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Las Parcas se han vuelto Locas — capítulo 2

No es nadie del campamento-dijeron los semidioses al unísono. -¿Ni del Campamento Júpiter?-preguntó Annabeth. Frank negó con la cabeza. Afrodita carraspeó y comenzó a leer.

Es posible que ser semidios sea lo peor que le pueda pasar a una persona por varias razones**.** -Cierto-dijeron los semidioses al unísono, recibiendo miradas malas de los Dioses.

La primera: los monstruos. Son peores que la Peste. Aparecen en cualquier lado, porque tienen un olfato increíble que puede oler semidioses a kilómetros de distancia.

Algunos se estremecieron pensando en los monstruos, por lo que los Dioses se preocuparon. -¿Luchais contra muchos monstruos?-preguntó Poseidon. -No, que va-su padre soltó aire-tan solo el 50% de los existentes. Poseidon se puso pálido.

Además, no se como, pero son mas rápidos que un sátiro en un bufet libre.

Percy rió, recordando a Grover.

Lo que siempre me pareció casi imposible. Lo segundo: que tu padre sea un Dios.

-Oye-protestaron los doce Olimpicos-somos muy buenos padres. -Si, claro-respondieron con ironía sus hijos.

Son todopoderosos, inmortales, algunos tienen una increíble mente retorcida.

-No tenemos una mente retorcida-protesto Hades-tal vez Ares sí, pero el resto no.

Y no sé como hacen, pero siempre somos los semidioses quienes tenemos que salvar su inmortal trasero.

Los semidioses rieron. Era cierto. Los Dioses miraron mal al libro.

Pero en serio, si eres un semidios, o crees serlo, corre lo mas rapido posible al Campamento Mestizo. Te puede llevar un sátiro, son fáciles de encontraron. Llevan gorro, muletas y pies falsos. Conseguirán que llegues allí con vida. Hay dos opciones para estar en tal peligro. Puedes ser el hijo de un Dios ( si es así, espero, por tu bien, que no seas hijo de uno de los Tres Grandes).

-¿Qué tiene de malo ser nuestros hijos?-preguntaron enfadados. -Nada, tan solo que los monstruos nos ponen como sus mayores objetivos-contestó Percy.

O que, como yo, seas su descendiente. Es decir, su nieta, y desgraciadamente, no me libro del olor, ni los poderes ni los monstruos.

Los Dioses se preocuparon. Esa chica podría ser nieta de cualquiera de ellos.

Mi nombre es Aquamarine Jackson, soy la hija de Percy Jackson y descendiente de Poseidon.

En la sala, todos miraron a Percy. Este estaba tres tonos mas pálido. Esa era su hija. Poseidon se acerco mas al libro, como si así pudiera saber mas sobre esa historia. Annabeth tambien miró al libro. Percy se había casado. Haber, no es que a ella le importara, para nada le interesaba saber quién seria la maujer de SU Percy, pero ella era su mejor amiga, era normal sentir querer darle un puñetazo a algo. Verdad? -¿A que estas esperando? Sigue leyendo-le grito/rogó Percy a Afrodita.

Si eres semidios, seguramente ya lo conoceras, y estaras a lo: la hija de Percy Jackson, el que derrotó a Cronos y a Gea, el semidios más fuerte de todos los tiempos ¡Mola!

Percy se escondió detrás de Annabeth al sentir la mirada de los Dioses.

Esos pobres ignorantes no tienen ni idea.

-Es que no soy buen padre?-le preguntó al libro, como si pudiera responderle.

Adoro a mi padre, es el mejor del mundo, pero en serio, esperaba que me dijera antes de los 1 6 que era semidiosa. Mi madre es Annabeth Chase.

En la sala se hizo el silencio. Todos miraban a Percy y a Annabeth. -Por favor, decirme que no es cierto, decirme que mi hija no se ha casado con el hijo de barbas de percebe-rogaba Atenea. Afrodita sonrió, una sonrisa entre la malicia y la diversión. Percy miraba a Annabeth ¿Se iba a casar con ella? De pronto, sintió como una corriente eléctrica por su cuerpo, haciendo que su cuerpo reaccionara. Y reaccionó agarrando a Annabeth por la cintura y besándola. Annabeth no sabía que hacer. Percy...todo en lo que podía pensar era en él, en que la estaba besando, en que sus labios sabían al mar. Sesos de alga, pensó aturdida. -Quieres ser mi novia?-le preguntó Percy al separarse. -Si-respondió la rubia sonriendo. -SOBRE MI CADÁVER-grito Atenea fuera de sí-MI HIJA NO ESTARÁ CON EL ENJENDRO DEL MAR. -¿A QUIÉN LLAMAS ENJENDRO DEL MAR CARA BÚHO?-gritó Poseidon-creo que Annabeth será una yerna fantastica. -Sobre mi cadáver-repitió la Diosa, levantandose. -Te lo advierto, Atenea, si le haces algo a MI pareja no creas que podrás irte de rositas tan facilemte-la amenazó Afrodita.

Si, la hija de Atenea, lo que es raro, ya que mis abuelos divinos se odian. Lo han demostrado miles de veces en las Navidades. No soy hija única.

-Lo que me falta-se quejó la Diosa de la sabiduría.

Tengo dos hermanos mayores. Luke y Teseo.

-¿Le pusiste el nombre de Cronos a tu hijo?-le preguntó Nico a Percy. -Cada vez tomas decisiones mas estúpidas, primito. -No se por que lo haría-se defendio Percy. -¿Como que Cronos?-preguntó Zeus. -Esa es otra historia-dijo Chris-y nos llevaria muuucho tiempo contarla. Afrodita, por favor, continue.

Luke es igual a mamá. Sacó tanto su aspecto físico como la parte de Atenea.

La Diosa sonrió con satisfaccion.

Tiene 20 años, está casado y tiene un hijo, Orion.

-No es justo, soy abuelo-se quejó Percy. -Y yo bisabuelo. -Eres inmortal papá, no es lo mismo.

Teseo es una mezcla. Tiene el pelo negro y los ojos grises. Puede respirar bajo el agua y hacer burbujas, pero tambien es inteligente. Es el mejor en carrera de caballos.

-Normal, siendo nuestro nieto-fardaron Poseidon y Atenea, olvidando por un momento que se odiaban.

Y luego voy yo. Si mi abuela Atenea, por un casual, esta leyendo esto, por favor, hazlo cerca de Apolo, porque creeme, necesitarás un médico.

Atenea palideció ¿Que tan malo podía ser?

Soy igual a mi padre. Tengo su pelo negro, sus ojos verdes y TODOS los poderes de Poseidon.

-Me habría encantado que más de uno sacara tus ojos, son preciosos.-le susurró Annabeth a Percy.

Por lo que tengo los sus problemas. Tengo 16 años, TDHA y dislexia. Me han expulsado de 13 colegios.

-¿Trece?-preguntaron atónitos Percy, Annabeth y Atenea. A esta última le iba a dar un ataque.

Pero no es todo culpa mía, tambien están mis amigos. En mi grupo somos 5, me crié con ellos desde que era pequeña. Todos nuestros padres se conocen tambien desde los 12.

Los semidioses se miraron los unos a los otros. Quienes eran los demás chicos de la historia.

Estamos muy unidos, por lo que si expulsan a uno, el resto hacemos lo posible para ser expulsados tambien. La historia que tenemos que contar empezó poco despues de que yo cumpliera los 16, en una excursión de la Academia Yancy al museo de arte griego y romano.

-Suena interesante-dijeron Atena y Annabeth. -Suena a tortura-dijeron Percy y Poseidon.

Lo sé, suena a tortura.

En la sala rieron por la coincidencia.

Yo esperaba que fuera uana tranquila excursion. Chico, me equivocaba.

Afrodita dejó de leer, recibiendo la mirada de los presentes. -Sigue leyendo-le rogaron Poseidon, Percy, Apolo, Hermes y Leo. -El capítulo termina aquí-les explicó. Apolo cogió el libro y se acomodó en su trono. Varias lo miraron. -¿Qué? Estos semidioses son interesantes-se aclaró la voz-capítulo dos "Edmund".

Una tranquila excursión, una tranquila excursión sin que ocurriera nada extraño, era mucho pedir? Al parecer si. En serio, a veces parecía que los Dioses nos odiaban.

-¿Que ocurrió en la excursion?-gritaron Percy y Poseidon.

Mi nombre es Edmund Grace.

-No es mi hijo-se defendió Thalia, viendo que su padre fruncía el ceño-lugarteniente de Artemisa, nada de citas. -Entonces es tu hijo-sonrió Leo abrazando a Jason.

Mi padre es Jason Grace, y mi madre Piper McLean.

Leo se hechó a reír a más no poder. Afrodita chilló, emocionada, y abrazó a Demeter. Zeus aprobó a Piper con la mirada, parecía una chica fuerte y segura. -Te vas a casar con Pipes-gritó Leo emocionado. -Imposible-consiguió decir Jason-si seguramente ni siquiera le guste a Piper y... La mencionada, harta de oír tanta idiotez junta, agarró a Jason de la camiseta y lo besó. -¿Piper, yo...te...gusto? -Vamos a tener un hijo, pues claro que me gustas idiota. Jason volvio a besarla, mientras que todos en la sala aplaudían. Hermes, Apolo y Poseidon silbaban, pero ninguno de los dos se daba cuenta. Piper sentía como pequeñas descargas recorrer todo su cuerpo, era una sensacion agradable. -Váyanse a un hotel-les gritó Travis. -Travis, por que no te vas a dar una vuelta-Piper puso, inconscientemente, encanto en su voz. Travis se levantó y se fue, tal como Piper le había pedido. Ella sonrió con satisfacción y se sentó en las rodillas de su novio.

Soy parte griego y parte romana. Tengo tambien dos hermanos mayores, Eliot y Silena.

-Vaya, por lo que veo querían hacerle la competencia a Percy y a Annabeth-dijo Leo entre risas. Los dos se pusieron rojos a más no poder. -¿Quién es Silena?-preguntó Demeter. -Era la líder de la cabaña de Afrodita, murió en la guerra contra Cronos. Afrodita perdió toda la euforia. Se hechó a llorar en el hombro de Demeter, y esta la consolaba. Apolo continuó la lectura.

Mis dos hermanos son rubios. Eliot tiene los ojos como un caleidoscopio, y a Silena le cambia el color depende de su humor. Yo tengo el pelo marron y los ojos azules, y no me cambian de color ni nada por el estilo. Me estoy desviando del tema (estúpido TDHA) así que voy a comenzar a contar el día de la excursion.

-Al fin-suspiraron Percy y Poseidon. Ahora Zeus estaba más centrado en la lectura, ya que ese era su nieto.

Estabamos todos en el autobus de camino al museo. Yo estaba sentado al lado de uno de mis amigos (solo diré el nombre de Aqua, porque ya se presentó, al resto les cubrire la identidad)

-No-se quejaron los Dioses que querían saber quienes eran los demas.

Delante estaban Aqua y su mejor y amiga, y detrás el quinto miembro del grupo. Estaba mirando por la ventana, pero se notaba que estaba muy lejos de aquí. Llevaba así varios días, y todos (hasta Aqua, aunque no lo llegara a reconocer) estabamos preocuapados por él.

-¿De quien creeis que hablara?-preguntó Will. -Tal vez si dejarais de interrumpir cada dos por tres podriamos avanzar en la lectura-se quejó Hera. -Tenemos TDHA-se defendieron los semidioses, como si ese argumento lo explicara todo.

-¿Oye, has traído un lapiz? A mi se me olvido. Saque un lapiz de mi mochila y se lo dí. Siempre se olvidaba de las cosas, ya era costumbre para mí dejarselas. Me acomodé en el asiento del autobus. Mi amigo no dejaba de palmear su pierna una y otra vez, nervioso, pero era normal. -¿Y  la hoja del trabajo? yo utilice la mía para tirarles aviones a los profesores.

-Ese chico me cae bien-dijeron Hermes y Apolo. -Debe de ser uno de mis descendientes-fardó el Dios del Sol.

Mientras miraba el cielo por la ventanilla recordé lo ocurrido la semana pasada, cuando mis hermanos se habían ido a no sé que Camapamento Mestizo.

-Por lo menos a ellos si los enviaste-bufó Zeus.

Yo estaba tranquilo, escondiendome de Silena, porque quería darme por decimosexta vez uno de esos abrazos mas letales que el Rayo de Zeus. Un momento...¿De donde saque esta expresion? ¿El Rayo de Zeus? ¿Dioses? Desde luego necesito recordar que es real y que no lo es.

-Somos reales-protestaron los Olimpicos. Los semidioses se desesperaron por la actitud de sus padres.

Bueno, el caso es que me escondí debajo de la mesa de la cocina. No estuve tranquilo ni un minuto, ya que mi padre y Eliot entraron. Haber, yo no soy de escuchar conversaciones, pero no quería que me castigaran, así que me quedé callado debajo de la mesa.

-Bien hecho-dijo Hermes-lo próximo será enseñarle a robar. -Ni se te ocurra Hermes-lo amenazaron Zeus y Afrodita. Sinceramente, Hermes sentía más miedo sobre que le podía hacer la Diosa del Amor que Zeus.

-Tienes que decírselo-dijo Eliot. -No es tan fácil-contesto mi padre. -¿Y a que esperas? ¿A que lo encuentren? ¿A poner su vida en peligro? Acaso quieres que muera. -¡Pues claro que no! -¿Y a que esperas? -Quiero darle una vida normal, la vida que yo no pude tener por culpa de todo esto. Quiero que piense que es normal, que tenga una adolescencia normal, sin que pase por lo que yo pase. -El único problema es que no es normal. No es un simple mortal al que le puedas engañar con la niebla. Es diferente, y el empieza a notarlo. Tardé en comprender que hablaban de mí. -Que quieres que haga? Que me acerque a él y le diga, tu abuelo en realidad es... No pude escuchar el resto, ya que entro mi madre. -¿Que ocurre?-preguntó. -Nada-contesto mí hermano mientras se iba. Yo me quede quieto, debajo de la mesa. Mi abuelo ¿Quién era en realidad mi abuelo? ¿Lo había visto en mi cumpleaños y en la cena de Navidad, pero quién era en realid? ¿Y qué es eso de que no era normal? Haber, si me expulsaban de los lugares era porque, no sé como, pensaban que había robado un helicoptero. Yo tan solo lo pedí, quería ver las vistas de Nueva York desde el cielo, pero antes de poder subir me detuvieron por intento de robo. Ya me había pasado antes, pido las cosas, y la gente me las dá.

-Oh no, tiene Encanto-se extremeció Piper. -Tener encanto no es malo-dijo Afrodita. -No, claro que no-inorizo su hija.

En menos de diez minutos llegamos al museo. Escuché bufar a Aqua. Si Luke estuviera aquí, ya nos habría arrastrado al interior, pero estaba seguro de que ella prefería estar castigada a venir al museo, igual que su padre.

-Cierto-confirmó Percy, recibiendo una mirada despectiva de Atenea ¿Como su hija podía terminar con alguien así?

Iba a acercarme a mis amigos, cuando una persona me agarró del brazo. -¿Hola, te has olvidado de que eres mí compañero? Beca era una chica de clase a la que le gustaba.

-Normal, siendo mi nieto-dijo Zeus. -Y mío-se emociono Afrodita, ya que siendo ella la Diosa del amor, sus nietos no tardarían en tener novia.

-No, claro que no-le contesté de la manera mas encatadora que pude. Sin embargo, por dentro pensaba: ayuda!

-Eso no es muy amable-observó Hestia. -Está hecho un rompecorazones, como su abuela-dijo Afrodita. Apolo mirá la sala, antes de decir: -El capitulo ha terminado. -Ahora leo yo-pidió Demeter. Apolo le pasó el libro. -Haber que ocurre. Capitulo tres "Bianca"