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Albus Potter y la Varita Partida - 1ra parte - Trilogía del Saúco — capítulo 1

Capítulo 1: Bienvenida

  • Por fin. - dijo Albus, maravillado por divisar desde su ventana el castillo de Hogwarts acercándose.

  • Bienvenido a tu segundo hogar, hermanito. - dijo James, alegre de ver a Albus tan emocionado. Lo había fastidiando todo el camino con la posibilidad de quedar en Slytherin, pero al ver a Albus contemplando por primera vez a Hogwarts, decidió dejarlo en paz por un rato para que disfrutara el espectáculo.

  • ¿Es verdad lo que dijo papá sobre el sombrero? - preguntó Albus. Durante el viaje se hizo la misma pregunta. Lo que más le preocupaba era no quedar en Gryffindor, la casa a la que había pertenecido toda su familia, y donde tenía a James y posiblemente a Rose, las únicas personas que conocía.

  • ¿Sabes cómo quedé en Gryffindor? - dijo James, consciente de los nervios de su hermano.

  • ¿Cómo?

  • Antes de que tuviera la oportunidad de hablar, dije "Gryffindor" tan bajo como pude. El sombrero escuchó mi decisión, y aquí estoy.

  • ¿Simplemente debo decir el nombre de la casa y ya?

  • Pues, a mi me funcionó, pero si de verdad quieres un consejo mío, es que no te preocupes mucho por ello. Tengo amigos en todas las casas, incluyendo Slytherin, y son buenas personas.

  • Pero en Gryffindor estás tú, y todos sabemos que también Rose.

  • Eso no quiere decir que no nos veas más. A pesar de todo, Hogwarts no es tan grande.

Después de contemplar el castillo desde su ventana, Albus estuvo a punto de contradecir a James, pero decidió encerrarse en sus pensamientos y seguir disfrutando de lo poco que quedaba de viaje. Casi llegó a quedarse dormido, hasta que el tren se detuvo. Rose apareció de repente en la cabina, diciendo: - Ya levántense. Llegamos.

  • Gracias por decir lo obvio. - dijo James.

  • Ya madura James. Ven Albus, están llamando a los nuevos.

Albus bajó del tren acompañado de su prima. Desde pequeños se consideran los mejores amigos del mundo, prácticamente inseparables. Albus siempre ha sido tímido y no son muchos los amigos que tiene, por lo que Rose es muy especial para él. Aunque quiera mucho a James (a pesar de los momentos cuando se pone fastidioso, como hace poco con "quedarás en Slytherin"), considera a Rose su verdadera hermana mayor, por pocos meses de diferencia.

El grupo de nuevos alumnos fue llevado desde Hogsmade a un lago con botes en su orilla, donde el viejo guardabosques y profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas los esperaba. Hagrid buscaba con sus ojos a Albus para darle la bienvenida. Entre la multitud, divisó al segundo hijo de Harry acompañado de su prima.

  • ¡ALBUS! Es increible cuanto has crecido. - dijo Hagrid al encontrar a Albus y darle un enorme (más bien gigantesco) abrazo.

  • Tío Hagrid. - dijo Albus, con poco aire en los pulmones. - Me estás asfixiando.

Hagrid rió por un momento, y dijo: - Oh, lo siento. Tu sabes que me emociono demasiado. ¡Y miren a quien tenemos por aquí!

  • ¡Hola tío Hagrid! - dijo Rose al abrazarlo.

  • Cada día te pareces más a tu madre, y gracias a Dios que no a tu padre.

  • Lo mismo dice ella. Por cierto, te mandan saludos.

Hagrid montó a sus sobrinos en el bote del frente para que lo acompañaran de camino a Hogwarts. Durante el trayecto, les aseguró que no tendría trato preferencial con ellos si llegaban a meter Cuidado de Criaturas Mágicas en su tercer año.

  • Si no pregúntenselo a James. El chico piensa que al meter mi clase yo le regalaré la nota, pero sin importar lo mucho que los quiera, soy justo con todos mis alumnos y no tengo preferitismos.

  • Es bueno saberlo. - dijo Rose. - Si no, ¿Dónde estaría la satisfacción por el esfuerzo?

  • Definitivamente eres una MiniHermione. - Hagrid no contuvo la risa. - Dime Albus, ¿Cómo estuvo tu verano con Ollivander?

  • Fue increíble. - respondió Albus con emoción. - Aprendí nuevas técnicas para reparar varitas, y tuve la oportunidad de hacer la mía propia.

  • A ver, déjame verla.

Albus tenía su varita oculta bajo su manga. Era tan especial para él que no quería sacarla en ningún momento. Todavía estaba sorprendido de haber creado su primera varita en este verano, y que le saliera tan perfecta. Hagrid la sostuvo con cuidado luego de ver la expresión de Albus cuando casi se le cae.

  • Madera de Nogal, 30 centímetros, centro de corazón de Dragón. - dijo Albus.

  • ¡Es sorprendete! - dijo Rose. - ¿De verdad tu la hiciste?

  • Si, pero Ollivander se encargó de los detalles, como pintarla de blanco y colocarle este relieve en el mango. Dijo que hice en dos meses lo que a él le tomó toda una vida aprender.

  • Espero que no destruyeras mucho su ego. - dijo Hagrid.

  • Descuida, más bien estaba orgulloso.

En la oscuridad de la noche, y alumbrado por la luz de las estrellas, Hogwarts se alzaba frente a los ojos de la siguiente generación de magos y brujas. Albus se sentía asustado y emocionado a la vez, no solo por el sombrero o sus nuevos compañeros, sino por todas las historias que le contaba su padre sobre las aventuras que vivió durante su juventud. Si había algo de lo que Albus estaba seguro, era de no querer encontrarse con serpientes gigantes, magos tenebrosos o profesores dementes (aquí podemos incluir a Umbridge, Lockhart y Quirrell).