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Always/Siempre — capítulo 2

Capítulo 2

Faltaban tan solo algunos días para que los chicos se embarcaran en rumbo hacia su último año escoltar en Hogwarts. Pero para eso tenían que surtirse de los útiles en el callejón Diagon. Esta ya no lucio como meses atrás, ahora la totalidad de los locales estaban abiertos, muchos remodelados, pero ahí estaba tan reluciente como la primera vez que Harry lo piso.

Entro solo y tratándose de esconderse un poco buscaba entre la gente a alguien conocido.

-Oh al fin llegas, estaba considerando en ya mandarte un patronus para que te apresuraras.

-Vamos Hermione, solo he llegado unos minutos tarde, no es para tanto. Repetía el azabache dando un ligero abrazo a su mejor amiga.

-Bien, me supongo que Ron siempre no podrá acompañarnos, tenía la esperanza que llegara contigo. Decía la castaña luciendo un pantalón mezclilla y una blusa color perla holgada.

-No ya sabes, tenían que acompañar al Señor Weasley a esa comida con el consejo del Ministerio, ellos vendrán después por las cosas que necesitan.

-Si claro, ¿por dónde quieres que comencemos?, ¿Útiles o túnicas? Pregunto Hermione posicionándose enfrente del chico, y evitando las miradas y saludos a lo lejos de los magos.

-Primero Gringotts, necesito retirar un poco de oro para comprar las cosas, y para que comamos algo después.

Y trataron de pasar inadvertidos durante el camino pero eso era algo casi imposible, pues eran dos personas muy conocidas. Llegaron dos elfos los acompañaron a la bóveda, al abrirla Hermione abrió ligeramente los labios, gesto que al azabache le pareció gracioso, y por impulso tomo su barbilla y la cerro, la castaña volteo a mirarlo sonriendo. Sus ojos se encontraron por un momento y era algo difícil de explicar para ambos, pero les lleno de paz la mirada de cada uno, para romper con el encanto Hermione dijo -Vaya Harry, no sabía que aparte de famoso tuvieras tu propia fortuna bajo tierra.- el chico tornándose rojo, solo negó con la cabeza y tomando un puñado de monedas de oro se retiraron del lugar.

Fueron primero por algunos calderos, libros y pergaminos junto a sus plumas. Después fueron con Madam Malkin para surtirse de nuevas túnicas y capas, ya que las de ellos habían desaparecido a raíz de la 2da guerra mágica.

-Bien, ¿Quién será el primero en pasar por sus túnicas? Decía la bruja regordeta Malkin

-Yo, solo serán un par. Dijo levantándose el azabache

Y así fue Madame Malkin no tardo mucho tiempo con Harry, al sentarse, le tocó el turno a Hermione.

-Y bien niña, ¿vas a querer tus uniformes pegados al cuerpo o un poco flojos? Preguntaba Madame Malkin ordenándole a una cinta mágica que tomara las medidas de Hermione.

-Pues, siempre los pido grandes por eso de que estaba creciendo, pero dudo que mi cuerpo siga cambiando, así que no le veo el caso pedirlos grandes.

-Está bien querida, aunque uno nunca sabe, dejare tus faldas y blusas que solo se amolden a tu cuerpo.

Y con un movimiento de varita hizo que la falda y blusa blanca que portaba Hermione se pegara a su delgada figura. Harry por más que quisiera evitarlo no pudo despegar la mirada de su amiga, pues es verdad la conocía desde los 11 y sabía que se había convertido en una bruja bella, pero no había podido admirar su cuerpo ya no de una niña sino de ahora una mujer. Se sonrojo por sus pensamientos, así que desvió la mirada hacia la puerta hasta que su mejor amiga estuvo lista para salir, ambos pagaron y se retiraron a Harry le hubiera gustado comer algo en el callejón Diagon pero resultaba incomodo el que todo el tiempo alguien les estuviera saludando a ambos.

-Bien Hermione, ¿A dónde quieres ir a comer? Pregunto Harry a estando en el centro de Londres

-Anoche fui a cenar con mis padres fuera, quisiera algo más tranquilo hoy, aparte de que no quiero arriesgarme a que nos saluden otra vez, ¿Qué tal si compramos comida para llevar a un restaurant muy mono al que lleve a Ron y la comemos en mi casa? Dijo Hermione

-Me parece buena idea, pero tus papas… Me sentiré incomodo estando con ellos ahí.

-No, no te preocupes ellos están trabajando, y tienen una cirugía programada así que no estarán hasta tarde.

-Bien, entonces acepto.

Compraron algunos platillos extravagantes y decidieron aparecerse a una cuadra de la casa de Hermione. Era en una privada elegante, las casas eran medianas e iguales exteriormente, al entrar Harry se dio cuenta de la decoración elegante y sencilla del hogar, en tonos rojizos y grisáceos, Hermione tomo unos platos y bebidas del frezzer y con levitación la siguieron al igual que Harry hacia su dormitorio, en el segundo piso, al abrir la puerta se percató de una pared casi en su mayoría forrada de libros, mágicos o muggles, había una cama pequeña y el estandarte de Hogwarts y Gryffindor colgado por encima de su pared, un pequeño escritorio y un sillón al pie de su cama con colchas rosas, acomodándose y disponiéndose a comer comenzaron a charlar.

-Bien Harry, ¿listo para Hogwarts?

-No lo sé. Dijo cabizbajo el ojo verde

-¿Por qué? Pregunto Hermione

-La última vez que estuvimos ahí Hermione, todo estaba destruido, muertos, llanto, no sé si sea capaz…

-Claro que serás capaz, por ellos, vamos a ser lo que querían, por todos ellos. Dijo animándolo un poco.

-Enserio no sé cómo lo haces

-¿Hacer qué? Inquirió la castaña

-En hacer que pueda ver lo bueno de las cosas, en hacer que crea que todo es posible, creo que a veces ni Ginny lo logra con la facilidad que tú lo haces.

-Hay Harry que exagerado eres, que Ginny no te escuche decir eso, o podría enojarse. Soltó Hermione sonriéndole

-Bueno, creo que quien no debería oírme es Ron se pondría furioso, con eso de que ya son novios, dijo Harry sonriendo de manera maliciosa.

-Oh, si algo así. Soltó Hermione distraída

-Por tu tono parece que las cosas no van bien, ¿Qué pasa? ¿Se pelearon?

-Pues no, creo que van bien, solo que dices que "somos novios" y no creo que ese sea un término correcto, sinceramente no sé si somos novios, nunca me lo ha propuesto claramente.

-Oh Hermione, vamos ya sabes cómo es Ron, es un poco… distraído… Dale tiempo y te lo propondrá como se debe. Dijo el azabache

-¿Tiempo?, por favor llevamos cerca de un año saliendo, creo que ya le he dado suficiente tiempo, pero bueno tú no tienes la culpa y no quiero desquitarme contigo.

Antes de que Harry dijera algo más se escuchó el sonido de la puerta de abajo, eran los Granger que ya habían llegado.

-Tus papas ya llegaron, y no quiero interrumpir, lo mejor será que ya me retire. Soltó Harry levantándose

-Hmm está bien, quiero pensar que cuando nos volvamos a ver será en el tren, tomaras el tren ¿verdad? Pregunto la castaña poniéndose de pie también y quedando frente al azabache

-Claro, tú siempre me convences, nos veremos el 1ero de septiembre entonces.

Y terminando de cortar la distancia que los separaba la abrazo como seña de despedida aunque el abrazo se extendió varios minutos ambos se terminaron separando y con una sonrisa Harry desapareció de la habitación.


Hola lector, espero que te haya gustado el capítulo, por medio de aquí quiero expresar mi solidaridad ante los universitarios desaparecidos de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, México. Esperemos en Dios se haga justicia y aparezcan #‎TodossomosAyotzinapa