Aunque puse mucho cuidado en no caminar detrás de él. Varias veces me había tocado formar parte de la patrulla boñiga en el desfile que los almacenes Macy's organizaban el día de Acción de Gracias y, sintiéndolo mucho, no confiaba en la parte trasera de Quirón ni de ningún equino.

Eso saco risas de todos y sonrojos del centauro, Zoë miro al héroe tratando de no sonreír ante eso, pero…

--- Me recuerdas a Arllyn --- murmuro, los del Eliseo y tanto Diego como Sebastia la miraron de repente, dejando de reír --- tus comentarios fuera de lugar y todo eso… me acuerdo de Arllyn.


¿Quién es Arllyn? --- pregunto Percy confundido.

--- Una amia --- demando Diego, mirando de reojo a Sebastia, este miraba el suelo --- una vieja amiga.

--- Murió hace mucho, en manos de… --- Sebastia se paró para irse de ahí --- por favor continúen sin mí.

Nadie sabía qué hacer, pero Diego miro a Clarisse asintiendo, su amigo necesitaba tiempo, hace mucho que nadie mencionaba a Arllyn el gran amor de Sebastia, ni siquiera Daniela la había escuchado mencionar y por eso miraba a su novio con curiosidad, ella sabía que siempre fue como una hermana para Sebas y que ninguna chica superaba las características de su compañera perfecta, entonces eso le hizo pensar, de sí ya había existido una…


Continúen por favor --- pido Afrodita, pero también se paró y se fue a donde estaba su hijo.

Zeus ordeno continuar a Clarisse, quien lo hizo de inmediato, sin saber que pasaba, al igual que la mayoría de esta habitación.

Pasamos junto al campo de voleibol y algunos chicos se dieron codazos. Uno señaló el cuerno de minotauro que yo llevaba. Otro dijo: «Es él.»

--- Sí idiotas, ¿Qué nunca han visto un cuerno de minotauro? --- pregunto Thalia, los chicos que venían de ese tiempo negaron, salvo Percy --- oh cierto.

La mayoría de los campistas eran mayores que yo. Sus amigos sátiros eran más grandes que Grover, todos trotando por allí con camisetas naranjas del campamento mestizo, sin nada que cubriera sus peludos cuartos traseros. No soy tímido, pero me incomodaba la manera en que me miraban, como si esperaran que me pusiera a hacer piruetas o algo así.

--- Al menos Connor y Travis pensaban que ibas a tener dos cabezas de más, --- se burló Annabeth, causando risas.

--- Ah, los buenos y queridos hermanos Stoll --- dijo Dan riéndose, Diego dejo de reírse y volteo su cara --- no me digas que sigues celoso.

--- No que va --- el sarcasmo lo identifico la semidiosa de inmediato, pero Diego también miraba a donde se había ido Sebastia --- estoy…

--- Lo sé, no sé quién es Arllyn, pero me preocupo de su reacción --- le contesto, Diego asintió.

Me volví para mirar la casa. Era mucho más grande de lo que me había parecido: cuatro plantas, color azul cielo con madera blanca, como un balneario a gran escala. Estaba examinando la veleta con forma de águila que había en el tejado cuando algo captó mi atención, una sombra en la ventana más alta del desván a dos aguas. Algo había movido la cortina, sólo por un instante, y tuve la certeza de que me estaban observando.


¿Desde entonces te gustaba? --- pregunto Nico con picardía a Rachel, ella le saco la lengua.

--- Ya no me gusta, supe que era simplemente de listilla --- el sarcasmo de ella hicieron reí a Thalía y Dan que escucharon.

--- ¿Qué dices de Will? --- pregunto Daniela levantando sus cejas --- es algo ardiente…


Claro, como es hijo del Dios del sol --- le siguió el juego Thalia, mientras la chica se sonrojaba --- Will y Rachel sentados en un árbol….


¿Quién es ese idiota? --- quiso saber Apolo mirando fijamente a Rachel --- tienes prohibido tener relaciones…

--- Will es su hijo señor ---- dijo Rachel rodeando los ojos --- y solo somos amigos, él tiene novia.

--- Pero que tenga novia no le impide estar enamorado de…. --- Piper también empezó a picarla, ya que las tres sabían de los sentimientos de ambos.

--- ¡Es suficiente ustedes tres! --- grito el Oráculo, enojada, miro a Clarisse --- ¿puedes continuar?

— ¿Qué hay ahí arriba? —le pregunté a Quirón. Miró hacia donde yo señalaba y la sonrisa se le borró del rostro.

--- Yo, pero en versión vieja --- bromeo Rachel, sacando a Will de su mente.

—Sólo un desván.

— ¿Vive alguien ahí?

—No —respondió tajante—. Nadie.


Quirón, eso ofende --- demando Rachel tomándose el pecho, mientras varios se reían.

--- Todavía no estabas tú ahí --- le recordó el centauro rodeando los ojos.

Tuve la impresión de que decía la verdad. No obstante, algo había movido la cortina.

—Vamos, Percy —me urgió Quirón con demasiada premura—. Hay mucho que ver.

Todos los romanos, sin contar a Jason, se enderezaron un poco más, para poder escuchar mejor, quería escuchar que traería de interesante el campamento de los Griegos, sobretodo Octavia, que se había prometido ponerse a quejarse y comparar ambos campamentos, para hacer ver que el Romano es mejor que el Griego.

Paseamos por campos donde los campistas recogían fresas mientras un sátiro tocaba una melodía en una flauta de junco. Quirón me contó que el campamento producía una buena cosecha que exportaba a los restaurantes neoyorquinos y al monte Olimpo.

—Cubre nuestros gastos —aclaró—. Y las fresas casi no dan trabajo.


Tenemos que sacar de algún lado el dinero --- dijo Daniela encogiéndose de hombros --- por eso mi oficio favorito es el de las apuestas.

Su padre la miro entrecerrando los ojos, hasta él sabía que eso de las apuestas, no era muy bueno, pero se abstuvo de comentar. Porque si sus hijos necesitaban dinero, él les daría, para que no tuvieran que apostar.

También me dijo que el señor D producía ese efecto en las plantas frutícolas: se volvían locas cuando estaba cerca. Funcionaba mejor con los viñedos, pero le habían prohibido cultivarlos, así que plantaba fresas.


Maldito castigo --- murmuro entre dientes Dionisio mirando a un punto específico.

Observé al sátiro tocar la flauta. La música provocaba que los animalillos y bichos abandonaran el campo de fresas en todas direcciones, como refugiados huyendo de un terremoto. Me pregunté si Grover podría hacer esa clase de magia con la música, y si seguiría en la casa, aguantando la bronca del señor D.

--- La bronca duro como tres o cuatro horas más Percy --- comento cabizbajo el sátiro, mientras su amigo hacia una mueca.


Además Grover no toca más que las de Hilary Duff --- murmuro divertida Thalía mientras los chicos del futuro se reían, nade más la escucho.

—Grover no tendrá problemas, ¿verdad? —Le pregunté a Quirón—. Quiero decir… ha sido un buen protector. De verdad.

--- Un buen amigo --- demando Hestia sonriendo con dulzura al semidiós, este se sintió apenado.

Quirón suspiró. Dobló su chaqueta de tweed y la apoyó sobre su lomo, como si fuera una pequeña silla de montar

—Grover tiene grandes sueños, Percy. Quizá incluso más grandes de lo que sería razonable. Pero, para alcanzar su objetivo, antes tiene que demostrar un gran valor y no fracasar como guardián, encontrar un nuevo campista y traerlo sano y salvo a la colina Mestiza.

--- ¡Eso fue lo que hizo! --- gritaron Poseidón, Teseo y Daniela indignados, el sátiro se sorprendió del que el Dios del mar lo defendiera.

— ¡Pero si eso ya lo ha hecho!

Ahora Zeus y Hades negaron divertidos, ya no estaban muy frustrados por que fuera su hijo, sino que les divertía que no pudieron ocultar su familiaridad, en los pocos capítulos que llevaban del libro. Aunque no estaba muy contentos con la ruptura del tratado.

—Estoy de acuerdo contigo —convino Quirón—, mas no me corresponde a mí tomar la decisión. Dionisio y el Consejo de los Sabios Ungulados deben juzgarlo. Me temo que podrían no ver este Encargo como un logro. Después de todo, Grover te perdió en Nueva York. Y está también el desafortunado… destino de tu madre. Por no mencionar que Grover estaba inconsciente cuando lo arrastraste al interior de nuestra propiedad. El consejo podría poner en duda que eso demostrara valor por parte de Grover.


Malditos engreídos --- murmuro Leo enojado, no le gustaba que trataran así a su amigo.

Quería protestar. Nada de lo que había ocurrido era culpa de Grover. Y también me sentía súper, súper culpable. Si no le hubiera dado esquinazo a Grover en la terminal de autobús, no se habría metido en problemas.

--- Es parte tu culpa sesos de algas --- le recrimino Annabeth molesta, Percy bajo la cabeza.

--- No te preocupes Percy, estoy bien --- le contesto su amigo con una sonrisa, haciendo sentir un poco mejor a Grover.

—Le darán una segunda oportunidad, ¿no?

Quirón se estremeció.

--- Eso es un poco complicado --- dijo el sátiro bajando la cabeza --- aunque me gustaría una segunda oportunidad.


Tercera --- le recordó sin tacto Nico, recibió una mirada de enojo de sus amigos --- pero, la tendrás, te lo aseguro.

--- ¿Eh?, gracias --- parecía dudoso con los hijos de Hades, pero aun así no fue descortés.

—Me temo que ésta era su segunda oportunidad, Percy. El consejo tampoco es que se muriera de ganas de dársela, después de lo que pasó la primera vez, hace cinco años. El Olimpo lo sabe, le aconsejé que esperara antes de volver a intentarlo. Aún es pequeño…

— ¿Cuántos años tiene?

—Bueno, veintiocho.


Grover es más viejo que yo --- repuso Dan mirando al sátiro.

--- Dan, Percy es más viejo que tú --- le recordó Thalia bromeando, mientras la chica le sacaba la lengua.

— ¿Qué? ¿Y está en sexto?

—Los sátiros tardan el doble de tiempo en madurar que los humanos. Grover ha sido el equivalente a un estudiante de secundaria durante los últimos seis años.

—Eso es horrible.

--- Ya lo creo --- dijeron los inmaduros, estremeciéndose.

--- ¿Se imaginan repetir sexto grado por seis años? --- repuso Leo mirando con pena al sátiro.

—Pues sí —convino Quirón—. En cualquier caso, Grover es torpe, incluso para la media de sátiros, y aún no está muy ducho en magia del bosque. Además, se le ve demasiado ansioso por perseguir su sueño. A lo mejor ahora encuentra otra ocupación…

El sátiro bajo la cabeza, porque eso mismo le había dicho Dionisio, pero con peores palabras y algunas amenazas, tal vez todos ellos tenían razón y debía dejar su sueño de lado.

—Eso no es justo —dije—. ¿Qué pasó la primera vez? ¿De verdad fue tan malo?

--- Sí fue malo --- contestaron Annabeth y Luke con la cabeza baja.

--- Nah, fue divertido --- rebatió Thalia sonriéndole al sátiro --- eres un gran protector.

--- SIP, de acuerdo con ex pino --- le dijo Dan, recibiendo un golpe amistoso de su amiga --- ¿Qué?

--- Nada, si-re-na --- repuso Thalia mientras su amiga rodeaba los ojos, todo por culpa de Hermes y eso aun el Dios no lo sabía.

Quirón apartó la mirada con rapidez.

—Mejor seguimos, ¿no?

--- Estas hablando de su mejor amigo, no lo dejara así porque sí --- repuso Perseus rodeando los ojos --- le interesa más el sátiro que lo que le rodea.

--- Sí, estoy de acuerdo con él --- demando Teseo --- los amigos son más importantes que el campamento.


Ustedes no han visto como quedo --- le dijo Diego riéndose, mientras ambos se miraban, pero la risa se cortó, Sebastia se estaba tardando demasiado.


Debería ver por qué mamá y Sebastia tardan tanto --- repuso Georgiana parándose.


Georgiana quédate donde estas --- le revirtió Ares rodeando los ojos --- ellos vendrán luego.

--- Pero… --- la mirada que le aventaba el dios de la guerra a su hija, la hiso sentar --- de acuerdo.

Pero yo no estaba dispuesto a cambiar de tema tan fácilmente. Se me había ocurrido algo cuando Quirón habló del destino de mi madre, como si evitara a propósito la palabra muerte. Una idea empezó a chisporrotear en mi mente.

--- Oh, no --- Poseidón y Sally lo dijeron a coro, ambos pensando lo mismo, el muchacho iba a querer hacer algo estúpido y peligroso para salvarla.

—Quirón, si los dioses y el Olimpo y todo eso es real…

— ¿Sí?

--- Debes saber que va a seguir --- demando Hades negando --- nunca podrás entrar al inframundo y salir ileso de eso.

--- Yo lo hago todo el tiempo --- contrataco Daniela, mientras sonreía enseñando sus dientes, el Dios la miro, mientras ella enseñaba una pulsera con perlas verdes --- me la regalo Perséfone.

--- Sí y Carontes te lleva a voluntad sin cobrarte --- le recordó Diego riéndose --- te trata mejor que a mí o Nico.

--- Es que me dejo querer --- Hades entrecerró los ojos, pero se abstuvo de comentarios al ver la sonrisa de su esposa, esa chica le iba a llevar alegría, eso era bueno --- incluso tu padre me quiere más a mí que a ti.

--- No lo dudamos --- demandaron ambos hermanos riéndose a carcajadas. Mientras el dios miraba a la chica y decidió que debía hablar con Diego.

— ¿Significa que también es real el inframundo?

--- Claro que es real --- contestaron Nico, Diego, Hades y Perséfone.

La expresión de Quirón se ensombreció.

—Así es. —Se interrumpió, como para escoger sus palabras con cuidado—. Hay un lugar al que los espíritus van tras la muerte. Pero por ahora… hasta que sepamos más, te recomendaría que te olvidaras de ello.

— ¿A qué te refieres con «hasta que sepamos más»?


Quirón debes de aprender a no hablar de más --- repuso Atenea mirando al semidiós, iba a hacer todo lo posible por recuperar a su madre, eso ya lo veía venir.

—Vamos, Percy. Visitaremos el bosque.

A medida que nos acercamos, reparé en la enorme vastedad del bosque. Ocupaba por lo menos una cuarta parte del valle, con árboles tan altos y gruesos que parecía posible que nadie lo hubiera pisado desde los nativos americanos.

—Los bosques están bien surtidos, por si quieres probar, pero ve armado —me dijo Quirón.


¿Surtidos? --- preguntaron Hazel y Franck mirándose.


Monstruos y trampas para entrenar --- dijeron los campistas de ese campamento, los otros dos tragaron saliva.

— ¿Bien surtidos de qué? ¿Armado con qué?

—Ya lo verás. El viernes por la noche hay una partida de «capturar la bandera». ¿Tienes espada y escudo?

— ¿Yo, espada y…?

--- No, se tardó en obtener espada y escudo --- dijeron varios.

--- Sí, pero algunos ya llegan con armas, Daniela llego con arco y flecha --- les recordó Quirón, varios asintieron.

—Vale, no creo que los tengas. Supongo que una cinco te irá bien. Luego pasaré por la armería.

Quería preguntar qué clase de campamento de verano tenía armería,

--- ¡EL NUESTRO! --- gritaron los griegos riéndose.


También nosotros tenemos --- dijeron los romanos cruzándose de brazos.

Pero había mucho más en lo que pensar, así que seguimos con la visita. Vimos el campo de tiro con arco, el lago de las canoas, los establos (que a Quirón no parecían gustarle demasiado), el campo de lanzamiento de jabalina, el anfiteatro del coro y el estadio donde Quirón dijo que se celebraban lides con espadas y lanzas.

— ¿Lides con espadas y lanzas? —pregunté.

**---**Lo mejor, al menos que este Percy en arena, entonces huyan --- dijeron Jason y Leo al recordar como peleaba el joven semidiós.

--- Oh yo.

--- Si pero tú estás loca Dan --- le recordó Piper --- todos huyen después de lo que hesite con… bueno yo no sé qué paso realmente.

--- Se debe leer --- le tranquilizo Thalia riéndose a carcajadas --- fue épico, mostro la locura en vivo.

La chica se sonrojo, mientras sus amigas seguían riéndose.

—Competiciones entre cabañas y todo eso. No suele haber víctimas mortales. Ah, sí, y ahí está el comedor.

Quirón señaló un pabellón exterior rodeado de blancas columnas griegas sobre una colina que miraba al mar. Había una docena de mesas de piedra de picnic. No tenía techo ni paredes.

— ¿Qué hacéis cuando llueve? —pregunté. Quirón me miró como si me hubiera vuelto tonto.

--- Se tiene que comer de todas formas, ¿no? --- dijo Luke ingenuo, varios rieron de eso, otros volvieron a fulminar al semidiós.

—Tenemos que comer igualmente, ¿no?

Al final me enseñó las «cabañas», que en realidad eran una especie de bungalows. Había doce, junto al lago y dispuestas en forma de U, dos al fondo y cinco a cada lado. Sin duda eran las construcciones más estrambóticas que había visto nunca. Salvo porque todas tenían un número de metal encima de la puerta (impares a la izquierda, pares a la derecha), no se parecían en nada. La número 9 tenía chimeneas, como una pequeña fábrica; la 4, tomateras pintadas en las paredes y el techo de hierba auténtica; la 7 parecía hecha de oro puro, brillaba tanto a la luz del sol que era casi imposible mirarla.

--- La mejor cabaña del mundo --- murmuro Apolo poniéndose los lentes de sol, varios negaron ante ese hecho.

Todas daban a una zona comunitaria del tamaño aproximado de un campo de fútbol, moteada de estatuas griegas, fuentes, arriates de flores y un par de canastas de básquet (más de mi estilo). En el centro de la zona comunitaria había una gran hoguera rodeada de piedras. Aunque la tarde era cálida, el fuego ardía con fuerza. Una chica de unos nueve años cuidaba las llamas, atizando los carbones con una vara.

--- ¿Me reconoció? --- pregunto Hestia confundida, parecía que pensaba que nadie la veía.

--- No es como si pasaras inadvertida tía --- le pico Hermes, mientras la Diosa se sonrojaba.

Las dos enormes construcciones del final, las números 1 y 2, parecían un mausoleo para una pareja real, de mármol y con columnas delante. La número 1 era la más grande y voluminosa de las doce. Las puertas de bronce pulidas relucían como un holograma, de modo que desde distintos ángulos parecían recorridas por rayos.

--- Y muy sola --- demandaron Jason y Thalia cabizbajos

La 2 tenía más gracia, con columnas más delgadas y rodeadas de guirnaldas de flores. Las paredes estaban grabadas con figuras de pavos reales.

--- Esa está mucho más sola que la uno --- revirtió Grover, varios asintieron.

— ¿Zeus y Hera? —aventuré.


Valla, por fin le atina a algo --- comento Hera como no queriendo las cosas, recibió una mirada fulminante de su hermano --- solo daba un punto.

—Correcto.

—Parecen vacías.

—Algunas lo están. Nadie se queda para siempre en la uno o la dos.

Vale. Así que cada construcción tenía un dios distinto, como una mascota.

--- ¿Cómo que mascotas? --- demandaron todos los Dios menos Poseidón ofendidos, Percy se encogió en su lugar.

--- Es un niño y son sus pensamientos --- lo protegió Poseidón rodeando los ojos --- déjenlo.

Doce casas para doce Olímpicos. Pero ¿por qué algunas estaban vacías? Me detuve en la primera de la izquierda, la 3. No era alta y fabulosa como la 1, sino alargada, baja y sólida. Las paredes eran de tosca piedra gris tachonada con pechinas y coral, como si los bloques de piedra hubieran sido extraídos directamente del fondo del océano.

--- Se extrajeron del fondo del océano --- contestaron Teseo, Daniela y Poseidón.

Eché un vistazo por la puerta abierta y Quirón comentó:

— ¡Uy, yo no lo haría!

--- No va a pasar nada --- demando Poseidón rodeado los ojos --- que exagerado, no soy tan dramático como mi hermano --- señalo a Zeus --- es divertido que se metan a la cabaña, así no se queda tan sola.

--- ¡Por eso invite a Diego porque no tenía cabaña! --- grito Dan divertida.

--- Eso no, Hades has tu propia cabaña para que tu hijo se aleje de mi hija --- repuso el Dios de los mares, sacando risas de todos.

--- ¡AH papá!, como te quiero --- dijo riéndose Daniela, mientras Diego negaba con una sonrisa idiota en su cara.

Antes de que pudiera apartarme, percibí la salobre esencia del interior, como el viento a orillas del mar. Las paredes brillaban como abulón. Había seis literas vacías con sábanas de seda, pero ninguna señal de que alguien hubiera dormido allí. El lugar parecía tan triste y solitario, que me alegré cuando Quirón me puso una mano en el hombro y dijo: —Vamos, Percy.

Poseidón bajo la cabeza, no le gustaba que su hijo se sintiera incomodo en su cabaña, después de todo iba a vivir en ella, Dan fulmino a su hermano, porque nadie podía decirle nada malo a su lugar favorito de todos los tiempos, Percy en cambio le dio igual, no le importaba mucho el comentario.

La mayoría de las demás casas estaban llenas de campistas. La número 5 era rojo brillante: pintada fatal, como si le hubieran cambiado el color arrojándole cubos encima. El techo estaba rodeado de alambre de espinos. Una cabeza disecada de jabalí colgaba encima de la puerta, y sus ojos parecían seguirme.

--- Eso da miedo --- admitieron los campistas, mientras Clarisse y Ares sonreían ante la mención de su santuario.

Dentro vi un montón de chicos y chicas con cara de malos, echándose pulsos y peleándose mientras sonaba música rock a todo trapo. Quien más ruido hacía era una chica de unos catorce años. Llevaba una camiseta talla XXL del Campamento Mestizo bajo una chaqueta de camuflaje. Me miró fijamente y lanzó una carcajada malévola. Me recordó a Nancy Bobofit, aunque esta chica era más grande, tenía un aspecto más feroz, y el pelo largo y greñudo, y castaño en lugar de rojizo.

--- Y no te metas conmigo Prissy --- demando la chica, fulminándolo con la mirada --- aun me debes una por lo del baño.

--- Quiero verte intentar algo Clarisse --- dijeron Daniela y Thalia sabiendo lo fuerte y ágil que era Percy en combate, ya entrenado, olvidándose que el de aquí era el escuálido que todavía no sabía tomar una espada.

Seguí andando, intentando mantenerme alejado de los cascos de Quirón.

—No hemos visto más centauros —comenté

—No —repuso con tristeza—. Los de mi raza son gentes salvajes y bárbaras, me temo. Puedes encontrarlos en la naturaleza o en grandes eventos deportivos, pero no verás ninguno aquí.


¡Ponis fiesteros! --- gritaron los del futuro y Eliseo, mientras que los demás semidioses los miraban dudosos.

--- Debe conocerlos --- dijo riéndose Nico, mientras varios asentían.

--- No son muy educados --- demando Quirón.

—Dice que se llama Quirón. ¿Es realmente…?

--- Sí, el entrenador de todos los héroes y demás. ---dijeron los mestizos con orgullo.

Me sonrió desde arriba.

— ¿El Quirón de las historias? ¿El maestro de Hércules y todo aquello? Sí, Percy, ése soy yo.

--- ¿Por qué solo mencionas a Heracles? --- preguntaron los semidioses cruzándose de brazos que venían del Eliseo y también Diego como niños pequeños.


Porque es lo siento, pero el más conocido --- dijo Quirón con disculpa, mientras ellos lo miraban con los ojos entrecerrados.

--- Y soy mejor que todos ustedes juntos --- dijo Heracles con suficiencia.


¡CALLATE! --- gritaron ellos de nuevo, pero también se les unió Zoë.

—Pero ¿no tendría que estar muerto?

--- Que directo --- demandaron con burla Hermes y Apolo.

Quirón se detuvo.

— ¿Sabes?, no podría estar muerto. No depende mí. Eones atrás los dioses me concedieron mi deseo de seguir trabajando en lo que amaba. Podría ser maestro de héroes tanto tiempo como la humanidad me necesitara. He obtenido mucho de ese deseo… y también he renunciado a mucho. Pero sigo aquí, así que sólo se me ocurre que aún se me necesita.

--- Uh Quirón, se te va a seguir necesitando siempre --- dijeron todos los semidioses.

--- No podíamos encontrar un mejor maestro que tú para nuestros hijos --- les sonrió Deméter con agrado, el centauro asintió.

Pensé en ser maestro durante tres mil años. Desde luego, no habría estado en la lista de mis diez deseos más ansiados.

--- Ni en los míos --- estuvieron de acuerdo Teseo y Perseus riéndose.

— ¿No se aburre?

—No, no. A veces me deprimo horriblemente, pero nunca me aburro.

— ¿Por qué se deprime?

--- Sí, ¿Por qué? --- pregunto Daniela igual de sin tacto que su hermano.

--- Que cotilla eres --- le bromeo Diego riéndose, pero la chica siguió esperando una respuesta, la cual no llego.

Quirón pareció volverse de nuevo duro de oído.

—Ah, mira —dijo—. Annabeth nos espera.

La mencionada se sonrojo al recordarse de que ya mero llegaban a donde ellos estaban, después seguiría el futuro.

La chica rubia que había conocido en la Casa Grande estaba leyendo un libro delante de la última cabaña de la izquierda, la 11. Cuando llegamos junto a ella, me repasó con mirada crítica, como si siguiera pensando en que babeaba cuando dormía.

Eso causo risas de todos y sonrojos de los dos aludidos, Annabeth miraba a Percy recordando que en ese momento lo estaba evaluando para ver si le convenía ponerlo en su equipo de banderas o no.

Intenté ver qué estaba leyendo, pero no pude descifrar el título. Pensé que mi dislexia atacaba de nuevo. Entonces reparé en que el libro ni siquiera estaba en inglés. Las letras parecían griego, literalmente griego. Contenía ilustraciones de templos, estatuas y diferentes clases de columnas, como las que hay en los libros de arquitectura.

--- El mismo libro que lees de siempre --- repuso Thalia a su pequeña amiga, ella se sonrojo, pero en eso voltearon todos a una esquina

Quedándose callados de repente, por que vieron a Afrodita llegar y sentarse sin decir palabras, unos momentos más tarde Sebastia se sentó, pero no parecía el mismo, parecía pensativo y no estar prestando atención a la lectura, por eso Clarisse decidió continuar, no iban a tener respuestas del semidiós.

—Annabeth —dijo Quirón—, tengo clase de arco para profesores a mediodía. ¿Te encargas tú de Percy?

—Sí, señor.

—Cabaña once —me dijo Quirón e indicó la puerta—. Estás en tu casa.

--- Si encuentras lugar donde estar --- dijo Luke en un murmullo, varios Dioses bajaron la cabeza.

La 11 era la que más se parecía a la vieja y típica cabaña de campamento, con especial hincapié en lo de vieja. El umbral estaba muy gastado; la pintura marrón, desconchada. Encima de la puerta había uno de esos símbolos de la medicina, el comercio y otras cosas, una vara con dos culebras enroscadas. ¿Cómo se llama? Un caduceo. Estaba llena de chicos y chicas, muchos más que el número de literas. Había sacos de dormir por todo el suelo. Parecía más un gimnasio donde la Cruz Roja hubiera montado un centro de evacuación. Quirón no entró. La puerta era demasiado baja para él. Pero cuando los campistas lo vieron, todos se pusieron en pie y saludaron respetuosamente con una reverencia.

--- Todos queremos a Quirón --- dijeron los semidioses mientras el centauro asentí con solvencia

—Bueno, así pues… —dijo Quirón—. Buena suerte, Percy. Te veo a la hora de la cena.

--- A todos nos dicen eso --- dijo Daniela con suficiencia.

--- A mí no me lo dijeron --- comento Leo cruzándose de brazos.

Y se marchó al galope hacia el campo de tiro. Me quedé en el umbral, mirando a los chicos. Ya no inclinaban la cabeza. Ahora estaban pendientes de mí, calibrándome. Conocía esa parte. Había pasado por ella en bastantes colegios.

— ¿Y bien? —Me urgió Annabeth—. Vamos.

Así que, naturalmente, tropecé al entrar por la puerta y quedé como un completo idiota. Hubo algunas risitas, pero nadie dijo nada. Annabeth anunció:

—Percy Jackson, te presento a la cabaña once.

— ¿Normal o por determinar? —preguntó alguien.

--- Por determinar pero falta poco para que tenga su cabaña --- remato Chris sonriéndole a su amigo, el chico no supo responderle.

Yo no supe qué responder, pero Annabeth anunció:

—Por determinar.

Todo el mundo se quejó. Un chico algo mayor que los demás se acercó.

--- No es por ofender Percy, pero somos muchos --- dijo Luke al chico, --- algunos se quieren ir.

—Bueno, campistas. Para eso estamos aquí. Bienvenido, Percy, puedes quedarte con ese hueco en el suelo, a ese lado.

--- Luke lo único bueno que tenía era agradable --- demando en un murmullo Nico a Jason, quien asintió.

El chico tendría unos diecinueve años, y vaya si molaba. Era alto y musculoso, de pelo color arena muy corto y sonrisa amable. Vestía una camiseta sin mangas naranja, pantalones cortados, sandalias y un collar de cuero con cinco cuentas de arcilla de distintos colores. Lo único que alteraba un poco su apariencia era una enorme cicatriz blanca que le recorría media cara desde el ojo derecho a la mandíbula, una vieja herida de cuchillo.

Varios miraron a Sebastia que tenía una herida similar, pero este estaba en su mundo, parecía concentrado solo en un papel, ni siquiera se podría decir que prestaba atención a la lectura, Diego, Hefestos y Afroditas eran los tres más preocupados. Después las vistas se fueron a Luke que miraba para otro lado, sintiéndose mal, pero sin saber por qué.

—Éste es Luke —lo presentó Annabeth, y su voz sonó algo distinta. La miré y habría jurado que estaba levemente ruborizada. Al ver que la miraba su expresión volvió a endurecerse—. Es tu consejero por el momento.


Espera, espera --- Leo detuvo la lectura mirando a Daniela --- ¿a Annabeth le gusta Luke?

La aludida y todos lo escucharon, ella dio un grito negando rápidamente, mientras varios reían.

--- Eres un idiota Valdés --- le dijo Daniela riéndose, pero ignorando la pregunta.

— ¿Por el momento? —pregunté.

—Eres un por determinar —me aclaró Luke—. Aún no saben en qué cabaña ponerte, así que de momento estás aquí. La cabaña once acoge a los recién llegados, todos visitantes, evidentemente. Hermes, nuestro patrón, es el dios de los viajeros.

---- Pero eso es una exageración --- dijo Hermes rodeando los ojos --- oigan, ya reclamen a sus hijos.


Tienes razón --- dijo Afrodita y en la cabeza de Piper se puso su escudo, la chica sonrió --- listo.

Hefestos hizo lo mismo con leo, Ares volviéndose unos momentos por Marte reclamo a Franck, que hizo una pequeña mueca oculta. Hades no se movió, reconocía a su hija, pero no podía marcarla por temor a saber que pasó, ella debía estar murta.

Observé la pequeña sección de suelo que me habían otorgado. No tenía nada para señalarla como propia, ni equipaje, ni ropa ni saco de dormir. Sólo el cuerno del Minotauro. Pensé en dejarlo allí, pero luego recordé que Hermes también era el dios de los ladrones.

--- Muy sabio de tu parte --- dijeron Luke y Hermes riéndose.

Miré alrededor. Algunos me observaban con recelo, otros sonreían estúpidamente, y otros me miraban como si esperaran la oportunidad de echar mano a mis bolsillos.

--- Esos de los bolsillos son los maravillosos Stoll --- dijo Dan suspirando, Diego rechino los dientes, Sebastia rio un poco.

--- Sí tanto te caen, vete con ellos --- repuso el chico mirando para otro lado.

--- No tienes por qué estar celoso --- dijo Perséfone a su hijo, este la miro --- vas a tener dos hijos con ella, es obvio que te eligió, así que déjala tener amigos.

--- Estoy de acuerdo con tu madre --- Dan le saco la lengua, mientras Willow se reía y Harry atisbaba una sonrisa.

— ¿Cuánto tiempo voy a estar aquí? —pregunté.

--- Off, depende de tu padre --- dijeron todos los semidioses.

—Buena pregunta —respondió Luke—. Hasta que te determinen.

— ¿Cuánto tardará?

Todos rieron.


Empezaste con mal pie --- dijeron todos rodeando los ojos.

—Vamos —me dijo Annabeth—. Te enseñaré la cancha de voleibol.

—Ya la he visto.

--- Solo síguela Jackson, te metiste en una bronca apenas llegando --- dijeron varios riéndose.

—Vamos. —Me agarró de la muñeca y me arrastró fuera, mientras los chicos reían a mis espaldas. —Jackson, tienes que esforzarte más —dijo Annabeth cuando nos separamos unos metros.

— ¿Qué?

--- ¡No digan respuesta universal de Percy! --- grito el chico mientras varios reían, eso causo más risas.

Puso los ojos en blanco y murmuró entre dientes:

— ¿Cómo pude creer que eras el elegido?

--- No pierdas las esperanzas Annie, no pierdas las esperanzas --- dijo Thalia riéndose aun de lo de hace rato.

—Pero ¿qué te pasa? —Empezaba a enfadarme—. Lo único que sé es que he matado a un tío toro…

— ¡No hables así! —Me increpó Annabeth—. ¿Sabes cuántos chicos en este campamento desearían haber gozado de la oportunidad que tú tuviste?

--- Así, que grande --- dijo Poseidón --- deberían estar felices de estar a salvo y listo.


Quieren orgullecer a sus padres --- dijeron la mayoría de los semidioses.

--- No lo necesitan --- dijeron Atenea, Deméter, Poseidón e incluso Hades - ya estamos orgullosos.

Ares fue el único que hizo una mueca, deseaba que sus hijos salieran a fuera para probar sus fuerzas, eso hizo sentir un poco mal a sus dos hijos.

— ¿De qué me mataran?

— ¡De luchar contra el Minotauro! ¿Para qué crees que entrenamos?

Meneé la cabeza.

—Mira, si la cosa con que me enfrenté era realmente el Minotauro, el mismo del mito…

—Pues claro que lo era.

—Pero sólo ha habido uno, ¿verdad?

—Sí.

—Y murió hace un montón de años, ¿no? Se lo cargó Teseo en el laberinto. Así que…

--- Ja, me conoce --- dijo Teseo riéndose, mientras varios rodeaban los ojos --- además herma… digo Percy, los monstruos encarnan --- le dijo, cometiendo un error, todos negaron, ya sabían pero no querían decir.

--- ¡No pueden marcar a Percy hasta que se mencione en el libro! --- grito Apolo --- recuerden la apuesta.

--- ¡que es mínima! --- gritaron varios desesperados.

--- No me importa --- se cruzó de brazos Apolo.

--- ¿Se dan cuenta que alguien debió votar por sí mismo? --- pregunto Artemisa divertida, pero la mayoría por convicción la ignoraron.

—Los monstruos no mueren, Percy. Pueden matarse, pero no mueren.

--- Eso explica mucho --- dijo Danny, recibiendo un zape de su hermana gemela.

—Hombre, gracias. Eso lo aclara todo.

—No tienen alma, como tú o como yo. Puedes deshacerte de ellos durante un tiempo, tal vez durante toda una vida, si tienes suerte. Pero son fuerzas primarias. Quirón los llama «arquetipos». Al final siempre vuelven a reconstruirse.

Pensé en la señora Dodds.

---- Sí Percy, ella esta vivita y coleando --- demando Nico rodeando los ojos.

— ¿Quieres decir que si matase a uno, accidentalmente, con una espada…?


¿Accidente? --- preguntaron todos divertidos, mientras se reían.

—Esa Fue… quiero decir, tu profesora de matemáticas. Bien, pues ella sigue ahí fuera. Lo único que has hecho es cabrearla muchísimo.

— ¿Cómo sabes de la señora Dodds?


Annabeth lo sabe todo --- dijo Leo como niño pequeño

—Hablas en sueños.

--- Y también eso --- dijeron los demás riéndose.

--- Sally habla en sueños --- dijo Danny mirando a su hermanita, mientras esta la fulminaba.

—Casi la llamas algo. ¿Una Furia? Son las torturadoras de Hades, ¿no?

--- Sí, son muy molestas --- dijo Diego rodeando los ojos --- Aleto en verdad llega a ser un fastidio.

Annabeth miró nerviosa al suelo, como si temiese que se abriera y la tragara.

—No deberías llamarlas por su nombre, ni siquiera aquí. Cuando tenemos que mencionarlas las llamamos «las Benévolas».

—Oye, ¿hay algo que podamos decir sin que se ponga a tronar?

--- ¡NO! --- dijeron todos los semidioses y algunos Dioses mirando a Zeus.


Deberías de controlarte, o ir a algo de control de la ira --- comento Hera mirando a su marido --- es solo una sugerencia.

—Sonaba llorica, incluso a mis oídos, pero en aquel momento ya no me importaba—. ¿Y por qué tengo que meterme en la cabaña once? ¿Por qué están todos tan apiñados? Está lleno de literas vacías en los otros sitios. —Señalé las primeras cabañas, y Annabeth palideció.

—No se elige la cabaña, Percy. Depende de quiénes son tus padres. O… tu progenitor. —Se me quedó mirando, esperando que lo pillara.

--- Claro que no lo va a pillar, para Percy solo existe su madre --- dijo Thalia mirando al chico.

—Mi madre es Sally Jackson —respondí—. Trabaja en la tienda de caramelos de la estación Grand Central. Bueno, trabajaba.

—Siento lo de tu madre, Percy, pero no me refería a eso. Estoy hablando de tu otro progenitor. Tu padre.

—Está muerto. No lo conocí.

--- No está muerto --- dijeron todos a la vez, algunos rodearon inclusive los ojos.

Annabeth suspiró. Sin duda ya había tenido antes esta conversación con otros chicos.

—Tu padre no está muerto, Percy.

— ¿Cómo puedes decir eso? ¿Lo conoces?

--- Claro que no sesos de alga, ni siquiera conocía a su madre de no ser por estos días ---- le dijo Thalia rodeando los ojos.

—No, claro que no.

— ¿Entonces cómo puedes decir…?

—Porque te conozco a ti. Y no estarías aquí si no fueras uno de los nuestros.

—No conoces nada de mí.

--- Pero le gustaría --- dijo Piper a Thalia levantando una ceja, la cazadora se rio de eso, mientras asentía.

— ¿No? —Levantó una ceja—. Seguro que no has parado de ir de escuela en escuela. Seguro que te echaron de la mayoría.

— ¿Cómo…?

—Te diagnosticaron dislexia, quizá también THDA.

Intenté tragarme la vergüenza.

— ¿Y eso qué importa ahora?


Importa mucho, pero Annabeth estas apenando al chico --- se divirtió de lo lindo Teseo --- aunque en mi tiempo no le tenían nombre a todo eso.

--- Sí, porque escribías y leías en griego idiota, si es que sabías leer y escribir --- le recordó Perseus riéndose

—Todo junto es casi una señal clara. Las letras flotan en la página cuando las lees, ¿verdad? Eso es porque tu mente está preparada para el griego antiguo. Y el THDA (eres impulsivo, no puedes estarte quieto en clase), eso son tus reflejos para la batalla. En una lucha real te mantendrían vivo. Y en cuanto a los problemas de atención, se debe a que ves demasiado, Percy, no demasiado poco. Tus sentidos son más agudos que los de un mortal corriente. Por supuesto, los médicos quieren medicarte. La mayoría son monstruos. No quieren que los veas por lo que son.

--- Eso de que los médicos son monstruos no es cierto --- dijo Apolo rodeando los ojos --- la mayoría son hijos míos y lo hacen para protegerlos lo más tiempo posible, si les diagnostican dislexia y se les medicamenta pueden durar ignorantes más tiempo, eso quiere decir que están más seguros.

--- Eso tiene más sentido, de que los monstruos se disfracen de médicos --- dijo Leo pensativo --- aun así no iré con ellos, siempre quieren inyectarme

Su comentario saco risas de todos los presentes, ante su mirada de miedo que obtenía.

—Hablas como… como si hubieras pasado por la misma experiencia.

--- Todos pasamos por esa experiencia --- dijo Jason rodeando los ojos, luego miro a Dan y a Diego - al menos la mayoría de nosotros.

--- A mi mis padres estuvieron a punto de encerrarme en un psiquiátrico --- comento la chica como sin nada --- ¿eso cuenta?

--- ¿¡QUE HICIERON QUE!? --- el grito que Poseidón dio hizo a todos taparse los oídos --- malditos mortales, me las pagaran.

—La mayoría de los chicos que están aquí lo han hecho. Si no fueras como nosotros no habrías sobrevivido al Minotauro, mucho menos a la ambrosía y el néctar.

— ¿Ambrosía y néctar?

--- ¡Si no has probado el néctar, no has vivido! --- gritaron todos a la vez riéndose a carcajadas.

—La comida y la bebida que te dimos para que te recuperaras. Eso habría matado a un chico normal. Le habría convertido la sangre en fuego y los huesos en arena, y ahora estarías muerto. Asúmelo. Eres un mestizo.

--- A Dan no le paso lo mismo --- dijo pensativo Nico.


Dijimos que ella es un caso especial --- dijeron Diego y Sebastia rodeado los ojos.


¿Estas bien? --- pregunto Diego a su amigo, Sebastia negó --- ¿deseas hablar? --- volvió a negar, Diego asintió.

Un mestizo. Tenía tantas preguntas en la cabeza que no sabía por dónde empezar. Entonces una voz hosca exclamó:

— ¡Pero bueno! ¡Un novato!


¡Cinco a que es Clarisse! --- grito Daniela mirando a Leo, este asintió con una sonrisa.

Piper y Jason negaron divertidos, ese chico no aprendida de sus apuestas pasadas, Daniela no apostaba, nada que no pudiera ganar.

Me volví. La chica corpulenta de la cabaña 5 avanzaba hacia nosotros con paso lento y decidido. Tres chicas la seguían, grandes, feas y con aspecto de malas como ella, todas vestidas con chaquetas de camuflaje.

—Clarisse —suspiró Annabeth

--- Paga --- apuro Daniela tronando los dedos, Leo de mala gana le dio el dinero --- gracias.

--- Es malo apostar mamá, es ganar dinero a lo fácil --- le regaño Harry, sacando risas de varios, ya que ella se puso apenada y sonrojada.

--- Punto para tu hijo --- dijo Diego en su oído, ella solamente aguanto la risa.

—. ¿Por qué no te largas a pulir la lanza o algo así?

—Fijo, señorita Princesa —repuso la chicarrona—. Para atravesarte con ella el viernes por la noche.

--- ¿Es una amenaza Clarisse? --- repuso Luke mirándola de cerca --- porque te daremos una paliza.

--- ¡Sí! --- grito Annabeth divertida, mientras chocaba las manos con él --- recuerda, que soy hija de Atenea y nunca pierdo, tengo me as bajo la manga.


¡Quiero verlo princesa! --- parecían los tres emocionados.


Chicos, sigamos leyendo --- les pidió Quirón divertido, mientras los demás también los miraban

— ¡Erre es koalas! —replicó Annabeth,


¡Annabeth ese vocabulario! --- grito Atenea molesta, la chica se encogió de hombros.

--- Lo siento --- se disculpó.

--- De perdido ellos maldicen en griego --- comentaba Zeus a Hades y este asentía

Y de algún modo entendí que en griego significaba « ¡Anda a dar de comer a los cuervos!», aunque me dio la impresión de que era una maldición peor de lo que parecía.

--- Claro que es una maldición mucho peor --- demando Atenea --- que espero no escuchar de mis hijos otra vez --- miro a su hija, quien estaba con la mirada agachada --- una señorita no debe andar diciendo semejante palabrota.

--- Lo siento --- se volvió a disculpar apenada, pero entre dientes murmuro --- la voy acabar.


Espero que hables de Clarisse y el captura a la bandera --- le murmuro Luke y Annabeth asintió.

—Os vamos a pulverizar —respondió Clarisse, pero le tembló un párpado. Quizá no estaba segura de poder cumplir su amenaza.

--- ¡Por supuesto que estoy segura! --- grito Clarisse molesta --- los vamos acabar a todos.


¡Queremos verlo! --- gritaron Luke y Annabeth molestos igual, los Dioses negaban divertidos ante sus hijos.

Se volvió hacia mí—. ¿Quién es este alfeñique?

--- El que va a patear tu trasero --- murmuro Rachel para que solo lo escucharán los del futuro, quienes aguantaron la risa.

—Percy Jackson —dijo Annabeth—. Ésta es Clarisse, hija de Ares.

Parpadeé. — ¿El dios de la guerra?

--- ¿Qué tiene de malo? --- quiso saber Ares mirando al alfeñique, quien negó rápidamente.

Clarisse replicó con desdén: — ¿Algún problema?

—No —contesté—. Eso explica el mal olor.

--- Uuuh

  • replicaron varios a coro, mientras la hija de Ares, Georgiana y el mismo Dios fulminaron al semidiós.

Clarisse gruñó. —Tenemos una ceremonia de iniciación para los novatos, Prissy.

--- Eso es mentira, o nos faltó hacerla a ti Clarisse --- replico Luke molesto, la chica entrecerró los ojos.


Tranquilo, Percy puede cuidarse solo --- dijo Annabeth sonriendo con maldad.

—Percy.

—Lo que sea. Ven, que te la enseño.

—Clarisse… —la advirtió Annabeth.

—Quítate de en medio, listilla.


¿¡QUE!? --- gritaron todos los del futuro, sacando miradas de sorpresa por todos, parecían incluso incrédulos, miedosos y enfadados.

--- El… él apodo… el apodo ---- lo decía rápidamente Leo con los ojos abiertos --- no puede ser.

--- Todo lo que conozco es una mentira --- demando Thalia y Nico asintió.

--- Esto no está pasando --- ahora fue turno de Daniela y Rachel de mirarse preocupadas.

--- ¿De qué habla? --- pregunto Hermes sin entenderle.

--- Lo entenderás cuando sigan los libros --- dijo Diego negando de los dramáticos que se veían, incluso Chris parecía incrédulo ante eso.

--- Pero pensé que… --- dijo el hombre mirando a Clarisse, Percy y Annabeth.

--- No eres el único desconcentrado --- dijeron Jason y Piper.


Debemos continuar --- dijo Teseo rodeando los ojos, harto de tanto drama y no saber a qué se debía.

Annabeth parecía muy firme, pero vaya si se quitó de en medio, y yo tampoco quería su ayuda. Era el chico nuevo. Tenía que ganarme una reputación.


Exacto --- dijeron todos los semidioses de ese campamento.

--- Cada uno se lo gano a cien --- recordó Diego mirando a todos.

--- Sí, Dan le tenían miedo --- recordó Nico riéndose --- tenía más miedo que me cae a los monstruos.


También hay que ver como llego al campamento --- dijo dudosa Thalia --- y eso que yo no la vi.

Le entregué a Annabeth mi cuerno de minotauro y me preparé para pelear, pero antes de darme cuenta Clarisse me había agarrado por el cuello y me arrastraba hacia el edificio color ceniza que supe de inmediato que era el lavabo. Yo lanzaba puñetazos y patadas. Me había peleado muchas veces antes, pero aquella Clarisse tenía manos de hierro.

--- Eso es un alago Prissy --- demando Clarisse entrecerrando los ojos, Percy también la miro retándola.

Me arrastró hasta el baño de las chicas. Había una fila de váteres a un lado y otra de duchas al otro. Olía como cualquier lavabo público, y yo pensé —todo lo que podía pensar mientras Clarisse me tiraba del pelo— que si aquel sitio era de los dioses, ya podrían procurarse unos servicios con más clase.

--- Tiene razón --- dijo Afrodita haciendo una mueca --- debemos arreglar eso.

--- La mayoría de las cabañas tienen baños particulares, esas son extras por si no quieren esperar --- les record Quirón --- pero, sí deberíamos darles mantenimiento.

Las amigas de Clarisse reían a todo pulmón, mientras yo intentaba encontrar la fuerza con que había derrotado al Minotauro, pero no estaba por ninguna parte.

—Sí, hombre, seguro que es material de los Tres Grandes —dijo, empujándome hacia un váter—. Seguro que el Minotauro se murió de la risa al ver la pinta de este bobo.


Idiota --- dijeron varios en murmullo, la chica se sentía mal al estar leyendo eso, no le gustaba.

Sus amigas no paraban de reír. Annabeth estaba en una esquina, tapándose la cara pero mirando entre los dedos.

Ante eso varios rieron a carajadas, mientras la chica se sonrojaba, Luke le guiño un ojo y ella se sonrojo aún más, a Sally y Danny no les gusto eso de su madre, pero como no podían decir de quien eran hijas aparte de Percy, no pudieron rebatirlo, la suerte que tenían Reany, Willow y Harry, que sus padres ya sabían que iban a quedar juntos y podían estar cómodos con los dos sin fingir.

Clarisse me puso de rodillas y empezó a empujarme la cabeza hacia la taza. Apestaba a tuberías oxidadas ya… bueno, a lo que se echa en los váteres.


¡Asco! --- gritaron Georgiana, Piper, Reany y Afrodita tapándose la nariz.

--- Y más si estas empapada con ella, ¿oh no Clarisse? --- pregunto con sarcasmo Daniela, mientras la hija de Ares apretaba los puños.

Luché por mantener la cabeza erguida. Viendo aquella agua asquerosa pensé: «No meteré la cabeza ahí ni de broma.» Y entonces ocurrió algo. Sentí un tirón en la boca del estómago. Oí las tuberías rugir y estremecerse. Clarisse me soltó el pelo. Un chorro de agua salió disparado del váter y describió un arco perfecto por encima de mi cabeza. Yo caí de espaldas al suelo sin dejar de oír los chillidos de Clarisse. Me volví justo cuando el agua salió de nuevo de la taza, le dio a Clarisse directo en la cara y con tanta fuerza que la tumbó de culo. El chorro de agua la acosaba como si fuera una manguera antiincendios, empujándola hacia una cabina de ducha. Ella se resistía dando manotazos y chillando, y sus amigas empezaron a acercarse.


¡Asombroso! --- dijeron todos los semidioses riéndose, menos la aludida y Annabeth.


Tenemos que ponerlo en nuestro equipo --- dijo rápidamente Luke, mientras la hija de Atenea asentía toda seria.

--- Y después de ahí, deduzco que los tres aparecieron aquí --- dijo Zeus, los tres niños asintieron --- bien, eso es parte de nuestro tiempo, a partir de aquí será el futuro.

--- Sí --- dijeron todos.


Sigamos leyendo --- aclaro rápidamente, mientras todos asentían.

Pero entonces los otros váteres explotaron también y seis chorros más de agua las hicieron retroceder de golpe. Las duchas también entraron en funcionamiento, y juntas, todas las salidas de agua arrinconaron a las chicas hasta sacarlas del baño, arrastrándolas como desperdicios que se retiran con una manguera. En cuanto salieron por la puerta, sentí aflojar el tirón del estómago y el agua terminó tan pronto como había empezado.

--- Ese es un gran poder --- deduzco Teseo mirándolo --- yo no sé si podría hacerlo, digo no hay esas cosas cuando vivía.


Podías, es solo manipulación de agua --- le dijo Daniela.

--- ¿Por qué no ya lo…? --- propuso Hades mirando a sus hermanos.


¡No!, quiero la apuesta --- reto Apolo frunciendo el ceño, mientras varios rodeaban los ojos.

--- Eso es tan infantil --- dijeron Artemisa y Hera molestas.

--- Falta poco --- les tranquilizo Nico

El lavabo entero estaba inundado. Annabeth tampoco se había librado. Estaba empapada de pies a cabeza, pero no había sido expulsada por la puerta. Se encontraba exactamente en el mismo lugar, mirándome conmocionada. Miré alrededor y reparé en que estaba sentado en el único sitio seco de la estancia. Había un círculo de suelo seco en torno a mí, y no tenía ni una gota de agua sobre la ropa. Nada. Me puse en pie, con las piernas temblando.

— ¿Cómo has…?—preguntó Annabeth.

--- No lo va a saber --- dijeron varios mirando al semidiós.

—No lo sé.

Salimos fuera. Clarisse y sus amigas estaban tendidas en el barro, y un puñado de campistas se había reunido alrededor para mirarlas estupefactos. Clarisse tenía el pelo aplastado en la cara. Su chaqueta de camuflaje estaba empapada y ella olía a alcantarilla. Me dedicó una mirada de odio absoluto.

—Estás muerto, chico nuevo. Totalmente muerto.

Debería haberlo dejado estar, pero repliqué: — ¿Tienes ganas de volver a hacer gárgaras con agua del váter, Clarisse? Cierra el pico.

--- A ti sí que te gusta la mala vida --- le dijo Leo a Percy, este se encogió de hombros.


Sirena es más fuerte que esa chica --- dijo Danny mirando a su amiga, quien le sonrió.

--- Todo lo aprendí de mamá --- repuso la chica con orgullo, mientras su padre negaba.

--- ¿Quién es su madre? - quisieron saber varios Dioses.

--- No se puede decir --- dijo Chris riéndose --- tienen que descubrirlo.

--- Eso ya no es divertido.

Sus amigas tuvieron que contenerla. Luego la arrastraron hacia la cabaña 5, mientras los otros campistas se apartaban para no recibir una patada de sus pies voladores. Annabeth me miraba fijamente.

— ¿Qué? —le pregunté—. ¿Qué estás pensando?

--- De seguro ya una estrategia para el captura a la bandera --- dijeron varios riéndose.

---- Si - dijo la chica mirando de Clarisse a Percy.

—Estoy pensando que te quiero en mi equipo para capturar la bandera.

--- Fin del capítulo --- demando Clarisse toda molesta, fulminando a Percy, este ni se inmuto.

--- ¿Qué capitulo sigue? --- preguntaron varios.

--- Eh, Mi cena se desvanece en humo --- leyó Clarisse, todos se miraron.

--- Otro de Percy, quiero saber qué pasa con Dan --- dijo Afrodita molesta.


Quiero leer yo --- dijo Annabeth, todos asintieron y la hija de Ares le aventó el libro.


Diego, necesitamos hablar --- dijo Sebastia y Diego asintió parándose junto con su amigo para caminar a un lugar donde no lo escucharan.

¿Les gusto?, me meresco un comentario?, ¿tal ves dos? ¿o tres?, ¿que tal si me hacen el honor de llegar a los cien comentarios?, por fas, solo faltan dos jajajaja, aunque quiero más que dos... un beso y nos leemos pronto, se les quiere :) <3