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Legolas y Tauriel — capítulo 16
Con el paso de los años, el principal objetivo que tenía Thranduil como rey era que el Bosque Negro volviera a ser como antaño, como le conocían antes, como el Bosque Verde. Nada cambió, todo siguió igual que después de la Batalla de los Cinco Ejércitos. Legolas y Tauriel ejercían, oficialmente, como príncipes pero sin ignorar las labores de la guardia.
Una mañana, un montaraz experimentado acudió al rey del Reino del Bosque. Era Aragorn, y llevaba consigo a alguien….Una criatura diferente a todas las demás de la Tierra Media. El mismo que me encontré en las cavernas de trasgos, el mismo que tenía mi precioso anillo. Antaño fue un hobbit que se llamaba Smeagol. Pero ahora se había convertido en una criatura fea, sucia, desnuda, sin pelo, con una mente atormentada y con doble personalidad. Se hacía llamar Gollum.
Aragorn lo llevaba atado paseando por los salones del reino hasta llegar al gran salón de Thranduil. Los guardias que lo observaban, mostraban o cara de asco o de asombro.
Era pronto, así que ahí no sólo se encontraba el rey, sino también los príncipes. Estaban desayunando, como cualquier mañana. Lo que no sabían todavía es que esa criatura cambiaría sus vidas….
-Buenos días rey Thranduil-Dijo Aragorn haciendo una reverencia al rey elfo.
-Que visita más inesperada, Trancos. ¿Qué es lo que ocurre, que llevas ahí?
-Una criatura tan malvada como traicionera. Lo capturé en el norte y es vital que el enemigo no lo encuentre. Por eso, os pido un favor: Tomadle prisionero hasta que yo o Gandalf el Gris vengamos a por él.
Tauriel miraba a Gollum con tristeza y pena mientras este refunfuñaba y mascullaba:
-Gollum, Gollum…
-¿A qué enemigo te refieres?-Siguió preguntando Thranduil.
-Todavía no se sabe con exactitud, pero sospecho que algo crece en el Este……
-Tranquilo Aragorn, nosotros nos ocuparemos. Puedes confiar en nosotros-Añadió Legolas cogiendo a la criatura del cuello y llevándosela a las mazmorras.
-Muchísimas gracias. Ahora me marcharé.
-No te vayas. Puedes quedarte esta noche si quieres. Sospecho que tu camino no será del todo tranquilo y mucho menos corto….-Respondió Tauriel.
-Eso es cierto. Llevo un viaje bastante largo. Gracias por acogerme. Mañana al alba partiré.
-Mejor para todos. Así aprovecharé a preguntarte más sobre ese…enemigo-Finalizó Thranduil ordenando a los guardias que acompañaran al montaraz a su habitación.
Pasados unos minutos, Aragorn se encontró con Legolas en la armería.
-El príncipe del Bosque Negro….que honor-Dijo el montaraz riéndose.
-No te rías mucho, que tú estás llamado a ser rey de Gondor…..Heredero de Isildur-respondió Legolas sarcásticamente.
Tras decir esto, los dos se abrazaron. Llevaban mucho tiempo sin verse, exactamente, hace sesenta años.
-Nunca he querido serlo. Joe Legolas, menuda elfa que tienes a tu lado. Me la imaginaba guapa pero en persona lo es mucho más.
-Sí, la verdad es que es perfecta. Estoy muy contento de tenerla a mi lado cada mañana.
-Me alegro por ti amigo.
-Si hubieras venido alguna vez en estos años, la habrías conocido antes.
-Perdona, he estado muy ocupado en el norte.
-No hombre, no pasa nada. Ya me imagino que Halbarad estará a gusto con tanto trasgo que matar.
-Ni te lo imaginas. ¿Cómo acabasteis juntos, no estaba fuera del reino?
-Gracias a Varda que no fue así. Menos mal que Haldir me echó una mano, porque si no, no sé qué habría pasado….seguro que nada bueno.
-¿Haldir estuvo aquí?
-En efecto, en una fiesta que convocó mi padre cuando regresé el mismo día que me despedí de vosotros. ¿Dime, que tal con Arwen?
-Estoy sumamente enamorado de ella, desde que la vi en Lothlórien mi corazón la pertenece. Gracias al cielo que ella también me ama. Pero, su padre Elrond, no quiere que nos unamos ni nos comprometamos. La verdad es que ni yo lo deseo….
-¿Por qué?
-Porque si ella se queda conmigo, la vida de los Eldar la abandonará, eligiendo una vida mortal.
-Lo siento Aragorn, es una decisión difícil.
-Bueno dejemos de hablar de eso, vamos a comer un poco, estoy hambriento.
Al caer la noche, Aragorn cenó con el rey, los príncipes y demás amigos que les solían acompañar en las cenas. Tauriel se sentó junto al montaraz, y durante unos minutos sin dirigirse la palabra, esta le habló:
-Esa criatura….Gollum… ¿Qué le ocurre?
-Está perdido, tiene la mente atormentada. Vive sólo con un objetivo….
-¿Cuál?
-El Anillo Único.
-Imposible, El Anillo fue destruido.
-No, mi señora. El Anillo sigue vivo, el problema es que no se sabe dónde.
-Pues si no queremos que la oscuridad vuelva a aparecer, tendremos que destruirlo.
-Me temo que ya es tarde….Sauron ha despertado….la fortaleza de Barad-Dur vuelve a funcionar en Mordor, y sus orcos se están multiplicando….
Tauriel le miró asombrada y hasta por un momento asustada.
-Pero tranquila, no me hagas caso. Sólo son supersticiones mías….
-Ya ya…Bueno dejando el tema, ¿quieres un poco de merluza?
-Si, por favor.
A la mañana siguiente, Aragorn se marchó, despidiéndose de su amigo y dando las gracias a todos por haberle acogido en su hogar.
Tauriel seguía un poco extrañada y pensativa sobre lo que la dijo el montaraz la pasada noche, en la cena. Al recordar el nombre de Sauron, sintió un pequeño escalofrió en su cuerpo.
-Tauriel, ¿te pasa algo?-Le preguntó un Legolas preocupado.
-Creo que algo malo va a pasar….y no será una simple amenaza.
-Si ya lo sé. Sauron….yo también sospecho que algo pasa en Mordor. Pero lo prioritario por ahora, es encarcelar a la fétida criatura.
-Sí pero…. ¿Y si es cierto, y si Sauron ha despertado?
-La verdad, no lo sé.
Tras dos largos y extraños días, una tarde, cuando Legolas y Tauriel volvían de un día de caza, llegaron a la puerta dónde se encontraron a su padre, preocupado, armado con su larga espada y con sangre en el rostro.
-¡Venir, rápido!-Fijo Thranduil nervioso llevándoles a las mazmorras dónde yacían unos cuantos cuerpos de orcos y elfos.
-¿Qué pasa padre?
-Los orcos, nos han atacado. Los hemos conseguido derrotar, eran pocos, pero hemos perdido a unos cuantos guardias.
-¿Y todo está en calma?
-Sí, todo ha ocurrido cuando vosotros dos estabais fuera. Creo que todo esto, ha sido una simple distracción.
-¿Por qué piensas eso?
-Porque eran pocos orcos, poco armados y nuestro prisionero ha escapado en el acto.
-¿Quién?
-Gollum.