RON & HERMIONE LOVE — capítulo 1
En una habitación muy lejos de Hogwarts descansaba un joven mago sobre el césped... Estaba muy ensimismado, pero no dormido... pensaba...
Ron estaba pensando en alguien muy especial, alguien que le había ayudado a superar las difíciles situaciones de estos últimos años... Pensaba en ese pelo enmarañado y rizado, en sus ojos color miel, sus labios...
Ron estaba loco por Hermione... desde 4º curso. Se dio cuenta desde el primer momento en que la vio con Krum. Sintió que algo dentro de el se encogía y quería luchar contra ese chico que le había robado a Herm. Pero aguantó, lo superó y esperó... pero ya no aguantaba más... tendría que hablar con ella, lo haría, al comienzo de 7º curso...
Estaba locamente enamorado de ella, la quería con todas sus fuerzas, para el no había nadie mejor que ella, ninguna otra chica significaba nada para él. La amaba.
-Ron!!! Llevo llamándote desde hace un buen rato - era la señora Weasley, parecía algo enfadada - Tenía que decirte que Harry y Hermione vendrán mañana por la mañana por Red Flu, así que ve y ordena tu cuarto. Todo debe estar listo para cuando lleguen.
Al sentir el nombre de Herm le dio un vuelco al corazón. La iba a ver antes de empezar el curso! Eso significaba que tendría que hablar con ella... sobre sus sentimientos.
-Esta bien, mamá, ya voy - dijo algo más contento... iba a verla!
Fue hacia su habitación, un poco pequeña, y repleta de pósters de los Chadley Cannons (n/a: se escribe así?). Ordenó un poco su habitación y se dispuso a ducharse, pero antes se miró al espejo.
Un muchacho alto y fuerte le devolvió la mirada. Ya no era aquel chico desgarbado y con ojos tristes de antes. Ahora era un joven muy apuesto, con sus ojos azules, tan profundos y bonitos como el mar.
-Bueno- se dijo- tengo que estar listo para mañana.
Tuvo que incluir otra cama para que Harry pudiera dormir con él. Al pensar que en lugar de Harry fuera Hermione quien ocupase esa cama sintió un cosquilleo en el estómago.
-Bien- pensó- cuando pasen unos días se lo dices- siguió pensando- pero… ¿me atreveré?