← Historia 175824 · de
Historia 175824 — capítulo 15
POV BELLA
-Bella, puedo pasar?- alguien había tocado a mi puerta, era Edward
-Ahora no, por favor- ya me había puesto ropa limpia, pero no tenia ánimos de ver a nadie, y menos a Edward
-Necesitamos hablar, por favor- dijo Edward, pasando a mi cuarto sin permiso, automáticamente me puse a la defensiva, y me retire al rincón más alejado de el
-Vete, por favor
-No pienso hacerte nada- dijo, alzando las manos y caminando lentamente
-Qué quieres?
-Que paso, con Alec, él no quiere decir nada
No tenía ánimos de hablar así que retire un momento mi escudo y deje que el leyera mi mente
-Oh, pude leer tu mente- dijo con una sonrisa- hace años, lo deseaba tanto
-No te acostumbres
-Ahora que sé que paso, le podre decir a Aro, pero antes, crees que podamos hablar un momento?
-Edward, cuantas veces te tengo que decir que no
-Acabo de ver en tu mente que cuando besaste a Alec, te imaginaste besándome a mí, así que no me vengas conque te soy indiferente porque no es así, solo serán dos minutos, te lo prometo
Quería terminar de una vez por todas con esto.
-Está bien
-te veo en el jardín en diez minutos, tengo que hablar con Aro
Salió corriendo de mi habitación, me recosté un poco, en lo que transcurría el tiempo para reunirme con Edward, no sabía que me tenía que decir, pero tenía que ser fuerte, no podía dejar que me lastimara otra vez, que era eso que tanta urgencia tenia por decirme, al mejor se quería llevar a mi hija con el....no, él no es tan malo.
Mire el reloj de mi buro, y era hora, camine hacia el jardín, me dirigí a paso humano, ya que estaba tan agotada mentalmente, por todo lo que paso el día, que no tenía ganas de nada, primero la pierna rota de ángel, la llegada de los Cullen, mi hija se entera de su padre, Edward quiere hablar conmigo, Alec y su intento, que más me podría pasar.
Subí la mirada, ya que iba con la vista en mis zapatos, y pensé por un momento que me había equivocado de dirección, o que había caminado mucho, estaba una mesa al centro del jardín, con dos copas, que al parecer tenían sangre, pero de animal, estaba el jardín completamente iluminado con velas, y ahí estaban todos los Cullen, con toda la guardia, más los señores.
-¿Hola?- dije, sin comprender
-No corras, solo queremos que veas algo, por favor- dijo Alice, todos sonrieron, y ahí estaba el, Mi ángel, con la sonrisa más hermosa, no pude reprimir las ganas de sonreír
En la pared comenzó a correr un video, Edward hablaba en el.
-Bella, no por dónde empezar, el tiempo que estuve contigo en foros, fue el más hermoso de mi existencia, yo quería- agito la cabeza- no, quiero a ángel como a un hijo, y tú eres la razón de mi existencia, Te amo, la razón por la que me fui, y te abandone- su expresiones transformo a triste- fue porque quería que tuvieras una vida, que quieras más hijos, te casaras, te olvidaras de mí, te juro que si hubiera sabido que estabas embarazada cuando me fui, jamás me hubiera atrevido a irme, jamás pensamos que existiera esa posibilidad.
Cada vez que cerraba los ojos cuando me fui, solo podía ver tu rostro, sé que para ti es difícil creerlo por lo de mi boda, pero no me case con Tanya por amor, si no por culpa de la soledad, me sentía solo, y yo pensaba que almejar ya habías conseguido a alguien, me dolía, así que decidí hacer lo mismo, pero nunca te olvide, si me lo permitieras, me encantaría formar una familia contigo, con nuestros hijos, te amo
Cambio la imagen, apareció Alice, dándome un discurso sobre su amistad, que me quería y necesitaba mi perdón, después apareció Rosalie, diciéndome que quería a sus sobrinos de vuelta y no aceptaría un no como repuesta, así fueron pasando todos, hasta que la última imagen eran mis hijos
-Mami- era ángel el que hablaba- sé que no eres feliz, te eh visto, y yo siento lo que sientes, Eddy quiere ser mi papi, tu sabes hace cuanto tiempo le pido a santa Claus un papá, vamos a ser felices, lo sé.
-Mamá- ahora era Reneesme- él te ama, lo sé, y nos quiere a nosotros, date una oportunidad de ser feliz, te la mereces, te amo
Si pudiera llorar, ahora estaría a moco tendido, él me amaba, en verdad me amaba, no cabía con toda la felicidad que sentía, no me di cuenta, pero ya no había nadie en el jardín, solo El, nos acercamos como dos imanes, y nos quedamos viendo, sin decir nada.