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Historia 175021 — capítulo 17
Rachel, estaba en su dormitorio de Slyhterin que compartía con Susan y Michelle.
-¿Estás segura, de lo que nos acabas de contar Rachel?- pregunto Susan
-Por supuesto, ya les conté que Nott, Grum, Malfoy y yo hicimos una apuesta y un juramento- dijo Rachel- ahora que estoy casi segura, que esa bola de grasa si se enamoro de Scorpius, mi rubio tendrá que cumplir su promesa. - concluyo Rachel, con una sonrisa maléfica.
-¿Y cómo, puedes estar tan segura?- dijo Susan
-Te acabo de decir, que los vi besándose- dijo Rachel
-Si de acuerdo, pero piensa en algo- dijo Michelle
-¿Qué cosa?- pregunto Rachel
-Se supone que Scorpius, tendría que informarte cuando se haya logrado el propósito- dijo Michelle
Rachel la miro, levantando las cejas.
-Lo que Michelle, quiere decir- dijo Susan- es que Scorp, debería haberte dicho que la bola de grasa, ya había caído- concluyo Susan
Rachel, se quedo pensando.
-No lo hizo, es más lo note nervioso, algo me está ocultando- dijo Rachel.
-¿Pero cómo saber, que es lo que te oculta?- dijo Susan
-Piensen- dijo Rachel.
-La verdad, el pensar a nosotras tres no se nos da- dijo después de un rato Susan, pero Michelle y Rachel, la fulminaron con la mirada.
-Ya sé- dijo Susan- ¿Puedes utilizar Veritaserum?
-Susan, Scorp es un experto en pociones y es muy inteligente- dijo Rachel
-Pero, podría funcionar- dijo Susan
-No lo sé, pensemos en otra opción- dijo Rachel
-Pues la hay- dijo Michelle- pero lo de la poción será más fácil.
-¿Cuál es la otra opción?- pregunto Rachel
-Yo sé, que Rose Weasley, tiene un diario de vida- dijo Michelle- a lo mejor allí escribió algo que te pueda ayudar.
-¿Y cómo, lo conseguiremos?- pregunto Susan
-mmmm, entrar a la sala común de Ravenclaw- dijo Michelle
-Creo que la idea del Veritaserum, es más sencilla- dijo Rachel
-Acá tengo un poco- dijo Susan - oh oh - dijo la Slytherin
-¿Qué ocurre?- pregunto Rachel
-Ya no queda- dijo Susan
-Creo, que no nos queda otra opción, que ir a quitarle el diario a Rose- dijo Michelle
-¿Alguna idea de cómo entrar?- pregunto Susan
-Vamos- dijo Michelle- sé de muy buena fuente que para entrar a su sala común, tienes que adivinar un acertijo- dijo Michelle
-Entonces estamos fritas, ninguna de la tres piensa- dijo Susan, pero Rachel le pego un codazo.
-AY- grito Susan.
-¿Y cómo, llegaremos allí?- pregunto Susan
-mmmm, bueno una vez vine acompañando a alguien- dijo Michelle, que se ruborizo
-¿Te gustaba un cerebrito?- pregunto Rachel.
-Bueno fue el año pasado, pero ahora somos solo amigos- dijo Michelle
-¿Quién es?- pregunto Susan
-Emm, eso no importa, vamos- dijo Michelle
Y las tres partieron, a la casa de Ravenclaw. Pasaron por unos pasadizos, hasta llegar a una torre, en donde había una escalera en forma de caracol, en la cual había una puerta sin cerradura, con una aldaba en forma de águila.
-¿Es aquí?- pregunto Rachel
-Así es- dijo Michelle
-Sigo diciendo, que la poción hubiera sido mejor- dijo Susan
-Silencio- dijo Michelle
-Para poder entrar deben adivinar, el siguiente acertijo- dijo el llamador de águila
-A estamos fritas, ninguna sirve para pensar- dijo Susan
-Te quieres callar- dijo Rachel
-De acuerdo- dijo Susan
-El acertijo es el siguiente: Un platito de avellanas, que de día se recogen y de noche que se desparraman, ¿Qué es?
-Que complicado- dijo Rachel
-Definitivamente, la poción hubiera sido la solución- dijo Susan
-Pensemos, pensemos, pensemos- dijo Michelle
Pasaron veinte minutos y nada.
Hasta que aparecieron dos alumnas de Ravenclaw, y las tres Slytherin, se escondieron detrás de unos estantes.
-Queremos pasar- dijeron las Ravenclaw
-El llamador de águila, volvió a decir el acertijo: Un platito de avellanas, que de día se recogen y de noche que se desparraman, ¿Qué es?
-Las estrellas- dijeron las Ravenclaw
-Perfecto, adelante- y las dejo pasar.
Michelle coloco un tope, para que no se cerrara la puerta y asegurándose que nadie las veía entraron sigilosamente. El lugar era hermoso, azul con blanco, llenos de libros en los estantes, con una chimenea al fondo y unos sillones de terciopelo color azul.
-¿Cómo sabremos, donde están las habitaciones?- pregunto Susan
-Por ahí- dijo Michelle
-¿Cómo sabes?- pregunto Susan
-Porque dice, escaleras dormitorios mujeres- dijo Michelle
-Ohhhhh- dijo Susan
Rachel negaba con la cabeza
Subieron cuidadosamente por las escaleras, hasta llegar a unas que decían quinto año.
-Miren cada una tiene su propio dormitorio- dijo Susan - que envidia- dijo la Slytherin, cruzándose de brazos.
Cada puerta de los dormitorios, decían el nombre de cada alumna.
-Acá- dijo Rachel
-¿Segura?- pregunto Susan
-Susan, dice Rose Weasley en la puerta- dijo Rachel
-Silencio, alguien viene- dijo Michelle
Y las tres Slytherin, se escondieron detrás de unas macetas.
-Rose, apúrate querida- dijo Tamara- Samantha, nos está esperando en la biblioteca.
-Ya voy- dijo Rose, saliendo de su habitación apurada.
-Bien es nuestra oportunidad- dijo Rachel
-¡Alohomora!- dijo Rachel
Y entrando a la habitación, encontraron todo muy ordenado. Una cama con sábanas de seda, un escritorio lleno de libros, su ropa muy ordenada en el closet y los cajones.
-Miren lo que me encontré aquí- dijo Michelle
-¿Qué cosa?- pregunto Rachel
-El diario de vida, de la bola de grasa- dijo Michelle
-Vámonos, antes que venga alguien- dijo Rachel
Y las tres salieron de la torre de Ravenclaw, haciendo el mismo recorrido. Llegando a la casa de Slytherin, se encerraron en su habitación.
En la biblioteca
-Oh, rayos- dijo Rose, llevándose una mano a la frente
-¿Qué pasa?- pregunto Sam
-Es que salí tan apurada de mi habitación, que se me olvido guardar algo, enseguida regreso- dijo Rose, que se fue corriendo a su dormitorio. Pero al llegar, se dio cuenta que su diario de vida no estaba donde lo había dejado, arriba del escritorio.
-Oh, por Merlín - dijo Rose.
En la casa de Slytherin
-¿Y dice algo interesante?- pregunto Susan
-La odio- dijo furiosa Rachel
-¿Qué ocurre?- pregunto Michelle
-Ocurre, que acá en Howgarts, alguien va a morir- dijo Rachel, cerrando el diario de vida y tirándolo lejos.
Continuará…