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Estela de... — capítulo 25
Los malditos no me dejaron pasar. Cuando Clary en camilla entró a la sala de partos yo iba tras ella pero unos médicos no me dejaron pasar. No importa cuanto grité, sólo dejaron entrar a Tessa e Izzy. Y a mil y un doctores más, por supuesto. Después de cinco minutos me di por vencido y me dirigí a la sala de espera. Ahora estoy sentado en un incómodo sillón azul tamborileando los dedos y golpeando con el pie el suelo. No sé exactamente lo que siento en este momento. Una mezcla de emoción, ansia y miedo. Miedo porque a pesar de que sonaba muy segura de que no pasaría, Raquel dijo que siempre existía la posibilidad de que Clary se viera "afectada" por el parto. Y la verdad es que no se qué haría en ese caso. Y no quiero pensar en eso. No, no, no. Nunca. "Todo va a salir bien, todo va a salir bien" no paro de repetirme. Sin embargo una pequeña parte de mí no se lo termina de creer. Miro impaciente el reloj. Veinticinco minutos. Aggggghhhhhhhhh. No sé que hacer. Es decir, yo debería estar ahí adentro ayudando a Clary. Pero no. Nadie se preocupó por mi. Bueno prefiero que se preocupen por Clary. Por mi Clary. Trato de relajarme pero no puedo. Mierda, no puedo, no puedo, no puedo. Honestamente, ¿quién podría? No debería ser legal dejar a un padre fuera del parto. Además, Clary me necesita. Me lo dijo antes de que me separaran de ella. Y yo la necesito a ella. Miro de nuevo el reloj. Treinta y cinco minutos. Ok, no puedo más. Me levanto de mi asiento y me dirijo a las puertas dobles flanqueadas por un tipo que supongo es de seguridad.
- Hey; amigo, no puedes pasar. Hay un parto ahí adentro.- dice aburrido pero sin mover su cuerpesote de grasa.
- Lo sé; yo soy el padre.- mascullo tratando de sonar lo menos ofensivo posible. Me mira sorprendido.
- ¿Y qué haces aquí? Deberías estar adentro. Parece que le va complicado a la chica.- dice con verdadera sorpresa. Yo sólo oigo que Clary está teniendo problemas. Me pongo más nervioso.
- No me dejaron pasar.
- Oye, eso no está bien. Le voy a preguntar al doctor si te deja pasar. Tú quédate aquí. Después desaparece detrás de las puertas rápidamente sin dejarme echar un vistazo. Trato de abrir las puertas pero son muy mundanas y no conozco su mecanismo. Están pesadas. Qué raro. Me siento tonto. Supongo que así se siente un mundano cuando descubre el mundo nefilim. No se siente lindo. Como ansioso que estoy, miro de nuevo al reloj. Cuarenta minutos. El tipo de seguridad vuelve y me hace unas señas felices para que pase. Le doy las gracias y sin más preámbulos entro a a la sala. No presto atención a los sonidos y pitidos de máquinas que conforman la atmósfera. Yo me dirijo hacia Clary que está tendida en una cama sudorosa y exhausta, pero dentro de lo que cabe aliviada. Como si todo hubiera terminado. Mierda me perdí el nacimiento de mi hijo o hija. Corro hacia Clary pasando de largo a Izzy y a Tessa. Cuando llego hasta ella la abrazo y ella también.
- Te tardaste mucho.- dice débil.
- Pero llegué. Por ti y por mi hija. Se le iluminan los ojos.
- Jace tienes que saber algo........ Es, bueno; Sophie......
- ¡Sabía que sería niña! ¿Pasa algo con ella?
- ¡Cállate y no interrumpas, esto es importante; Jace!- dice Izzy.
- No no. Ella está bien. Está en perfecto estado. Pero no es la única.
- ¿A qué te refieres?- pregunto confundido.
- Señorita Herondale, ¿Cómo se llamarán sus hijos?- nos interrumpe un médico. ¡¡¡¿¿¿HIJOS???!!! Clary me sonríe.
- Nuestros mellizos se llaman Sophie y Mathew Herondale. La miro sin poder hablar. Se encoge de hombros.
- Yo tampoco lo sabía. Me lo dijo Tessa al entrar. Parece que ella y Raquel lo saben desde hace mucho tiempo. Me quedo sin palabras. Ahora si que NO se que pensar. Para mi es algo bueno, pero ¿qué se yo de ser padre? Nada.
- ¿Quieres verlos?- pregunta curiosa. Asiento mirándola. Izzy y Tessa se nos acercan con dos bultitos envueltos en una manta azul y otra rosa. Tessa le da El Niño a Clary e Izzy me da a mi hija. Mi hija. Cuando la veo me quedo sin palabras. Otra vez. Es hermosa. Tiene una piel pálida y pecosa como la de Clary y una nariz diminuta como la de su madre. Sin embargo su cabello es abundante y dorado. Como yo. Cargarla me hace sentir bien, ligero. Pesa menos de lo que esperaba. Me trasmite su paz. Mi hija. Mi Sophie. Me quedo hipnotizado con sus manos, boca y orejas diminutas. Tiene los ojos cerrados. Está dormida. Su respiración es acompasada; ajena al exterior. En ese momento, no sé; algo me dice que tengo proteger a esta niña sin importar lo que pase. Sophie es todo lo que importa. Y con gusto moriría por ella. Siento que una lágrima rueda por mi mejilla y cae suavemente sobre la frente de Sophie. Me limpio rápidamente sorprendido de lo que acaba de pasar. Parece que Clary no es la única capaz de romperme y fortalecerme a la vez. Cuando la lágrima toca su tierna carita, Sophie se remueve un poco. Entonces abre los ojos por un segundo y luego los cierra rápidamente, probablemente por la luz. Pero logré ver un destello fugaz e intenso de verde. Unos hermosos ojos verdes. Como los de Clary. Me sorprende que no haya empezado a llorar y se haya dormido de nuevo.
- Dame a Sophie, es turno de que Mathew te conozca.- dice Clary. Con cuidado, le paso por el brazo a Sophie y cuando la carga bien, tomo en brazos a Mathew. El es un poco más pesadito que su hermana, pero igual me sorprende su peso. A diferencia de Sophie, Mathew tiene la piel más bronceada y algunas pecas en las mejillas. Su nariz es más notoria y sus cejas increíblemente más delgadas, pero parecen de niño. Su cabello también abundante y es pelirrojo, en tonos de naranja y rojo. Igual que Clary. Mathew tiene una expresión alegre y positiva; con una pequeña mueca como una sonrisita. Sus facciones son delgadas y agudas, como las mías. Es hermoso. No se parece en casi nada a Sophie pero los dos son hermosos a su manera. Le beso la frente suavemente. Su piel es cálida y suave. Lo abrazo envolviéndolo con mis brazos y pecho. Mathew es muy tierno. Me muero porque despierte. Tengo que protegerlo. Una enfermera nos dice que Mathew y Sophie deben permanecer unos días en la incubadora para control de peso. Oh no, no lo creo. Mis hijos no pasarán un solo día en una "incubadora". Raquel llega frotándose las en guantadas manos.
- Tranquilo; Jace. Los mellizos suelen nacer con un poquito menos de peso porque tienen que compartir el alimento con su hermano.- dice Raquel. Asiento no muy convencido y le entrego a Mathew. Clary hace lo mismo con Sophie y Raquel los coloca en una especie de cuna extraña.
- Clary tendrás que quedarte aquí unos días para recuperarte y que Sophie y Mathew ganen un poquito más de peso. Ahora pesan 1.900 kilos, es bueno; pero lo mejor es que pesaran al menos 2. Bueno, los dejo para que hablen.- dice Raquel y después sale de la habitación. Sólo estamos Clary, Iz, Tessa y yo. Me giro hacia Tessa.
- ¿Por qué no nos dijiste?
- Porque Clary quería sorprenderse y tú no preguntaste, Jace.
- ¿Por qué preguntaría?
- No sé. Pero no lo hiciste. Resoplo y me siento al lado de Clary.
- ¿Tendremos que quedarnos?
- Si tu quieres puedes irte al Instituto.
- No. Me quedaré contigo. Siempre. Hoooooolllaaaaaa! Cómo están? Levante la mano a quién sorprendí! XD ash no se desde el quinto libro mi sueño es que Clary y Jace tuvieran mellizos :3 bueno espero que les haya gustado el capi, y comenten! BESSSOOOOOSS! =*