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¿y si el destino...? (Oliver Wood y tú) — capítulo 10
Oliver lloraba en un rincón de la sala común. _________ (tn) le había dicho hacía dos días, en la enfermería, que necesitaba un tiempo. Lo habían dejado en ser amigos, hasta que ella decidiera volver.
-Oliver, ven a dar una vuelta, te vendrá bien tomar el aire.- dijo _________ (tn)
Oliver se dejó llevar por la chica, ella siempre le había gustado. Pero ahora, después de haber roto, ________ (tn) le atrajo más que nunca.
-Vamos, date prisa.
-Voy, voy.
Llegaron a los jardines. __________ (tn) se resbaló y cayó de culo al suelo. Oliver se sentó a su lado.
-¿Te hiciste daño?
-No, tranquilo.
Ambos se tumbaron. Ya había anochecido, y se veían muchas estrellas.
-Te cuento una historia ¿vale?
-Como quieras- contestó Oliver.
-¿Ves todas esas estrellas?
Ella miró al chico, él la miró a ella y afirmó con la cabeza.
-Pues en cada una de ellas hay una historia escrita para cada uno de nosotros.
-¿de verdad?
-Sí.
-¿y cómo estás tan segura?
-Te voy a contar un secreto que explica por qué creo en esto.
-Cuéntame.
-Cuando mi padre vivía, por la ventana de mi cuarto se veía una estrella muy bonita que brillaba mucho.
-Vale.
-Cada noche mi padre y yo nos asomábamos a la ventana y nos quedamos mirando esa estrella. Y como era pequeña e inocente, mi padre me decía que los domingos aquella estrella se volvía mágica, y que si yo le pedía un deseo y luego me iba a dormir, ese deseo se cumpliría.
-Qué bonito.
-Y yo como era pequeña le pedía a la estrella un juguete o una tarta… lo típico en una niña de cuatro años. Y él, para que mi ilusión no se fuera nunca, a lo largo de la semana me compraba lo que yo le había pedido, y mientras yo dormía, me lo dejaba a los pies de la cama, para que cuando despertara lo viera.
-Eso era muy bonito… pero… no entiendo dónde quieres llegar con esta historia…
-Espera… ahora lo vas a ver…- dijo ella, una lágrima resbaló por sus mejillas.- bueno, la mañana que murió mi padre yo volví pronto a casa. La noche de aquel día, me asomé a la ventana, era domingo y yo ya tenía ocho años, sabía perfectamente que los deseos los cumplía mi padre. Esa estrella a la que yo le pedía los deseos era la historia que tenía escrito el destino de mi padre. Y la noche de aquel domingo, cuando me asomé a la ventana para pedir mi deseo, la estrella ya no estaba, había desaparecido para siempre, al igual que mi padre.
-Pobre, lo debiste de pasar muy mal…
-Y todavía hay noches…- dijo derramando muchas lágrimas- que me asomo a la ventana…- sollozó varias veces- y busco la estrella, sobre todo los domingos, para poder pedirle que vuelva mi padre. Para poder pedirle que traiga de vuelta a mi padre, para pedirle que me despierte por fin de este sueño y esté en la camilla del hospital y, en vez de encontrarme a mi padre muerto y a mi madre llorando, encontrarme con mi madre y mi padre felices.
-Tranquila- dijo abrazándola para calmarla.
-Oliver- dijo sollozando ya más tranquila- te quiero.
-Yo te quiero a ti. Siempre lo hice, al fin y al cabo está escrito en una estrella ¿no?
Ella asintió con la cabeza