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Legolas y Tauriel — capítulo 20

Ahí se iban, los nueve compañeros; Cuatro hobbits, dos hombres, un mago, un enano y un elfo. Tal y como relata mi sobrino Frodo en "El Señor de los Anillos", cada uno de ellos se enfrentarían a muchas cosas, pasarían muchos años, muchas muertes. Nadie de ellos sería capaz de imaginar el tipo de aventura que eligieron.

Cuando Legolas se fue junto a sus demás compañeros, Tauriel se quedó en Rivendel, triste y acongojada. Recordando cada uno de los momentos que pasó con él, desde su primera mirada, desde su primer beso, desde aquella primera vez……Muchos recuerdos juntos, mucho cariño entre ellos.

Cuando la compañía salió de la puerta sur de Imladris, Tauriel se dirigió a su habitación con una pregunta rondando su cabeza: "¿Ahora qué?"

Recordó la promesa que le hizo a Legolas y se preparó su mochila para irse al reino del Bosque.

Mientras recogía sus cosas, Arwen llamó a la puerta:

-¿Puedo pasar?

-Por supuesto que sí.

-¿Qué haces?

-Me voy a mi casa, donde le esperaré….

-¿Tan segura estas de eso?

-¿Tú no?

-Sí pero, se enfrentan al mayor enemigo de la Tierra Media. No creo que lleguen todos sanos y salvos…..

-Arwen, ¿por qué piensas eso? Yo confío en Legolas, me hizo una promesa….

-Tristemente, no siempre dependen de uno mismo…..

-No sé cómo puedes pensar eso. Legolas volverá y Aragorn también, ya lo verás.

-Mi padre no piensa lo mismo…..Quiere que abandone la Tierra Media, que me dirija más allá de los Puertos Grises.

-Aquí la que controla tu vida eres tú misma, espérale y volverá….

-Si me quedo y fracasan, moriré….le di mi vida…..La vida de los Eldar me abandonará…..

-No todo está acabado, no todo es ruina y muerte……también hay vida……

-Mi padre dice que el futuro se está agotando…..

-Pero aún es nuestro…..Si le abandonas te arrepentirás eternamente……Es tu decisión, yo le esperaré…confío en él.

Tauriel cogió su mochila con sus pertenencias. Antes de irse, se acercó a la hija de Elrond y la dijo:

-El amor todo lo puede.

Tras decir esto, Tauriel besó a Arwen en la frente y se fue. Se dirigió a la puerta norte, subiéndose encima de un caballo,  ante la atenta mirada de su amiga elfa.

Tras recorrer miles de kilómetros en sólo tres días, Tauriel llegó al reino de Thranduil. A paso rápido, entro en el gran salón del padre de Legolas, sentado en su cómodo sillón. Este le habló:

-¿Y mi hijo?

-Se ha ido.

-¿A dónde?

-A Mordor-Tras decir esto, la bella elfa pelirroja se fue llorando a su habitación. Sin ganas de hablar con nadie, se tumbó en su cama. A los dos minutos, Thranduil entró y se sentó junto a ella.

-Dime, ¿Qué ha pasado?

Tauriel le contó todo lo sucedido; El viaje, el Concilio, la promesa….El rey sin palabras, se levantó lentamente, asombrado y apenado. Abandonado la habitación.

-¿A dónde vas?-Preguntó Tauriel.

-No lo sé…..

-Dime algo.

-No volverá, maldita sea-Mientras decía esto, Thranduil cerró la puerta de un golpe brusco y severo. La elfa respondió:

-¡Si lo hará!

El tiempo pasaba, a un ritmo decelerado. A Tauriel un solo segundo ya hasta le parecía un inmenso océano. Sólo se podía preguntar: "¿Dónde está? ¿Está vivo?".

Con el paso de los meses, Thranduil siguió con sus labores, manteniendo el reino. Pero se le notaba más enfadado, más callado, más triste. Cada vez comía menos y cada vez era más descuidado.

Todo el mundo alrededor de Tauriel estaba convencido de que Sauron acabaría con todos ellos, que el príncipe no podía haber sobrevivido. E incluso muchos de ellos, abandonaban la Tierra Media, rumbo a las Tierras Imperecederas para nunca volver. Era una situación triste, pero Tauriel era de los pocos que no perdía la esperanza, de los que seguían cuidando del Bosque, de su gente.

Cada noche, cada sueño, cada pensamiento era un buen recuerdo de Legolas. Cada minuto que pasaba sin él, sin hablarle, sin tocarle, sin sentirle….Era como una herida en el corazón.

Los meses pasaban y la gente seguía abandonando la Tierra Media, pero no sólo los elfos del Bosque Negro sino también Rivendel, Lothlórien……Todos temían la oscuridad de Mordor, todos flaqueaban.

Una mañana, Thranduil ni siquiera se levantó de su cama para desayunar. Ante la pasividad del rey, Tauriel entró en su habitación.

-¿No te vas a levantar?

-¿Para qué? ¿Para darles falsas esperanzas, para creer que todavía mi hijo sigue vivo, para hundir más a esta pobre gente? No eso no va conmigo…..Mi legado ha perecido…..mi reino fracasara, igual que todos los de este mundo…..Sólo tengo ganas de morirme.

-Lo menos que podrías hacer es seguir combatiendo con los trasgos, convencer la gente de que hay esperanzas. ¡Maldita sea Thranduil! Legolas sigue vivo igual que Frodo, Gandalf, Aragorn…..Si tu no vas a hacer nada al respecto, lo hare yo.

-Adelante a ver como lo haces……

Tauriel salió de su habitación ha paso decidido, dirigiéndose hacia un guardia que esperaba en la puerta del gran salón.

-Corre la voz. Reunión en el gran patio después del almuerzo.

-Pero mi señora, ¿Eso no lo tendría que decidir el rey?

-El rey está sumido en la desesperación. Ahora mando yo.

El guardia se fue rápidamente haciendo una reverencia y informando a  todos sus compañeros.

Llegó la hora, llegó su primer discurso. La verdad es que era un poco desagradable. Nunca se imaginó que su primer discurso fuera sin Legolas a su lado, y en esa situación.

Todos los elfos que todavía seguían en el reino del Bosque asistieron. Más o menos seis centenares de elfos nerviosos y asustados abarrotaban el gran patio exterior.

Mientras los guardias pedían calma y silencio, Tauriel apareció ante todos ellos. Se subió a un escenario donde solían, en tiempos de paz no muy lejanos, haber grandes actuaciones en grandes fiestas.

-¿Y Thranduil? ¿Por qué no da la cara?-Dijo un elfo entre tantos gritos y murmullos de los allí presentes.

-Calma por favor. El rey no está en facultades para gobernar ni hacer nada. Esta enfermo…..-Tauriel tenía que calmar la situación, y no sólo eso. Si no que, además motivarles.

-¡Eso es mentira! Hasta él sabe que estamos perdidos.

-¡Sauron vendrá a por nosotros!

Muchas frases y gritos retumbaban en todo el Bosque. Tauriel se armó de valor y dijo:

-¿Es que no os dais cuenta? ¿No veis que lo que Sauron quiere es que nos dividamos? Largo tiempo atrás, este gran Reino libró muchas grandes batallas…..Cuando reinaba Oropher, Thranduil….Pero lo hicieron unidos. Ya basta de parloteo. Ahora mismo mientras nosotros nos lamentamos, Gondor, Rohan, Rivendel, Lothlórien….e incluso los enanos, están en guerra. Luchando por sus seres queridos, luchando por la felicidad, por la paz…por el amor…..Toda la Tierra Media está en peligro, y si no hacemos nada, Sauron nos la arrebatará.

Tauriel hizo una pausa antes de continuar. Se hizo un silencio enorme.

-Veo en vuestros ojos, el mismo miedo que encogería mi propio corazón….. Pudiera llegar el día en que el valor de los elfos decayera, en que se tirara por tierra nuestro esfuerzo, nuestro mundo, nuestros amigos, familiares…...y se rompieran los lazos con todas las razas de este mundo. Los enanos, los hobbits, los hombres….¡Sí, todavía tengo esperanza! ¡Y vosotros también! Por todo lo que vuestro corazón ama de esta buena tierra, os imploro a luchar……¡¡¡Elfos del Bosque Verde!!!

Tras decir esto todos los allí presentes gritaron, chillaron porque había que combatir. Cientos de gargantas cantaron todos juntos, como una gran familia. Todavía había suficientes guerreros allí, todavía había valor…..En el reino sólo se oyó un:

-¡¡¡Siiiiii!!!