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Aprendiendo a vivir — capítulo 23

En una cama de hospital una joven mujer estaba recostada tenia los ojos hinchados de no poder dormir, además del llanto que tenia desde hacia horas, la rubia no quería ver a nadie, se reprochaba a si misma su perdida, se decía que su obsesión por su trabajo ella no hubiera pasado por eso, si se hubiera tomado 5 minutos para analizar sus síntomas o por lo menos preguntarle a su hermano, por Merlin tenia un medico en casa y no pudo preguntar.

Su vida habia ido de picada, despues de la guerra, creyo tontamente que podría tener una vida llena de paz, pero para pesadilla en la que vivía, primero sus padres, las personas que la criaron, murieron de la forma mas terrible, le dolio fuertemente ya que ella siempre lo amo con todo su corazón, despues de esa vivencia llego, cuando se entero que no era una sangre sucia, todo lo contrario era miembro de una de las familias mas importantes del mundo mágico, eso a ella no le importo, el dinero la posición era algo sin importancia para ella. Milagrosamente ella se adapto a su familia, esa conexión en la sangre se imaginaba que era, ademas conoció a una familia Malfoy que nadie, ellos eran buenos, claro para las demás personas eran frios, pero en el interior de su hogar no habia pista de aquella familia arrogante que conoció, ellos mismos se arrepentían de sus desiciones, pero eso era lo que se esperaba de las familias de sangre pura y ellos como una de las mas antiguas siguieron la tradición, anteponer la pureza de su sangre.

Despues vino una enorme bomba, su matrimonio por Merlin, en que año creían que estaban, esas malditas tradiciones y las ganas de los integrantes de consejo de conservarlas, ese fue el motivo por el cual dejo la carrera que una vez le apasiono, cuando ingreso a la academia de aurores, muchos pensaron que era poca cosa para ella, la bruja mas inteligente de su generación como simple auror, pero para ella, era gratificante ayudar, ya fuera en las leyes como habia sido su primera opción o en el campo eso le lleno de agrado.

Pensaba quien seria su prometido, y para su sorpresa fue Severus, ese hombre que siempre impuso respeto, que ella le tenia admiración, sentimiento que despues de curarlo cuando la segunda guerra acabo, se volvió amor, ella no supo pero su estomago se derretía al verlo, mientras que ella sintió dolor al saber que nunca lo volveria a ver una vez que se recupero. Pero el destino es increíble, los junto pero a ella en ese momento le molesto el saber el motivo, ahora despues de estar casados, de estar sujetos a un contrato de matrimonio, tenían que compartir su vida, aunque eso le doliera, ya que al estar unidos por su matrimonio, no podia permanecer mucho tiempo alejada de el, de lo contrario volveria a padecer la limitación de su magia, ahora no sabia como conviviría con el. Le rompió el corazón, y no sabia como repararlo.

Se quedo dormida unos momentos hasta que unas voces se escucharon alrededor de ella, la bruja no quería despertar ya que se sentía emocionalmente agotada, pero para su grata sorpresa la voz de su madre se escucho, ella la quería aunque tuvieran poco tiempo de estar juntas la conexión con ella era inexplicable, sintió unas caricias en su cabello, cuando sus ojos se abrieron se encontraron con el rostro de la rubia mas hermosa de todas.

-Hermione,- dijo la matriarca Malfoy,- me alegra que hayas despertado,- sono aliviada.

-Madre,- ella hablo con dificultad, ambas guardaron silencio.

-Hija quiero que sepas que lamento mucho,- antes de que siguiera hablando la bruja menor levanto la mano.

-No digas nada, porque nadie solamente yo entiende mi dolor, asi que no comencemos, nunca he sido débil y no comenzare a serlo ahora,- le  dijo firmemente.

-Entiendo,- respondió la bruja. El silencio invadió la estancia, hasta que Narcissa hablo,- hay una doctora que quiere hablar contigo,- comento la bruja mayor.

-Y es,- respondió escuetamente.

-Una especialista en la mente, ella fue la que dijo que la que no quería volver del estado en que te sumergiste, y la única que podia decidir eras tu,- ella asintió.

-No me molesta hablar con ella, no entiendo de que pero en fin que venga cuando lo desee,- la rubia asintió. La rubia menor se quedo dormida, ella estaba entre sueños, recordando una voz, ella sabia que se le hacia familiar, era esa voz que le daba paz, cuando estaba en su mundo oscuro, ella quería olvidar esos momentos que solo atormentaban su vida, cuando abrió los ojos observo a la persona que inunda sus pesadillas, ese ser del cual se enamoro pero el no de ella, el al parecer encontró su mirada ya que la observo detenidamente, no hablaron de nada solo se miraron hasta que el finalmente rompió el silencio.

-Espero que te recuperes,- afirmo con su voz apasible, ella no dijo nada solo observo como se marchaba. El resto de la tarde se preguntaba que hacia ese hombre en su recamara la culpa tal vez, no podría haber otra razón ya que ella sabia que el jamás se preocuparía por ella.

Cuando la luz desapareció dejando la penumbra de la noche, como en el corazón de una joven rubia, ella no quería amargarse o hacerse la victima pero que podia hacer cuando su corazón no quería recordar que el bebe que esperaba ya no estaba con ella, era algo que no se imaginaba pudiera pasarle, pero al no haber remedio no podia tampoco deprimirse ya que ella no era débil, su orgullo Gryffindor le decía que se levantara y saliera adelante, si era algo que difícilmente olvidaría pero tenia que reponerse, asi que esa noche rompió en llanto asegurándose a si misma que no se desplomaría, que no se dejaría vencer, que si tenia que afrontar un futuro con Severus sabiendo que el no la amaba lo haría con la cabeza en alto. Asi que se permitió llorar porque la que aseguro seria la ultima vez, ya que su hijo no querría verla débil, esa noche el corazón de la bruja mas inteligente de su generación, cerro una herida con la cual aprendería a vivir.

O0o0o0o0o0o0o0O

Dos dias despues de los acontecimientos, una joven rubia se encontraba frente a su ventana viendo el paisaje, estaba decidida a seguir pero antes debía recuperarse, su cuerpo ya no estaba lastimado, asi que esperaba convencer a su hermano de darle el alta, mientras que esa tarde tenia su primera cita con la medimaga que según su Madre la ayudaría mucho, la joven suspiro, estaba cansada de la cama, asi que se habia levantado, para estirar sus piernas. Sus pensamientos fueron interrumpidos, cuando la puerta blanca se abrió dejando ver a un joven rubio, ella al verlo le regalo su mejor sonrisa.

El endureció su mirada al verla de pie, ella sabia que se molestaría asi que solo espero que comenzara el sermón.

-Hermione,- le dijo seriamente, pero antes de que hablara ella respondió.

-Que como comprendo levantarme, que soy una insensata,- le dijo rodando los ojos,- si ya se no debo hacerlo,- termino con sarcasmo, el joven frente a ella levanto una ceja.

-Ahora acuéstate,- ella camino a su cama para con ayuda del rubio para que se recostara en la cama, el saco su varita y comenzó a revisarla, al final se sento a un lado de ella en la cama,- estas en perfectas condiciones, tu heridas sanaron, solo ve a Elizabeth y mañana te puedes ir,- ella sonrio.

-Eso es fantástico,- el rubio la miro con duda.

-Hermione quiero que hablemos de un asunto, - ella asintió,- es mi obligación  como medimago, advertirte que debes ir a tu casa con tu esposo,- ella frunció el ceño,- y no me veas de esa forma, sabes que si no lo haces te debilitaras,- ella cruzo los brazos en su pecho.

-No si nos vemos cada cierto tiempo, lo se porque lo investigue,- el rubio rodo los ojos.

-Hay cosas que no cambian por mas Malfoy que seas siempre seras una comelibros,- ella sonrio.

-Claro y tu siempre sera un huron,- ambos sonrieron,- estaba penando,- cambio de tema,- que si veo a Severus cada semana sera suficiente para mi recueperacion, aunque,- no continuo.

-Tarde o temprano tienes que regresar a tu casa,- ella asintió.

-Lamentablemente,- dijo la rubia.

-Mira no intercederé por el, no lo justifico y tampoco quiero que sufras, pero debes comprender que esto va mas allá de una pelea entre novios o si quiera una pareja normal, ustedes estarán atados de por vida, porque en lugar de pelearse, mejor buscan el punto medio donde puedan convivir,- la rubia mantuvo una mirada firme sobre Draco.

-No quiero ofender, pero ese no es tu asunto,- afirmo la bruja.

-Lo es, porque también influye en la familia,- aclaro,- crees que es agradable escuchar a madre llorar, porque piensa que te pasara algo por no aceptar tu destino,- aclaro.

-Eso no es algo que yo sola me haya buscado, ellos me lo impusieron,- rebatió.

-Para protegerte, Hermione. Tu porque no viviste con ellos, pero siempre se lamentaron la decisión de haberte dejado, pero no creo que hasta ahora no lo hayas comprendido,- dijo enojado.

-Draco entiende,- trato de hablar, ya que ella sabia que actuaba de forma inmadura,- me cuesta aceptar que me haya traicionado, yo nunca crei que el, pudiera hacerlo,- la rubia sintió que su voz se cortaba.

-Pero fue algo que el puede aclarar, yo creo que despues de lo que hizo,- la rubia lo corto, el quería decirle lo del ministerio.

-No me interesa,- hablo la mujer rubia.

-Pero deja que te diga,- trato de aclarar.

-Nada,- ella dijo.

-De verdad que eres obstinada,- molesto de la actitud de su hermana el joven rubio hablo,- no comprendo tu molestia, si no te interesa no pueden ser celos y si tu orgullo esta herido, pues que mejor que le hagas ver a esa tipa que el esta contigo y se que ese anillo no ha vuelto a arder,- le dijo molesto,- te comportas como una niña, raro de ti una Gryffindor que no perdona o no enfrenta sus temores esa persona no eres tu,- la rubia lo observo duramente mientras sus ojos se llenaban de lagrimas, ella entendía su enojo pero el no la comprendía ella se sentía traicionada por el pelinegro.

-Lo amo,- dijo en un susurro, el joven se acerco,- lo amo entiendes por eso me dolio, me enamore de el, cuando lo cure despues de la guerra, despues cuando tuvimos intimidad, yo crei que se enamoraría de mi, pero no el nunca me prometió nada, por eso se que es injusto mi comportamiento, pero entiende me dolio que al despertar el estuviera viendo su foto, me duele no ser suficiente para que la olvide, eso me enoja Draco por eso no puedo perdonarlo, no puedo olvidar,- le grito. El joven rubio comprendiendo su sentir la abrazo fuertemente, mientras permitia que la rubia se desahogara.

O0o0o0o0o0o0o0O

Una mujer pelinegra caminaba por las calles del callejón Diagon, iba sumida en sus pensamientos, ya que tenia poco tiempo de haber llegado a Londres. Despues de haber perdido todo lo que tenia en Bulgaria, prefirió marcharse de regreso a su casa, tenia mucho tiempo que no pisaba las tierras que la vieron nacer, gracias  Merlin tenia dos buenos amigos, dentro de esa zona de la comunidad mágica para poder establecerse mas rápido.

Ella era una mujer en apariencia dulce, ya que su misma profesión la obligaba, pero dentro de ella guardaba tantos momentos tristes, la perdida de su familia, en manos de la guerra, era hija única asi que estaba sola, por suerte un dia recibió una carta de Luna diciéndole si le interesaba un puesto en San Mungo al no tener mucho que hacer, prefirió ir a su tierra natal que quedarse sola.

Por su apariencia muchos creía que era débil, pero vaya sorpresa que se llevaban al comprobar que no era una damisela en apuros. Aun recordaba los hombres que buscaban aprovecharse de ella, jamás lo habia permitido, pero siempre fue una forma en la que muchos la vieron.

Pero su mente se fue al recuerdo de unos ojos miel, que por primera vez no la vieron de forma lujuriosa, ese hombre que tenia una mirada paz, pero al mismo tiempo se veía una gran pena en el, sonreía pero de forma limitada, ademas recordó cuando menciono su condición como se paralizo, acaso el temia de si mismo, no comprendía porque, los libros decían que eran de los pocos licántropos que estaban adaptados a la sociedad, asi que debía tomar poción matalobos. El era un hombre que a simple vista detonaba mucho interés, pero el tenia una hijo un niño hermoso asi que seguramente estaba casado. Siguió caminando en busca de algo en especifico, cuando un letrero llamo su atención, entro son una enorme sonrisa plasmada en su rostro, los libros siempre era una forma de calmarla, escucho un buenos dias y ella respondió sin ver a la persona que la saludo, los libros la llamaban asi que paso por los pasillos de las estancias perdiéndose, en los libros. Paso un tiempo la pelinegra no supo cuanto de lo único de lo cual estuvo segura haber encontrado su lugar para relajarse. Camino con un grueso ejemplar a la caja, estaba sacando un saco de galeones cuando una voz familiar sono.

-Encontró todo lo que buscaba,- ella levanto la cabeza al escuchar una voz que le llamaba la atención, sonrio cuando vio esa mirada café.

-Si gracias,- dijo con timidez, ella era sumamente timida por eso cuando hablo primera vez con el se reprendió por haberle cuestionado su licantropía, era una falta de respeto que debía enmendar,- ¿no me recuerdas?.- pregunto con timidez la medimaga, el licántropo que la habia reconocido desde que la vio entrar, asintió.

-Por supuesto que la recuerdo, Srta. Leto,- respondió el licántropo. Al ver que el hombre no agregaría mas se dispuso a pagar, antes de salir de girarse para salir de la tienda, hablo.

-Yo Sr. Lupin quiero disculparme si la ocasión en la que nos conocimos fui impertinente, en decirle de forma tan directa acerca de su licantropía, en realidad yo admiro mucho su condición, el ser un hombre con una vida, sabiendo sobrellevar ese aspecto de su vida, es admirable de verdad y si lo incomode le ofrezco disculpas,- dijo la joven, antes de que el hombre de mirada miel, hablara un llanto se escucho detrás del mostrador, la joven no pudo evitar su curiosidad, y vio como el hombre se agachaba para levantar a su hijo, quien se veía habia despertado, la joven lo observo como el hombre vio a su pequeño que lloraba mucho, el le daba consuelo pero el pequeño no cesaba pero lo que la enterneció fue cuando el niño dijo mami, el pequeño pedia a su madre, el licántropo no podia hacer nada, asi que la joven medimaga se acerco a el y extendió sus brazos,- permítame, el pequeño reconoce el calor de una mujer tal vez se calme,- explico la medimaga, aunque no seguro el ex merodeador, le dio a su tesoro, ella lo abrazo al inicio el pequeño se movio pero al final acepto el calor que solo una mujer da, a los pocos minutos dejo de llorar y al verla su cabello lo cambio al de la joven que lo cargaba, momentos despues el niño sonrio. Al licántropo le dio ternura la escena ya que Teddy cuando se ponía en ese estado, solo Hermione lo calmaba ya que ni Tonks lo logro, la rubia que consideraba como una hija, siempre decía que solo las mujeres pueden dar amor de una manera en especifico, y viendo esa escena el licántropo supo que era cierto, la joven le sonreía al pequeño mientras el jugaba con su largo cabello. El licántropo le dio un banco para que se sentara ella acepto mientras Ted, estaba en sus piernas. Despues de un silencio que fue roto por el licántropo.

-Eres buena con los niños,- aseguro Lupin.

-Mi Madre siempre dijo que tenia una capacidad innata para los pequeños, ella decía que seguro seria maestra,- sonrio ante el recuerdo.

-Ya veo,- dijo,- sobre lo que me dijiste hace un momento no te angusties, no me causo problema, en realidad lo que me sorprendió fue la manera en que tomas la situación de estar a mi lado, sin que te de miedo,- la pelinegra negó.

-Como te dije admiro mucho tu fortaleza,- ella sonrio con sinceridad.

-Eres una joven con opiniones muy interesantes,- ella bajo la mirada,- y timida por lo que veo.

-Un poco, en realidad siempre me costo relacionarme solo con unos pocos amigos, son los que me han hecho hablar mas, pero en fin, este pequeño esta grandote,- aseguro haciéndole mimos al pequeño Ted.

-Si come mucho, este grandote adora el chocolate,- hablo sin perder la vista de la joven,- por cierto quieres una tasa de chocolate,- antes de que la joven respondiera, un sonido alcanzo los oídos de la joven, saco su varita y la punta brillaba.

-Lo lamento, pero tengo que partir, al hospital al parecer, mi cita esta por llegar,- entrego al pequeño Ted a su padre,- ha sido un placer charlar con usted, espero verlo pronto,- el licántropo asintió.

-Cuídese Srta. Leto,- ella giro su cuerpo.

-Lizzie asi me gusta que me llamen,- dijo antes de salir de la librería dejando a Remus, con muchas preguntas sobre la joven de mirada timida que no mostro miedo ante su condición.

O0o0o0o0o0o0o0O

En un pasillo la joven rubia heredera del apellido Malfoy, caminaba para ir al consultorio, ya le habia dado el alta y ahora tenia que ir, a su consulta con la doctora, su familia estaba molesta por no querer irse a casa con su esposo, pero ella no quería en ese instante estar con el, iba con un vestido suelto que su Madre de habia dado, llego a la entrada del consultorio, toco y al escuchar la confirmación de que pasar abrió la puerta y vio a la doctora y frente a ella un asiento ocupado, camino y cuando observo al individuo se lleno de coraje. Lo observo con desden y aun de pie hablo.

-La cita es conmigo o con el,- cuestiono la joven.

-Siéntese,- dijo la medimaga.

-No, asi estoy bien, solo le recuerdo que la cita es conmigo asi que no creo que la presencia de este hombre sea necesaria,- afirmo la joven.

-Sra. Snape,- hablo la medimaga,- le recuerdo que esta cita es para tratar el aspecto de su bebe, ese es un asunto de ambos, como pareja, asi que debo hablarlos con los dos,- afirmo con paciencia.

-Pero este hombre no se preocupa por mi bienestar asi que no lo quiero aquí,- siguió peleando la joven.

-Solo quiero que charlemos, saber cosas de ustedes como matrimonio,- cuestiono.

-Se lo resumiré,- hablo la rubia,- me case con el por un contrato de matrimonio, el es mi ex profesor, un hombre que es frio, estamos casados hace menos de un año, el no me soporta y yo lo tolero,- se quedo callada meditando,- ademas tiene una amante,- afirmo,- y para terminar su amante provoco la perdida de mi bebe,- afirmo. La doctora se quedo observando.

-Y porque asegura que su esposo tiene amante,- interrogo la medimaga.

-Porque los vi besándolos,- aclaro.

-Y ya lo hablaron,- indago la pelinegra.

-Hablar,- solto una carcajada la joven,- si su acción vale mas que mil palabras, el me traiciono, que mas puedo decir,- estaba hablando con sarcasmo la joven Malfoy,- o quiero que le diga te perdono, cuando ni siquiera me dado una explicación o que regrese con el porque mi magia se vera debilitada o ya se solo porque soy tan estúpida que caere a su pies,- afirmo la joven.

-Asi que es ese tipo de contratos,- afirmo la medimaga,- eso quiere decir que ustedes deben pasar tiempo juntos, debería aprovecharlo para aclarar muchas cosas,- continuo con su discurso la medimaga,- por el momento aconsejaría que regrese a su casa, ya que para recuperarse en totalidad, debe tener su magia funcionando,- la rubia se carcajeo.

-No ire a esa mansión antes muerta,- desafio la joven,- ademas que haremos compartirás la cama conmigo y ella o le pondrás una habitación a parte,- desafio o ya se le diras que termine ella lo que los magos no pudieron en esa redada,- el sarcasmo puro brotaba de Hermione, en ese momento el pocionista se puso de pie, tomo de los brazos a la rubia y hablo.

-No digas esas estupideces, no se que paso en esa misión, solo se que estas a salvo eso es gratificante, ademas ella no es mi amante si no hemos aclarado lo que viste,- refiriéndose a la escena del beso y la foto,- es porque no me has dejado, asi que si quieres hablarlo lo haremos pero, te regresas a la mansión,- desafio el pocionista.

-No ire a ningún lado, ademas no necesito explicaciones,- ella camino a la puerta,- ademas prefiero ver mi magia limitada o renunciar a ella antes que estar contigo de nuevo,- con un portazo abandono la habitacion dejando con preguntas sin resolver a ambas personas dentro, a la medimaga afirmo que ella lo amaba pero ponía una berrera y el no estaba segura pero de lo que si podia afirmar es que el hombre de mirada peligrosa no era mala persona.

Ambos tenían que pasar por un duelo, y dejar atrás sus rivalidades para poder hablar y de esa forma aclarar sus problemas.

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Antes que nada una disculpa por no haber actualizado antes, por cuestiones personales me fue imposible. Gracias por su paciencia, al igual que a las 88 personas que me agregaron a favoritos y a las 108 comentarios, perdón por no contestarlos en persona pero ando corta de tiempo, besos y espro haya valido la pena la espera.