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Historia 171238 — capítulo 13

Capítulo 13:

Al despertar no conseguía ubicarse. Le dolía todo el cuerpo y no era capaz de levantar la cabeza más de un palmo de la almohada. Recordaba haber tenido un sueño extraño, en el que Jem se quedaba dormido mientras velaba su inconsciencia y ella acariciaba sus bellos mechones de pelo plateado, pero no era real. Cuando había despertado unos minutos antes, el ya no estaba allí, pero en su lugar se encontraba Jessamine Lovelance. Cuando vio a Meredith abrir los ojos, una cháchara incesante comenzó a salir de sus bien perfilados labios, sin siquiera preocuparse del estado de la chica.

-Meredith, nos has dado un gran susto a todos. Jem ni siquiera se ha cambiado de ropa y he tenido que sacarlo casi a rastras de aquí para que lo hiciera y comiera algo de paso.

Esas palabras despertaron a Meredith de su estado inconsciente y giró la cabeza rápidamente hacia la otra muchacha.

-¿Jem se acaba de ir?¿Ha estado aquí?- Preguntó sin poderse resistir y con el corazón literalmente en un puño.

-¿Como que Jem? ¿No se está tomando demasiadas libertades señorita Whitelaw?- Interrogó Jessamine alzando ambas cejas.

-No.- Añadió Meredith tajante.- Y ahora me vas a ayudar a levantarme de esta cama y a ponerme mi uniforme.

-Meredith, te acabas de despertar, no creo que sea una buena idea...

-No, solo hazlo y ya está.

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-Yo... No, ella... Parabatai...- Titubeaba Jem, nervioso por la mirada que le lanzada Will.

Este último tenía el rostro pétreo y sin color. Sus facciones eran carentes de expresión mientras miraba a Jem sin poder creer lo que veía en sus ojos. El joven estaba enamorado de Tessa, completamente. Pero eso era imposible, según el códice, el amor entre Parabatais estaba completamente prohibido y ellos no serían una excepción.

-James, no hace falta que mientas. Si tu me lo pides no se lo diré a nadie.- Cada palabra que salía de sus labios era como un puñal que se clavaba en su corazón, hundiéndolo más en la miseria en la que se había convertido su día después de haber besado a Tessa.

  • Yo... Will, debes entenderlo, es imposible no querer a Tessa. Aunque leves tan poco tiempo aquí debes saber que la manera que tiene de actuar, la cara que ofrece a la gente, no es ella en realidad. Tiene secretos como todo el mundo, pero es tan reservada que, con el paso de los años, he aprendido a esperar a que confíe en mi y, cuando lo hizo, caí a sus pies. Ella no siente nada por mi, pero yo sigo sin querer que se entere de lo que siento por ella. Esta prohibido.

Will creía que estaría preparado para el dolor que se apoderó de su corazón, de su alma y de el completamente; pero estaba muy equivocado. Oír a Jem declarar su amor por la mujer más increíble que había tenido el placer de conocer...

-Pero ya no importa...- Seguía hablando el, sin prestar atención a Will- El Yin Fen acorta mi vida a pasos agigantados, aunque Tessa se enterara, me correspondiera y quisiera estar conmigo, no tendré una vida de la que disfrutar a su lado. Se que pensar que me quiere es egoísta por mi parte, pero ha sido la única mujer que he conocido en mi vida, a parte de mi madre y necesito pensar que podría llegar a quererme.

La habitación estaba estática, las motas de polvo se arremolinaban al rededor de las dos figuras oscuras que contrastaban con el fuego de la gran chimenea que presidía la estancia. Ninguno se atrevía a romper el silencio y ambos tenían miedo de decir algo, porque haría más real todo lo que se había dicho.

Finalmente fue James quien habló:

-No, Will. No quiero a Tessa, la amo. Pero...

No sabrían lo que iba a decir Jem hasta mucho tiempo después, puesto que la puerta se abrió con un sonoro crujido y bajo el marco aparecieron dos figuras femeninas. Ambos pensaron, llenos de temor, que se tratara de Tessa y Charlotte, puesto que si era así Jem estaría en problemas como mínimo y en peligro de muerte como máximo. Pero no, quienes se encontraban en el umbral eran Jessamine y Meredith, aún pálida por la pérdida de sangre y con la venda ensangrentada al rededor de su cuello. Iba vestida con su uniforme y se apoyaba débilmente en el hombro de Jessamine. Esta tenía una expresión a caballo entre encolerizada y asombrada. Nadie se movía, pero de repente, un fuerte sollozo sacudió el cuerpo de Meredith y Jem contempló horrorizado como la herida de su cuello había vuelto a abrirse y sangraba más incluso que antes. La chica se desplomó inerte en los brazos de Jessamine, mientras esta gritaba para intentar reanimarla. Jem se levantó de un salto del sillón con expresión congelada de terror y, junto con Will, se acercó a las mujeres.

Meredith tenía los ojos en blanco y un pequeño hilo de sangre resbalaba por la comisura de sus labios. Sin pensarlo dos veces, Jem la cogió entre sus brazos y, con los ojos llenos de lágrimas de impotencia la llevó a su habitación,preguntándose porqué no había aparecido solo diez segundos más tarde.

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Ayudada por Jessamine, se había puesto su ropa y había cambiado la venda de su cuello. Estaba impaciente por encontrar a Jem y preguntarle un par de cosas.

-¿Estás lista, Mer?- Preguntó Jessamine, mirándola preocupada.

-Si, Jessie, vamos a buscarlo.

Creía que la caminata sería liviana, con su entrenamiento como cazadora, pero nada más lejos de la realidad. La herida de su cuello había vuelto a abrirse, aunque no le había dicho nada a Jessamine, que se empeñaría en volver a la habitación y en llamar a los Hermanos.

Ya estaban en la puerta de la biblioteca, cuando escuchó la voz de Jem:

-No, Will. No quiero a Tessa, la amo.

La amo. La ama. A ella, no a mi.

Sin darse cuenta había empujado la puerta y vio como William y James las miraban petrificados. Entonces su mundo empezó a tambalearse y un sollozo con la fuerza de un huracán la estremeció. Su visión se volvía negra y no era capaz de escuchar nada más a través del pitido de sus oídos. Lo último que vio, antes de desmayarse, fueron los preciosos ojos plateados del hombre que jamás la amaría.

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1: No estoy muerta.

2:No me mateis, porfa.

He tenido unos meses locos en el instituto nuevo y no he tenido ni diez segundos para ponerme a escribir. Por favor, entendedlo. Ya estoy bastante nerviosa pensando que me van a quedar dos asignaturas y que posiblemente tenga que pasar las fiestas estudiando.

Espero que os haya gustado el capítulo y no me tacheis de demonio tan rapido como se que alguien ya estará haciendo. Prometo que intentaré no tardar tanto con el próximo.

Besitos!

-Crystaly