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Estela de... — capítulo 5
Estoy mareado. Muy mareado. MUY mareado. ¡Mierda! ¿Cómo pudo Clary sobrevivir a uno de estos a Idris? Le pedí a Magnus que me creara un portal hacia....... Bueno no se dónde es esto. Nunca preste mucha atención a las clases de Hodge. El caso es que durante el viaje conocí el significado de terco. Es lo que Magnus me dijo que era después de unas veinte veces que me dijo que no. El caso es que le chantajeé de que le iba decir un secreto de Will y el a Alec. Lo cual le enojó mucho. Lo cual hizo que me llevara a aquí. De lo cual me arrepiento. Y mucho. Camino por lo que parece un desierto árido con tierra rojiza y uno que otro matorral seco. Las pequeñas piedras crujen debajo de mi. Lo extraño sería que no hay nada de calor. Es más, hace un poco de frío, como de tormenta. Y, ¿por qué no? Hay un cielo de tormenta ( verde electrizante, para variar) y relámpagos plateados cruzando el cielo acompañados de unos ruidosos truenos. Se ven unos normes tornados enormes y gris oscuros a lo lejos. Claro, raro para un mundano. Aunque no me esperaba nada parecido. Me esperaba, no se un palacio estilo Taj-Majal o mínimo, la Casa Blanca. Me pregunto por que alguien adicto al lujo como Izzy se querría mudar a aquí. Delante de mi hay una gran colina rocosa, del mismo color de la tierra; con unas grandes puertas de roble en el centro. Tienen runas bélicas grabadas por todas partes, pero también runas de paz. Tienen unos detallados acabados de hierro negro y parecen viejas y pesadas. Me acerco por un sendero inexistente rodeado de maltrechos matorrales y llego a las puertas. Cuando intento moverlas, me quemo las manos. Suelto una maldición mientras sacó la estela. Se me había olvidado. Sólo mujeres. Me pongo un iratze en cada mano y pruebo a abrirla otra vez, sólo que esta vez con el hombro derecho. ¡Agh! Igual quema. Intento de nuevo, pegándole incluso con la cadera y todo el costado derecho. Nada.
- Tu no eres ninguna mujer digna de entrar a este Templo, Jonathan Herondale.- dice una profunda y potente voz de mujer. Se me hace vagamente familiar la voz, pero no logro recordarla. Trato de localizar a la mujer con la mirada, pero debe de estar adentro.
- No, no soy ninguna mujer. ¿Llama a esta colina en mitad de la nada templo?
- ¡SILENCIO! Este es un Gran Templo en el que no puedes entrar.
- ¿Quien dice?
- No eres nadie para desafiar a Las Hermanas de Hierro.
- Me temo que sí. De todas maneras, sólo quiero hablar con una de ellas. La voz río, claramente divertida.
- ¿A sí? ¿Y quién es, si se puede saber?
- Busco a Isabelle Lightwood. Se queda callada un momento.
- Te estaba esperando. Esa voz no fue la mujer, si no una más cálida y agradable, conocida. Aunque en estos momentos no es precisamente cálida. Más bien fría. Sin ninguna intervención más, se abren las puertas. Adentro no se parece nada a afuera. Dentro es una sala profunda y oscura con una única vela de fuente de luz, aunque logro ver retazos de un recibidor parecido a un castillo europeo medieval; aunque más limpio y siniestro, del estilo gótico. Pero lo que me inquieta y llena de paz a la vez es la muchacha que sostiene la vela. Iz esta usando una túnica gris oscuro con runas de un poder que no puedo descifrar su significado, del tipo de los Hermanos Silenciosos. Sostiene la vela un poco apartada de ella, pero puedo verla perfectamente. Ya no usa maquillaje, lo cual es mucho decir. Su cabello negro está recortado a la altura de sus hombros y tenía unas runas pequeñas pero poderosas debajo de la túnica, en el cuello. Sus ojos me miran, ansiosos. Las uñas ya no son postizas y pintadas, pero lo único en su aspecto que cuadra con el recuerdo que tenía de ella es que sigue usando sus botas de tacón de quince centímetros. Son negras y con algunas runas doradas. Aún así, se veía muy guapa.
- Jace.
- Iz. Asiente y yo la abrazo me devuelve el abrazo y noto que llora. Yo también.
- Te extrañe, hermanita.
- ¿Hermanita?
- Vaya, tienes que arruinarlo todo, ¿no?
- Pensé que es eras tu.
- Pues parece que las cosas cambian. Y también las personas. Incluso las que te apoyan. Me lanza una mirada.
- ¿Qué le hiciste a Clary?
- Técnicamente fue ella.
- ¡Por el ángel, Jace! ¿Nunca cambiarás, verdad?
- Digamos que me gusta ser conservador. Se ríe, pero sin dejar de abrazarme.
- Cuéntamelo todo. Aquí no hay muchas personas con las quién chismear, y mi mente se rehusa a cambiar en es sentido. Con un chasquido trae un sillón, un sofá, una mesita, té y galletas. Me río un poco y me lanza una mirada asesina, por lo que me tengo que tomar una taza de té entera. Se acomoda en el sillón y me indica que haga lo mismo en el sillón. Al principio me siento erguido, pero me dice que puedo echarme. Me recuesto, como una gallega de mantequilla con jalea de fresa ( rara combinación lo sé) la como con desesperación; no sabía que después de atravesar un puto portal se puede comer tan rápido. Y, después de beber un poco de té de hierbas; que esta rico, le cuento todo. Con minucioso detalle.
- ¿Y.......?- la miro expectante. Niega con la cabeza.
- Ese tal Damian es 1) horripilante y 2) guapo.
- ¡Izzy! Se ríe como loca. Trato de permanecer serio, pero después de dos minutos empiezo a reír con ella.
- ¡Isabelle, tienes un minuto!- grita una señora con capucha desde las sombras.Iz asiente y yo me levanto. Todo desaparece, excepto la galleta de moras envuelta en una servilleta verde en el bolsillo de mi pantalón. Nos abrazamos.
- Te extrañamos, ¿sabes? Todos. Incluso Iglesia.
- Cuida bien a ese gato, es de la buena suerte.
- Pensé que podías venir. Me mira, triste.
- Una vez tomada la decisión no puedo echarme hacia atrás.
- Lo sé.
- ¿Entonces?
- No me gusta que las cosas cambien.- sonríe y me suelta, abre las puertas y me deja salir. Cuando estoy afuera la volteo a ver y le sonrío.
- Deberían de cambiar esas puertas. Queman. Me voy y lanzo una moneda al piso, señal para Magnus de que estoy listo. Cuando toca el piso; se abre un agujero en la tierra del tamaño justo para que pueda saltar a través de el. Es de color morado y con serpentinas verdes y rosas. La volteo a ver y hago una seña a sus botas. Hago un gesto de desaprobación y salto, viéndola a ella. Se ríe como loca. Algunas cosas nunca cambian.
Holiwis!!!!!!!!!!! Como están? 181 lecturas, l@s amo! :) y si, alguien más comento! Y nueve personas la añadieron de favorito ( a la historia) me hacen tan feliz! :3 son unas maravillosas personas! Por cierto, les gustaría un capi POV Clary? O de otra persona? Qué tal Damian? Respondanme en los comentarios por fa! Besos! =* P.D.: Creo que la descripción del lugar donde están las hermanas de hierro no es como Cassie lo describe en el libro; pero es que mi ejemplar de Ciudad de ceniza lo tiene una amiga porque se lo preste,ny como son vacaciones y ella se fue a Ixtapa ( muy bonito, por cierto) no nos hemos visto, y Blah, Blah, Blah. Pero bueno, como lo leí hace tiempo describí el lugar como yo recuerdo que me imagine. Bueno, adiós!