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Después de Azkaban — capítulo 11
.−¿No la puedo ver ahora?
−Ahora ella necesita descansar, tiene mucho sueño ves a jugar. -Y miro a su sobrino. −Teddy tu también.
−Si tío. -Y así los niños se fueron al jardín a jugar con sus escobas.
−Felicidades por el nuevo integrante. −Dijo Ginny.
−Gracias, el lunes la llevare a san-mungo para que le hagan todos los estudios, después de llevar a Scorpius a la escuela.
−Nosotros queríamos ver el coche nuevo pero ya lo veremos en otro momento. -Le dijo Harry.
−Mejor. −Le dijo Draco.
−Ya he descubierto donde están los Greengrass. −Dijo Theo.
−¿Dónde?
−Daphne se caso con un tal Cormac Mclaggen.
−Ese es de gryffindor. −Dijo Harry.
−Sí, pero es un sangre limpia y tiene contactos con el ministerio así que después de que ningún slytherin se quisiera casar con sus hijas busco en otras casas.
−Lo que hace la desesperación, ¿y la otra? -Le pregunto Draco.
−Astoria se ha casado con un extranjero, pero no sé cómo se llama, las dos viven en el extranjero.
−Bien gracias, ahora me puedo quedar tranquilo.
−Sí, bueno nosotros nos vemos, ya veremos tu coche en otro momento.
−Cuando queráis.
Cuando todos se fueron, Draco se fue al jardín a jugar con los niños al jardín.
Unas horas más tarde, Scorpius ya podía ver a su madre, Hermione había descansado y estaba mucho mejor, ahora solo tenían que esperar a que llegara el lunes para ir a hacer la revisión médica.
El lunes por la mañana, después de dejar a Scorpius en la escuela, se fueron a la san-mungo, donde Luna ya los esperaba, y sin perder tiempo le hicieron los exámenes.
Una vez los tuvieron, la medi maga les dijo: −Tenía razón, Herms está embarazada, de unos dos meses, por eso estabas cansada, te tienes que tomar con calma, y sobre todo nada de alcohol.
−Hermione descansara, yo me ocupare de todo a partir de ahora. -Le dijo Draco
−Yo solo quiero descansar.
−Y lo harás.
Luna les dijo: −Hermione, te espero dentro de un mes, así controlaremos como va todo.
−Entonces nos vemos dentro de un mes.
Draco y Herms se despidieron de su amiga, y se fueron al callejón diagon donde entraron en la tienda de Lavender, después de graduarse puso una pequeña tienda y gracias al apellido de su marido se había vuelto una tienda muy popular.
−Hola. −Dijo Lavender a sus amigos.
−Hola, ¿tienes papel de bebes?
La tienda de Lavender era todo relacionado con los bebes, a ella le encantaban los niños, siempre que se lo decían a los que acaban de conocer, no se lo creían era una mujer muy coqueta.
−Sí, tengo de dragones, de snitch, de mariposas, muchos más. −Dijo Lavender sonriendo y enseñándole un libro con muestras.
−No sabía que tuvieras tantos. -Le dijo Hermione impresionada, al ver tantas muestras.
La mujer les dijo: −Le pedí a Harry que me llevara al Londres muggle y me enseñara lo que una tienda como la mía ofrecía y vi que habían muchas cosas, y papeles hermosos para bebes, así que los traje aquí, y tienen mucho éxito.
−Me alegro. −Dijo Herms y sonrió a su marido. −¿Cuál cogemos?
−Me gustan los dragones y la snitch.
−Lo sabía, no hace falta ser un genio. -Le dijo la mujer. −¿Y para niña?
−Las hadas, y las mariposas.
−Tengo snitch para chicas también. -Les dijo Lavender
−Si te hacemos el pedido. ¿Cuánto tardaría? −Pregunto Herms mirándola.
−Unos 5 días, he visto las habitaciones de vuestra casa, no tengo suficiente papel.
−Eso por tener una casa tan grande. -Protesto Hermione y mirando a su marido.
−Oye que tú también vives allí.
La mujer le saco la lengua a su marido y miro a su amiga.
−La cuna no la necesitaremos, tengo la que Scorpius uso, es de madera y me gusta mucho, pero el resto sí que lo necesitaremos, a y una mecedora.
Lavender, salió de detrás del mostrador y les fue enseñando las cosas que tenía.
Cuando ya lo tuvieron todo, la mujer les dijo que al día siguiente se lo llevarían.
Sonriendo se despidieron de su amiga y volvieron a casa, para que Hermione descansara.
Después de comer, la mujer se tumbó en el sofá a ver la tele, mientras Draco trabajaba sentado en el suelo con el ordenador en la mesita de café.
−Cariño, tenemos que buscar los nombres para nuestro bebe. -Le dijo Hermione mientras le acariciaba el cabello.
−Lo sé, Orión y si es niña Casiopea. ¿Qué te parecen? −Le pregunto Draco.
−Casiopea y Orión Malfoy Granger Black, me gusta. -Le dijo Hermione. −Pero mi amor ¿no quieres, ponerle los nombres de tus padres?
−No, me pasa lo mismo que con los tuyos, me decepcionaron tanto que no quiero saber nada de ellos.
−No te preocupes, los nombres que has escogido me gustan mucho.
−A mí también. −Draco que le sonrió y volvió a prestar atención al ordenador.
El tiempo fue pasando, y pronto Hermione estuvo de cuatro meses.
−¿Hermione estás segura de que estas solo de cuatro meses? -Pregunto Ginny mirando a su amiga. −Tu panza dice lo contrario.
−¿Tú crees? −Pregunto la mujer tocando su abultada panza.
−Parece que estés de seis, creo que puede haber dos.
−Draco.
−Dime. -El hombre estaba ayudando a su hijo con los deberes, mientras las mujeres miraban ropa de bebe, en unas revistas.
−Mañana iremos a un medico muggle, ellos tienen aparatos para saber si hay más de un bebe.
−Después de dejar a Scorpius en la escuela iremos.
−Sí. -Y viendo como su marido volvía a prestar atención a Scorpius, Hermione y Ginny volvieron a sus revistas.
Al día siguiente, el matrimonio Malfoy, se acerco a un hospital, donde un doctor les atendió.
−Te hare una ecografía así estaremos seguros de si es un niño o dos, acuéstate en la camilla.
Hermione con la ayuda de Draco se acostó, el doctor le levanto un poco la camisa y le puso un gel frio y empezó a pasar el aparato, pronto se vio a un bebe, Draco al verlo sonrió, sonrió.
−Aquí hay uno. −El doctor siguió pasando, y pronto se vio otro. −Tu amiga tenía razón, hay otro, son dos.
−¿Doctor están bien? −Pregunto Draco.
−Sí, no tienen problemas, están creciendo perfectamente.
Al escuchar eso Herms sonrió.
−¿Cuándo podre saber si es un niño o una niña?
−De momento se ve un niño, pero es mejor esperar un poco más a las 20 semanas, para estar seguros.
−¿El mes que viene? −Pregunto Draco, mirando al doctor.
−Sí, ¿queréis cita para el mes que viene?
−Sí, quiero saber que serán para ir preparándolo todo.
−Ahora cuando salgáis, que os la den, ya puedes levantarte. −El doctor le dio unos pañuelos para que se limpiara y se acerco a su mesa.
Después de que le dieran cita, se subieron en su coche y partieron a la mansión.
−Ya no podemos poner dragones, en la pared, es mas para chicos. −Dijo Herms.
−¿Qué te parece snitch? −Pregunto Draco sin dejar de prestar atención a la carretera. −Lavender lo tenía en varios tonos, rosas, blancos, verdes y azules.
−Me gusta el azul es un buen color.
−Sí, tendremos que buscar una cuna nueva.
−Me gustaría que fuera idéntica a la que ya tenemos.
−Buscaremos a un artesano que la haga.
−Sí, estoy muy contenta, no solo viene uno si no que son dos, espero que venga una niña.
−Y vendrá, ya lo verás. −Dijo Draco sonriéndole.
Unas semanas más tarde, ya eran navidades y ese año eran muy especiales, era las primeras que Draco pasaba fuera después de ocho años en Azkaban y no solo eso, era las primera que pasaría junto a su hijo y su mujer y quería que todo fuera perfecto.
Aunque los Weasley invitaron a la familia Malfoy, ellos decidieron hacer algo más tranquilo, así que invitaron a la familia Nott y a la familia Zabini y la pasaron juntos.
Mientras cenaban, Hermione les dijo:
−Ni loca voy esta noche a casa de los Weasley, hay muchísima gente, solo de pensarlo me entran escalofríos.
−Te entiendo. −Le dijo Andrómeda. −Teddy y yo hemos pasado muchas navidades con ellos y es todo menos tranquilo.
−Por eso les dije a la señora Weasley y a su marido, que gracias pero no. −Le dijo Hermione.
−¿Y que han dicho? −Le pregunto Pansy.
−Nada, entendían que quisiéramos paz, además creo que el señor Weasley si pudiera también se escaparía, son un montón de gente, adultos y niños.
−Y algunos adultos que siguen comportándose como niños. −Le dijo Draco.
−Eso es lo peor. −Dijo Hermione riéndose. −Fred y George se desmadran un montón, si ya van desmadrados hoy más.
−Mañana los iremos a ver. −Le dijo Draco. −Por la tarde después de comer, llevaremos nuestros regalos.
−¿Habéis comprado para todos? −Le pregunto Blaise a su amigo.
−Que va, si son muchísimos, hemos comprado para los más cercanos, para Harry y Ron que son con los que más tratamos.
−Solo de pensar todos los regalos que los Weasley tienen que comprar, hace que mi bóveda tiemble. −Le dijo Hermione.