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Historia 173215 — capítulo 25
Hoy el señor Weasley pasaría a recogerme para después recoger a Harry.
A las cinco y media llegaron por la chimenea mientras yo les esperaba con mi baúl mi escoba y una bandolera.
-Hola Lyra, Hola Sirius-dijo educadamente el señor Weasley.
-Hola Arthur-dijo papa.
-Hola señor Weasley-dijo sonriéndole.
-¡Lyra!-gritaron los gemelos placándome y cayendo al suelo.
-Por lo menos esta vez caí en blando…el año pasado me di un cabezazo-dije dándole a Fred en la mejilla con el dedo sobre el que habíamos caído George y yo y que se quejaba.
Reímos.
Nos levantamos y abrace a mi padre.
-Compórtate y cuídate y mándame cartas y ten cuidado y…-empezó mi padre antes de echar los polvos flu.
-Si papa te mantendré informada, ¡hasta pronto! Te quiero-dije antes de tirar los polvos flu y decir a donde me dirigía.
Aparecí en una especie de pozo y choque contra George que me sonrió nervioso para limpiarme la mejilla.
-Oye dejaos de cursilerías de enamorados que voy a potar-dijo Fred riendo mientras hacia el signo de potar.
Me sonroje y mi pelo se volvió rojo.
El señor Weasley apareció y mientras nos indicaba que retrocediéramos hizo explotar la pared que daba al salón de la casa de los tíos de Harry.
-Sentimos llegar tarde-dijo educadamente el señor Weasley mientras los muggles se ocultaban tras el tío de Harry aunque el hijo sobresalía por ambos lados.
-¡Hola Harry!-dijimos los cuatro a la vez mientras yo le daba un abrazo de oso descolocándole las gafas que otra vez tenia rotas.
Saque mi varita y le apunte.
-oculus reparo-dije y sus gafas se arreglaron-ya está, como nuevas.
-Gracias Lyra-dijo Harry yo asentí.
Cuando nos íbamos Fred dejo caer unos caramelos y entre los tres los recogimos pero dejamos uno aposta que se comió el primo muggle de Harry mientras su lengua se agrandaba.
Nosotros nos reíamos y el señor Weasley intentaba solucionarlo.
Nos metimos a la chimenea y aparecimos en la madriguera por turnos.
George llevaba el baúl de Harry y yo el mío.
Harry había estado teniendo pesadillas desde entonces y despertaba a media noche a la vez que nos despertaba a todos.
Yo me levantaba a calmarlo por las noches para darle un vaso de agua y una poción para que no tuviera dolor o no soñara o durmiera profundamente un par de horas.
El día de los mundiales de Quiddich todos nos despertamos cuando aún era de noche para ducharnos, vestirnos y desayunar para a las siete de la mañana andar hasta llegar a la colina.
-¿Por qué tiene que ser cuesta arriba?-dije con las mejillas rojas después de varias horas andando.
-Eso digo yo-dijeron los gemelos.
Reí como pude y pare bruscamente cuando el señor Weasley saludo a un hombre y poco después un apuesto chico mayor que nosotros cayo de una rama a su lado.
Hermione y Ginny lo miraban babeando, si era atractivo pero no era mi tipo…-pensé sonriendo.
-He Black ¿Qué tanto le miras a ese?-dijo George mirando mal al chico.
-Nada, es atractivo…-dije tranquilamente como si fuera una cosa del otro mundo.
-Pues el chico atractivo te mira-dijo Fred sonriendo malévolamente y riéndose de su hermano gemelo.
Llegamos a la bota y todos la tocamos.
Nos elevamos dando vueltas y el señor Weasley nos indicó cuando soltarnos.
Caímos de golpe al suelo.
Desde el suelo vimos como Cedric Diggori, El señor Diggory y el Señor Weasley bajaban como andando para aterrizar de pie.
Me senté en el suelo sobándome la cabeza y vi una mano.
Levante la vista y vi a Cedric sonriéndome.
Le sonreí y cogí su mano para levantarme.
-Gracias-le dije para irme con los gemelos.
George que parecía que iba a matarle con la mirada y Fred que miraba a su hermano intentando no reírse.
-Primero Wood y ahora Cedric-dije negando con la cabeza-¿es que no puedo estar con ningún chico? Aparte Cedric no es mi tipo Weasley-dije enfadada.
George se dio la vuelta y empezó a andar.
Fred me puso una mano en el hombro y negó con la cabeza divertido.
-¿Qué le pasa?-dije curiosa mirando enfadada a George.
-Ohhh ya lo sabrás…-dijo Fred divertido pasando un brazo por mis hombros.
Me pinte la cara con los colores de Irlanda y me puse su bandera a modo de capa y su gorro y bufanda.
En el estadio empezó a sonar la música de Irlanda y Fred y yo bailábamos raro con George riendo.
Los búlgaros entraron rompiendo el gnomo de Irlanda con su formación Roja.
El partido fue emocionante y lo grabe con los oculares mágicos.
Gano Irlanda aunque Victor Krum, El buscador Búlgaro cogió la Snich.
Al salir y llegar a la tienda.
Fred, George y yo festejábamos la victoria mientras nos burlábamos de Ron.
Pensábamos que el escandalo lo hacían los irlandeses pero no eran los irlandeses.
El señor Weasley nos dijo que teníamos que irnos rápido de allí.
Al salir todo era un Caos.
Eran los mortifagos.
Fred cogió a Ginny y George me cogió de la mano.
No sé en qué momento me separe de ellos.
Andaba por el bosque, con la varita en la mano y nerviosa.
-valla, valla, valla ¿pero que tenemos aquí? Una traidora a la sangre… ¡Como tu asqueroso padre!-grito la mujer.
-¡No te atrevas a insultar a mi padre! ¡Estúpida Bruja!-dije apuntándole con la varita.
-¡Ahora veras niñata! ¡Avada kedabra!-dijo furiosa.
-¡Protego!-grite y pare por los pelos la maldición.
Vi como la bruja caía inconsciente de un golpe en la cabeza.
Una cabellera pelirroja.
Sonreí y corrí hacia el llorando.
-Lyra ¿Estas bien?-dijo cogiendo la cara entre sus manos.
Asentí aun llorando mientras el limpiaba mis lágrimas.
-No te preocupes estarás bien-dijo George sonriéndome para acercar su rostro al mío.
Nuestros labios rozaron y una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo en una agradable sensación.
-¡Chicos! Al fin os encuentro-dijo el señor Weasley apareciendo para separarnos de golpe sonrojados y nerviosos-em…. ¿interrumpo?-dijo sonriendo a lo que me puse más roja al igual que mi pelo y mire mis manos.
-eh…no-dijo George mientras cogía mi mano.
-Bien pues ir en esa dirección recto y coger el traslador a casa ¿entendido?-dijo el señor Weasley mientras nosotros asentimos y avanzamos en silencio.
Había besado a muchos chicos pero, sin haber hecho más que rozar sus labios, había sentido mucho más que con cualquier otro…-
Pero era mi mejor amigo…
¿No serán imaginaciones mías?