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Historia 171229 — capítulo 1
Una muchacha con una hermosa cabellera castaña y llena de rizos, andaba con paso ligero por la estación de tren, seguida de una pareja que miraba con desconcierto a su alrededor. Llevaba un baúl repleto de libros de magia y utensilios para hacer pociones, así como un sinfín de objetos que se movían, retorcían y brincaban. Se paró en seco ante una pared de piedra y con paso decidido siguió su camino con la mirada al frente. La pareja que iba detrás enmudeció un momento al ver como su hija se encaminaba hacia la dura piedra, y luego sonrieron aliviados al comprobar que esta había desaparecido.
La joven, se trataba ni más ni menos, que de Hermione Granger, hija de muggles y una de las mejores alumnas de su curso, además de ser prefecta. Anduvo sonriente por el andén 9 y 3/4 mientras buscaba con la mirada a sus dos mejores amigos: Harry Potter y Ron Weasley ,pero no había ni rastro de ellos.
Entonces, su mirada se posó, en un chico, paliducho y con el pelo rubio, que miraba con desprecio a unos alumnos de primero de la casa de Gryffindor. A su lado se encontraba su padre: Lucius Malfoy. Al que absolvieron de todos los cargos a pesar de los problemas que había causado en el ministerio y su conocida lealtad hacia Voldemort.
Como accionados por algún tipo de mecanismo, los dos se volvieron hacia dónde estaba la joven, con su habitual mirada que denotaba desprecio y asco.
Hermione bajo la mirada con cautela y se dio la vuelta en busca de sus padres. Los vio algo apartados, mirando con absoluto perplejidad, a un grupo de magos vestidos con túnicas y que en ese momento estaban haciendo un hechizo levitador a una pluma de fénix.
Fue corriendo hacia ellos y tardo de despedirse un par de minutos, mientras les aseguraba que estaría bien y que no haría nada arriesgado.
Cogiendo su baúl con una mano y seguida por su querido gato avanzo hacia el tren, cuando un chico le dio un empujón e hizo que se tambaleara. Era el odioso de Malfoy, que miraba a la joven, con gesto divertido.
-¿Que pasa Granger? ¿Te he asustado?, No deberías haber vuelto y menos en compañía de tus padres muggles, asquerosa sangre...
-¡Déjame en paz Malfoy¡- contesta ella sin dejarle terminar y con aire de indiferencia subió las escaleras del tren.
Draco se quedó algo disgustado por no haber podido terminar su discurso, y con cara de enfado fue en busca de sus amigos. La próxima vez...- pensó- Lamentara haber vuelto al colegio.
Esa niñata de Granger no se iba a librar de él tan fácilmente.
Hermione busco a sus amigos por todo el tren, esperando el momento de abrazarlos. Tenía tantas ganas, que ignoro por completo el comentario de Malfoy, aunque la molestara enormemente.
Como era Prefecta, dejo todas sus posesiones bien guardadas y se paseó por los pasillos para poner orden. Pasado un buen rato, en el que había tenido que castigar a algunos alumnos de mayor curso por intimidar a unos de primero, comenzó a preocuparse al no ver a sus amigos por ninguna parte del tren.
Con todas las desapariciones y muertes extrañas que leía diariamente en el periódico "El Profeta" pensó lo peor. Mientras ella imaginaba a sus dos amigos retorciéndose de dolor por culpa de la maldición Cruciatus, una chispa recorrió el vagón y dio en la cabeza de Hermione, que cayó de espaldas totalmente petrificada.
En el vagón continuo, Draco Malfoy, Crabbe, Goyle y Pansy Parkinson reían a carcajadas de la joven, que yacía en el suelo con gesto de sorpresa .Después de varios minutos, eternos para la muchacha, el vagón aminoro la marcha y los alumnos comenzaron a ponerse las túnicas del colegio.
Todos menos Draco Malfoy, que con un gesto de la cabeza decía a sus amigos:
-Iros yendo, yo me quedare con la sangre.
Crabbe y Goyle sonrieron, pero Pansy puso una mueca extraña. No parecía hacerla mucha gracia dejar a Draco solo en compañía de una chica, aunque esta fuera la asqueroso sangre sucia Granger a la que el odiaba abiertamente.
Draco libro a Hermione del conjuro que la mantenía paralizada y esta movió sus músculos aliviada, aunque con un gesto de odio hacia Malfoy.
Pensé que lo sabias Granger, nadie se libra de mí. Y menos una sangre sucia como tú - dijo hablando lentamente, como si se relamiera con cada una de las palabras.
-Devuélveme mi varita Malfoy , y veras quien ríe mejor- contesto Hermione con el tono de desprecio que mejor pudo.
-Ja, Ja, Ja-rio abiertamente Malfoy. Parecía hacerle mucha gracia la situación-.No creas que te la voy a devolver tan fácilmente.
-O lo haces, o tendrás que volver conmigo en el tren- dijo la chica al percatarse de que no había nadie más allí.
Entonces se escucharon unos gritos que Hermione pronto relaciono con sus dos amigos. Al parecer estaban buscándola.
-! Hermione ¡! Hermione ¡,¿Dónde estás?- gritaban las voces.
Draco también los oyó, porque su sonrisa se esfumo al instante y corrió para bajar del vagón mientras decía a la chica en voz baja, casi en un susurro:
-Volveremos a vernos Granger
Con las prisas se olvidó de la varita de Hermione, asique esta la cogió y grito :
-! Estoy aquí ¡
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-¡No me puedo creer lo que te ha hecho¡- exclamo Ron, rojo de ira una vez sentados en el gran comedor-.Si piensa que se va a salir de rositas, lo tiene claro ¿ A que si Harry?
El aludido asintió con la cabeza mientras engullía un trozo de pastel de carne.
-Desde luego. No vamos a dejar que te trate así. El muy idiota…- dijo mientras se daba la vuelta y miraba a Draco con asco.
-Gracias chicos, pero no pasa nada. En serio. Lo importante ahora es otra cosa-miro directamente a los ojos de sus dos amigos, que habían parado de comer y pregunto:
-¿Por qué habéis llegado tan tarde? Os busque por todo el tren y no estabais.
-Eh...pues- dijo Ron, y ella noto que se había puesto un poco rojo.
-Es que...- continúo Harry algo avergonzado-.Nos dormimos.
-¿Os dormisteis?- grito esta confusa, haciendo que un par de alumnos se dieran la vuelta.
-Habla más bajo ¿Quieres?- dijo Ron
-Bueno no exactamente- comento Harry.-Unas semanas antes de marchar fuimos a la tienda de Fred y George. Compramos una especie de colonia para enemigos. Funcionan de una manera muy sencilla. Si estas metido en problemas, solo tienes que rociar a tu enemigo con la colonia y el cae al suelo, desmayado- explico.- Las gotas son muy potentes, Fred y George nos aseguraron que nunca fallan, y es muy fácil de esconder, porque los demas piensan que solo se trata de una simple colonia. Incluso le han añadido olor a menta.
-Pensamos que seria muy util tenerlo-siguio Ron-.Ahora que quien tu sabes ha vuelto, no sabes cuándo vas a necesitar algo de ayuda . Incluso mi padre lo aprobó- dijo Ron intentando justificarse-.Pero…esta mañana al recoger todo no nos dimos cuenta de que la colonia estaba en la maleta, y con las prisas la maleta acabo en el suelo y la colonia rota. Los efectos duraron horas en pasarse y cuando volvimos en si…-espero unos segundos y luego siguió hablando:
-Ya era muy tarde. No veas como se puso mi madre . No paraba de decir que éramos unos irresponsables y que no íbamos a llegar a tiempo para coger el tren. Pero al final no fue para tanto, no?- y sonrió un poco.
-Sí, la verdad es que tuvimos mucha suerte. Llegamos justo antes de que el tren se marchara- afirmo Harry-.Y como no te veíamos supusimos que estarías patrullando por los pasillos.
-Pero como seguías sin aparecer, nos empezamos a preocupar- siguió Ron-.Te buscamos por todas partes hasta que bueno…- comento Ron-.Escuchamos tu voz y lo demás ya lo sabes.
Ron y Harry miraban expectantes la reacción de la chica, esperando recibir alguna regañina por su despiste, pero esta solo sonrió y comenzó a reírse.
-Así que solo fue eso. Y yo preocupada porque os hubiera pasado algo...
Los chicos también rieron y se quedaron hablando durante todo el banquete, pensando en la manera de hacer borrar aquella sonrisa de la cara de Malfoy.