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Estela de... — capítulo 30
Hola queridas personas! Sé que no cumplí mi promesa y créanme, me siento fatal por ello. Si les sirve de consuelo; tampoco he actualizado mi otra historia. La verdad es que pongo siempre esto pero me dejan muchísima tarea y por asuntos personales y familiares no tengo tiempo para nada. Espero me comprendan y perdonen; así que les dejo una muestra del siguiente capi. Ah! Antes de que se me olvide: voy a actualizar el sábado o el domingo. L@s amo!!!! =* POV. Tessa Cuando dejo a Mathew sobre la cama Clary me sonríe y deja a los hermanos juntos y dormidos.
- Te ves cansada.- le digo.- ¿quieres té?
- Sí por favor, Tessa. Le sonrío y me dirijo hacia la bandeja que descansa sobre una mesa de madera oscura y sirvo dos tazas. Desde hace dos días los niños ha estado muy inquietos y casi no duermen; por lo que todos los demás dormimos menos que ellos. Pero definitivamente Clary y Jace son los que peor lo han pasado. Los dos tienen unas ojeras profundas y oscuras como moretones y apenas pueden abrir los ojos. El único descanso que tuvo fue cuando fuimos a visitar a Maia y Damian, donde durmió unas dos horas. Regresamos hace media hora y por fin pudimos hacer que los niños se durmieran.
- ¿Azúcar?- le pregunto.
- Ajá.
- Deberías dormir un poco, aprovecha.
- No sé, tengo un presentimiento raro.
- Anda que yo te cuido.
- Gracias. Le voy a dar su taza pero la suya y la mía se caen por un estruendo en el techo. Miro preocupada a Clary. -¿Qué...?- Antes de que acabe la frase, es interrumpida por otro golpe y un movimiento del suelo. Casi me siento en una de esas películas en el que el mundo esta a punto de acabarse. Sólo que creo que esto es algo peor.
- Quédate con ellos.- le indico y asiente.- voy a investigar. Tomo un cuchillo y una espada de Jace y salgo de la habitación cerrando la puerta detrás de mi. Me dirijo a las escaleras hacia arriba pero un sonido me congela la sangre. Un siseo, lejano, imperceptible; pero aterrador. El sonido de un demonio a punto de atacar.