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Historia 174832 — capítulo 1

−Corre, Hermione nos van a atrapar.−No puedo mas, Draco me duelen mucho las piernas.

−Haz el último esfuerzo, el castillo ya se ve al fondo.

Los dos chicos iban agarrados de la mano corriendo por el bosque prohibido directos hacía la escuela de Hogwarts.

−Draco, deja a esa sangre sucia, el amo está dispuesto a perdonarte todas tus ofensas.

−Nunca. −Grito el chico sin dejar de correr.

−Eres mi hijo, y así te has convertido en un traidor a la sangre, todo por esa asquerosa sangre sucia.

−No eres mi padre, nunca seré el hijo de un asqueroso asesino.

−Ya estamos Draco. −Dijo cuando entraron en las ruinas del castillo.

−Sí, empieza con el hechizo, rápido.

−Sí. −La chica empezó a recitar el hechizo, cuando se escucho un sectumsempra que impacto en el pecho de Draco.

Hermione lo iba a ayudar, cuando le miro a los ojos.

−No, sigue si no todo lo que hemos hecho no habrá servido de nada.

Siguió y todo se volvió brillante a su alrededor.

OOO

En una noche de rayos, truenos y una gran tormenta, todos estaban cenando en el gran comedor, cuando las puertas se abrieron y apareció una persona encapuchada.

Al verla todos la miraron y Dumbledore se puso de pie.

El encapuchado, se dirigió al profesor y le dijo unas cosas.

−Está bien. El profesor Dumbledore dejo de mirar al encapuchado y miro a los profesores. -Poppy, Severus y Minerva, conmigo. −Y miro a sus alumnos Los demás sigan cenando.

Los cuatro siguieron al encapuchado y se fueron.

−¿Qué creéis que abra pasado? −Pregunto Ron mirando a sus amigos.

−Ni idea, pero el profesor parecía preocupado. -Dijo Hermione.

−Sí. -Dijo Harry.

Al día siguiente, el profesor Dumbledore estaba en la puerta de la enfermería, cuando llego Snape con las serpientes, y la profesora McGonagall con los leones.

−¿Profesor está seguro?

−Sí, ellos tienen que saber lo que pasa.

−¿Profesor, que pasa? -Pregunto Harry mirando al director.

El profesor los miro. −Lo que hay en la enfermería es un secreto, nadie puede saberlo.

−¿Y porque han llamado a Malfoy y a sus amigos? -Pregunto Hermione.

−Por que ellos también están implicados.

Dumbledore abrió las puerta y vieron que la enfermería estaba vacía, menos una cama donde había un hombre durmiendo y mirando por la ventana el encapuchado de ayer.

−¿Quién es? -Pregunto Harry mirando a su director.

El encapuchado se quito la capa y vieron a una chica.

−¿Profesor?

−Hermione, Hermione. −Grito el hombre de la cama, abriendo los ojos y sentándose de golpe.

Al escuchar eso todos miraron a la leona.

La chica se olvido de los jóvenes, se acerco a la cama donde se sentó, y le aparto el cabello de la cara. −Tranquilo estoy aquí, estamos a salvo.

El chico la miro. −Los mortifagos, mi padre.

−Malfoy no nos ha seguido, estamos a salvo, estamos con el profesor Dumbledore, lo hemos conseguido.

Al escuchar eso todos miraron a la pareja.

−¿Profesor?

−Mejor que se expliquen ellos.

Hermione le dio un beso en la frente a su Draco lo acosto de nuevo y lo tapo bien, se levanto y miro a todos.

−Somos del futuro, y hemos venido a cambiarlo.

−¿Profesor eso es posible? −Pregunto Harry mirándolo.

−Es posible, pero es una magia muy poderosa que se necesitan muchos años para aprenderla, y muy pocas veces se consigue.

−Llevamos 5 años estudiándola, para poder venir y cambiar todo.

−¿Por qué?

−Por que el señor tenebroso no solo se ha hecho con todo el mundo mágico si no con el muggle también y ya ha matado a más de 400.000 personas en todo el mundo. No solo quiere muertos a todos los mestizos si no también a todos los muggles sin magia. −Dijo Draco sin mirarlos.

−¿Qué pasa con nosotros? −Pregunto Ron.

−No hay un nosotros, solo Hermione y yo. Ni slytherin, ni gryffindor, ni castillo de hogwarts.

−Pero tú eres un Malfoy, porque la tendrías que ayudar. −Dijo Harry.

−Lo soy, pero el señor tenebroso mato a la persona más importante en mi vida, así que me uní a la resistencia, para vengarme.

−Mi madre. −Dijo el pequeño Draco.

El mayor, miro a su yo pequeño. −Así es, mi madre está muerta, ese desgraciado que se hace llamar mi padre, la vendió para conseguir más poder.

−Draco tranquilo, recuerda que te estás recuperando. −Dijo Hermione mirando al chico.

−¿Cómo estas tu? -Pregunto cogiéndole de la mano y apartándole el pelo de la cara.

−Estoy bien.

−¿Segura?

−Segura.

−¿El bebe?

−Bien, está tranquilo, creó que eso de viajar atrás en el tiempo le ha mareado un poco. -Dijo la chica sonriendo.

Draco al escuchar eso pudo respirar tranquilo.

−¿En qué año estamos?

−Estamos en 4, en el torneo de los tres magos.

−Bien, hay tiempo, dáselo.

−Sí. −Hermione saco un pote y se lo dio a Harry.

−¿Qué es?

−Para que puedas recuperar a Sirius Black.

−¿No entiendo?

−Harry. −Dijo Draco que lo miro.

Todos se sorprendieron nunca le había llamado así, siempre había sido el cara rajada, o san Potter.

−¿Qué?

−Delante de tu tumba, jure dos cosas, la primera que protegería a Hermione sobre todas las cosas, incluso si tenía que morir en el intento, la segunda que si me daban la oportunidad de volver al pasado lo cambiaría, y te devolviera todo lo que habías hecho. La primera promesa está cumplida, Herms está viva y a salvo. La segunda ahí tienes los recuerdos del traidor de Petegrew, antes de matarlo conseguí que me confesara que él había traicionado a tus padres, con esto el ministro liberara a Sirius Black de Azkaban.

−Tonto, no te hagas el valiente, que nuestro hijo y yo te necesitamos. −Dijo Hermione sonriendo, sabía que eso dejaría en shock a muchos.

−No puede ser, nosotros no podemos estar juntos, es un hurón. −Dijo Herms.

−Nunca, es una rata sabelotodo. −Dijo Draco.

Al escuchar eso, los dos adultos se rieron.

−Sabía que reaccionarían así.

Hermione le sonrió y con amor le separo el pelo de la frente. −Es normal, aquí como que no nos llevábamos muy bien que digamos.

−Necesitan descansar, y hay que llevar esto al ministro para que dejen libre a Sirius.

−Sí.

−Esperad. −Dijo Draco cuando se iban a ir.

−¿Qué pasa?

−Profesor Dumbledore, tienes un traidor en la escuela.

−¿Quién?

−El profesor Moody, no es el, es Barty Crouch hijo, usa una poción multijugos para suplantarlo, el verdadero está secuestrado en el baúl que tiene en su despacho.

−¿Por qué?

−Ya lo sabe bien, para que Harry entrara en el torneo de los tres magos y matarlo.

−Gracias.

−De nada.

−Espera. −Dijo Herms, pequeña.

−¿Qué pasa? −Pregunto Draco.

−Si cambiáis el futuro. ¿Qué pasara con vosotros?

−Dejaremos de existir.

−¿Pero vosotros, vuestro hijo?

−Eso no es importante, ahora por favor necesitamos descansar. −Dijo Draco.

Hermione se tumbo en la cama junto a su marido y los dos cerraron los ojos, eso quería decir que la conversación había llegado a su fin.

−Tienen razón, deben de descansar. −Dijo el profesor Dumbledore.

Al día siguiente Hermione se despertó y vio que Draco ya estaba despierto.

−¿Estás bien?

−Sí.

−¿Segura?

−No empieces como ayer, estoy bien, nuestro hijo está bien, los dos estamos perfectos.

Draco sonrió y la beso justo cuando las puertas se abrieron y aparecieron todos los de ayer.

−Solo faltaba eso, ver como se besan. −Dijo Herms tapándose los ojos con la mano. −Como puedo terminar embarazada del hurón.

−Dejar de hacer eso, da mucha grima. −Dijo Draco.

−Profesor creo que le va a tener que contar que los bebes no los traen la cigüeña. −Dijo Hermione riéndose.

−Sé de donde vienen los niños, pero sigo sin creérmelo. −Dijo Herms.

−Pues estamos casados. −Dijo Malfoy riéndose, y enseñándoles su alianza. -Llevamos casados seis años.

Todos se sorprendieron nunca habían escuchado reírse de corazón a Draco, el siempre sonreía con suficiencia pero nunca se reía.

−Se han sorprendido, no es que rías mucho.

−Nunca he tenido motivos para reír, pero me has enseñado a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

−Sí.

−¿Qué edad tenéis?

−25 años.

−¿Cuánto llevo muerto? −Pregunto Harry.

Los dos adultos se miraron y luego miraron al chico.

−Es mejor que no lo sepas.

Harry lo miro. −Lo quiero saber.

−Está bien, a partir de ahora te quedan 3 años.

−Cuando tenga 17 años. −Dijo Harry sentándose en la cama.

−Sí.

−Yo también lo quiero saber. -Dijo Fred.

−¿Draco? −Pregunto Hermione mirando a su marido.

−Díselo es mejor que lo sepan.

−Está bien.

Hermione los miro. −El profesor Dumbledore, dentro de dos años, Snape y Fred la misma noche que Harry, y los demás no mucho después, como ha dicho Draco solo estamos nosotros en la resistencia, y de magos que se opongan al señor tenebroso quedan pocos.

−Por eso hemos venido a este tiempo a cambiar todo. −Draco miro al profesor. −¿Han encontrado al profesor Moody?

−Sí, y ya hemos enviado al señor Crouch hijo devuelta a Azkaban.

−¿Entonces porque seguimos aquí? −Pregunto Hermione a su marido.

−Tranquila, cariño. −Dijo Draco abrazándola. −Sabemos todo lo que va a ocurrir, no nos esperan.

−Lo sé.

Draco miro al director de la escuela. −Profesor necesitamos un lugar para vivir, no nos podemos quedar aquí, necesitan la enfermería y Hermione puede pasar desapercibida, pero yo ni soñarlo, si me ven le irán con el chisme al viejo de mi padre y no quiero que se sepa que hay un hombre rubio con los ojos grises que se parece a su hijo.

−Si lo entiendo, necesitas terminar de recuperarte, luego buscaremos una solución.

−Llamar a mi tío Sirius, nos iremos a vivir con él, allí nadie nos buscara.

−Está bien, me ocupare de explicarle todo a Sirius.

−Sí. −Draco miro a su mujer. −Tú vas a san mungo necesitas hacerte un chequeo, aun no te has hecho ninguno.

−Quiero ir contigo.

−Está bien.

Hermione suspiro, Draco que la conocía muy bien la miro. −¿Qué pasa?

−Quiero bañarme.

−¿Profesor? −Pregunto al director de la escuela.

−La llevare a gryffindor. −Dijo la Hermione pequeña.

−¿Puedo ir al baño de los prefectos? −Pregunto Herms mirando al director.

−Claro. −Dijo el profesor Dumbledore.

Herms sonrió se levanto y después de besar a su marido, donde los pequeños pusieron malas caras se fue con su yo pequeña.

−No hagas eso más. −Dijo Draco pequeño.

−Ahora aquí me dirán cuando pueda besar o no a mi mujer, pues ya puedes ir olvidándolo. −Dijo Draco mayor que se tumbo de nuevo en la cama y cerró los ojos. -Herrms tardara unas horas en volver, yo necesito descansar.