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No los perdonaré nunca, entiéndelo — capítulo 63
-NO! Scorpius Malfoy en cuestión de segundos se encontró abrazando a su novia. Había perdido mucha sangre, era tan notable que la blusa celeste que traía era ahora de color escarlata. -Rosie...- Genévieve se tapó la boca con las manos, mientras empezaba a temblar. Killian, Lorcan y Albus no estaban mejor, el primero había corrido junto a su amiga e intentaba que Malfoy se separara de ella. -Tenemos que ayudarla Malfoy, suéltala!- Killian apartó a Scorpius, quien lloraba a mares, bruscamente mientras lo fulminaba. -Está bien, chicos...- todos escucharon el débil susurro de la pelirroja- no peleen, estoy bien, vayan con los demás, acaben con...- tosió y escupió más sangre, tardó unos segundos más para hablar- terminen con esto... -Jamás te dejaremos- dijo entonces Albus, y junto a Lorcan y Gen se arrodillaron junto a ella. -Necesitamos una varita- dijo Fleur, limpiándose las lágrimas- y alguien que sepa el contra-hechizo. -Yo lo haré- habló Scorpius. -Déjenlo- advirtió Killian cuando las mujeres iban a replicar. Con un tembloroso murmullo el rubio pronunciaba "Vulnera Sanentur" sobre las heridas de Rose mientras Gen le agarraba una mano, su hermano otra, Lorcan le acariciaba el cabello y Albus le susurraba palabras de aliento. Algunos cortes ya habían desaparecido, pero otros seguían brotando sangre. Albus, Fleur, Angelina y Lorcan estaban de pie, protegiendo a Rose de los mortífagos que se acercaban. Las mujeres Weasley estaban utilizando unas varitas que Genévieve les había quitado a dos mortífagos. -Ky, Gen, los necesitamos!- gritó Lorcan al ver que muchos mortífagos se acercaban y ellos estaban arrodillados junto a Rose. Los hermanos no querían abandonar a su amiga, se veía muy mal. Las pecas se marcaban en sus pálidas mejillas, mucho más de lo normal y su rostro parecía irse apagando. Los ojos se le cerraban pero ella los volvía a abrir. Killian suspiró, no había nadie más de la Orden o de sus familias que los ayudaran. Tomó la mano de su hermana y la separó suavemente de Rose, mientras Malfoy apenas se daba cuenta de algo que no fueran los ojos azules que luchaban por seguir abiertos. -Estarás bien, mi amor, te lo prometo- dijo el rubio platino, para después seguir con el hechizo. Rose guió su vista hasta el cuerpo de Lorcan y el de Angelina, que habían sido expulsados lejos de ellos. -Para- dijo Rose, intentando colocarse de pie. Tenía un poco más de color en la cara, pero su semblante aún era débil y frágil. Se limpió los rastros de sangre de sus labios con la manga de la camisa e intentó esquivar a su novio. -Aún estás muy débil, no puedes levantarte!- dijo Scorpius, impidiendo que se levantara. Sintió el grito adolorido de Gen y como Killian la llamaba. -YA BASTA DE JUEGOS! Una voz imponente hizo que todo quedara en silencio. Serpens Malfoy se acercó como nunca antes lo habían visto, más atemorizante y desquiciado que de costumbre. Sus ojos estaban oscuros y vacíos, ambiciosos de algo. Blandió su varita y Albus, Killian y Fleur cayeron al suelo, siendo sometidos inmediatamente por los mortífagos. -No dejaré que te le acerques- Scorpius se levantó y se posó frente a Rose, enfrentando a Serpens. -Fuera de mi vista, niño- el pelinegro se acercó a el y con un movimiento de su mano lo tendió en el piso, luchando por aire en sus pulmones. Paso a su lado, pisandole una mano y casi sin inmutarse por los chillidos mudos del joven mago. Rose lo observaba en el suelo, con lágrimas en los ojos al ver a los que quería en esa situación. Llevó sus ojos a su abdomen para descubrir que aunque Scor había hecho un excelente trabajo, dos cortes se habían abierto y la sangre empezaba a emanar otra vez. -Eres difícil de matar, no?- la alzó con una facilidad que la hizo sentirse pequeña y débil, pero lo miró a la cara con una mirada altiva. -Lo vas a matar- dijo ella, observando a Scorpius ponerse rojo por la falta de aire. Serpens gruñó y termino el hechizo, pero no dejó de observarla con triunfo y malicia. Espero un hechizo que le llevara a su muerte, pero en vez de eso, desapareció junto a ella, al igual que los mortífagos tomaban a los demás. Aparecieron frente a la mansión, en todo el centro del campo de batalla. Observó como su madre esquivaba a cuatro mortífagos junto a Draco, Harry y Luna, ya recuperada y como Adrián, Charlotte, Camille, Theo, Hugo, Adeline y Alex venían corriendo hacía ella. Ellos solo fueron los primeros en notarlo, pero los demás, mortífagos y aurores, detuvieron la lucha al verla cogida por el brazo de Serpens. -AQUÍ ESTÁ TU SALVADORA, MUNDO MÁGICO- grito el hombre con sorna. Sus seguidores rieron y los miembros de la Orden corrieron hacía ella. -SUÉLTALA, ANIMAL- Alex le gritó lleno de cólera e impotencia al ver a su mejor amiga así. Irène, Gabriel, Madame, Viktor, Andy, Antony y Ron también llegaron, siendo apuntados por las varitas de catorce mortífagos. -No es necesario que los amenacen, lo mejor es que disfruten del espectáculo con comodidad- Serpens hizo un gesto e indicó que los soltaran. Sin embargo nadie se movió al ver la varita de el en el cuello de Rose. -MÁTALA, MÁTALA!- gritaban los mortífagos, regocijándose de lo que pasaba. -Eso sería muy bueno para sus familiares y seguidores- dijo el hijo de Bellatrix con voz suave. Rose cayó al suelo cuando el la soltó. Jadeó al no poder levantarse, los cortes no dejaban de picarle y sentía el liquido caliente y espeso salir y salir sin parar- mejor, veremos las miradas en sus caras cuando vean a la Salvadora del Mundo Mágico renacer como la mortífaga más temible y talentosa que han visto! Un hombre se acercó y le entregó una copa. -El Élixir Impèrial- susurró Charlotte. -Así es- el hombre sonrió y volteó a Rose con una patada. La chica suspiró, quedándose sin aire. Atrás, Scorpius, Gen, Killian, Albus, Lorcan, Fleur y Angelina estaban arrodillados intentando zafarse del agarre de los mortífagos. -DÉJALA- lloró Gen. -TE AYUDAREMOS ROSIE- chilló Scorpius, desesperado por soltarse. Albus no decía nada, solo movía sus muñecas con insistencia, logrando lastimarse las muñecas. Hermione, Alex, Camille, Hugo, Charlotte, los Picard y los Abbadie se iban a acercar cuando Serpens Lestrange levantó a Rose y puso la copa encima de su cabeza, pero fueron petrificados por los mortífagos. Nadie podía hacer nada, todos los miembros de la Orden habían sido congelados o amarrados con sogas, incluso Madame Máxime era recluida con varias sogas por muchos hombres. -Mi niña, no- susurró Hermione, tirada en el suelo. La copa quedó encima de la cabeza de una moribunda pelirroja. Serpens la mantuvo allí unos momentos, para quedarse con esa imagen para siempre. El día que al fin tendría a la Salvadora fuera de su camino, ahora no sería un obstáculo si no una aliada. -Obedecerás cada orden que Serpens Lestrange te ordene, estarás comprometida con la causa del lado Oscuro, asesinarás a hijos de muggles, squibs, mestizos y todo aquel mago que no esté de acuerdo con nuestra causa. Vivirás para seguir el legado de Lord Voldemort y que muchos mortífagos siguieron. Los hijos de muggles y todo aquel que no sea sangre pura son basura, escoria, no merecen vivir. Ser mortífaga es el mayor honor que alguien te pudiese otorgar. Tu solo amas a tu Señor y a nadie más, tu familia no es importante, son obstáculos en tus metas. No eres más Rose la Salvadora, te bautizo ahora como Rose la Mortífaga. Las palabras de Serpens se colaban en su mente como fina seda, dejándola embelesada. Sin embargo, algo en su mente gritó "NO" y la hizo despertar de su ensoñación. Sus heridas ya no dolían y la sangre no se escapaba de su cuerpo, podía sentir su cuerpo cobrar fuerza a medida que la copa mágica estaba sobre su cabeza y Serpens seguía hablando. Claro, el Élixir tenía propiedades curativas. Sonrió y siguió escuchando a Serpens, empezando a asentir a cada palabra que decía. Pero la misma voz de antes seguía gritando*"No, no lo hagas Rose, no olvides quien eres"* Cerró los ojos y sintió dolor de cabeza. Todos sus ideas estaban cabeza abajo, por un lado no quería creer nada de lo que decía aquel hombre, pero algo la hacía sentir que todas esas palabras eran ciertas. Hijos de muggles, escorias malditas del mundo mágico. Deben ser eliminados.Asintió ante la última palabra del pelinegro y éste sonrió. De pronto, sintió una cachetada, un balde de agua fría o un fuego en su interior. Un recuerdo de los ojos mieles y dulces de su madre diciéndole a una Rose de cinco años: "Rosie, todos somos iguales, no debes tratar mal a nadie porque son iguales a ti"llenó su cabeza haciéndola fruncir el ceño. No sabía si era lo mucho que estaba ahogándose en su mente o si realmente todo estaba tan callado. Ella no podía saberlo pero la realidad era que no se oía ni un sonido. Todos lloraban en silencio, sin decir nada, no tenían fuerzas para hacerlo. Entonces sintió como si desconectaran su cabeza y como algo hacía corto circuito. Esos instantes los utilizó para voltear a su lado y se encontró con Hugo, Hermione, Alex, Camille y Charlotte en el suelo, con la cara llena de lágrimas y los ojos vacíos, llenos de dolor."Te amo, Rosie, eres la mejor hermana del mundo" Los ojos mieles de Hugo se veían tan diferentes, tan llenos de tristeza y dolor. Todo lo contrario de aquel día cuando el tenía seis años y la había llenado de besos. Se transportó a un día soleado en los jardines de Beauxbatons, cuando sentada con Alex, Char y Cam reían como locos mientras Hugo les tomaba una foto. Su cuerpo dolía cada vez que se resistía a los ideales de aquel psicópata. Y al ver que esto pasaba, Serpens tomó con más fuerza la copa y empezó a repetir las palabras una y otra vez con más ímpetu. Respiró con agitación mientras su pecho subía y bajaba mientras luchaba con toda su alma para no sucumbir ante esa sensación de odio y destrucción que le estaban transmitiendo. No podía más, tenía que hacer algo, sentía como se iba perdiendo su fuerza mental, aunque en fuerza física se sentía fuerte y poderosa. Asintió. Asintió repetidamente y sonrió con todos sus dientes. -Sí, mi Señor- dijo, interrumpiendo a Serpens. El aludido bajó la copa y sonrió. -Al fin- susurró. Rose tomó su varita de Serpens y con un chasquido de dedos le indicó al mortífago que había traído el Élixir que se largara. Ella observó a la multitud de personas, los mortífagos se veían sorprendidos, tanto que habían soltado a todos. Pero los demás no podían reaccionar tampoco, todos estaban de piedra. Nadie dijo nada durante un largo minuto hasta que Rose lo rompió, alzando la voz para que todos la escucharan. -Quiero que me escuchen muy bien inútiles, no intenten cambiar mi parecer, yo tengo mis ideales claros y lucharé por ellos- dijo, observando a todos con desprecio- jamás renunciaré a mi causa, no importa cuanto traten. Con un movimiento de mano alejó a los mortífagos que estaban cerca ella y antes de que alguien la atacara, habló: -Están cerca mío y no se están arrodillando, escorias?- escupió a los hombres y mujeres de negro, quienes al ver su mirada fulminante se pusieron de rodillas. Todo esto sucedía ante la mirada extasiada de Serpens y de la triste y confundida de los familiares de la pelirroja de ojos azules. Fingió suspirar y caminó un poco más, hasta alejarse de Serpens. -Tendrás que cambiar este ejercito tan incompetente- dijo Rose, altiva. -Claro que sí- asintió satisfecho Serpens. -Y repito, nadie cambiara mi parecer- volvió a decir la chica- nadie cambiara mis ideales....- alzó sus manos al cielo y unas cuerdas apresaron a los mortífagos que estaban junto a sus amigos y familiares. Enseguida, gritó- ABAJO EL SEÑOR OSCURO! Todo sucedió rápido, Serpens se dio cuenta de lo que pasaba: no había podido cambiar a Rose. Ella lo expulsó lejos de Fleur, Angelina, Lorcan, Albus, Scor, Ky y Gen y los soltó de sus cuerdas. Enseguida la Orden y los escuadrones de aurores aprovecharon la ventaja de menos mortífagos y siguieron con la lucha. Sin embargo, su madre y su hermano la abrazaron, llorando. -Creí en ti hermanita, sabía que eras más fuerte que eso- dijo Hugo, para después besarle la frente. -Esto solo demuestra que no hay oscuridad en ti mi niña, por mucho que lo pienses- dijo sabiamente Hermione. Rose asintió pero vio por el rabillo del ojo como Serpens se acercaba. Con un hechizo se separó de su hermano y su madre y los dejó a los dos en un campo de fuerza. -Ya me di cuenta de que la única manera de que esto termine es matándote- dijo Serpens- jamás estarás de mi lado. -Y jamás ganarás- concedió la pelirroja. Se enzarzaron en una lucha reñida, Rose era excelente con los hechizos, tanto defensivos como de ataques. Mostraba toda su habilidad y talento con la varita cada vez que movía sumano, al igual en los momentos que realizaba magia sin varita. -Avada Kedavra! Desvió el hechizo y en cambio alzó a su oponente por lo aires. Los demás seguían con la lucha, los mortífagos iban cayendo uno a uno. -Descendo!- Serpens calló de lleno en el suelo- Diffindo!- un corte vertical se hizo en la tierra, cortandole una pierna al hombre de forma superficial- Everte statum- levantó al hombre e invocó un fuego maldito, que lo rodeo, como una serpiente siseante. -Hazlo, matame- el solo le sonrió. -Todo hubiera sido diferente, sabes?- dijo ella, movimiento su varita para indicar el rumbo del fuego- el mundo mágico no te hubiera juzgado por ser hijo de quien eres si hubieras decidido ir por el bueno camino. -Que ilusa eres- de pronto, el se liberó del fuego, haciendo un escudo que lo protegió- yo no nací para el bien... Avada Kedavra! -Avada Kedavra!- las palabras salieron de su boca por primera vez en su vida y de su varita nunca había salido ese rayo verde que se enfrentó con el que Serpens Malfoy había conjurado. La lucha se había detenido, todos tenían el corazón en la boca. Sentía su corazón palpitar como una locomotora, como si supiera lo que tenía que hacer a continuación.-Arresto momentum!- gritó con fuerza y el hechizo se hizo lento, a lo que ella apartó su varita, cortando la conexión, alejándose de Serpens. Esto le dio tiempo para rodar por el suelo y levantarse al instante, para pronunciar con voz firme mientras señalaba al Nuevo Señor Oscuro**- Avada Kedavra!**La burbuja que los mantenía alejados de los demás se rompió en el momento en que ella, bajando su varita, sin poder creer lo que veía, observaba atónita el cuerpo de Serpens Lestrange caer al suelo, inmóvil, sin vida. Muerto. *Serpens Lestrange estaba muerto.**Ella lo había logrado.***Es re tarde pero de verdad quería actualizar. Entonces, tienen que decirme que les pareció, si les gustó, si no, por favor díganme. No estoy convencida, quería que la muerte de Serpens fuera más impactante, más wow, no sé.****Quería hacer ese debate mental de Rose, díganme que pensaron y como más importante...***Que quieren que pase ahora?***Por favor comenten que rumbo esperan que tome la historia o que no les gustó o que cosa dejé inconclusa, de todo.****Gracias por leer y por favor se los agradecería si dejaran un comentario. El final de la historia está cerca, creo que al fin la terminaré. Claro está, podría seguir escribiendo de la vida de Rosie, pero creo que ya la historia es muy extensa y que terminarla pronto será lo mejor.****Saludos y un beso gigante por el apoyo,**SoraineDiggory