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Cuando los lobos descienden — capítulo 12

¡Hola!

Gracias por los comentarios del capítulo anterior y por los nuevos favoritos :)

Saludos, y disfruten del capítulo! :)

Capítulo 12:

-¿Hermione…?-murmuró Luna, sin estar segura de continuar.- ¿Quién era él?-inquirió finalmente.

La castaña, no se sorprendió mucho por la pregunta, tampoco le preocupaba que Luna hubiera visto todo ese episodio; sabía que ella podía guardar el secreto, pero en esos momentos, no se sentía con ganas de responderle.

-Por favor, Luna, no me pidas que te lo explique ahora….-dijo Hermione, sin prestarle mucha atención.- Prometo, hacerlo luego.

Luna, asintió rápidamente.

-Lo siento… Tienes razón…-le contestó, sin insistir.

Hermione, se lo agradeció mentalmente, mientras notaba que las luces de su cabaña estaban encendidas.

-Debimos haberles avisado…-murmuró de pronto.

-No les ocurrirá nada…-contestó Luna.- Recuerda que Ginny volvió a casa con Harry…-intentó decirle.

-…Creo que, aún podemos advertirles…-exclamó Hermione.

-No.-sentenció la rubia, jalando del brazo de su amiga.-Ya no hay tiempo, Hermione… Sé juiciosa. Ese muchacho, dijo que el ataque sería en pocos minutos… Si volvemos, sus advertencias habrán sido en vano…

-Lo sé… Lo sé.-repitió intranquilamente.- ¿Pero, qué hay de Ron…?

-Él, estará bien… Él sabe defenderse…-musitó.

Hermione, se sentía inmensamente culpable, por no haber pensado en Ronald, hasta ese momento.

*¿En qué clase de persona se había convertido?,*pensó odiándose a sí misma.

-Es mejor que entremos…-insistió Luna.-No hay nada que podamos hacer…

La castaña, la miró por unos segundos, y entendió, que sólo le quedaba confiar en sus palabras, y esperar porque fuera así.

El ataque, había empezado.

De un momento a otro, la gente corría desesperada, mientras la manada de lobos iba tras ellos.

La mitad de la población, se las ingenió para llegar a la iglesia, y refugiarse ahí, pero algunos, no tuvieron tanta suerte, y quedaron paralizados por el pánico en la mitad del camino.

Esos fueron los primeros en morir.

Y aunque, Theodore dijo que sólo se divertirían con las jovencitas, no pudo evitar asesinar a los hombres también.

La aldea, era un completo descontrol, y ninguno de los lobos, parecía querer terminar con ese desastre.

Ninguno de ellos, a excepción, de Draco.

Él, no había atacado a nadie, ni planeaba hacerlo; pero sabía que si se demoraba, terminaría por levantar las sospechas de Nott.

¿Quién?, se preguntó mirando a su alrededor, ¿Quién de esas pobres almas, merecía morir?

Sinceramente, nadie.

Nadie, merecía terminar sus días con una muerte tan violenta.

Sin embargo, andaba tan perdido en sus pensamientos, que ni siquiera notó cuando una flecha de metal, se clavó en el lado derecho de su abdomen.

Todo fue instantáneo, y Draco, sólo sintió una pequeña punzada, que lo hizo volver a la realidad.

Observó a su costado, y pudo ver que la sangre comenzaba a derramarse sobre su pelaje albino.

-¡Atrás, animal!-gritó un hombre de apariencia robusta y con una ballesta en sus manos.

Ese era el maldito guardabosque. Él, era quien le había disparado.

Draco, lo observó por unos breves segundos.

A él, no le importaba matarlo. A su parecer, este hombre, si merecía morir.

Sin seguir dudándolo, el enorme lobo, se abalanzó sobre el guardabosque, y esperó por darle una muerte rápida.

Pero, mientras lo atacaba con desenfreno, supo que se estaba equivocando.

Él estaba haciendo, exactamente, lo que no quería.

Asesinar.

Alzó la vista, y sólo vio a Blaise, y a Crabble.

Nott no estaba por ningún lado.

El desespero, comenzó a invadir su mente.

¿Acaso el ataque, sólo había sido una distracción?, pensó con recelo.

Rápidamente, dejó al hombre medio muerto, y se salió de la emboscada.

¿Theodore lo había descubierto todo?

Imposible, se dijo Draco.

Había sido muy cuidadoso, durante el encuentro con Hermione. Y ni siquiera, había pensado en ella durante el ataque.

¿Qué lo había delatado?

De repente, la flecha en su abdomen, comenzó a dolerle aún más.

Maldijo internamente, mientras sentía que la molestia comenzaba a expandirse por toda la zona afectada.

Pero, ni el dolor o el sufrimiento, le harían detenerse.

Intentó correr más rápido, tenía que buscar a ese bastardo, y asegurarse de que Hermione estuviera bien, pero algo se interpuso en su camino y lo tumbó contra el suelo.

Aulló de dolor, mientras sentía que una macabra risa hacía eco en la oscuridad.

De inmediato, intentó ponerse de pie, pero notó que una lúgubre figura se acercaba.

-¿Ya te hirieron?-preguntó una voz que conocía bastante bien.- Que extraño, Draco… ¿Por qué has dejado que alguien te hiera?….

Nott, se apareció en su forma humana, mientras miraba con falsa lástima, al lobo que tenía en frente.

Sonrió de una forma malévola, al ver que Draco hacia un esfuerzo inútil por levantarse.

Estaba débil, y eso lo hacía más vulnerable.

En situaciones como esas, era más fácil saber lo que un miembro de la manada pensaba.

Y eso es lo que Theodore intentaría hacer. Trataría de ingresar en su mente, y saber qué demonios ocurría con el rubio.

-¿Acaso andabas pensando en algo?-le preguntó haciendo énfasis en lo último, y tratando de saber la verdadera razón.- ¿O en alguien, tal vez?-se corrigió Nott, a sí mismo.

Al cabo de unos segundos, terminó sabiendo lo que rondaba en la cabeza de Draco.

Ahora, entendía el motivo.

Una chica, pensó el castaño.

-¿Quién es ella?-sentenció finalmente.- ¿Quién es la chica, Draco?-repitió.

Por un momento, el lobo intentó reincorporarse.

No podía darse por vencido. Tenía que recuperar las fuerzas, si es que no quería que Nott terminara por saber más.

  • ¿Acaso te has enamorado? ¿Tú? ¿Enamorado?-se burló para provocarlo.- Debes saber que el amor nos hace débiles… Y no permitiré que dejes la manada por un estúpido capricho.-le advirtió.-Pero, aún no me has dicho quién es ella… ¿Quién es la chica que pudo robar el corazón más frío de nuestra manada?...

No, pensó Draco, mientras sentía que la sangre le hervía.

-Tus pensamientos te delatan…-le dijo Nott con arrogancia.-Crees ser más fuerte que yo, pero no lo eres… Puedo sentirla, Draco… Puedo sentir el aroma de tu chica…-hizo una pausa, antes de continuar. Los dos sabían que nada bueno vendría, después de eso.-Te diré lo que haré, Malfoy… Iré a ver de quien se trata, iré a conocer a tu amada, y si me agrada lo suficiente, prometo darle una muerte rápida, no sin antes, divertirme un poco con ella…

Pero, Draco no lo dejó terminar.

Sus palabras, lo habían puesto tan frenético, que no dudó en írsele encima y acabar con esa detestable advertencia.

Quería despedazar y desgarrar cada parte de Theodore, quería que el bastardo, se tragara sus palabras y se arrepintiera de haberlas dicho.

No dejaría que las amenazas de ese maldito, se volvieran realidad. Si tenía que morir, para salvar a Hermione, lo haría sin pensarlo dos veces.

Ya habían pasado horas desde el ataque. Pero, la castaña, aún seguía angustiada.

Sentía que la culpa y el remordimiento, la consumían.

Hacía sólo unos minutos atrás, su madre, había dejado la cabaña para regresar a la aldea y ayudar a los heridos, pero antes de irse, le había dejado en claro a su hija, que tenía prohibido salir.

Sin embargo, esas eran órdenes, que Hermione, no podía obedecer.

Sabía que lo que encontraría en la aldea, no sería nada agradable, pero se odiaba a sí misma por no haber podido evitar ese desastre, y pensaba que merecía ver lo que había ocurrido.

-Dios mío…-murmuró Luna, en cuanto llegaron.-Mira todo esto…

Lo que alguna vez, había estado hermosamente decorado, ahora, lucía completamente destruido.

Hogsmeade, estaba devastada.

Era un milagro, que hubieran sobrevivientes.

Hermione, se sintió mareada, y Luna, la sostuvo por la cintura.

-¿Por qué atacaron la aldea?-se preguntó la castaña mientras creía ver el infierno en la tierra.

-Nunca lo sabremos…-le contestó Luna.

-Te equivocas… Yo me encargaré de saberlo.-musitó.

-¿Estás loca, Hermione?-le inquirió la rubia.- ¿Qué es lo qué planeas hacer?

-No planeo hacer nada aún…

-Ni lo harás… ¿Qué no te das cuenta que son peligrosos? Son lobos…-le reprendió Luna.-Y el chico que nos advirtió sobre el ataque, también lo es… ¿No es así?

-No… -respondió Hermione automáticamente.-Él, no es cómo ellos…-agregó en defensa de Draco.

Pero, antes de que alguna de las dos dijera algo más, fueron interrumpidas por la madre de la castaña, quien en medio de todo ese desastre, logró distinguir a su hija.

-¿Qué hacen aquí?-les regañó la mujer-Les dije que se quedaran en casa…

-Lo siento, señora Granger…-musitó Luna.- Pero tenía que saber si mi padre estaba a salvo…Además, estábamos preocupadas por Harry y Ron…

-¿Dónde están, madre? ¿Los has visto?-le inquirió Hermione, un poco desesperada, al ver que no estaban por ningún lado.

-No les ha pasado nada... Ambos, están bien...-contestó la mujer, comprensivamente.

Esas palabras, sólo sirvieron para que Hermione, se quitara un peso de encima. Ahora, sólo quedaba averiguar, si Ginny estaba bien.

-¡Luna!-gritó alguien a sus espaldas.

Ambas giraron a ver, y se encontraron con Neville, quien a pesar de estar enfermo, se encontraba de pie y trataba de ayudar a los pocos sobrevivientes.

-Neville…-musitó la rubia abrazándolo.- ¿Qué haces aquí?

-¿Creíste que un simple resfriado me vencería?-le preguntó.-No podía quedarme en casa… No después, de este desastre… Me alegra verlas a salvo… Esos lobos acabaron con todo…

-Sí, lo sabemos…-contestó Luna.

Sin embargo, Hermione no les prestó atención, pues había creído ver a Harry entre la multitud.

Agudizó la vista, y notó que el chico se encontraba a escasos metros de la iglesia, donde al parecer, estaban llevando a los heridos.

De inmediato, dejó a Luna, y corrió en dirección a su primo.

-¡Harry!-gritó Hermione llegando a su encuentro.

El chico miró en dirección a ella, y se sintió aliviado de verla a salvo.

-Gracias a Dios, estás bien…-dijo abrazándola.-Tu madre me dijo que estabas con Luna...

-Sí, lo estaba… Pero, no podía quedarme en casa… Tenía que saber si ustedes estaban bien…-le respondió algo agitada.- ¿Ginny? ¿Cómo está?-inquirió.

-Está bien, no le ha ocurrido nada…-contestó Harry con un tono afligido en su voz.-Pero, creo que deberías ir con ella… uno de sus hermanos, falleció en el ataque…

-¿Qué?-exclamó sorprendida.- ¿Quién?

-Fred…-murmuró apenado.- Lo acabamos de encontrar entre las víctimas…

  • Ginny… debe estar destrozada.-sentenció.- ¿Y Ronald?

-Él está buscando más sobrevivientes por los alrededores, aunque debe estar igual que Ginny.

Hermione, se sentía mal por ellos, y peor aún, al saber que se trataba de Fred, a quien había visto momentos antes del ataque, pero a pesar de eso, ella no tenía, ni se sentía con ánimos de consolar a nadie.

-Te ayudaré con los heridos…-musitó resignada.-No creo poder confortar a nadie en estos momentos.

-Te entiendo…-le respondió Harry volviendo a lo suyo.

Ya era de madrugada, pero parecía que la pesadilla en Hogsmeade, aún no acababa.

Cada minuto, aparecía una nueva víctima, y el pueblo volvía a alborotarse.

-¡Aquí hay otro!-gritó Arthur Weasley, mientras varias personas corrían a ayudarlo.

-¡Aún sigue con vida!-exclamó otra persona, al ver que la víctima aún respiraba.

Hermione, prestó atención al rescatado, y notó que se trataba del guardabosque.

No pudo evitar mostrar su fastidio.

*¿Por qué ese hombre había sobrevivido? ¿Por qué no murió él, en lugar de Fred?,*pensó al ver que sólo había gente inocente entre los fallecidos.

-¡Hermione, ven aquí!-le espetó su madre llamándola desde donde estaban los heridos más graves.

De inmediato, la muchacha fue en dirección a ella, y a pesar, que estaba cansada y agotada, sentía que no podía irse.

Parecía que algo, le obligaba a permanecer ahí.

-Límpiale las heridas, mientras voy por más agua…-le ordenó su madre dejándola con un muchacho lesionado.

La castaña, asintió en silencio, mientras observaba al herido, y notaba que era Dean Thomas.

-Eran los mismos… los mismos lobos que atacaron antes…-decía Dean, al borde de la locura.-Son gigantes y…

-Tranquilo…-musitó Hermione poniendo una mano en su frente.-Ya se acabó…

-No, no se ha acabado… Ellos regresarán… Sé que lo harán…-decía mientras se desmayaba.

Por un momento, Hermione creyó que el muchacho, había fallecido, pero en cuanto vio que su pulso aún latía, se tranquilizó.

-¿Está muerto?-inquirió Luna haciendo sobresaltar a su amiga.

-No… Sólo se ha desmayado.-contestó la castaña.

-Nunca creí que vería tantos muertos en mi vida….

-Ni yo…-susurró, mientras observaba a su alrededor.-Debimos haberles avisado, Luna…

-… Si lo hubiéramos hecho, probablemente, estaríamos muertas… La advertencia fue muy rápida, no habríamos tenido tiempo…-le dijo la rubia con cierta desesperación.-Además, creo que… ese chico, no tenía intenciones de que hicieras lo contrario.-finalizó refiriéndose a Draco.

Hermione, no le respondió nada. Tenía razón.

Aunque hubiese intentado advertirles a los demás, el rubio, no se lo habría permitido.

¿Pero qué había ocurrido con él?, pensó la castaña. ¿Acaso, Draco también había participado en esa masacre?

No estaba segura de querer saber la respuesta.

-¡Hermione!-exclamó Ron llegando hasta ella.

La castaña volvió a la realidad, cuando su novio comenzó a abrazarla con desesperación.

-Ron…-musitó en voz baja.

-¿Estás bien…?-le dijo el pelirrojo.-Perdona que no haya venido antes…

-No tienes de que disculparte… Yo, estoy bien…-le dijo sonando apenada.-Perdóname tú, lamento no haber podido estar contigo, cuando ocurrió lo de Fred…-le contestó sintiéndose mal por la tragedia.

Ronald, tenía la mirada apagada, y parecía que la sola mención de su hermano, hubiera traído de vuelta los horribles momentos que vivió, cuando le comunicaron que Fred había fallecido.

-Esos malditos lobos…-dijo con rabia en la voz.- Juro que pagarán por esto….

La forma en que lo había dicho, sorprendió a Hermione.

Ron, no se caracterizaba por ser una persona violenta, pero en estos momentos, sí parecía serlo.

-Me encargaré de cazar a esos animales, y te prometo que los asesinaré de la misma forma que ellos hicieron con mi hermano...

Lo que Ronald deseaba, era tomar venganza por sus propias manos, pero estaba muy lejos de poder lograrlo.

-No pienses en eso…-le sugirió Hermione.

Ambos se quedaron en silencio por unos breves segundos, hasta que el pelirrojo cambió de tema.

-¿Dónde estabas cuando empezó el ataque?-le preguntó.-Te busqué, pero no te vi…

-Había regresado a casa…-contestó Hermione intentando ocultar su ansiedad.-Mi vestido se rasgó… y Luna me acompañó.

-Agradezco que eso haya pasado…- dijo su prometido aliviado.-Si algo llegaba a ocurrirte, no podría habérmelo perdonado.

Hermione, sonrió gentilmente, y en esta ocasión, fue ella, quien lo abrazó.

Él, necesitaba de su apoyo en esos momentos. Y se detestaba a sí misma, por no poder dárselo.

Pero la situación no duró mucho, pues los gritos de la multitud les hicieron separarse de inmediato.

-¡Acá hay otro!-exclamó uno de los hombres.- ¡Es un chico! ¡Aún está vivo!

-Vuelve a casa, Hermione…-le sugirió Ron.-Ya no hay nada que puedas hacer aquí…

Pero, la castaña no estaba escuchándole, ella estaba más atenta en ver a la persona que habían rescatado.

Como si se tratase de un imán, Hermione se apartó de su novio, y atravesó la aglomeración de personas que había alrededor de la víctima.

La confusión y el desconcierto, se apoderaron de ella, cuando vio al muchacho que yacía en el suelo.

Inmediatamente, se llevó una mano a la boca, y ahogó un grito.

Era él.

Era Draco…

-No…-susurró Hermione tan bajo, que sólo ella pudo oírse.

No podía creerlo.

Era Draco, y su estado era deplorable, por no decir, que estaba grave.

De inmediato, se arrodilló a su costado, e intentó ver si aún tenía pulso.

Lo tenía, pero era muy débil, casi nulo.

Su camisa estaba completamente desgarrada, y se podía ver que parte de una flecha, sobresalía del abdomen del muchacho.

*¿Qué te han hecho?,*pensó la castaña, al ver que la sangre no dejaba de salir.

Tocó la mejilla del rubio, y quiso pensar que sólo estaban ellos dos.

Pero, eso era imposible, había mucha gente ahí. Tenía que ser menos obvia, o alguien terminaría por sospecharlo todo.

-¡Ya no hay espacio en la iglesia!-exclamó el anciano Dumbledore mientras inspeccionaba a Draco.- Déjenlo ahí, no creo que sobreviva…

Hermione, le miró con furia, y cuando estaba por responderle con un insulto, su madre la interrumpió.

-¡No podemos dejarlo morir, señor Dumbledore! -Le espetó la señora Granger.-Si ya no hay espacio en la iglesia, entonces llévenlo a nuestra casa… Que se recuperé ahí, de ser necesario…-sugirió sintiendo lástima por el chico.

Creo que esa decisión, traerá muchos problemas, jejeje! :)

Saludos! :D