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Historia 175021 — capítulo 76
Hospital San Mungo
-Buenos días. Hemos venido a visitar a Lily Luna Potter- dijo Harry
-¿Quiénes vienen a verla?- pregunto la recepcionista
-Sus padres y hermanos- contesto Ginny
-Espérenme. Tendré que avisar al médico tratante
-¿Por qué, paso algo malo con ella?- pregunto Albus, con cierto temor en sus labios.
-No, es solo para asegurarme que puede recibir visitas a esta hora del día.
La mujer entro al pasillo izquierdo, donde se encontraba la sección de salud mental.
-No me simpatiza aquella mujer
-Hemos venido para ver a Lily, no para que te simpatice las sanadoras o recepcionistas- alego Ginny
Luego de media hora, apareció un hombre rubio y de ojos verdes.
-Vaya, es parecido a Scorpius- dijo Albus, recibiendo una mirada de parte de su padre.
-El medimago tratante de la señorita Potter se encuentra en una reunión. Yo soy el medimago Albert Thomas. La señorita Lily Potter se encuentra en estos momentos en los jardines traseros, ella está bien y los medicamentos que le hemos dado, han producido un efecto positivo en ella.
-¿La podemos ver?- pregunto James Sirius
-Claro, no hay problema. Solo debo avisarles y prevenirles, que es muy probable que ella no los recuerde.
Los cuatro Potter salieron al jardín trasero, guiados por el medimago Thomas.
-Allí esta
Lily estaba vestida con jeans y una polera de estampados, junto a una chaleca que la abuela Molly le había enviado.
-Lily…- llamo el medimago
La pelinaranja lo miro con detención y sonrió.
-Han venido a verte Lily ¿Los recuerdas?
Lily miro a los cuatro Potter y negó con la cabeza.
-¿Me traerán a mi hija?, debo alimentarla.
Albus limpio las lágrimas que caían por sus mejillas. Ver a su hermana en ese estado, era terrible. Lily, simplemente no era ella, la niña pequeña que le pedía ayuda para alcanzar el tarro de galletas o la que entraba llorando a su habitación porque tenía miedo en las noches de tormentas.
-Tengo una nena hermosa, se llama Anna
James negó con la cabeza, era duro ver a su hermanita en ese estado.
-Lily, soy mamá y hemos venido a verte
-Mi hija es hermosa, tiene el cabello tan perfecto como su padre.
Ginny asintió.
-¿Dice que los medicamentos están haciendo efecto?- pregunto James Sirius
-Señores, la paciente tiene un problema severo de personalidad. La medicina que está tomando le está haciendo efecto, claro que si, se ha mantenido tranquila y relajada. Son en base a la medicina tomada por los muglees. Señores, todo depende también de ella, pero como se los dijo el medimago titular, es probable que ella no se recupere nunca.
-¿Tendrá que pasar su vida aquí?- pregunto James
-Haremos lo posible para que eso no sea así. Pero entienda que hay pacientes que nunca se recuperan. Ella no los recuerda, su mente está en otro lado, un mundo que ella creo.
-Seguirá estando aquí, si es por su bien- dijo Harry. Ginny lo miro atentamente y aunque le dolía, era por su bien.
El ministro dio las últimas palabras fúnebres a la tumba de Draco Malfoy. El funeral estaba llevándose a cabo, en el patio trasero de la mansión Malfoy, donde los restos de todos sus antepasados yacían allí.
-Es triste saber que nadie lo quería- dijo Daphne al oído de su marido.
-Él mismo se lo busco
-Mi pobre hermana, se me oprime el corazón de verla sufrir.
El lugar estaba casi vacío. Solo se encontraban Astoria, Daphne, sus padres, Theodore Nott, Scorpius y el ministro.
-Madre…- dijo Scorpius, abrazando a su progenitora
-¿Qué pasa? - pregunto la castaña
-Debemos entrar, el cielo amenaza con una tormenta y el ministro ya se fue.
-¿Tus tíos y abuelos?
-Están dentro de la casa.
-Sabes, desde el primer día que lo vi en Howgarts me gusto. Su cabello, sus ojos, su media sonrisa. Sabía cuáles eran sus ideales, pero quería creer que cambiaria y por un tiempo fue así. Pero… su modo de pensar, al parecer pudieron más que el amor a su familia.
-No le guardo rencor
-Y no lo hagas. Él creyó que hacia lo correcto aunque claramente se equivoco. Dejemos que descase en paz.
-¿Qué haremos ahora?
-Iré a vivir a casa de mis padres y he decidido tomar un crucero para despejarme, quiero olvidar.
-¿Cuándo te irás?
-Dentro de un mes, antes de navidad. Tu abuelo quiere dejar cosas resueltas, quieren acompañarme.
-¿Qué pasara con esta casa?
-Es tuya también. Pero entenderé si no quieres vivir aquí.
-No, no quiero.
-Pensaremos bien que haremos con todo esto. No hay prisa.
-Me iré contigo
-Scorpius, no sé cuánto tiempo me tomare ¿estarás tanto tiempo alejado de tu hija y de la mujer que amas?
Malfoy la quedo mirando.
-Creo que tienes visitas- dijo la castaña, señalando al pórtico y con discreción, se dirigió a la casa.
-Papi- grito una pequeña que abrazo a Scorpius fuertemente
-Anna- la tomo en brazos y beso su mejilla izquierda
-Siento lo de tu padre- dijo Rose- lo siento de corazón
-Lo sé- dijo Scorpius
-¿Podemos hablar?
-Claro- dijo Scorpius y un elfo apareció llevándose a la niña dentro de la casa.
-Te quiero Scorpius, y lo que te dije cuando estabas en prisión, es cierto. Te amo, pero…
-Siempre hay un pero…- sonrió con ironía
-Necesito tiempo Scorpius.
-¿Cuánto tiempo?- pregunto el rubio
-El suficiente para olvidar y perdonar.
-¿Aun no me perdonas?
-No lo sé. No quiero equivocarme, no quiero volver a sufrir.
Scorpius le enviaba todos los días flores, cartas románticas y chocolates. Ella guardaba cada cosa como un tesoro.
-Me voy Rose
-¡¿Cómo?!
-Mi madre se marcha en un crucero y yo me voy con ella. No sé cuánto tiempo estaré fuera, pero creo que será el suficiente para que tú, sobre todo tú, pienses si vale la pena perdonar y volver a empezar
-Yo…
-Te daré tu tiempo Rose, pero jamás olvides que te amo y siempre te amare. Anna se quedara contigo como lo fijo el juez.
-¿Cuándo piensas irte?
-Dentro de un mes, unos días antes de navidad.
Rose lo miro fijamente. Dentro de ella quería gritarle que se quedara, pero otra parte le decía que estaba bien tomarse un tiempo.
-¿Dejaras que se marche, otra vez?- pregunto atónita Samantha
-¿Y qué quieres que haga?
-Que luches por él- contesto Tamara
Las tres chicas estaban viendo los últimos detalles de la boda de James Sirius y Samantha
-No puedo creerlo. ¿Cómo puedes rendirte?
-No me rindo. Es solo que quiero pensar bien y no equivocarme
-Eres una burra- dijo Samantha, entrando al vestidor con el vestido bajo el brazo.
- ¡No lo puedo creer!- soltó Rose, cuando vio a su amiga con el vestido blanco puesto.
-Y te casas de blanco, patuda- grito Tamara
-El blanco representa la pureza del alma
-Pues tu de pura, lo que yo de monja- dijo la pelinegra
Rose soltó una carcajada.
-Anna, llevara las flores, ¿esta lista?- pregunto la rubia
-Sí, todo está listo- contesto la pelirroja, rodando los ojos.
-Bien, bajemos- dijo Sam
Sus dos amigas se dirigieron al jardín de los Potter, a tomar sus ubicaciones como damas de honor.
La ceremonia y la fiesta se llevarían a cabo en la casa de los Potter y en el altar estaba un nervioso James esperando.
-Que linda se ve- susurro Alice al oído de Albus. Había recibido un permiso especial para asistir al enlace y volvería después de las fiestas al colegio, como Hugo.
-¿Te gustaría casarte algún día?- pregunto Albus
-Contigo, mañana mismo
-Cásate conmigo entonces
La rubia abrió los ojos y sonrió, pero su alegría fue al máximo cuando el azabache la beso con delicadeza sus labios y le susurro:
-Te lo digo enserio, a penas termines Howgarts, tú y yo nos casamos
-Te amo
-Yo te amo el doble.
La boda transcurrió tranquilamente, hasta que James de los nervios, boto el anillo al suelo.
-Lo… siento- dijo Potter sonrojándose.
Todos rieron.
-Los declaro, marido y mujer. Puede besar a la novia- dijo el ministro
James no espero mas y unió sus labios con su ahora esposa.
Rose los observaba con una sonrisa en sus labios, e imagino por un segundo que en esos puestos estaban ella y Scorpius.
-No esperes más tiempo, princesa.
Se dio vuelta al escuchar la voz de su padre.
-A veces las segundas oportunidades se dan una vez en la vida, te quiero.
Rose lo quedo mirando, mientras veía como su padre tomaba la mano de Hermione y entraban a la casa.
Continuará…