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mi oscura carcel — capítulo 4
No podía respirar por el placer que sentía cuando el pasaba la lengua por todo mi cuerpo , daba besos , succionaba , lamía y daba pequeñas mordídas llevándome al paraíso . Me volvía loco el verlo con el cabello más desordenado de lo normal , esos ojos con un brillo lujurioso y pícaro , y esa boca media abierta que me invitaba a besarla sin parar . La ropa fue desapareciendo a medida que el calor aumentaba , dejando dos cuerpos que se removían con perversión entre las sábanas rojas , el cojio y lamia como sí de su paleta favorita se tratara . No podía más tenía que decírselo .Por favor - le rogué , ya desesperado . El me dio esa sonrisa que yo amaba antes de dejar un beso en mis labios , acerco tres dedos a mi boca y yo los lamí sin parar . De repente sentí un dolor agudo , quería gritar pero al mismo tiempo era placentero , a medida que avanzaba el tiempo el dolor disminuyo y de un solo golpe volvió pero más fuerte , no pide evitar soltar un par de lágrimas que el recogió con sus labios y así comenzó un vaivén , que correspondía a uno de los más antiguos y primitivos instintos del hombre , y al no poder aguantar más llegamos a la cúspide juntos . Un -te amo - fue lo que se escucho antes de caer en los brazos del otro y dejarnos llevar por morfeo y soñar con lo vivido y sentido . Y ahí descubrí que el dolor y el placer van de la mano