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Solo... ¿Amigos? — capítulo 9
Capitulo 9.
Disclaimer: Algunos de los personajes nombrados aquí son obra de J.K. Rowling el uso de dichos personajes no tienen el propósito de herir u ofender a nadie.
Rose & Scorpius.
Eran finales de Noviembre hacia un frio infernal, todos estaba junto a la chimenea escribiendo una redacción sobre la poción cura-furúnculos para el profesor Slughorn
-Merlín, ¿qué hice yo para merecer esto? -Se quejó Scorpius.
Scorpius, puso su cabeza sobre el escritorio y suspiro.
-Esto no te pasaría si tú no hubieras dejado todo al último. -Lo regaño Rose.
-Y tampoco pasaría si me hubieras dejado copiarte. -Murmuro Scorpius y Rose le golpeó la cabeza.
- ¿Qué te pasa? -Gruño Scorpius.
-Calla y ponte a escribir. -Ordenó Rose.
-Michael. -Alguien hablo y todos voltearon a ver a la chica que llamaba a Michael era Megan parecía asustada.
- ¿Qué pasa Meg? -Preguntó Michael
-Mamá. -Murmuro.
-¿Qué pasa con mamá? -Volvió a preguntar.
-Está en el hospital. -Susurro, casi no se pudo oír lo que dijo Megan pues Michael se quedó quieto un momento y después abrió los ojos de golpe entendiendo lo que dijo.
Michael se paró rápidamente y fue directo con su hermana gemela.
- ¿Qué le paso? -Michael tenía una cara seria y tenía sus manos posadas en los hombros de Megan.
-No lo sé. -Su voz estaba por quebrarse pero Michael la tranquilizó.
-No llores Meg. -Dijo.- ¿Quién te han dicho eso?
-La Profesora McGonagall me mando a llamar y me dijo que te buscara, van a venir por nosotros.-Los ojos de Megan se anegaban de lágrimas.
-No pasa nada.- Michael la abrazó.
Scorpius miro a su mejor amigo, se paró y se puso junto a él y dijo:
-Todo está bien Michael, vas a ver que no pasa nada. -Dijo y le dio una palmada y Michael le sonrió.
-Gracias Scor, Meg, vamos al despacho de la profesora McGonagall. Tranquila. -Dijo y se fueron caminando de la sala común.
Scorpius comenzó a escribir de nuevo pero no podía concentrarse así que decidió irse para no molestar a los demás.
-Voy al dormitorio. -Scorpius tomo sus cosas y se fue rápido a su dormitorio.
Abajo en la sala común Rose estaba inquieta por terminar su trabajo e ir a ver a Scorpius, cuando por fin termino se levantó dejando sus cosas en el escritorio donde estaba haciendo la redacción, rápido fue arriba para buscar a Scorpius.
-Hola. -Lo saludó Rose.
-Hola. -Contesto Scorpius.
- ¿Qué haces? -Pregunto y se sentó en posición india sobre la cama de Michael.
-La redacción. -Contestó sin mirarla.
-Mírame, me siento ignorada. -Dijo.
Alguien abrió la puerta de golpe era Michael que tenía la respiración entrecortada.
-Me voy a casa. -Dijo entrecortadamente, pues había corrido hacia allí. -Mamá está en San Mungo Scorpius, Recogeré algunas cosas y volveré el fin de semana, probablemente.
- ¿Está bien? -Preguntó Scorpius. Michael no respondió pues estaba recogiendo sus cosas.
Después de recoger todo, Michael tomo su baúl y cuando abrió la puerta dijo:
-No lo sé. -Y se marchó.
Scorpius volvió a su redacción pero no parecía del todo concentrado pues en momentos dejaba de escribir o se removía el cabello con la mano.
-Tranquilízate. -Le dijo Rose a Scorpius después de mirarlo un largo rato.
- ¿Tranquilizarme de qué? -Pregunto este desconcertado.
-Estas preocupado por Michael.- Afirmó la pelirroja.
-No es cierto. -Negó Scorpius.
-Merlín Scorpius, siempre niegas cosas como estas. -Dijo
Scorpius la miro con sus fríos ojos grises, y Rose se estremeció pues sus ojos eran tan inexpresivos tan fríos. Daban miedo.
-Yo.... Um. -Balbuceó Rose.
-Solo déjame solo. -Dijo secamente.
Rose miro a Scorpius con los ojos bien abiertos tratando de buscar algún sentimiento pero estos seguían igual de frio e inexpresivos que antes.
La chica se paró y se fue un poco molesta por la actitud de Scorpius hacia ella, ya que no había hecho absolutamente nada malo.
Fue directo hacia su dormitorio tomo su abrigo, unas botas para la nieve, y un gorro pues afuera estaba haciendo mucho frio.
Rose caminó por la nieve varios minutos hasta llegar al lago.
El lago estaba completamente congelado era de color azul turquesa era hermoso mirarlo.
Se quedó ahí sentada mirándolo, había convocado una llama color azul eléctrico.
Paso ahí unas cuantas horas contemplando lo lindo del lago pero estaba oscureciendo. Cuando estaba a punto de regresar al castillo escucho a alguien hablar.
-Qué lindo. -Una voz masculina detrás de ella hizo que sobresaltara.- No debí mirarte ni hablarte de esa manera.- Dijo.
-No importa. -Contestó. -A veces es mejor estar solo. -Rose miro a Scorpius y se dio cuenta que la frialdad de sus ojos ya no estaba, solo eran sus antiguos ojos grises.- ¿Cómo lo haces? -Pregunto la chica.
-¿Hacer qué? -Se extrañó el chico.
-Sabes bien que, tus ojos, dan miedo cuando miras así.-Dijo Rose.
Scorpius rio sin sentirlo, y Rose se dio cuenta de ello.
-No lo sé. -Contestó Scorpius con una sonrisa seca en sus labios.
-Puedes hacer que la gente haga lo que quieras si miras de esa forma. -Dijo Rose mirando la cara del chico.
-Lo sé, pero no me interesa hacerlo.
-No sonrías de esa forma. -Rose se puso frente a Scorpius y le toco las frías mejillas con sus manos. -Si sonríes sin sentirlo, solo haces que las demás personas se sientan preocupadas.
-Así sonrió. -Dijo Scorpius haciendo una mueca.
-Claro que no, cuando sonríes es diferente, ahora solo sonríes, y nada más, sin sentimientos sin emociones. -Susurro. Rose apretó sus manos más a la mejillas de Scorpius.
Había oscurecido ya, y los dos seguían fuera del castillo.
-
¿Hay un manual de cómo sonreír? -Rio.
-
¡Vez! -Exclamó la chica sonriente. - ¡Así es como se sonríe con gracia! Aunque a veces hay que sonreír en momentos tristes para sentirse bien. -Dijo la chica.
-Quien te entiende, primero dices que hay que sonreír con gracia, con emociones y sentimientos, pero después dices que hay que sonreír con tristeza.
-Pero sonríes, la tristeza es un sentimiento.
-A veces no te entiendo.- Dijo Scorpius
Rose no contesto aún tenía las manos posadas en las mejillas de Scorpius.
Scorpius puso las manos sobre las de la chica y la miro también. Los dos se quedaron en silencio absoluto, solo se podía oír el viento, y el susurro de la oscuridad.
-Hay que volver al castillo. -Susurro Rose desviando la mirada de los ojos grises de Scorpius.
-Si. -Dijo este bajando sus manos de las de Rose y los dos volvieron al castillo en silencio, solo hablaron cuando se despidieron para ir cada quien a su dormitorio.
N/A: Sinceramete, solo hay algo que tengo que decir, TENGO HAMBRE.
Es todo.
Bye.