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Historia 174832 — capítulo 5

Al día siguiente, Draco salió a la terraza y vio que su yo futuro estaba en el mar.−¿Qué hace?

−Se llama surf, tienes que mantener el equilibrio en una tabla de madera y pasar las olas sin caerte. −Dijo Herms, que estaba sentada con sus amigos.

−¿No se está quieto nunca?

−Nunca. −Dijo Hermione riéndose y saliendo a la terraza. −Cuando llego a la resistencia, Bill lo obligaba a pasarse días entero en nuestro refugio, y allí solo podía entrenar o leer, cuando lo dejaban salir tenía mucha energía acumulada, Bill le enseño a canalizar su energía y ahora aprovecha cualquier momento que esta al aire libre, para hacer lo que le gusta, los deportes hace que descargue toda la energía que lleva acumulada y por la noche duerme como un bebe. Draco.

−Dime.

−¿Dónde creen que estas?

−Con Blaise en alguna de sus casas.

La mujer miro al slytherin.

−Mi madre está en Londres, pero siempre me deja ir donde quiero.

−Bien, no me gustaría que nos descubrieran.

−No pasara.

−Eso espero.

Draco mayor salió del agua, clavo la tabla en la arena y miro al cielo y cerró los ojos.

−¿Qué hace? −Pregunto Pansy.

−Le da las gracias al cielo, por darnos otro día para vivir.

Malfoy se acerco y los miro a todos. −Hoy iremos a la playa muggle, y comeremos helados, ir a buscar vuestros bañadores, aprovecharemos que hace un día hermoso y comeremos en una terraza de algún restaurante. Yo voy a sacarme la sal que llevo encima y luego cogeré nuestras cosas. −Beso a su mujer y se fue.

−Iros rápido, si cuando baje no estáis nos iremos sin vosotros. −Dijo Herms sonriendo.

Cuando terminaron de prepararse, todos se fueron al paseo marítimo, estaban a punto de llegar a la playa, cuando una niña se cayó al suelo y se puso a llorar.

Draco se acerco y le ayudo a levantarse. −¿Estás bien?

−Me duele.

−Si no dejas de llorar no podrás divertirte con tus amigos. −Dijo Malfoy.

−Sí. −La niña le dio un beso y se fue corriendo con sus amigos que la estaban esperando.

−Otra que ha caído en tus redes. −Dijo Hermione riéndose y acercándose a su marido.

−Es normal, son los genes Malfoy, soy encantador.

−Huy si, y luego te despiertas.

Draco se rio y miro a los chicos. −Ya falta poco, nos quedaremos aquí.

Las vacaciones de verano terminaron y todos volvieron a la escuela, un día salían de clase, cuando vieron a Sirius, Remus, Hermione y Draco hablando serios.

Los jóvenes se acercaron.

−Hola. −Dijo Hermione sonriendo.

−Tu panza. −Dijo Ginny.

Herms se llevo la mano a su vientre que ya estaba bastante abultada, y le sonrió. −Es normal estoy de más de seis meses.

−Hermione sabes donde esta, así que ven. −Dijo Draco.

−Sí.

−¿Qué buscáis?

−Un horrocrux.

Hermione cogió a su marido de la mano y subió las escaleras, hasta llegar a una gran pared.

−¿Qué hacemos aquí?

−La sala de los menesteres.

−¿Por qué?

−Ya lo veréis. −La puerta se abrió y todos entraron. -En mi tiempo Harry, Ron y yo después de la muerte del profesor Dumbledore, nos dedicamos a buscar los horrocrux, pero al final no sirvió de nada, en la batalla final, el señor tenebroso mato a Harry, y destruyo el castillo.

Draco cogió su varita y apunto a un armario y lo hizo explotar.

−¿Por qué? −Pregunto Harry.

−En sexto año, metí mortifagos en la escuela, Dumbledore está muerto por mi culpa. −Dijo Draco sin mirarlos.

−Es aquí. −Dijo Hermione mirando a todos lados y se acerco a una estantería donde cogió una diadema.

−Ahora que la tenemos la tenemos que cortar, pero no te quiero cerca. −Dijo Malfoy, cogiéndola.

−Sí.

Draco miro a los adultos. −Sirius y Remus, iréis a la cabaña de gaunt, allí está el anillo de sorvolo es un horrocrux lo tenéis que coger, pero sobre todas las cosas, no os lo pongáis tiene un gran veneno dentro, en mi tiempo eso es lo que ha matado a Dumbledore.

−¿Pero has dicho..?

−Sé lo que he dicho, pero creéis que un mortifago podría matar al profesor Dumbledore, lo mataron porque se moría. −Draco le dio la diadema a Harry. −Córtala con la espada de gryffindor, y luego corta el anillo ya habrán tres horrocrux menos, el diario de Tom Riddle era otro.

Antes de que pudiera decir nada cogió la mano de su mujer y se fueron.

−No lo tengáis en cuenta, esta recordando muchas cosas, que creía que tenía olvidado, sus acciones en parte fueron lo que hicieron que ese futuro llegara. −Dijo Sirius mirandolos.

−No pasa nada, lo entendemos.

Black se acerco a su sobrino y le puso la mano en el hombro. −No es tu culpa, así que no te sientas responsable, se que oculta algo, pregúntale, seguro que te responde.

Draco lo miro. −¿Tú crees?

−Lo sé.

−Gracias.

−No hay de que, nosotros nos vamos volveremos en un rato. −Dijo Sirius, que miro a su ahijado. −No te olvides de cortar la diadema.

−No.

Unas horas después, Draco estaba acostado en su cama, con Hermione a su lado durmiendo, al sentir que su marido no dormía se despertó.

−¿Qué pasa cariño?

−Creí que lo había dejado todo atrás, pero ahora vuelven todo, mis remordimientos y mis pesadillas.

La leona se apoyo en una mano y lo miro.

−Eso paso hace mas de 7 años, ahora eres diferente, eres un gran hombre, bueno, amoroso, y un gran padre para nuestro hijo.

El hombre la miro. −Pero veo a Draco de esta época y aunque ha cambiado un poco, pienso que va a cometer los mismos errores que yo.

−Habla con él, háblale como nunca lo hizo tu padre contigo.

−¿Tú crees?

−Sí, hazlo si no, no habrá servido de nada lo que estamos haciendo, puede que salvemos el mundo mágico, pero tu yo pequeño, seguirá en la misma prisión en la que tu estuviste.

−Está bien, pero mañana, ahora quiero descansar, estoy cansado.

−Claro. Te amo. −Dijo Hermione que lo beso y se apoyo en el pecho de su marido.

−Yo también. −Dijo dándole un beso en la cabeza y cerrando los ojos para dormir.

Draco estaba con sus slytherin entrenando, cuando vio a su yo del futuro con gafas de sol, y una gorra.

−Blaise ocúpate del entrenamiento.

−Claro.

El príncipe se acerco a su yo del futuro.

−Tenemos que hablar.

−Claro, ven vamos al lago.

−Sí.

Draco se sentó encima de un árbol caído, y el chico se quedo de pie.

−¿Me lo contaras todo?

−Te contare todo. En la final del torneo de los tres magos, Cedric murió esa noche, y al siguiente año una mujer llamada Dolores Umbridge por ordenes del ministro entro al castillo y se hizo la ama del lugar, los gryffindor al darse cuenta de que esa mujer no les enseñaría nada de defensa contra las artes oscuras, crearon el ejercito de Dumbledore, y como siempre yo y los míos lo estropeamos todo, una noche poco antes de terminar la escuela, Harry y los demás fueron al ministerio de magia donde robaron la premonición.

−La que vosotros robasteis.

El adulto lo miro y asintió. −Así es la que nosotros robamos, pero esa noche tía Bellatrix mató a mi tío Sirius, no le importo que fuera su primo, y detuvieron a mi padre y lo llevaron a Azkaban, en sexto año me hice mortifago, no sé si era ciego, idiota o un niñato consentido pero creí que podría controlar a todo el mundo. −Draco miro a su yo pequeño. −El señor tenebroso me pidió que arreglara un armario evanescente para dejar a los mortifagos entrar en el castillo, era la única manera de poder entrar, el profesor Dumbledore levanto una barrera mágica, ningún ser malvado podía entrar mientras él estuviera vivo.

−Y tú lo mataste.

−No fue exactamente así, tarde casi un año en arreglarlo, mientras lo arreglaba intente matarlo de dos maneras diferentes, pero solo hubieran heridos que no tenían nada que ver con esta guerra, al final lo arregle y los mortifagos entraron, y los lleve a la torre de astronomía donde no tuve el valor de matarlo, y fue el profesor Snape quien lo mato, había hecho un juramento inquebrantable con mi madre, para que si yo no podía matarlo, el lo haría. En el último año de vida de Harry, el, Ron y Hermione, se dedicaron a buscar los horrocrux y los encontraron todos, y los destruyeron en la batalla final, el señor tenebroso lo mato, a sangre fría y pocos fueron los que pudieron escapar, entre ellos Hermione y Bill, ese viejo mestizo lo destruyo todo, destruía todo lo que encontraba a su paso y se hizo con el ministerio de magia. Antes de morir Harry, le confesó a Hermione que Snape era un agente doble, que el profesor Dumbledore sabía que se estaba muriendo por eso le pidió que fuera el que lo matara y no yo. −Draco se levanto y se acerco a un árbol. −El tenía fe en mí, en todos los de esta escuela, pero no sirvió de nada, cayó en manos del señor tenebroso y el mundo empezó a sufrir una lenta y larga agonía. −El adulto miro al joven. −Sé que aprecias a tu padre que aun aquí es bueno a su manera, pero en mi época es cruel, despiadado que no le importa matar a niños pequeños para conseguir su plan, que es ser el segundo al mando del mestizo.

Draco que lo ha había escuchado todo en silencio lo miro. −¿Qué puedo hacer?

−No te preocupes, yo ya me estoy ocupando de todo, faltan pocos horrocruxes, cuando el señor tenebroso piense que está a punto de morir, vendrá a buscar a Harry para matarlo, pero nosotros seremos más rápido y lo mataremos, no me importa mancharme de sangre de nuevo las manos y lo he hecho muchas veces, y por mi familia lo volveré a hacerlo.

−Nunca seré tan valiente como tú.

Draco sonrió y se acerco a su yo pequeño y le puso las manos en los hombros.

−Ser valiente, no es matar a todo el mundo, es saber lo que quieres y defenderlo. Yo soy valiente, porque tengo a quien proteger a Hermione y mi hijo, tú tienes a tu madre, a tus tíos, tu prima, y tus amigos, y algún día encontraras a una buena mujer, amorosa que se quedara a tu lado no porque seas un Malfoy, si no porque eres un gran chico con un gran corazón, que solo quiere encontrar su lugar en el mundo.

−Si mi padre me hubiera dicho todo esto, no hubiera cometido tantos errores.

−Lo sé, por eso te digo yo todo esto, se sincero contigo mismo, si te gusta Pansy búscala no porque sea una sangre limpia y una chica rica, si no porque es buena y dulce, y si te gusta Hermione o cualquier otra chica mestiza, búscala también, no sigas lo que te dicen los demás. Si, tu padre no quiere los mestizos, pero él nunca ha hecho nada por conocerlos, yo los conozco muy bien, son buenos y amables con todos, ellos me han enseñado mucho en esta vida, y si ellos no me hubieran aceptado, estaría muerto, como Hermione y no estaría esperando a mi hijo.

−Draco. −Dijo Sirius llegando.

−Dime. −Dijo soltando a su yo pequeño y mirándolo.

−Ya hemos destruido el anillo.

−Bien. ¿Lo habéis tocado?

−No, como nos dijiste lo hemos tocado con un pañuelo.

−Bien, de momento no vamos a hacer nada mas, no queremos levantar sospechas, tardara días en debilitarse.

−Estoy de acuerdo contigo. ¿De qué hablabais?

−Le he contado mi historia, el tiene derecho a saberla. Hermione está de acuerdo conmigo, no queremos que siga mis pasos.

−Me parece perfecto, ahora nos tenemos que ir. Draco tiene que hacer sus deberes y cenar.

Draco mayor se quito un colgante y se lo puso a su yo pequeño.

−Para ti, esto te recordara que tienes que luchar por ti mismo por tu felicidad, sin importarte nada ni nadie. −Y se fue con Sirius.