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Historia 172080 — capítulo 28
Harry
-Si de verrrdad quieres rrrecuperrarrr a Herrrmione, entonces debes hacerrr más que pedirrrle perrrdón, Harrrry- Dice Viktor, echándole azúcar a su café negro.
-Sí, ¿pero cómo?- Respondo, tomando un sorbo del mío.
-Demuéstrrrrale que la amas, que quierrres pasarrr una vida eterrrna junto a ella. Aunque sigo sin crrreerr que no hayas sabido nada de ella, se supone que errres su mejorrr amigo Y su novio, se supone que se conocen el uno al otro como si sólo existierrran ustedes dos.
-Ayúdame, Viktor.
-¿Porrr qué piensas que quierrrro ayudar al estúpido novio de mi amorrr platónico?
-Sé que quieres verla feliz.
Tuerce la boca y pone los ojos en blanco.
-Inocente bastarrrdo de ojos verrrdes, tienes rrazón.
Y, por algún motivo, sonrío.
-¿Entonces, inocente-bastardo-búlgaro, me ayudarás?
-Sólo porrrque quiero verr a mi Herrrmione feliz, idiota.
-Que no se diga más, entonces. Acompáñame de compras, nene- Continúo bromeando.
-Ohh- Sigue bromeando, poniendo acento de niña fresa-, clarro que quierro, vayamos a verr zapatitos y rropita.
Reímos y le doy un golpe amistoso.
-En serio, necesito comprar algo, Krum.
-Pues entonces vámonos de "shopping", como dicen.
Le pagamos a la mesera, y salimos del bar, al centro de Venecia.
-Y dime, ¿qué le piensas comprrrar, Potterr?
-Es algo muy bonito, no comas ansias. Se lo daré hoy cuando cenemos contigo, así que cierra la boca, quiero que sea sorpresa.
-¿Te dio los demás rrregalos, Harrry?
-Sí, puso una sonrisa de tristeza, pero después nos besamos poquito.
-Te lo merreces, perro ojalá con nuestro plan se desenfade.
Llegamos a la tienda, que luce lujoso incluso desde afuera. Por suerte, tengo dinero suficiente. Entramos y empezamos a bromear, hablando y actuando como las chicas, haciendo que la encargada nos mire con gesto extraño.
-Este me gusta, combina con ella- Menciona Viktor.
-Sí, me agrada, pero está un poco grande.
Pone los ojos en blanco.
-Qué difícil errres, Potterr.
-Sólo quiero lo mejor para mi novia.
Me saca la lengua y lo imito.
-¿Buscan algo en especial, caballeros?- Pregunta la encargada. Debe tener al menos unos 46 años.
-Emm, sí. Busco algo femenino, coqueto y elegante, pero no grandesote- Explico.
-Sé exactamente qué le daré. Pase por aquí, por favor.
Nos mira de arriba abajo y pone gesto extraño.
-Creo que venimos un poco informales, Viktor.
-Da igual, que le den a la forrmalidad.
Reímos por lo bajo. No pensé que me llevaría tan bien con Viktor. La mujer nos conduce a través de una cortina de cuentas, y damos con una sala, que en el centro tiene una mesa redonda, y tres sillas.
Después de al menos treinta minutos, en los que Viktor no paró de resoplar o criticar mis gustos, pudimos ponernos de acuerdo y ya llevo el regalo para Hermione.
-Gracias por su compra, esperamos una buena respuesta de su novia- Me desea la mujer.
Salimos de la tienda, él en dirección a su hotel y yo al nuestro.
Hermione
El día se está pasando muuuuy lentamente. Harry salió de la habitación, sin decirme a dónde iba. Es muy sospechoso.
Ahora mismo, tengo una bata de baño nada más (además de la ropa interior) y estoy acostada sobre el sofá bebiendo vodka y fumando un cigarro, despeinada, sin maquillaje y triste, viendo El Diario de Bridget Jones.
Le di sus últimos regalos a Harry, y los recibió con gusto, pero digamos que noté en su cara que se seguía sintiendo culpable, pero, ¿quién no lo haría, después de lo sucedido? Sólo espero que algún día podamos superar esto. Técnicamente ya lo perdoné, pero el dolor sigue ahí, aunque en menos cantidad.
Prendo otro cigarro y me bebo otro vaso de vodka.
Hoy en la noche tenemos la cena con Viktor, y estoy emocionada. Hace mucho que no platico con Viktor, lo de ayer no cuenta puesto que hubo un mal final, aunque no fuera su culpa. Pero no sé qué ponerme.
Saco mi teléfono móvil, y le marco a Luna.
-¿DIIGaa?- Contesta Ron.
-Hola, Ron.
-¿QUien HablAa?
-HERMIONE, RON, ¿ME ESCUCHAS?
-SiSi, Tee EeEscucCho perfectaMENTE, ¿QUé pAsa?
-Comunícame a Luna, por favor.
Después de un minuto, oigo la linda voz de Luna.
-¡Hola, Hermi! ¿Qué pasa?
-¿Crees que puedas aparecerte en Venecia?
-Oh, por Rowena, ¿para qué?
-Te necesito.
-No se diga más, ¿en qué hotel estás?
-Ca' Filcamo.
Cuelga y al instante oigo un ¡Plop! en mi lugar. Ella está parada ahí, sonriente como siempre, pero al ver mi estado (ya saben, ojeras, pálida y delgada) se preocupa.
-¿Qué te pasa, mi Herms?
-Oh, la pregunta es qué no me pasa...
Le empiezo a relatar todo mientras sirvo un poco de helado para las dos. Ella, como siempre, me escucha con atención.
-Es sencillo de resolver, Hermione, sólo perdónalo y ya, no hagas una tormenta con una gota. Bueno, no sé si ese dicho iba a así, pero da lo mismo, me entiendes.
-Es que no puedo creer que él, siendo mi mejor amigo, mi confidente, mi amante, mi novio, no sepa esa clase de cosas tan sencillas de mí, si llevamos casi toda la vida de conocernos.
-Mira, en eso tienes razón, pero por experiencia puedo decirte que los hombres son olvidadizos y torpes en ese aspecto, nena, no te caigas por algo así.
-Hoy tenemos una cena con Viktor, Luni, y espero que las cosas se resuelva.
-¡Oh, sí, por Merlín! Es tiempo de jugar contigo a las muñequitas, vámonos de compras.
Resoplo, me levanta y me empuja hasta mi habitación para que pueda cambiarme.
Harry
Cuando llego a la habitación, hay colillas de cigarro por todas partes y una botella de vodka vacía. Encuentro una nota en la sala que dice:
Harry, salí con Luna por un rato, te veré en la noche.
Hermione.
Me encojo de hombros y me dedico a ver la televisión. Son las tres de la tarde, y debemos estar en el restaurante a las ocho de la noche, y falta muuucho, no sé qué hacer con tanto tiempo libre.
Oh, ya sé qué debo hacer...
Cojo la cartera y salgo pitando del hotel, rogando por no encontrarme a Hermione. Corro a la floristería y compro muchas rosas rojas (¿Por qué se llamaran Rosas, si la mayoría son rojas?) Compro también chocolate, champagne, copas obviamente y un peluche enooooooorme.
Regreso al hotel y pido servicio a la habitación, necesitaré ayuda para mi plan.
Y casualmente, son dos chicas las que vienen a ayudarme.
-Muy bien, muchachas, me ayudarán a crear un ambiente romántico para mi novia.
Ambas suspiran y empiezan a hacer una lluvia de ideas. Comenzamos con nuestro trabajo.
-¡Mierda! Se me olvida un pequeño detalle, ustedes sigan.
Corro al teléfono del hotel y marco el teléfono de Luna.
-¿Hola?
-Luna, no digas que soy Harry.
-¡Hola.. emm... Juan!- Miente, y me doy una palmada en la frente. Respiro y continúo:
-Sí, sigue mintiendo. Necesito que le impidas a Hermione venir a la habitación.
-¿Porqué, Ha...Juan?
-Le tengo una sorpresa a Hermione aquí...
Cuento rápidamente mi plan a Luni pues, aunque sé que es pésima mintiendo, sé que sabe guardar secretos.
-Oh- Suspira-, qué romántico lo que le vas a hacer a He...Helena!
-Sí, Luni, por eso no quiero que la traigas, ¿de acuerdo?
-Prometido.
-También prométeme otra cosa. Tú y Ron deben estar en XX restaurante a las diez de la noche, ¿vale?
-De acuerdo.
Y cuelgo. Las chicas siguen haciendo lo suyo en la habitación.
-¿También el baño, señor?- Pregunta una.
-Claro que sí, todo.
Hermione
Luna cuelga y me ve con una sonrisa.
-Ya tienes tu maquillaje, sigue el vestido, guapa.
Resoplo y me coge por el brazo. Echamos a correr por las calles de Venecia. Es un recorrido bastante hermoso, para ser sincera. Entramos a una tienda, que se ve bastante barata, y empieza la tortura.
Me pruebo varios vestidos cortos, largos, anchos, esbeltos, decorados, simples, rojos, verdes, azules... hasta que doy con el indicado. Cuando salgo del probador, Luna se queda atónita.
-Estás preciosa, Hermione.
Me ruborizo y le dedico un gracias. ¿Mi vestido? Es así:
Es precioso, lo sé. Lo usaré con unas zapatillas rosas bajas y me peinaré con un moño y algunos rizos caídos. Y maquillaje.
-Vámonos ya, Luni.
-Emm... no. Vamos a otro lado, necesito... estem.. ¡chocolates!
-¿Qué? ¿Para qué?
-Pues para comerlos, tonta- Dice con tono absurdo.
-Vale, vamos.
Empezamos a caminar, con mis bolsas agitándose al ritmo de nuestros pasos.
-Y dime, Luni, ¿con quién hablabas?
-Con Juan, ¿no oíste?
-Ah... ¿y quién es?
-Un amigo muggle, obviamente.
La miro con una ceja alzada y ojos entrecerrados.
-Anda, si era Ron no tienes porqué ocultármelo.
-No te lo ocultaría y lo sabes. Era Juan, en serio.
-Bueno, pero vámonos al hotel ya, me muero de cansancio y quiero dormir un poco antes de la cena.
-¿Sabes? Pensé en alquilar una habitación en algún hotel, NO en ese, es caro, ¿me acompañas?
-Ya qué.
Sonríe maliciosamente y nos ponemos en marcha, hasta llegar a otro hotel, un poco menos lujoso que el mío
-Entremos, te cambiarás aquí, yo te ayudaré a arreglarte, ¿bien?
Resoplo y asiento con la cabeza.
Renta una habitación por sólo una noche, y subimos.
-Anda, ponte cómoda Hermione, iré por cositas para arreglarte el cabello.
Y se va.
Media hora después, regresa cargada de más bolsas y con una enorme sonrisa en la cara.
-Nunca jugué con esas cosas llamadas "Barbies" en mi infancia, así que será mi primera vez.
Saca una toalla del baño y me la pone en la espalda. Y empieza mi tortura...
Harry
La noche cayó rápidamente. Tengo el paquete para Hermione justo en mi bolsillo. Son las siete y media y Hermione no aparece. Le llamo a Luna y contesta muy agitada.
-¿Quién es?- Pone el altavoz y grita. De fondo se oye mucho escándalo, como si estuvieran haciéndose sesión de maquillaje.
-Soy Harry, ¿qué pasa con Hermione?
-Te veré en el restaurante, amor- Grita Hermione.
-Bueno, te veré allá.
-¡AUCH! ¡Ten más cuidado!
Y cuelgan. Suspiro y me pongo a ver televisión, satisfecho con mi trabajo en la habitación y con mi misma apariencia. Ya saben, traje negro, camisa blanca y pajarita negra también. Cabello rebelde.
Finalmente, el momento llega. Me arreglo por última vez, desaparezco.
Hermione está afuera, está bellísima. Me quedo pasmado ante tal belleza. Su vestido se asoma abajo de ese abrigo blanco, y me ve y se queda igual que yo. Me acerco a ella, la tomo por la cintura y nos besamos. Ella continúa y profundiza el beso agarrando mi cabello, y suspirando. Sonrío malévolamente.
-¿Entramos, nena?
-Claro, vamos.
Nos pasamos al restaurante HÍPER-DE-LUJO y una señorita con falda nos recibe.
-Buona sera, come posso sevire?- Pregunta.
Hermione hace su magia y continúa:
-Abbiamo prenotato a nome di Viktor Krum.
-Ah, si, il signor Krum e qui, vieni per favore.
Coge unas cartas y nos dirige a través del restaurante, hasta llegar a la mesa, dando al paisaje.
-Un tempo che serve- Menciona la señorita.
-Grazie mille- Contesta Hermione.
Hermione saluda a Krum de beso en la mejilla y él me ve pícaramente, ya que sabe nuestro plan. Comenzamos a platicar acerca del partido de Quidditch, de qué tal le ha ido, y cosas así.
Dos horas después, degustamos el vino para finalizar nuestra cena, y es el momento.
Luna y Ron llegan, pero Hermione no los ve. Me levanto, saco el paquetito y Krum se dirige a la orquesta que toca, para darles instrucciones de que toquen una melodiosa música romántica, y empiezo a hablar, justo cuando todo el restaurante se calla y nos voltea a ver:
-Hermione, desde que te vi entrar en el vagón de ese mágico tren a los once años, me caíste mal- Se ríe-, pero después me di cuenta, que no reflejas más que belleza, inteligencia, superioridad, seguridad, y mil cosas positivas más. Aunque, como todos, sé que tienes defectos, pero yo los veo como virtudes; quizá debo estar loco para eso, pero es así- Krum me mira y asiente con la cabeza, como diciendo "vas bien, sigue"-. Me has acompañado en muchas maravillosas y arriesgosas aventuras, pero sin embargo nunca te acobardaste. Pudiste sperar tantas cosas difíciles, y otras tontas... Y te pido que me perdones- Se le salen ahora algunas lágrimas- por todo lo que te he hecho, que han sido muchas cosas. Oh, Merlín, qué idiota soy por hacer sufrir tanto a una chica tan hermosa como tú, a quien no merezco... Pero el punto es que aquí, hoy, esta noche, en este restaurante, con Luna, Ron y Krum, y bueno, todo el restaurante, como testigos- Me hinco y se le salen más lágrimas. Saco la caja y la abro, mostrándole el anillo-, quiero que aceptes ser mi esposa. Y aunque sé que somos jóvenes, quiero asegurarme de que no te irás de mi vida, porque tú eres mi aire, mi agua, y todo de mí. Tienes mi corazón.
Hermione
Me llevo las manos a la boca y lloro de alegría. Me acaba de pedir que acepte ser su esposa, y, cómo decirle que no a ese par de ojos verdes que me levantan el ánimo cada mañana... que me apoyan, que me entienden, pero que sobre todo, son de Harry. De Él.
-Acepto, Harry, pregunta sencilla- Bromeo con lágrimas en mi cara.
Todos en el restaurante aplauden. Me levanto, él hace lo mismo y me pone el precioso anillo.
Me carga en volandas y empezamos a dar vueltas, besándonos, mientras todos nos chiflan y nos aplauden. Me baja, pero no lo dejo de besar...
-Me acabas de hacer el hombre más feliz- Susurra.
-Y tú a mí la mujer más feliz, prometido.
Una hora después, estamos entrando en el hotel. Harry tiene una sonrisa de "sé algo que tú ignoras" y eso me inquieta.
-La noche no ha acabado aún, preciosa.
Abre la puerta de la habitación, y lo primero que veo son miles de rosas por todos lados, con un increíble aroma a vainilla.
-Anda, sigue tus flores.
Lo obedezco con lágrimas en los ojos de nuevo y las sigo hasta la habitación, donde más flores realizan un corazón en la cama, y una botella de champagne fría con dos copas al lado y chocolates reposan.
Celebración del compromiso....
Llega y me abraza por la cintura, por detrás. Recargo mi cabeza en su pecho y empieza a besarme el cuello, yo le respondo poniendo mis manos en su cabello y acariciándolo. Recorre mi clavícula, mi cuello, mi barbilla y mi mentón hasta llegar a mi boca, donde deposita un pasional y tierno beso, que, obviamente y aún de espaldas, es correspondido. Me volteo en sus brazos y profundizo el beso, haciendo que nuestras lenguas se encuentren y bailen. Cerramos la puerta y corremos las cortinas, todo eso sin separarnos ni un momento de nuestras bocas.
-Este vestido me estorba- Murmura contra mis labios.
-Pues quítalo, a mí también me estorba este traje que traes puesto...
-Desahágomonos de las incomodidades, ¿te apetece?
-Ohhh- Suspiro-, eso ni se pregunta.
Y con amor, empieza a bajar la cremallera de mi vestido, deslizándolo por mis hombros, agarrando mi piel desnuda a su paso, y finalmente dejándolo en el piso. Me hago a un lado para dejarlo atrás y empiezo yo a quitarle su saco. Juego con los botones, besándolo aún, y lo despojo de ella. Se queda ahora sólo con la pajarita, y se ve muy sexy así. Le muerdo el labio y gruñe, río y nos besamos de nuevo. Le bajo la cremallera y lo despojo de sus pantalones, bajando lentamente, sin quitarle la vista de encima. Se hace a un lado y bota los zapatos. Le quito los calcetines y subo recorriendo su cuerpo con mis manos. Termino en su espalda y le encajo mis uñas, él suspira y me agarra mi desnuda cintura. Sus manos cálidas me calientan. Baja su mano hasta mi trasero y me despoja de mis calzones. Yo le alzo una ceja y le quito sus boxers, y lo acaricio completo. Me despoja de mi brassiere y me besa cada centímetro de mi cuerpo, haciendo que gima y que suspire, que arquee mi espalda a él y nos tumbamos en la cama. Se posiciona encima de mí, y entra. Yo le encajo más las uñas y gimo.
-Te amo, más que a mi vida- Dice también entre gemidos.
-Yo también te amo- Contesta de igual manera.
Me llena hasta adentro, y disfrutamos los dos del orgasmo romántico.
Fin de la celebración
Dos horas después de puro amor, estamos los dos, acostados frente a frente, desnudos, y cada uno con una copa de champagne en sus manos.
-Por ti, Hermione, mi preciosa musa, y la próxima Señorita Potter.
-Por nosotros.
Y bebemos.
-Siempre- Dice.
-Siempre- Contesto.
¡Holaaaaaaaaaaaaaaa! No me odien, no estaba inspirada xD Espero les haya encantado el capi! Estén atentos a la próxima historia, que será a continuación de esta 7uu7r Se titulará:
Los nuevos Potter.
Espero me añadan a sus favoritos :33 Echen un vistazo a mis otras historias!
Los amo! Nos veremos próximamente! 7u7r
Besos,
NagynyPotter