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La Maldicion de las Parcas: Leyendo Percy Jackson — capítulo 4
--- Bien, el próximo capítulo se titula --- abrió el libro --- Tres ancianas tejen los calcetines de la muerte.
--- No habla de mi --- dijo Daniela --- yo no vi nada igual.
--- Creo que ese capítulo habla de mi --- dijo Percy sintiéndose incomodo, su madre lo vio asustada.
--- Entonces ¿será un capitulo ella uno él? --- pregunto Hermes, todos asintieron.
Estaba acostumbrado a tener experiencias raras de vez en cuando, pero solían terminar pronto.
--- Como cualquier mestizo --- dijeron los Semi Dioses rodeando los ojos.
Aquella alucinación veinticuatro horas al día, siete días a la semana, era más de lo que podía soportar.
--- ¿Tanto así te afectaba la niebla? --- le pregunto Nico a Percy, pero este se encogió de hombros.
Durante el resto del curso, el colegio entero pareció dispuesto a jugármela. Los estudiantes se comportaban como si estuvieran convencidos de que la señora Kerr —una rubia alegre
--- Son tú estilo --- le dijo Apolo a Hermes, este se tocó la barbilla pensativo.
--- ¡Yuuu! --- gritaron todos los Semi Dioses.
--- No queremos saber cuáles son los estilos de nuestros padres --- dijo Luck, con una mueca en su rostro.
Que no había visto en mi vida hasta que subió al autobús al final de aquella excursión— era nuestra profesora de introducción al álgebra desde Navidad. De vez en cuando yo sacaba a colación a la señora Dodds, buscando pillarlos en falso, pero se quedaban mirándome como si fuera un psicópata. Hasta el punto de que casi acabé creyéndolos: la señora Dodds nunca había existido. Casi.
--- Diez dracmas a que es Grover --- le dijo Leo a Jasón quien negó.
--- Amigo, hasta yo lo sé --- dijo sacando risas de todos y un sonrojo por parte del sátiro.
Grover no podía engañarme.
--- ¿Ves? --- dijo Jasón.
Cuando le mencionaba el nombre Dodds, vacilaba una fracción de segundo antes de asegurar que no existía. Pero yo sabía que mentía.
--- Tenemos que enseñarle a mentir --- dijeron Apolo y Hermes a la vez.
--- Ustedes no le enseñan nada --- dijo Rea mirándolos mal.
Algo estaba pasando. Algo había ocurrido en el museo. No tenía demasiado tiempo para pensar en ello durante el día, pero por la noche las terribles visiones de la señora Dodds con garras y alas coriáceas me despertaban entre sudores fríos.
--- Nunca le preguntes a Percy que soñó, si quieres dormir tranquila los últimos años --- dijo Daniela estremeciéndose.
--- Eso, además de que tú primer monstruo no lo olvidas tan fácilmente --- dijo Thalía recordándose de los ciclopes.
El clima seguía enloquecido, cosa que no mejoraba mi ánimo. Una noche, una tormenta reventó las ventanas de mi habitación. Unos días más tarde, el mayor tornado que se recuerda en el valle del Hudson pasó a sólo ochenta kilómetros de la academia Yancy. Uno de los sucesos de actualidad que estudiamos en la clase de sociales fue el inusual número de aviones caídos en el Atlántico aquel año.
--- ¡Dejen de pelear! --- dijeron Rea y Hera molestas.
Los otros dos bajaron la cabeza sintiéndose sentenciados a muerte. ¿Cómo es que un Dios podía sentirse así?, se empezó a preguntar Zeus preocupado.
Empecé a sentirme malhumorado e irritable la mayor parte del tiempo. Mis notas bajaron de insuficiente a muy deficiente. Me peleé más con Nancy Bobofit y sus amigas, y en casi todas las clases acababa castigado en el pasillo. Al final, cuando el profesor de inglés, el señor Nicoll, me preguntó por millonésima vez cómo podía ser tan perezoso que ni siquiera estudiaba para los exámenes de deletrear, salté. Le llamé viejo ebrio.
Todos los que entendieron se echaron a reír, la mayoría los vio como si se volvieran locos.
No estaba seguro de qué significaba, pero sonaba bien.
--- Significa alcohólico o que toma mucho --- explico Daniela, ahora todos se rieron de eso.
La semana siguiente el director envió una carta a mi madre, dándole así rango oficial: el próximo año no sería invitado a volver a matricularme en la academia Yancy. «Mejor —me dije—. Mejor.» Quería estar cormo madre en nuestro pequeño apartamento del Upper East Side, aunque tuviera que ir al colegio público y soportar a mi detestable padrastro y sus estúpidas partidas de póquer
--- ¿Paul? --- preguntaron Jasón y Leo.
--- ¿Quién? --- pregunto Percy sin entender.
Eh, Percy tuvo dos padrastros --- dijo Daniela --- uno mejor que otro. A quien menciona es a Gabe.
¿Y tú lo sabes por? --- pregunto Percy.
Porque tú me cuentas todo --- le dijo Daniela sonriéndole --- digamos que nos queremos como hermanos.
Percy la miro mejor, pero asintió con una media sonrisa, era obvio que se tenían confidencialidad, sino ¿Cómo es que ella lo conociera tan bien?
No obstante, había cosas de Yancy que echaría de menos. La vista de los bosques desde la ventana de mi dormitorio
Deméter sonrió complacida.
El río Hudson en la distancia,
Ahora fue Poseidón y sus hijos quienes sonrieron ante esa mención.
El aroma a pinos. Echaría de menos a Grover, que había sido un buen amigo, aunque fuera un poco raro; me preocupaba cómo sobreviviría el año siguiente sin mí.
--- Eso es ser un buen amigo --- declaro Artemisa mirando al Semi Dios.
--- Ni que lo digas --- dijeron Atenea, Hestia y Afrodita sonriéndole a Percy.
También echaría de menos la clase de latín:
Quirón sonrió en respuesta a eso, le agradaba saber que a sus alumnos les gustara su clase.
Las locas competiciones del señor Brunner y su fe en que yo podía hacerlo bien. Se acercaba la semana de exámenes, y sólo estudié para su asignatura.
--- Deberías estudiar para todas --- le dijeron Sally y Atenea, Percy se encogió de todos, entonces Atenea prosiguió --- Annabeth deberías ayudarle.
Annabeth asintió a su madre, mientras los del futuro se reían disimuladamente.
--- Repítalo por favor --- dijo Leo sacando su celular de la bolsa --- lo que acaba de decir Lady Atenea.
--- Dije que Annabeth podría ayudar a Percy con sus estudios --- dijo la Diosas sin saber por qué querían volver a escuchar eso.
--- Gracias --- dijo Leo guardándolo en su bolso --- esto será oro puro cuando regresemos a nuestro tiempo.
No había olvidado lo que Brunner me había dicho sobre que aquella asignatura era para mí una cuestión de vida o muerte. No sabía muy bien por qué, pero el caso es que empecé a creerlo.
---Es que sí es vital para ti --- dijo Jasón --- como lo es para todos nosotros.
--- Ahora lo sé --- dijo Percy asintiendo y se volteó a Quirón --- gracias.
El Centauro asintió.
La tarde antes de mi examen final, me sentí tan frustrado que lancé mi Guía Cambridge de mitología griega al otro lado del dormitorio.
Annabeth, Atenea y Daniela lo fulminaron con la mirada, molestas por el trato que le daban a sus queridos libros. Los otros aguantaban la risa.
Las palabras habían empezado a desmadrarse en la página, a dar vueltas en mi cabeza y realizar giros chirriantes como si montaran en monopatín.
--- Culpa de la Dislexia --- dijeron todos los Semi Dioses.
--- Eso es cierto, ustedes no pueden leer --- dijo Rea --- se harán daño.
--- Yo sí puedo --- se defendieron Annabeth y Daniela.
--- Pues sí pero tú --- dijo Thalía señalo a Anabeth --- llevas toda tu vida ignorando la Dislexia y tú --- señalo a Daniela --- no tienes.
--- Bueno ya --- dijo Zeus --- los que puedan leer, que lean, los demás escucharan.
--- Entonces entre los semi Dioses solamente pueden leer Annabeth, Daniela y Diego --- se quejó Leo.
--- Sí quieres leer, puedes hacerlo --- le dijo Hefesto --- pero cuando se cansen que pasen el libro a alguien más, así no lastimaran demasiado su vista.
Los padres de todos los Semi Dioses presentes asintieron de acuerdo con el Dios de los Herreros. Los Semi Dioses estuvieron de acuerdo con eso.
No había manera de recordar la diferencia entre Quirón y Caronte, entre Polidectes y Polideuces. ¿Y conjugar los verbos latinos? Imposible.
--- No es tan difícil --- dijeron tanto Daniela como Annabeth.
Los demás rodearon los ojos, acostumbrados a que ellas siempre supieran todo. Atenea seguía insistiendo que si esa hija no era suya debía ser de alguien muy inteligente, astuto, pero de todos los presentes, ¿de quién?
Me paseé por la habitación a zancadas, como si tuviera hormigas dentro de la camisa. Recordé la seria expresión de Brunner, su mirada de mil años. «Sólo voy a aceptar de ti lo mejor, Percy Jackson.»
--- Y hasta nuestro tiempo, solo ha aceptado lo mejor de él --- dijo Diego pensativo.
--- Espero lo mejor de todos los Semi Dioses que entreno --- dijo Quirón mirando a todos los campistas --- pero de algunos espero más que de otros, es dependiendo de sus capacidades.
--- Oh --- dijeron todos los campistas.
Respiré hondo y recogí el libro de mitología. Nunca le había pedido ayuda a un profesor.
--- Pues no lo hagas --- dijeron Hermes, Leo, Apolo, Luck y Jasón, mientras las mujeres los miraban enojadas.
Tal vez si hablaba con Brunner, podría darme unas pistas.
--- Por supuesto que te hubiera ayudado --- dijo Quirón con una sonrisa --- ¿Por qué no fuiste?
--- De hecho, si fui --- dijo Percy sintiéndose incomodo, Grove le susurro algo a Quirón quien asintió --- lo siento --- murmuro a ambos.
--- Diez dracmas a que Percy escucho algo que no debía --- le dijo Daniela a Leo.
--- Hecho --- dijo Leo chocando las manos.
Por lo menos tendría ocasión de disculparme por el muy deficiente que iba a sacar en su examen. No quería abandonar la academia Yancy y que él pensara que no lo había intentado.
--- De echo Percy, te fue muy bien en el examen --- dijo Quirón --- tuviste un A menos.
--- ¿Enserio? --- pregunto emocionado.
--- Sí, solo tuviste una pregunta mal, creo que fue la cinco --- dijo sonriendo.
--- ¿Qué decía la pregunta? --- pregunto Clarisse.
--- Eh, no me acuerdo --- dejo Quirón Pensativo --- creo que era ¿Qué hizo Ulises para recuperar a su esposa?, a sí --- dijo sonriendo --- Percy contesto, una idiotez.
Todos se empezaron a reír a carcajada en la habitación, más los inmaduros.
--- Pero si esta correcta esa respuesta --- dijo Teseo sobándose el estómago.
--- Sí, en cierta parte --- dijo Quirón negando divertido --- pero no era la respuesta del libro, ni se acercaba.
--- Mato a un millar de personas que querían desposarla, cuando su bella esposa tejía el manto infinito ---dijo Daniela sonriendo, Quirón asintió
--- ¿Manto infinito? --- pregunto Leo.
--- ¿La odisea?, un poema del Gran Homero --- dijo Daniela rodeando los ojos.
--- Que es mi hijo --- dijo Apolo orgulloso
--- Ulises se fue a la guerra por años, atravesando el mar de los monstruos enfrentándose a ciclopes gigantes, bueno a un ciclope --- dijo Daniela en tono sabio --- mientras tanto, todos pensaban en su reino que había muerto, su mujer era considerada una viuda joven, que debía esposarse, por eso príncipes de otros reinos, marques, aristócratas y demás querían tomar su mano en matrimonio para gobernar el reino de Ulises. --- todos le prestaban atención --- ella dijo que elegiría a un marido cuando terminara un manto, quería darle tiempo a su amado para regresar con ella, cada día tejida una parte y cada noche descosía esa parte tejida
--- Que horror, estar cociendo y descociendo una manta --- dijo Leo estremeciéndose.
--- Bien, después de esta interesante clase de historia --- dijo Zeus bostezando --- continuemos con la lectura.
Bajé hasta los despachos de los profesores. La mayoría se encontraban vacíos y a oscuras, pero la puerta del señor Brunner estaba entreabierta y la luz se derramaba por el pasillo. Estaba a tres pasos de la puerta cuando oí voces dentro. Brunner formuló una pregunta y la inconfundible voz de Grover respondió:
—… preocupado por Percy, señor.
--- Ja, paga --- demando Daniela extendiendo la mano, Leo le paso los dracmas.
Me quedé inmóvil. No acostumbro escuchar detrás de las puertas, pero a ver quién es capaz de no hacerlo cuando oyes a tu mejor amigo hablar de ti con un adulto.
--- Eso es muy cierto --- se auto interrumpió Apolo.
Me acerqué más, centímetro a centímetro. —… solo este verano —decía Grover—. Quiero decir, ¡hay una Benévola en la escuela! Ahora que lo sabemos seguro, y ellos lo saben también…
—Si lo presionamos tan sólo empeoraremos las cosas —respondió Brunner—. Necesitamos que el chico madure más.
--- Huy no --- dijeron todos los futuristas, Rachel continuo --- Quirón si hubiésemos esperado a que madurada ya estaríamos todos muertos.
La mayoría vio a Rachel asombrados y asustados. Ella simplemente se encogió de hombros para ignorar las miradas.
--- ¡Oh! --- grito Leo de repente --- me van a matar.
--- ¿De qué diantres hablas? --- dijo Piper mirándolo seriamente.
--- ¡Calipso me va a matar! --- grito sacando risas de Jasón y de Diego --- diantres, ¿Cómo le hago?
--- Espera, estamos hablando de una hija de un titán, cautiva --- dijo Zeus.
--- Gracias a Leo ya no --- dijo Piper sonriendo --- Leo, ¿Por qué te va a matar?
--- ¡Por qué olvide nuestro aniversario! --- grito golpeándose la cabeza --- ¿tendré tiempo de hacerle algo lindo?
--- Leo --- dijo Daniela.
--- ¿O le pido a Kate que prepare algún arreglo?
--- Leo --- fue el turno de Thalia.
--- O tal vez a Will para me haga un poema --- se quedó pensando --- creo que eso será muy cursi.
--- ¡Leo! --- dijo Piper rodeando los ojos.
--- ¿Una cena romántica? --- se volteó a Piper --- ¿podrías ayudarme no?
--- ¡Leo! --- fue Rachel ahora desesperada.
--- Tal vez con espectáculo de fuegos artificiales, tal vez si hablas con Dakota --- dijo mirando a Jasón --- podría llevar algo bueno de beber, ya sabes que no me llevo muy bien con su hermano, a sí y...
--- ¡LEO! --- gritaron ahora las cuatro desesperadas.
--- ¿Qué? --- pregunto.
--- Esta el tiempo congelado --- le dijo Diego riéndose a carcajadas --- cuando llegues tendrás el suficiente espacio para planear algo.
--- Oh, tienes razón --- dijo relajándose --- bien continuemos con la lectura
Los Dioses querían aguantar la risa, pero no pudieron, aunque se preguntaban cómo era que ese chico estuviera de novio con Calipso. Dijeron que la lectura les diría.
—Pero puede que no tenga tiempo. La fecha límite del solsticio de verano…
--- ¿Fecha límite para qué? --- pregunto Teseo confundido.
--- Entregar el rayo --- dijeron todos en la habitación, excepto Annabeth, Percy, Clarisse y Luck, además de los que estaban en el Eliseo.
—Tendremos que resolverlo sin Percy. Déjalo que disfrute de su ignorancia mientras pueda.
--- No --- dijeron todos los del futuro a la vez --- en verdad necesitamos a Percy.
—Señor, él la vio…
—Fue producto de su imaginación —insistió Brunner—. La niebla sobre los estudiantes y el personal será suficiente para convencerlo.
—Señor, yo… no puedo volver a fracasar en mis obligaciones. —Grover parecía emocionado—.
--- Grove no fallaste --- le dijo Thalía sonriéndole --- abecés para completar una misión se deben hacer sacrificios, no te eches la culpa de mis decisiones.
--- Lo siento --- dijo el sátiro, mientras la chica le sonreía.
Usted sabe lo que significaría.
—No has fallado, Grover —repuso Brunner con amabilidad—. Yo tendría que haberme dado cuenta de qué era. Ahora preocupémonos sólo por mantener a Percy con vida hasta el próximo otoño…
El libro de mitología se me cayó de las manos y resonó contra el suelo.
---- ¡PILLADO! --- gritaron Leo, Hermes y Apolo riéndose.
Percy los fulmino con la mirada.
El profesor se interrumpió de golpe y se quedó callado. Con el corazón desbocado, recogí el libro y retrocedí por el pasillo. Una sombra cruzó el cristal iluminado de la puerta del despacho, la sombra de algo mucho más alto que Brunner en su silla de ruedas, con algo en la mano que se parecía sospechosamente a un arco.
--- Quirón vas asustar al niño --- lo reprendió Rea.
--- En mi defensa estaba esperando un ataque, ya había entrado una Benévola, ¿Qué otra cosa iba a hacer? --- pregunto mientras varios asentían.
Abrí la puerta contigua y me escabullí dentro. Al cabo de unos segundos oí un suave clop, clop, clop, como de cascos amortiguados, seguidos de un sonido de animal olisqueando, justo delante de la puerta. Una silueta grande y oscura se detuvo un momento delante del cristal, y prosiguió. Una gota de sudor me resbaló por el cuello. En algún punto del pasillo el señor Brunner empezó a hablar de nuevo.
—Nada —murmuró—. Mis nervios no son los que eran desde el solsticio de invierno.
—Los míos tampoco… —repuso Grover—. Pero habría jurado…
—Vuelve al dormitorio —le dijo Brunner—. Mañana tienes un largo día de exámenes
--- ¡No se lo recuerdes! --- gritaron Leo, Jasón, Diego, Sebas, Percy, Luck, Teseo, Perseo y hasta Heracles.
Las mujeres los fulminaron con la mirada. Los Dioses rieron ante esos actos infantiles que tenían todos.
—No me lo recuerde.
Muchos rieron por la coincidencia de esos actos. Las mujeres seguían fulminándolos con la mirada. Pero ahora se les unió Atenea.
Las luces se apagaron en el despacho. Esperé en la oscuridad lo que pareció una eternidad. Al final, salí de nuevo al pasillo y volví al dormitorio. Grover estaba tumbado en la cama, estudiando sus apuntes de latín como si hubiera pasado allí toda la noche.
—Eh —me dijo con cara de sueño—. ¿Estás listo para el examen? — No respondí. —Tienes un aspecto horrible.
No, así es su aspecto natural --- dijo Rachel guiñándole un ojo a Percy quien se sonrojo.
-- ¡Oye! --- la regaño Apolo, ella solamente se encogió de hombros.
—Puso ceño—. ¿Va todo bien?
—Sólo estoy… cansado. Me volví para ocultar mi expresión y me acosté en mi cama. No comprendía qué había escuchado allí abajo. Quería creer que me lo había imaginado todo, pero una cosa estaba clara: Grover y el señor Brunner estaban hablando de mí a mis espaldas. Pensaban que corría algún tipo de peligro.
--- Valla --- dijo Ares --- tiene mejores instintos que muchos otros semi Dioses.
Varios estuvieron de acuerdo con él, mirando al chico que se encogía de hombros.
La tarde siguiente, cuando abandonaba el examen de tres horas de latín,
--- Que tortura --- dijeron todos los Semi Dioses varones.
--- ¿Tanto tiempo? --- pregunto Daniela --- yo lo hago en dos minutos.
--- Sí, pero tú eres un jodido genio --- dijo Nico.
--- Muchacho tus modales --- lo reto Perséfone y Nico bajo la cabeza.
--- Lo siento --- murmuro sacando risas de los presentes.
Colapsado con todos los nombres griegos y latinos que había escrito incorrectamente, el señor Brunner me llamó. Por un momento temí que hubiese descubierto que los había oído hablar la noche anterior, pero no era eso.
—Percy —me dijo—, no te desanimes por abandonar Yancy. Es… lo mejor.
--- Eso no sonó bien --- le regaño Hera --- suena como si no lo quisieras ahí.
--- Lo siento Percy, no supe expresarme --- se disculpó el centauro, Percy asintió.
Su tono era amable, pero sus palabras me resultaban embarazosas. Aunque hablaba en voz baja, los que terminaban el examen podían oírlo. Nancy Bobofit me sonrió y me lanzó besitos sarcásticos.
--- Estúpida niña --- dijeron todos los futuristas.
—Vale, señor —murmuré.
—Lo que quiero decir es que… —Meció su silla adelante y atrás, como inseguro respecto a lo que quería decir—. Verás, éste no es el lugar adecuado para ti. Era sólo cuestión de tiempo.
--- Eso es mucho peor que lo anterior --- dijo Hestia negando.
--- Lo siento --- se volvió a disculpar.
Me escocían las mejillas. Allí estaba mi profesor favorito, delante de la clase, diciéndome que no podía con aquello. Después de repetirme durante todo el año que creía en mí, ahora me salía con que estaba destinado a la patada.
--- ¿Ves? --- dijo Hera mientras Quirón asentía --- debes tener más tacto.
--- Lo tomare en cuenta Lady Hera --- dijo Quirón mientras la Diosa asentía.
—Vale —le dije temblando.
—No, no me refiero a eso. Oh, lo confundes todo. Lo que quiero decir es que… no eres normal, Percy. No pasa nada por…
--- Y eso empeoro todo --- dijo Jasón rodeando los ojos --- aunque tiene más compresión que nuestros faunos.
--- Faunos no, sátiros --- le corrigió Apolo.
--- De hecho, sí son faunos --- dijo Atenea pensativa --- él se refiere al lado Romano.
--- Ah --- dijo el dios de la música.
—Gracias —le espeté
—.Muchas gracias, señor, por recordármelo. —Percy…
Pero ya me había ido.
--- Percy no debes ser rencoroso --- lo regaño Poseidón de modo paternal, varios abrieron la boca, Sally solo agacho la cabeza.
--- Lo siento señor --- dijo Percy sin saber por qué el Dios le había dicho eso.
El último día del trimestre hice la maleta. Los otros chicos bromeaban, hablaban de sus planes de vacaciones. Uno de ellos iba a hacer excursionismo en Suiza.
--- No está mal, me gusta más Italia --- dijo Daniela mordiéndose el labio --- aunque fue divertido cuando fui a Alemania, me le escape a los guardaespaldas.
--- ¿Guardaespaldas? --- preguntaron todos, Diego se rio.
--- Daniela es hija de unos importantes empresarios dueños de fábricas mundiales de perfume --- declaro
--- Ah, ¿entonces por qué siempre andas apostando para ganar dinero? --- pregunto Leo.
--- Hace más de diez años que mis padres no me dan un cinco --- dijo ella rodeando los ojos --- total, ni siquiera lo necesito, desde que me negué a ir a la casa de Madan Lecreith están molestos.
Otro, de crucero por el Caribe durante un mes.
--- ¿Por el caribe? --- pregunto Daniela con una mueca --- vete por todo el mar de Europa, ves cosas increíbles y creaturas maravillosas.
--- Okay, eres rica ya --- dijo Apolo enojado.
--- De hecho, tú también eres rico primo --- le recordó Diego riéndose.
--- Oh, tienes razón --- dijo y señalo a Daniela --- en tu cara.
--- Eso ya lo sabía --- dijo mirándolo con cara de ¿te volviste loco?
Eran delincuentes juveniles, como yo, pero delincuentes juveniles ricos. Sus papás eran ejecutivos, o embajadores, o famosos. Yo era un don nadie, surgido de una familia de don nadie.
--- Oye --- se quejaron Apolo y Hermes mirándolo --- somos Dioses, gente poderosa, más que esas demás familia. ¡NO SOMOS DON NADIEN!
--- Percy no lo sabía en ese momento --- dijo Luck rodeando los ojos.
Me preguntaron qué pensaba hacer yo aquel verano,
--- Que buenos chicos --- dijo Hestia sonriendo.
Y les respondí que volvía a la ciudad. Me abstuve de mencionar que durante las vacaciones necesitaría conseguir algún trabajo paseando perros o vendiendo suscripciones de revistas, y pasar el tiempo libre preocupándome por si encontraría escuela en otoño.
—Ah —dijo uno—.Eso mola.
Regresaron a sus conversaciones como si yo nunca hubiese existido.
--- Y ahí se termina lo de buenos chicos --- dijo Artemisa rodeando los ojos.
La única persona de la que temía despedirme era Grover, pero luego no tuve que preocuparme: había reservado un billete a Manhattan en el mismo autobús Greyhound que yo,
--- Acosador nivel sátiro --- dijeron Thalía y Annabeth, ambas se rieron por la coincidencia.
Luck solamente sonrió, quería abrazar a ambas, le daba agrado volver a ver a Thalía, pero odiaba la manera en que su amiga lo veía desde que llego, como si lo odiara por algo, ¿es que ella sabía lo que él hizo?
Así que allí íbamos, otra vez camino de la ciudad. Grover no paró de escudriñar el pasillo todo el trayecto, observando al resto de los pasajeros.
--- No creo que un monstruo se esconda ahí --- dijo Afrodita con curiosidad.
Los del futuro se miraron entre sí, recordando algunos la primera misión de Annabeth y Percy o al menos lo que ellos le contaron.
Reparé entonces en que siempre se comportaba de manera nerviosa e inquieta cuando abandonábamos Yancy, como si temiese que ocurriera algo malo.
--- Es que lo temía --- dijo el sátiro con nerviosismo.
--- Eso habla que eres muy precavido Grover --- lo tranquilizó Deméter con una sonrisa.
Antes suponía que le preocupaba que se metieran con él, pero en aquel autobús no iba nadie que pudiera meterse con él. Al final no pude aguantarme y le dije:
— ¿Buscas Benévolas?
Grover casi pega un brinco.
Jajajajajajaja --- rieron todos mientras el sátiro se ponía rojo.
— ¿Qué… qué quieres decir?
Le conté que los había escuchado hablar la noche antes del examen. Le tembló un párpado.
---Es que no esperaba que me hubiera escuchado --- dijo Grover sintiéndose nervioso --- solo quería protegerlo.
--- Lo sabemos --- dijeron todos los demás.
— ¿Qué oíste? —preguntó.
--- Casi todo --- confeso Percy sintiéndose mal por haberlos espiado.
— Oh… no mucho. ¿Qué es la fecha límite del solsticio de verano?
--- En realidad sí escuchaste todo --- dijo Grover --- solo falto cuando nos saludamos y me pregunto que se me ofrecía.
--- Lo siento --- dijo Percy por no sabe cuántas veces.
--- El pasado déjalo en el pasado Percy --- dijo Quirón mientras él asentía.
—Mira, Percy… —Se estremeció—. Sólo estaba preocupado por ti. Ya sabes, por eso de que alucinas con profesoras de matemáticas diabólicas…
—Grover…
—Le dije al señor Brunner que a lo mejor tenías demasiado estrés o algo así, porque no existe ninguna señora Dodds, y…
—Grover, como mentiroso no te ganarías la vida.
--- Tienes toda la razón del mundo --- dijeron Ares, Apolo, Hermes y Dionisio.
--- ¿Ustedes por qué deberían saberlo? --- les pregunto Rea mirándolos a los cuatro, quienes se callaron al instante.
Se le pusieron las orejas coloradas. Sacó una tarjeta mugrienta del bolsillo de su camisa. —Mira, toma esto, ¿de acuerdo? Por si me necesitas este verano.
La tarjeta tenía una tipografía mortal para mis ojos disléxicos,
--- Dionisio, esa cosa daña a nuestros hijos --- le recrimino Deméter molesta --- ¿Por qué lo haces?
--- Es divertido --- murmuro.
Al instante le cayó un rayo, una inmensa ola, se llenó de plantas, silvestre, su aspecto le cambio a horrores, una flecha en el pie, una lanza casi lo deja sin cabeza y Georg y Martha le dieron en el estómago.
--- ¡Oye! --- se quejaron ambas serpientes
--- Cambiaras la letra ¿verdad? --- dijo Atenea fulminándolo con la mirada.
--- ¡Si, pero quítenme todo esto! --- rugió molesto mientras todo desaparecía --- cambiare la letra.
Los Semi Dioses se estaban riendo a carcajadas de lo ocurrido. Nunca pensaron que sus padres los fuera a defender así.
Pero al final conseguí entender algo parecido a: Grover Underwood Guardián Colina Mestiza Long Island, Nueva York (800) 009-0009
— ¿Qué es colina mes…?
--- ¡No lo digas en voz alta! --- gritaron Teseo y Perseo.
— ¡No lo digas en voz alta! —musitó
Ambos chocaron la mano por la coincidencia.
—. Es mi… dirección estival. Menuda decepción. Grover tenía residencia de verano. Nunca me había parado a pensar que su familia podía ser tan rica como las demás de Yancy.
--- Pues tú eres mucho más ricos que todos ellos juntos --- dijo Poseidón rodeando los ojos.
--- Dependiendo de quién es hijo --- dijo Hades fulminando a su hermano --- pero sí, es más rico que nada.
- Vale — contesté alicaído—. Ya sabes, suena como… a invitación a visitar tu mansión.
Asintió. —O por si me necesitas.
— ¿Por qué iba a necesitarte? —Lo pregunté con más rudeza de la que pretendía.
--- Lo siento --- se disculpó Percy.
--- Déjate de disculpar Percy, sino será un libro muy largo --- dijo Daniela rodeando los ojos.
--- Lo... --- pero se cayó al mirar la expresión en el rostro de ella.
Grover tragó saliva. —Mira, Percy, la verdad es que yo… bien, digamos que tengo que protegerte.
Lo miré fijamente, atónito. Había pasado todo el año peleándome, manteniendo a los abusones alejados de él. Había perdido el sueño preocupándome por qué sería de él cuando yo no estuviera. Y allí estaba el muy caradura, comportándose como si fuese mi protector.
--- Es que sí soy tú protector ---dijo el sátiro rodando los ojos.
--- Ahora lo sé --- dijo Percy encogiéndose de hombros, no quería volver a disculparse.
---Oigan se hace tarde --- demando Hestia mirando su reloj, --- yo digo que leamos este y a dormir.
--- Pero tenemos hambre --- se quejaron Luck y Leo.
--- Bien, este capítulo, hacemos de cenar y a dormir --- dijo la Diosa, todos los Dioses asintieron de acuerdo con ella, además de Sally.
--- ¿Dormiremos todos aquí o en los castillos correspondientes? --- pregunto Hermes.
--- Las parcas dijeron que no salgamos hasta que los tronos estén bien --- dijo Atenea pensativa --- para mi desgracia, lo mejor es dormir aquí todos, ¿si estás de acuerdo? --- pregunto mirando a Poseidón.
--- Por supuesto --- dijo el Dios con una sonrisa.
—Grover —le dije—, ¿de qué crees que tienes que protegerme exactamente?
--- Oh, de nadie en específico, solo del Dios del Rayo y del Dios del inframundo --- dijo Daniela rodeando los ojos --- ¡No seas idiota y déjate proteger!
--- Estas hablando con un libro --- le dijo Percy rodeando los ojos.
--- No me importa --- le saco la lengua.
Se produjo un súbito y chirriante frenazo y empezó a salir un humo negro y acre del salpicadero.
--- Que mala suerte tienes --- dijeron todos a la vez.
El conductor maldijo a gritos y a duras penas logró detener el Greyhound en el arcén. Bajó presuroso y se puso a aporrear y toquetear el motor, pero al cabo de unos minutos anunció que teníamos que bajar. Nos hallábamos en mitad de una carretera normal y corriente: un lugar en el que nadie se fijaría de no sufrir una avería. En nuestro lado de la carretera sólo había arces y los desecho arrojados por los coches. En el otro lado, cruzando los cuatro carriles de asfalto resplandeciente por el calor de la tarde, un puesto de frutas de los de antes.
--- ¿Cómo es un puesto de frutas de los de antes? --- pregunto Nico mirando a Percy quien se encogió de hombros.
La mercancía tenía una pinta fenomenal: cajas de cerezas rojas como la sangre, y manzanas, nueces y albaricoques, jarras de sidra y una bañera con patas de garra llena de hielo. No había clientes, sólo tres ancianas sentadas en mecedoras a la sombra de un arce, tejiendo el par de calcetines más grande que he visto nunca.
--- No me digan que es lo que estoy imaginando --- dijo Poseidón pálido mirando a Sally de reojo, quien también tenía su mirada llena de terror.
--- O sí hermanito --- dijo Zeus con una sonrisa en su rostro --- son las Parcas, adiós Semi Dios.
--- A la mejor no es el hilo para él --- dijo Daniela sintiéndose incomoda.
--- ¿Para quién más va hacer niña? --- pregunto Hades sobándose las manos, ambos hermanos tenían la sospecha de quien era hijo ese tal Percy.
Me refiero a que tenían el tamaño de jerséis, pero eran claramente calcetines. La de la derecha tejía uno; la de la izquierda, otro. La del medio sostenía una enorme cesta de lana azul eléctrico. Las tres eran ancianas, de rostro pálido y arrugado como fruta seca, pelo argentado recogido con cintas blancas y brazos huesudos que sobresalían de raídas túnicas de algodón. Lo más raro fue que parecían estar mirándome fijamente.
Todos en la sala se estremecieron de repente sintiendo su color irse de la cara, sobretodo Sally y Poseidón.
--- ¡Sal de ahí! --- gritaron tanto Luck como Annabeth asustados.
Me volví hacia Grover para comentárselo y vi que había palidecido. Tenía un tic en la nariz.
— ¿Grover? —le dije—. Oye…
—Dime que no te están mirando. No te están mirando, ¿verdad?
—Pues sí. Raro, ¿eh? ¿Crees que me irán bien los calcetines?
--- No es gracioso eso Percy --- dijeron Thalía y Nico molestos con su primo. Ella continuo --- nunca me dijiste que viste a las parcas.
--- Es la primera vez que nos vemos --- aclaro él rodeando los ojos.
--- Ya, pero en el futuro somos muy buenos amigos --- dijo ella --- me cuentas todo, bueno al menos eso creía.
--- A nadie le conto eso Thalia --- le dijo Nico y ambos miraron a Daniela que se encogía de hombros --- bueno, a casi nadie.
--- ¿Te dijo algo? --- quiso saber y ella asintió --- entonces, ¿Por qué no me dijiste nada? SOY TU MEJOR AMIGA.
--- Porque él me hizo prometer callarme la boca --- dijo bajando la cabeza --- lo siento.
--- Primo --- le dijo Diego a Apolo --- continua por favor.
—No tiene gracia, Percy. Ninguna gracia.
--- Estoy de acuerdo con Grover/conmigo mismo --- dijeron todos los presentes mirando a Percy que estaba con la cabeza agachada.
La anciana del medio sacó unas tijeras enormes, de plata y oro y los filos largos, como una podadora.
--- ¡Lárgate de ahí ahora! --- gritaron todos a la vez.
Grover contuvo el aliento. —Subamos al autobús —me dijo—.Vamos.
— ¿Qué? —repliqué—. Ahí dentro hace mil grados.
— ¡Vamos! —
--- Perseo Jackson hazle caso a Grover en este instante --- dijo Poseidón que sentía le iba a dar un infarto, ¿los Dioses se podían infartar?
--- ¿Por qué? --- demando Percy mirando --- ¿Por qué se preocupa tanto por mí?
--- Eso es una buena pregunta --- dijo Zeus --- ¿Por qué te preocupas por ese Semi Dios?
--- Me hubiera preocupado igual por cualquiera --- dijo Poseidón rodeando los ojos, aunque se sentía algo atrapado --- es solamente instinto.
--- Hay algo más --- dijo Percy mirándolo con una mueca en su rostro --- ¿Cómo sabe que me llamo Perseo? A nadie se lo he dicho.
--- Yo...
--- ¡Mira se llama igual que yo! --- grito Perseo muy contento --- el nuevo Héroe tiene mi nombre, el nuevo héroe tiene mi nombre --- empezar a cantar, enseguida Apolo y Hermes le siguieron el juego pero ellos cantaban "El Nuevo Héroe tiene su nombre" mientras apuntaban a Perseo con el dedo.
Lo hacían solo para salvarle el pellejo a Poseidón, muchos estaban adivinando de quien era hijo, más que nada por las reacciones que daba el rey del Mar.
--- ¡Dejen de cantar esa tonta canción!--- grito Artemisa rodeando los ojos --- Apolo sigue con la lectura por favor.
Abrió la puerta y subió, pero yo me quedé atrás.
--- ¡NO! --- gritaron Sally y Poseidón.
Al otro lado de la carretera, las ancianas seguían mirándome. La del medio cortó el hilo, y juro que oí el chasquido de las tijeras pese a los cuatro carriles de tráfico.
--- Ah, Percy --- dijeron todos los que no conocían el significado del hilo, solo Diego y Daniela estaban como si nada.
--- Parecen que no recuerdan que Percy sigue vivo --- dijo Daniela mirando a sus amigos --- idiotas.
--- Déjalos --- le recomendó Diego.
Sus dos amigas hicieron una bola con los calcetines azul eléctrico, y me dejaron con la duda de para quién serían: si para un Bigfoot o para Godzilla.
Leo, Jasón, Nico, Sebas y Diego empezaron a reír, lo más probable para sacar la tensión del ambiente. Funciono un poco.
En la trasera del autobús, el conductor arrancó un trozo de metal humeante del compartimiento del motor. Luego le dio al arranque. El vehículo se estremeció y, por fin, el motor resucitó con un rugido. Los pasajeros vitorearon.
--- Vendita hora para repararte cacharro --- dijo Poseidón mosqueado por la mala suerte de su hijo.
— ¡Maldita sea! —Exclamó el conductor, y golpeó el autobús con su gorra—. ¡Todo el mundo arriba!
--- ¡POR FIN! --- dijeron varios.
--- Pero ya es tarde --- dijeron otros.
--- No se puede escapar de las Destino --- dijo Hades, preocupado un poco, solo un poco por ese semi Dios.
En cuanto nos pusimos en marcha empecé a sentirme febril, como si hubiera contraído la gripe. Grover no tenía mejor aspecto: temblaba y le castañeteaban los dientes. —Grover.
— ¿Sí?
— ¿Qué es lo que no me has contado? — Se secó la frente con la manga de la camisa.
—Percy, ¿qué has visto en el puesto de frutas?
— ¿Te refieres a las ancianas? ¿Qué les pasa? No son como la señora Dodds, ¿verdad?
Su expresión era difícil de interpretar, pero me dio la sensación de que las mujeres del puesto de frutas eran algo mucho, mucho peor que la señora Dodds.
--- No me digas Einstein --- dijo Annabeth rodeando los ojos.
--- ¿Quién es él?
--- Un gran científico que marco la historia --- dijo Thalia a Leo rodeando los ojos.
--- Y es mi hijo --- dijo Atenea --- aunque al principio era un genio incomprendido.
--- ¿Cada vez que hagamos una referencia de un famoso o conocido dirán de quien es hijo? --- pregunto Daniela, todos los Dioses asintieron, mientras varios se miraban.
--- Afrodita --- la llamo Piper y ella volteo --- Dime algo, ¿Bad Pitt es tú hijo?
--- ¿De dónde más saldría tanta perfección? --- pregunto ella con una gran sonrisa.
--- Genial --- dijeron tanto ella como Daniela sonriéndose maliciosamente.
--- Piper no puedes llegar ahí y decir, "Hola somos familia, ¿me das tu autógrafo? --- dijo Jasón, pero ella le saco la lengua.
—Dime sólo lo que viste —insistió.
—La de en medio sacó unas tijeras y cortó el hilo.
Cerró los ojos e hizo un gesto con los dedos que habría podido ser una señal de la cruz, pero no lo era. Era otra cosa, algo como… más antigua.
— ¿La has visto cortar el hilo?
—Sí. ¿Por qué? —Pero incluso cuando lo estaba diciendo, sabía que pasaba algo.
— Ojalá esto no estuviese ocurriendo —murmuró Grover, y empezó a mordisquearse el pulgar—. No quiero que sea como la última vez.
--- No lo será --- dijeron Thalia, Annabeth y Luck.
— ¿Qué última vez?
—Siempre en sexto. Nunca pasan de sexto.
--- Lo vas a venir asustando --- dijo Artemisa mirando al Sátiro con lastima.
—Grover —repuse, empezando a asustarme de verdad —, ¿de qué diablos estás hablando?
—Déjame que te acompañe hasta tu casa. Promételo.
Me pareció una petición extraña, pero lo prometí.
--- Se va a escapar en cuanto tenga la oportunidad --- dijeron Nico y Diego.
— ¿Es como una superstición o algo así? —pregunté. No obtuve respuesta. —Grover, el hilo que la anciana cortó… ¿significa que alguien va a morir?
---- Sí --- dijeron todos los Dioses.
Su mirada estaba cargada de aflicción, como si ya estuviera eligiendo las flores para mi ataúd.
--- Hay Grover no seas exagerado --- Dijo Daniela rodeando los ojos --- todo estará bien.
--- Bueno, ya se acabó --- dijo Apolo cerrando el libro --- cenamos y dormimos. ¿Quién quiere cocinar?
--- Yo podría --- dijeron Hestia y Sally a la vez ambas se sonrieron.
--- Las dos pueden cocinar --- dijo Poseidón parándose --- síganme, los demás pónganse cómodos.
--- ¡Ya dijo! --- grito Leo quitándose los zapatos y poniendo las manos detrás de su cabeza --- ¿alguien sabe cómo va el partido?
--- Leo, nos venimos cuando estaban empatados --- le recordó Jasón riéndose --- créeme, lo averiguaremos regresando al campamento.
--- Creo que necesitamos hablar Dan --- dijo Diego a ella, asintió retirándose con su novio a un jardín, conocía ese castillo como la palma de su mano.
ESPERO QUE LES GUSTE Y ME COMENTEN. HAY UNA DUDA QUE QUIERO ACLARAR MIENTRAS PASA LO DE PERCY, PASA LO DE DANIELA, EN TAL CASO SE JUNTAN HASTA EL SEGUNDO LIBRO. NO LES DIGO MÁS POR QUE LES SPOLEARE. MUCHAS GRACIAS POR ESTAR CON MI HISTORIA Y COMENTARME. RECUERDEN: **¡EL FUTURO DEL OLIMPO ESTA EN SUS MANOS!****NOTA IMPORTANTE PARA AQUELLA/OS INTERESADOS:****QUIEREN SALIR EN LA HISTORIA? COMO EN LA VIDA DE DANIELA, OSEA COMO AMIGA, PRIMA, TÍA O ALGO DIGANMELO. ESTOY BUSCANDO MORTALES. REPITO NO SEMI DIOSES O DIOSES, SINO MORTALES COMUNES Y CORRIENTES.**YA SEAN HOMBRES O MUJERES LOS INTERESADOS DIGAN YO EN UN COMENTARIO Y PONGAN LAS CARACTERÍSTICAS BASICAS FAMILIA, AMISTAD, CON DANIELA, E FORMA DE SER Y SU FISICO, NECESITO A CINCO PARA SUS AMIGAS Y ENEMIGAS. NECESITO A DOS PARA SUS PRIMAS (PUEDEN SER TAMBIEN HOMBRES EN AMBOS CASOS), SALDRAN EN LA HISTORIA A PARTIR DE FINAL DEL LADRÓN DE RAYO,TIENEN TODAVIA ALGUNOS CAPÍTULOS PARA DECIDIRSE, LOS INTERESADOS DIGAN YO!!