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Historia 167903 — capítulo 1
-Ah, aquí están -La sra. Winterwood saludó a la pareja mientras los observaba. La mujer, la sra. Collins era una mujer de 43 años, tenía el pelo negro y unos brillantes ojos azules, era delgada y alta. Su sonrisa emanaba tranquilidad. El señor Collins era barrigudo y se caracterizaba por su bigote, sus ojos castaños chispeaban con interés, pensando en que les tendría que contar la directora de la guardería. -Podemos pasar a mi despacho, allí estaremos mejor. -Sugirió la directora mientras abría la puerta.Una cabeza castaña se asomó.-¿Yo también tengo que ir, mami?-No Lizzy -Le respondió sonriente -Tu quédate justo aquí. Lizzy se sentó en la silla que su madre le indicaba y vio como sus padres entraban. Al otro lado de la sala se veía a un grupo de niños jugando con los dinosaurios de plástico, había también algunos que preferían dibujar en la pizarra. A Lizzy le gustó el dibujo del perrito que hizo un niño rubio que se llamaba Dylan. Lizzy se fijó en las niñas. Jugaban a las cocinitas, a mamás y a papás... Pero había una niña, sentada en una mesa cerca de la ventana mirando a través de ella. Tenía el pelo negro y sus ojos oscuros parecían mirar más allá de lo que pudiese encontrar. Era pequeñita, mucho más de la mayoría y blanca. Parecía tan frágil...Sin embargo, Lizzy sabía que esa niña había pegado a dos chicos por llamarle enana. Lizzy, sabiendo que desobedecía a su madre, se acercó a la chica, que apenas captó su presencia. -Hola -Le saludó la mayor con una sonrisa, tratando de ser amable. La pequeña le devolvió el saludo con un gesto. Lizzy respiró y se atrevió: -¿Por qué no juegas con los demás? La niña la miró.-Sus juegos son estúpidos. No me gustan, y no quieren que juegue con ellos.-¿Te lo han dicho? -No, pero lo sé. Me miran como si fuese mala. -A lo mejor les has dado una imagen equivocada de ti, ¿no crees?-No, yo soy así, no soy mala. Antes de que Lizzy pudiese responder, entraron sus padres. Parecían enfadados, así que Lizzy agarró de la muñeca a la niña. -No digas nada.-No iba a decirlo -Protestó ella.Los padres llegaron, le dieron el abrigo a Lizzy y a la niña.-Venga Sam, coge a tu hermana de la mano y volvamos a casa