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Historia 173215 — capítulo 46
Habían pasado ya unos días y todo se había normalizado.
Estábamos sentados en el cuarto de estar hablando sobre Snape y los juramentos inquebrantables.
Sobre el que Snape había hecho con la madre de Draco.
Ginny llego con un plato de pastelitos y todos nos levantamos, yéndonos.
El señor Weasley fue el último en salir suspirando y dejando el cojín en el sillón donde estaba sentado.
Fui a la cocina y los gemelos se aparecieron uno a cada lado, asustándome mientras yo ponía una mano en mi vientre y otra en la mesa.
-¡Cuantas veces he dicho que no hagáis eso! ¡Está embarazada y es malo para el niño!-grito enfadada la señora Weasley a los gemelos mientras reían y ella negaba con la cabeza-Siéntate querida ¿Sigues con los bajones de azúcar?-pregunto ayudándome a sentarme mientras me mareaba y empezaba a ver negro.
-Sí, estoy…estoy empezando a ver negro-dije con angustia mientras tapaba mis ojos con mi fría mano para refrescarme.
La cabeza me daba vueltas y giraba al mismo tiempo mientras la vista se me oscurecía y una fuerte angustia me subía por la garganta.
Me agarre con fuerza a la mesa mientras mi cuerpo caía de lado y giraba en el aire cayendo de espaldas, desmayada.
Abrí mis ojos con dificultad.
Estaba en un sitio blanco y cómodo.
Mi mirada choco con un preocupado George que agarraba mi mano con fuerza.
-¿Te encuentras bien?-pregunto preocupado mientras la señora Weasley ponía un cubo vacío al lado de mi cabeza-Mama ¿para qué es el cubo?-pregunto George mientras me subían nauseas desde el estómago, ascendiendo por la garganta y haciendo que me inclinara sobre el cubo y vomitara.
-Para eso-dijo agarrando mi pelo y masajeando mi espalda-tranquila Lyra…anda que…para dejarla a vuestro cuidado, habría perdido él bebe de los sustos que le dais-dijo en tono de réplica en dirección a los gemelos mientras ponían cara de horror.
-¿No podemos asustarla?-pregunto Fred tragando saliva.
-¡Claro que no! No podéis tratarla como si nada, está embarazada-dijo La señora Weasley apunto de un colapso de tanta tontería.
-Qué asco…-dije separándome del cubo mientras cogía la servilleta que me daba Ginny y me limpiaba la boca-Gracias…-dije sonriéndole débilmente mientras me recostaba en el sofá con la mano en la cabeza.
-¿Estas bien querida?-pregunto amablemente la señora Weasley.
-Sí, solo estoy cansada-dije con los ojos cerrados mientras alguien me levantaba y empezaba a andar mientras pegaba un grito de sorpresa y luego sonreía a George que empezaba a subir las escaleras para dejarme en su cama y tumbarse a mi lado.
George iba a abrazarme pero una luz del exterior y un sonido junto con un gran golpe en el suelo y un siseo de llamas nos hizo levantarnos mirando por la ventana mientras veíamos volar dos sombras y la madriguera quedaba rodeada por un aro de fuego.
-Mortifagos…-susurre mientras George me cogió del brazo y bajábamos abajo a la entrada donde los señores Weasley, mi prima Dora y Remus se encontraban.
Saque mi varita como los demás mientras George me cogía la mano.
Mi prima Bellatrix aterrizo delante de la puerta a un par de metros de nosotros y yo gruñí enfadada.
-Ella tenía que ser-dije alzando mi varita.
La señora Weasley bajo mi varita con su mano y me sonrió con tristeza.
-Sé que la odias por haber matado a tu padre pero-dijo para señalar mi vientre-la magia negra como es la maldición letal no solo es mala para ti, sino también para tu hijo-dijo mientras yo acariciaba mi vientre y asentía.
-Está bien-dije con resignación-lo are por él.
Ella asintió mientras George se ponía delante de mí con su varita en la mano.
Bellatrix salió corriendo fuera del círculo y Harry corrió tras ella saliendo también mientras se cerraba de nuevo.
-¡Harry no!-grite corriendo junto con Remus y Dora que intentaban alejar el fuego que se convertían en serpientes-dejádmelo a mí-dije alzando mi varita y haciendo que las dos serpientes se separen dejando un pequeño paso por el que cabían dos personas.
Ginny salió corriendo en ese momento mientras gritábamos que no fuera y Remus el señor Weasley y Dora salían tras ellos.
La señora Weasley grito para que los restantes bajaran y salimos de la casa quedándonos al borde del fuego por donde se habían ido los demás.
George me abrazo aun con la varita en la mano mientras miraba a todos lados, atento por si venían de nuevo.
Las dos sombras surcaron el cielo y atravesaron la madriguera, destruyéndola con fuego.
Todos volvieron mientras la madriguera ardía.
George apretó mi hombro con fuerza mientras veía su hogar haciéndose cenizas.
Yo reprimí un grito de horror y tape mi boca con la mano.
¿Cómo podían hacer algo tan horrible a una familia tan buena?
Los Weasley no se merecían eso…