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Enemigos — capítulo 19
Por la noche, Hermione estaba leyendo un libro en la cama cuando Draco se acostó a su lado.
−Desembucha. −El chico la miro sonriendo. −Se que tu cerebro no deja de pensar, es como si pudiera escucharlo.
Herms dejo el libro y miro a su marido. −No sé si es lo adecuado pero yo quiero ver lo que te han dejado antes de venderlo.
Draco se acerco y la beso. −Tienes mucho derecho, eres mi mujer y también son tus cosas, cuando tía Andrómeda y Dora terminen de revisar todo, nosotros también lo haremos.
−¿No te importa?
−No, no me importa. −Y se acostó en la cama. −Ahora a dormir ha sido un día difícil.
Hermione se acostó a su lado y lo miro. −¿Han sido difícil lo de las clausuras?
Draco la miro. −Más que difícil molestas, mi abuelo Cygnus ni en sus últimos días pensó en Dora, pero no quiero que lo digas, no quiero que se sienta mal.
−No, no diré nada. −Y apoyo la cabeza en el pecho de su marido. −Dora me cae bien y no quiero que se sienta mal por un tipo que nunca la quiso solo porque no es una sangre limpia.
−Es lo mismo que pensamos nosotros, ahora a dormir.
−Sí. −Y al poco rato los dos estaban durmiendo.
Unas semanas después, la familia ya había puesto las cosas que no querían a la venta, empresas que aunque llevaban muchos años en la familia a nadie le interesaba, propiedades y acciones que solo molestaban.
Y como Draco le había dicho, Hermione había podido mirar lo que había y se había enamorado de una pequeña casa en Sicilia así que su marido se la había regalado.
Tedd y Remus se ocuparían de las empresas que Dora y Andrómeda se habían quedado, Sirius de las Black y Lucius seguiría con las Malfoy.
Unos días poco antes de que empezara Hogwarts de nuevo, Hermione y Draco le estaban dando de comer a su hijo, cuando llegaron Lucius y Narcisa.
−Ya no queda mucho, para recibir la carta de Hogwarts.
−No sé porque tenemos que repetir de nuevo el año escolar, si solo nos faltaba un trimestre para terminar.
−Eso yo tampoco lo entiendo. −Draco miro a su padre. −¿Sabes quién es el nuevo director?
−No lo sé, puede que la profesora McGonagall, siempre estuvo detrás del viejo.
−O puede que el profesor Snape, aunque es un borde y muy estricto es mejor profesor.
−Sea quien sea será un año duro al tener que aguantar a todos los héroes y sus lameculos.
−Sí.
Los adultos los miraron. −Tenéis que decidir qué queréis hacer, cuando terminéis hogwarts.
−Medimaga. −Hermione sonrió a su familia. −Siempre he querido ser medimaga.
−Pues medimaga. −Lucius miro a su hijo. −¿Y tú?
−Yo auror.
Hermione lo miro. −Es una carrera peligrosa.
−Lo sé. −El chico le sonrió. −Pero estaré bien.
−Eso espero.
De pronto se escucharon el aleteo de una lechuza, Draco levantándose se acerco a la ventana y abriéndola dejo que el pájaro entrara.
−Llega justo a tiempo. -Dijo Hermione que dejo de dar de comer a su hijo y cogió la nota de la lechuza
Scorps al ver a la lechuza la quiso tocar, pero entonces el pájaro ululo.
−No puedes, pequeño Scorps. −Dijo Narcisa, sonriendo y cogiéndolo en brazos. -Me lo llevo a que duerma la siesta.
−Si gracias.
−¿Qué dice? −Pregunto Lucius.
−Snape es el nuevo director de la escuela.
−Normal es mucho más joven que la profesora McGonagall, además aunque los dos seguían al viejo, el profesor Snape lo hará mucho mejor.
−Sí, cuando terminemos de comer iremos al callejón Diagon, les enviare un mensaje a los chicos para avisarles.
Después de comer, Draco y Hermione se fueron al callejón diagon y se encontraron con Pansy y los demás.
−¿Por dónde empezamos?
−Túnicas, luego libros y por ultimo una escoba nueva.
−Pues vamos.
Cuando terminaron de comprar todo, se fueron a mirar lechuzas en el emporio, llevaban allí un rato cuando alguien choco con Draco.
El slytherin se giro y vio que era Weasley.
−Perdón hurón, no te había visto. −Pero por la cara de Ron sabía que si.
−Sera mejor que te pongas gafas como tu amigo el cara-cortada así veras mejor. −Dijo Draco.
−Olvídate del pobretón, vamos a seguir mirando. −Dijo Herms.
−Si vamos. −El slytherin la beso. −Adiós pobretón. −Y se fueron.
Un rato después, cuando ya tenían todo comprado, Blaise miro a su amigo. −Solo nos falta la escoba.
−Pues vamos. −Nada más llegar, se encontraron a Ron, Harry y Ginny, mirando el escaparate.
−Pobretón, aquí no pintas nada, ni en un millón de años podrías comprarte una nueva. −Dijo el slytherin, mirando al pelirrojo.
Al escuchar eso se rieron.
−Anda Draco pasa de estos, que quiero irme ya para casa que el ambiente se está pudriendo. -Dijo Hermione.
−Si vamos.
−Mientras vosotros vais a por escobas, nosotras nos vamos a comprar algunas cosas. −Dijo Pansy.
−Está bien, pero no os vayáis muy lejos. −Dijo Draco.
−Claro que no. -Hermione beso a su marido, y se fue con su amiga.
Un rato después, Hermione y Pansy volvían acompañada de Sirius, Remus y Dora.
Draco miro a su tío. −Espero que no me la quieras secuestrar.
Sirius se rio. −Puede que si fuera más joven tal vez, pero por suerte está a salvo.
−Oye. −Y se rio.
−Veo que estas de muy bien humor. −Su tío lo miro con afecto.
−Mucho, mi familia y mis amigos están a salvo, ya no tengo la marca tenebrosa y pronto volveremos a hogwarts a terminar el último año, y hace un hermoso día, no se puede pedir nada más.
Sirius sonrió a su sobrino. −¿Qué tal las nuevas propiedades?
−Aun no hemos podido verlas, pero sé que tía Andrómeda está en su casa del lago.
−Mi madre no se moverá de allí hasta que haga frío. −Dijo Dora sonriéndole.
−Eso está bien, aun hace buen tiempo.
−Si
Sirius sonrió a Draco. −Herms ya me ha dicho que vas a estudiar para auror y ella para medimaga.
−Sí, es lo que me interesa. −Draco lo miro. −Mi padre se ocupara de los negocios familiares, aun es joven y puede con ello.
−Puede, además no se qué haría sin hacer nada.
−Yo tampoco.
−¿Ya lo tenéis todo?
−Sí, nos vemos mañana en la estación, ahora queremos volver a casa, ya llevamos muchas horas comprando y queremos pasar estas últimas horas con Scorpius antes de volver a la escuela.
−Entonces nos vemos mañana.
−Hasta mañana. -Y despidiéndose de los adultos se fueron.
Al día siguiente, antes de irse hacía la estación, se despidieron de su hijo y los señores Malfoy, al llegar Hermione iba a subir en el tren cuando la llamaron y vio que eran Sirius y Remus.
−Sirius. −La chica le sonrió. −Espero que ahora que no hay guerra no te pongas gandul.
−Yo nunca he sido un gandul.
−Creo que es genético, cuando Draco no tiene ganas de hacer nada, se queda en cama horas después de que el sol haya salido.
−Oye. −Protesto Draco y se rio. −La verdad es que si.
−¿Y tus padres? −Pregunto Sirius mirando a su sobrino.
−Se han quedado con Scorpius, nosotros podíamos venir solos.
−Ya sois mayores. −Dijo Sirius.
Draco asintió. −Nos tenemos que ir, tenemos que ir a buscar a los demás.
−Sí.
−Hermione espero que no te fueras a ir sin decirnos adiós. −Dijo Molly, acercándose con sus hijos.
A la chica se llenaron los ojos de lágrimas.
−Ves. −Dijo Draco sonriendo.
Herms se acerco a la señora Weasley que la abrazo. -Siento mucho lo que te hicieron mis hijos, estoy verdaderamente apenada, sabes que te quiero como una hija.
−Lo sé, gracias, yo también les quiero.
−Ahora deja de llorar, que tienes que coger el tren.
−Si vamos, que nos esperan dentro. -Dijo Draco que cogió a su mujer de la mano.
−Sí.
Los dos se despidieron de los adultos, y subieron al tren.
−¿Sabes donde están?
−Ni idea, busquémosles.
−Sí.
Pero a mitad de camino, se encontraron con los leones.
−El hurón y su sangre sucia. −Dijo Weasley mirándolos con asco.
Al escuchar eso Draco se iba a tirar encima, pero Herms le agarro de la mano.
−Tranquilo cariño, que el pobretón Weasley te puede contagiar alguna enfermedad de los cerdos que tiene en su casa.