← Sin Pensarlo Me Enamoré · de
Sin Pensarlo Me Enamoré — capítulo 2
La primer reunión comenzaría en cualquier momento, Dumbledore nos presentaría a Kingsley y a mi como los nuevos integrantes de la Orden. Dumbledore llegó poco después de aquella interesante presentación con cierta persona de bonitos ojos miel, no se porque pero siento que lo he visto antes. Nos dirigimos hacia una puerta, yo seguí a Sirius y a Remus, entramos a lo que parecía la cocina de la casa en donde había varias personas, principalmente una familia de pelirrojos que reconocí enseguida: eran los Weasley y lo se porque fui amiga de Bill y Charlie.
Nos sentamos en una enorme mesa de aquella horrible casa y casualmente quedé frente a él... frente a Remus. Nuestras miradas se encontraron por unos momentos y me dedicó una sonrisa ¡Qué linda sonrisa! Pero para mi desgracia volteó hacia donde estaba Dumbledore y ya no me hizo caso, pero yo no dejaba de mirarlo; tenía el cabello castaño y algunas canas, con algunas cicatrices en su rostro y el porque de ellas me hace pensar que es el hombre más interesante que haya conocido en mi vida; de reojo seguí admirándolo... observándolo y sinceramente era el hombre más hermoso que haya visto en mis 22 años de vida.
Desearía que fuese el mismo que me regalaba chocolates cuando nos visitaba en casa ya que son tan parecidos principalmente por sus ojos que son tan hermosos pero veo algo que indudablemente es tristeza y dolor, pero como soy Nymphadora Tonks descubriré que es lo que tiene
-¿Qué opina señorita Tonks?- la voz de Dumbledore interrumpió mis hermosos pensamientos
-Lo siento profesor- dije apenada- pero me distraje un poco- Dumbledore sonrió y de reojo miró a Remus, a veces olvido que Dumbledore es experto en oclumancia
-No me extraña que sigas siendo la misma despistada y torpe- escuché una fría voz que en cinco maravillosos años no había escuchado
-Que gusto verlo profesor Snape- dije irónicamente
-Cuidado de como tratas a mi sobrina- dijo Sirius molesto
-Señores por favor- dijo Dumbledore- lo entiendo, ella es nueva en la Orden así que dije que las guardias serán por pareja ¿está de acuerdo señorita Tonks?
-Por supuesto profesor- dije animadamente, solo rogaba que no me tocara con el pelos****grasientos
-Tú no puedes salir Sirius- dijo Dumbledore tranquilamente- hasta que tu nombre quede limpio de toda culpa- Sirius bajó la mano con la boca entre abierta y visiblemente molesto
-Ahora escuchen- dijo OjoLoco- las guardias se harán en diferentes puntos, como es la casa de los tíos de Potter y las casas de varios mortifagos y como Albus lo dijo serán en parejas, los profesores McGonagall y Snape regresarán a Hogwarts- OjoLoco nos dio un discurso sobre el cuidado que teníamos que tener para vigilar, principalmente con los mortifagos, que se tendrían que usar disfraces utilizando la varita o poción multijugos, yo sonreí arrogantemente porque no necesitaba nada de eso debido a mi hermosa habilidad
-Las guardias quedarán así- dijo OjoLoco:
*Kingsley/Arthur
*Diggle/Hestia
*Mundungus/Arabella Figg
*Emmeline/Podmore
*Alastor/Doge
*Bill/Fleur
*Remus/Tonks
Sentí que mi cabello cambiaba de mil colores al escuchar con quien me tocaba mi primera guardia, me sentía tan feliz que me pondría a gritar como loca pero como había mucha gente, decidí sonreír levemente. Miré a Remus nuevamente y nuestras miradas se volvieron a encontrar, fue tan hermoso cuando me volvió a sonreír. Sin saberlo me sonrojé un poco ¿será que me enamoré? No, espero que no
-La primera guardia será de Lupin y Tonks mañana mismo en casa de Potter- dijo OjoLoco- ¿hay algo que quieran decir?
-No nada- dijimos todos al mismo tiempo
-Eso sería todo- dijo Dumbledore- buenas noches y se retiró y tras de él salieron McGonagall y Snape
Poco a poco la casa se fue vaciando hasta que solo quedamos Sirius, Remus y yo
-Sobrina querida- la voz de Sirius llamó mi atención- ¿cuanto tiempo sin verte?
-Si, fueron demasiados años- le dije sonriendo- la verdad yo si creo que seas inocente tío
-Gracias Tonks- me dijo sonriendo- pero lo peor es que tengo que estar aquí adentro
-Sirius ya hemos hablado contigo sobre eso- dijo Remus y lo miré con atención- no puedes arriesgarte a que el ministerio te atrape y te envíe a azkaban nuevamente
-Si ya lo se- dijo algo molesto- pero simplemente me siento inútil aquí
-Cambiemos el tema- dije al ver que todo se encontraba algo tenso- ¿que hay de cenar?
-Eres toda una Black- dijo Sirius- pero tienes razón que habrá de comer ¡Kreacher!- un elfo arrugado y de ojos rojos apareció de repente mirando a Sirius
-Diga amo- dijo el elfo con una reverencia- ese traidor de la sangre ordenando al viejo Kreacher y con ese híbrido rondando la casa
-Cállate y prepara algo de cenar sin envenenarnos- dijo Sirius molesto, el elfo lo miró con odio pero hizo una reverencia- por cierto ella es Nymphadora Tonks
-Y ahí está esa sangre sucia hija de la traidora de la sangre- dijo Kreacher en voz baja, yo levanté una ceja
-Cierra la boca- dijo Sirius- y te advierto que también es una Black
-Lo que diga el amo- dijo con otra reverencia- pero esa sangre sucia no le ordenará el viejo Kreacher
-Cállate y has lo que te digo- dijo Sirius, el elfo lo miró con odio, dijo un terrible insulto y desapareció- lo siento mucho sobrina- dijo Sirius
-No te preocupes- dije aún algo sorprendida
-Desde que llegamos aquí no ha dejado de insultarnos- dijo Remus
-Te dijo amo- le dije- ¿en donde estamos exactamente
-Esta sobrina querida- dijo Sirius con una sonrisa irónica- es la Noble y Ancestral casa de los Black o como a mi me gusta llamarla: la casa de la esclavitud- Sirius soltó una risa amarga pero Remus y yo no reímos ni un poco- pero en fin pasemos a la mesa- el elfo nos sirvió un plato de sopa que Sirius se encargó exhaustivamente que no estuviera envenenado y cuando dijo que era seguro comerla, lo hicimos, no estaba nada mal, pero recordé que tenía demasiada hambre.
Terminamos de comer y nos sirvió una taza de chocolate. Platicamos de diversas cosas, entre ellas sobre sus años de Hogwarts y sus travesuras, lo que me hizo recordar algunas mías, siempre coincidían con respecto a Snape
La noche se pasó rápidamente y cuando me fijé eran las doce de la noche y era bastante tarde, vivía yo sola en un departamento en el centro de Londres pero con estos tiempos ya no es muy seguro
-Ya es tarde tengo que irme- dije levantándome de mi silla- gracias por la comida
-No agradezcas sobrina- dijo Sirius- pero no es muy seguro que te vayas sola... ¿Remus, podrías acompañarla por favor?- mi corazón comenzó a saltar agradablemente. Lo miré y al final asintió
-Claro- dijo Remus- pero solo si a ella no le molesta
-No... para nada- dije algo nerviosa- ¿nos vamos?
-Si claro- me dijo. Me despedí de Sirius y me guiñó un ojo ¿que me habrá querido decir?
-Nos vemos mañana tío- dije- le diré a mi madre que tengo noticias sobre ti, se pondrá muy contenta
-Gracias sobrina hasta mañana- le di un beso en su mejilla y fui con Remus a la puerta de la entrada. Salimos y nos quedamos en silencio y yo la verdad no sabía porque seguíamos parados
-¿En donde vives Tonks?- me preguntó Remus y casi me golpee la frente
-Oh si- dije despertando- lo siento
-Toma mi mano- sentí que me sonrojaba totalmente- para aparecernos claro- desilusionada porque esperaba otra respuesta, tomé su mano y usando la aparición conjunta llegamos al frente de mi casa
-Aquí es- le dije- muchas gracias Remus
-No agradezcas Tonks- me dijo sonriendo, no se que cosa pero me sentía demasiado bien con una especie de calor, hasta que me di cuenta que todavía estábamos tomados de la mano, lentamente nos separamos de las manos. Sentí que se puso algo nervioso y lentamente se acercó a mi como temiendo que lo rechazara, solamente me dejé llevar percibiendo un familiar aroma a chocolate que de algún lugar ya lo había vivido, hasta que sentí sus labios en mi mejilla- hasta mañana Tonks
-Hasta mañana Remus- dije, sonrió una vez más y desapareció, entré a mi casa con una mano en mi mejilla. Inconscientemente suspiré y me puse mi pijama pensando en cierta persona de ojos miel hasta que me quedé dormida con un solo nombre en mi cabeza: Remus Lupin sin imaginar que mi cabello tomaría otro color que cambiaría mi vida totalmente.