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La hija de Riddle y los merodeadores — capítulo 32
32_ Los amo
Peter estaba en sus clases particulares cuando al fin a los merodeadores se le había ocurrido una forma de pedir o bueno, mejor dicho rogar el perdón de la castaña, solo tenían que esperar a que una chica de Gryffindor viniera pero ¿Quién venía en medio de la hora del almuerzo?
Sin embargo, como hubiese escuchado sus pensamientos, cierta pelirroja de ojos verdes entró por la puerta tranquilamente con una sonrisa mientras leía un libro, los tres merodeadores se vieron a la vez
-¡¡LILY!! -exclamaron a la vez, ella freno y los vio
-Evans -dijo ella fríamente- ¿Qué necesitan? -pregunto
-Necesitamos tu ayuda, es serio -dijo Sirius al instante
-¿Qué? -pregunto ella con un bufido
-Es sobre Alex, tenemos que subir a verla, por favor- le pidió o más bien rogo James, ella suspiro
-¿Qué le hicieron? -Pregunto, los chicos le contaron la historia y ella suspiro nuevamente- son los más grandes idiotas, me impresiona que Alex no los haya golpeado hasta mandarlo a San Mungo -susurró ella
-Ya lo sabemos -dijeron los tres a la vez, Lily los miro…
-Para subir a la habitación de las niñas deben patear el primer y segundo escalón -explico ella- la habitación de Alex esta en el tercer piso, segunda puerta a la derecha, duerme conmigo, con Susana y Alice pero teniendo en cuenta que yo iré a la biblioteca y las otras dos están comiendo, está sola
-Gracias -dijo Sirius- no esperaba que nos los dijeras tan fácil -explico
-Si bueno… -dijo ella con un suspiro- Realmente me pone triste ver a Alexandra así, no digo que me caiga bien pero tampoco soy tan cruel -dijo mientras cogía un pergamino de un escritorio y saldría nuevamente por el cuadro, los tres chicos se vieron y corrieron hacía la habitación de Alex, al instante en el cual llegaron con movimientos silenciosos hicieron aparecer distintas cosas, Remus se acerco con su varita a la única cama que tenía las cortinas cerradas
-Alex- dijo el- soy Remus, ábreme
-Lárgate -le dijo la fría voz desde dentro
-Por favor preciosa, ábrenos -dijo Sirius también acercándose a las cortinas
-No quiero veros, largaos -dijo ella
-Princesita, sabes que te amamos, lo lamentamos -dijo James pero no recibió respuesta- vale, sabía que no nos perdonarías tan fácil así que hicimos un plan, solo debes escucharnos ¿si? -pidió el, como única respuesta recibió un bufido, Remus movió su varita y una guitarra comenzó a tocar sola
(James)
Me he acercado a ti, a decirte que lo siento, no sabes lo encantadora que eres.
(Sirius)
Tenía que encontrarte, decirte que te necesito, decirte que te separé de los demás ( que te considero más )
(Remus)
Cuéntame tus secretos, y hazme tus preguntas, oh, volvamos al principio.
(Sirius)
Corriendo en círculos, levantando las colas ( como los perro s) de cabeza, alejados de la ciencia ( de la razón )
(James)
Nadie dijo que fuera fácil, es tan penoso para nosotros separarse,
**(Remus)**nadie dijo que fuera fácil, nadie nunca dijo que sería así de difícil, oh, llévame de nuevo al principio.
(James)
Solo estaba suponiendo, los números y las cifras, desmontando los rompecabezas.
Las preguntas de ciencia, de ciencia y de progreso, no hablan tan alto como mi corazón.
(Sirius)
Dime que me quieres, vuelve y róndame ( como un fantasma ) oh, cuando corro hacia el principio.
(Remus)
Corriendo en círculos, persiguiendo colas, volviendo de nuevo a donde estábamos.
(Los tres)
Nadie dijo que fuera fácil, es tan penoso para nosotros separarse, nadie dijo que fuera fácil, nadie nunca dijo que sería así de difícil, estoy volviendo al principio
-¿Nos perdonas, princesita?- pregunto James acercándose a las cortinas luego de que terminaran las canción y los últimos acordes se disolvieran en el aire, escucho un suspiro y vio como las cortinas se abrían, entonces la castaña salto sobre ellos abrazándolos
-Te queremos, mucho -dijo Remus abrazándola por la cintura
-Te queremos más que a nada -dijo Sirius
-Si no te lo contamos es porque somos unos idiotas, creímos que te lastimaríamos mas -dijo James abrazándola de la misma forma que los otros tres
-Pero por favor, perdónanos -dijo Remus con dulzura- somos cuatro idiotas sin ti, vuelve con nosotros ¿si?
-Por favor- le rogó Sirius- perdónanos…
-Claro que sí -dijo ella con los ojos llenos de lágrimas- los quiero mucho, mucho, no sé que sería mi vida sin ustedes aquí…
-Y no te preocupes por el infeliz de Jonathan, le desfiguramos el rostro lo suficiente como para estar tres meses en San Mungo -dijo James con una sonrisa orgulloso y la chica rió ante eso
-Ahora… -dijo Remus y saco una enorme bolsa llena de dulces- comamos los cuatro juntos ¿si?
-¡¡si!! -dijo la niña y sus "hermanos" sonrieron ante eso, se sentaron en la cama de la pequeña y ella se sentó en las piernas de Sirius mientras comían los dulces y bromeaban
Ninguno de los merodeadores era capaz de ser feliz sin esa niña adicta a los dulces a su lado y Alex no era capaz de ser feliz sin sus hermanos, aunque fuesen molestos, celosos, bromistas y un poco sarcasticos, al fin y al cabo los amigos son para siempre si son de verdad
¿no?