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Historia 171238 — capítulo 1
Introducción:
Tessa estaba sola en la sala de armas, con un cuchillo en la mano, apuntando a la pared que tenía a unos metros de distancia.
En el suelo, bajo la diana, había toda una colección de cuchillos esparcidos por el suelo. Solo había uno clavado en la pared y estaba casi a un metro del blanco.
-¡Maldición!
- masculló Tessa. Charlotte le tenía advertido que no era propio de una señorita decir esa clase de palabras, pero si quería que ella no sospechara debía decirla y ya se había convertido en un hábito.
-¿Tessa?- Parecía que había convocado a Charlotte al pensar en ella. - ¿Te acuerdas que te dije que hoy llegaba tu nuevo compañero? ¿James Carstairs?
-Si se mete en sus asuntos y me deja entrenar en paz, yo haré lo propio.
Charlotte parecía dolida, no esperaba que Tessa se portar así de mal con el pobre muchacho, más teniendo en cuenta su enfermedad.
-Theressa Herondale… Disculparte ahora mismo, o…
James la interrumpió:
-Si quieres dar en el blanco de la diana, no puedes coger el cuchillo así. Se desvía.
Tessa pegó un respingo y bajó la mano que tenía preparada para lanzar.
-Ya me he dado cuenta. Si tan listo eres, te invito a probar.
James se acercó con paso decidido al centro de la sala, cogió sin ningún reparo el cuchillo de la mano de Tessa y casi sin mirar, lanzó.
El cuchillo quedó clavado en el centro de la diana, temblando ligeramente.
Tessa miraba alternativamente al cuchillo y al chico, parecía muy débil, recordó lo que le había dicho Charlotte unas semanas antes…
-¿Es verdad que te estás muriendo?- Le preguntó y sonó mucho más vulnerable e inocente de lo que pretendía.
-En realidad, si. Pero yo no lo veo así. Quiero aprovechar lo que me quede de vida, ya sean semanas o años, quiero saber lo que es vivir, si no la vida no merecería la pena.
La chica de doce años miró al chico y se quedó pensativa, "si se está muriendo- pensó- no pasa nada por probar". Le sonrió abiertamente y asintió lentamente con la cabeza.
-Tu me enseñas a lanzar cuchillos y yo… - Frunció el ceño esperando a que el continuara.
-El combate cuerpo a cuerpo, no se me da muy bien.
Entonces una puerta se abrió entre ellos, ya no eran solo James Carstairs y Theresa Herondale, ahora eran Jem y Tessa, amigos y casi como hermanos.
Charlotte miraba la escena enternecida. Desde que había llegado al instituto, Tessa era desagradable con todos, no había congeniado ni con Jesamine y eso que tenían la misma edad… Pero con James, se había abierto a el. Era una especie de milagro.
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William sostenía la mano de su tía mientras ella soltaba su último aliento. La pobre mujer llevaba enferma casi dos meses y a él le había tocado quedarse en casa, en Nueva York y cuidarla, mientras las altas fiebres la consumían poco a poco, en vez de salir a buscar el sustento para el y su hermano. El pequeño y joven Nathaniel Gray se había encargado de ello.
En cuanto el había reunido el dinero suficiente, había cogido el primer barco disponible y había cruzado el Atlántico. Durante todo el tiempo en el que su tía había estado en cama, no había habido noticia alguna de el.
No sabía lo que se proponía, pero estaba preocupado.
Su tía había muerto y el había tenido que vender la casa y gran parte de su ropa para pagar el entierro. La mujer a la que llamó madre ya no estaba y a excepción de su hermano, estaba solo en el mundo.
Junto con la última carta de Nathaniel, había llegado un pasaje del Main, con la promesa de grandes esperanzas al otro lado del charco.
No le quedaba otra. El veintiocho de junio de 1878 desembarcó en el puerto de Southampton.