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Albus Potter — capítulo 9

Por qué? Esa era la pregunta del millon. Por qué el profesor nos odia? Gracias a la platica con mi subconciente sabía que hacer. Fuí a mi cuarto y sin hablar con nadie agarre pluma, tinta y perga mino y escribi: Queridos Mamá y Papá: Quería preguntarles si conocen a algún Dean Thomas. Si es asi, me pueden decir todo lo que sepan de él?  Desde ya, Gracias. Albus Severus.

Me acosté en mi cama (sin haber mandado la carta) y me quedé dormido. Me desperté y era la medianoche. Y todavía tenía que enviar la carta. Fuí al cuarto de James y le pedí la capa, él estaba tan dormido que nisiquiera me preguntó para que. Fuí a la pajarera de lechuzas y mandé mi carta con una lechuza del colegio. Creo que no les conte yo, de mascota, tengo un hurón llamado Ferret. Fuí hacia la sala común sin ponerme la capa, ya se lo que estan pensando, y no, no estoy loco, es solo que es incómodo caminar con esa capa puesta y yo quería llegar rápido a la torre. Estaba caminando, tranquilo, y veo a la gata de Filch, el celador. Actualmente él nunca hace su trabajo, pero para mi desgracia, su gata si. La gata me vió y desapareció por un pasadiso. Empecé a correr hacia la torre cuando me choqué con alguien.

  • Albus Potter! Qué hace vagando por el castillo a estas horas de la noche? Yo por el susto había metido la capa en mi bolsillo, por reflejo.
  • N-nada, profesor Thomas. - dije tartamudeando al principio.
  • Sabes que no puedes estar fuera de tu sala común a esta hora, cierto?- y sin dejarme responder agrego- Tendrás que acompañarme al despacho de la profesora McGonagall- sonrió con malicia. Me llevó en silencio al despacho de McGonagall.
  • Helado de Manzana- dijo el profesor cuando llegamos frente a las gargolas que custodiaban el despacho. Una de ellas se quitó de nuestro camino dejando paso a una escalera de caracol que se movia hacia arriba magicamente. El profesor Thomas golpeó la puerta del despacho de McGonagall, para que podamos pasar. Luego de unos minutos se escucho un "pase" departe de la directora. Entramos, McGonnagal estaba con una bata parada en medio del despacho mirandonos sorprendida.
  • Me encontre con Potter vagando por el castillo a altas horas de la noche.- dijo mi "adorado" profesor (notese mi sarcasmo). McGonagall me miró asombrada.
  • Eso es enserio, Albus?
  • Si- dije mirando el piso.
  • Se puede saber la razon?
  • Es que les tenía que mandar una lechuza a mis padres.
  • Dean, no te preocupes, yo me ocupo de él. - le dijo McGonagall a mi pesadilla andante. Dicho esto el señor cara de marrano se fué (no me pregunten porque dije marrano que ni yo lo se) no sin antes mirarme con el seño fruncido.
  • Albus Severus! Como osas romper las reglas? - me retó la directora McGonagall.
  • Que hemos hecho, profesora?-preguntó el cuadro de un hombre de cabello negro, lacio hasta los hombros y... grasoso.
  • Lo mismo me pregunto.- le siguio el cuadro de Dumbledore (lo reconocí más que nada por las figuritas de las ranas de chocolate).
  • A ustedes no, a Albus Severus Potter! - exclamo la profesora. Parecia que esta situación la sobrepasaba.
  • Tú eres el nieto de Lily? - pregunto el de cabello grasoso, a lo que yo asenti.- Soy Snape, Severus Snape - dijo sonriendo con sinceridad. Me acerqué a su retrato y le dije:
  • Un gusto conocerlo. Mi padre me dijo que usted era el hombre más valiente que había conocido.-la sonrisa de Snape poco a poco se esfumo, y al hablar frunció el ceño. -Tu padre dijo eso?- yo acenti.
  • Viste Severus? - dijo Dumbledore divertido- un gusto Albus, te pareces mucho a tu padre. -CofCof - interrumpió McGonagall.- Estabamos hablando del proximo castigo del señor Potter. -Castigo?-dije, puede ser que no haya estado bien salir a esa hora, pero ni que fuera el bosque prohibido!
  • Si Albus, tenes que aprender a respetar las normas del castillo.- dijo McGonagall. -Pero ni que el castillo fuera peligroso!- dije cansado, odio estar castigado!
  • Nunca sabes lo que pueda pasar.- dijo McGonagall con aire misterioso.- Tendrás que entregarme un ensayo de leyendas de Hogwarts, por lo menos debe incluir tres y, cuando me lo entregues, nos sentaremos juntos a analisarlo. Para el miércoles.  Me paré y fuí a mi habitación.