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Sentencia de amor — capítulo 27
Pocas veces sabemos el momento exacto en que nuestra vida da un giro de 360 grados, por lo general cuando acordamos ya estamos transitando un camino por el cual jamás creímos transcurrir, pero ese no era el caso de Hermione, ella en el momento en que el había hecho la pregunta sabia que marcaba un antes y después en su vida, así que la pregunta era ¿Qué quería ella? Que Merlín la quemara si no deseaba pasar su vida con el, pero no perdía de vista que ella era joven con una vida muy larga (si Morgana lo permitía) y no creía estar lista todavía para vivir en pareja y compartir un lecho todas las noches y que decir de las responsabilidades de una ama de casa. Ese había sido el único problema que había tenido en su relación de pareja con Ron, el estaba ansioso por tener hijos y a ella esa idea le aterraba, jamás había pretendido en convertirse en Molly 2. No fue hasta la perdida de su pequeña que se dio cuenta que realmente si quería ser madre y lo mucho que podría llegar a amar. Pero entonces… ¿Qué clase de pareja seria Severus? Le quedaba mas que claro que era celoso, pero sus palabras demostraban preocupación por su futuro, si, no podía negar esa parte, si había alguien con bastante fe en sus capacidades a parte de Harry, ese era el, y ahora estaba haciendo cambios en su vida solo para ayudarle a tomar mejores decisiones, si, sin duda alguna Severus era de los hombres de pocas palabras pero muchas acciones, si bien ella como buena joven ilusionista esperaba de parte de el palabras cursis y regalos tontos no podía negar que el con su sinceridad bruta y plena preocupación se la había ganado.
Severus la miraba tranquilamente a la espera de una respuesta, cualquier otro en su lugar estaría preocupado por la tardanza de esta, pero no el, el la conocía bien y no esperaba menos que esta actitud de ella, pues bien sabia que Hermione no era de esas chicas que se dejaban llevar por la revolución de sus hormonas, no, ella era una chica, madura, centrada y decidida y lo que el le estaba proponiendo no era cualquier cosa, era algo que cambiaria su vida plenamente, y la de el mismo, en otros tiempos se hubiera tomado su tiempo para cortejarla pero la verdad era que ellos tenían una gran brecha de tiempo que los separaba y el no quería desaprovechar ni un minuto mas.
Hermione recordó el contenido de la carta que aun llevaba sujeta, le habían ofrecido un puesto en el ministerio, de aceptar seria la becaria (titulo con el que era conocido al asistente personal de cualquier jefe de departamento) de la jefa de leyes mágicas, era una oportunidad única, eran puestos que solo se obtenían con años de antigüedad. Levanto la vista y miro directamente al par de ojos negros que la observaban tranquilamente, un movimiento de los labios de el le revolucionaron su corazón, a penas era un asomo de sonrisa, pero ella lo conocía muy bien, cada pequeño gesto sabia como interpretarlo, tendió su mano izquierda en dirección de el con la palma abierta, invitándolo a que la tomara.
El acorto la distancia, tomo su mano y en un gesto tan antiguo como la propia creación de la vida beso el dorso de su mano para después colocarlo sobre su corazón, para que ella fuera consiente de como aceleraba su palpitar con su sola presencia, ella entendió ese gesto como un "te amo" dejo caer el sobre que sostenía y acaricio lentamente el rostro de el, con tanta delicadeza como si se tratara de una pintura que acaba de ser realizada y se temiera estropearla, Severus procedió abrazarla de la cintura sin romper el contacto visual, deseaba besarla, acariciarla, tomarla ahí mismo y hacerle el amor hasta el amanecer, pero necesitaba escuchar primero su respuesta, estaba comenzando a ser dolorosa la espera, cada que volvía a verla después de días de ausencia se preguntaba como resistía la distancia si ahí junto a ella estaba su mundo, su oxigeno, su cielo y porque no, su infierno, como en aquel momento de dulce agonía.
Pero el no era el único, Hermione podía sentir como cada fibra de su cuerpo reclamaba por ser tocada por el, sentía un fuego invadirla que solo el podía extinguir, su mente comenzaba a nublarse, sus manos querían actuar por propia voluntad y acariciar cada centímetro de ese pecho musculoso que se erguía frente a ella. Decidió no alargar mas lo inevitable, era con el con quien quería pasar cada segundo de su existir. Levanto su mentón, se paro lo más que pudo sobre las puntas de sus pies, acerco sus labios hasta los de el y un susurro solo entendible para ellos contesto - Es contigo con quien quiero pasar cada día de mi vida y mi mayor logro ya esta cumplido porque estoy contigo, no me hace falta nada, pues mientras siempre camine de tu mano podre decir que tengo el cielo en mi poder y la gloria en mi alma.
Hay momentos en la vida que son simplemente indescriptibles, no hay frases ni palabras que puedan expresar lo que ves o como te sientes, y ese era el momento de Severus, estaba seguro que jamás en su vida podría describir la inmensa felicidad que lo embriagaba y salía por cada poro de su piel. Al parecer después de todo el viejo (Dumbledore) había tenido razón, su momento llegaría, ese en que todo lo que había sufrido y batallado tendría su recompensa y tenia que admitir que jamás creyó que llegaría en forma de chica, una chica a la que el le llevaba casi 19 años, que el mismo Merlín se retorciera en su tumba si el no era el hombre mas afortunado del mundo.
Severus la tomo de la cintura y la levanto, ella rodeo la cadera de el con sus piernas, la condujo hasta la cama mientras la besaba tiernamente, al depositarla se quedo sobre ella sosteniendo su peso en sus manos que coloco a costados de ella sobre el colchón, se dirigió a su cuello e inhalo profundamente ese aroma de ella que tanto lo embriagaba y volvía loco, sintió las manos de ella recorriendo su pecho, se sentía tan cálido su contacto, comenzó a besar desde su lóbulo derecho hasta su clavícula mientras con su mano izquierda acariciaba su pierna trazando un camino lento que prometía llevarlo al paraíso, era una suerte que solo trajera esa pijama.
Ella por su parte ya había comenzado la labor de desabotonar todos los botones de su levita para después proceder con los de la camisa, no pudo evitar soltar un gemido cuando sintió la mano de el sobre su sexo acariciándolo y presionando sobre su pantaleta, el la dejo un poco y se enderezo para sacarse su propia ropa, quedándose solo en bóxer, Hermione se éxito mas (como si fuera posible) mientras admiraba su pecho, parecía de mármol, fuerte y blanco, ese cosquilleo en su vientre la hizo levantarse y abrazarlo del cuello para atraerlo nuevamente a ella, se unieron en un beso profundo, al principio fue lento y tierno pero después se volvió salvaje y lleno de lujuria por parte de ambos, Severus la estrecho lo mas que pudo a su cuerpo, Hermione podía sentir la erección de el muy cerca de su cadera, sin romper el beso el la libero de su pijama y se pego mas ella, sentir sus senos contra su pecho lo hicieron desear probarlos, rompió el beso y bajo lentamente mientras admiraba cada centímetro de piel que se encontraba a su paso, le tomo ambos senos y se los estrujo un poco, los pezones de ella contestaron poniéndose erectos, ofreciéndoseles mas, se dirigió al derecho y comenzó a succionarlo mientras que el izquierdo era pellizcado suavemente, ella comenzó a retorcerse y a gemir, el fue incrementando la fuerza, Hermione sintió mas extinción, el pequeño dolor que sentía la hacia vibrar y desear mas, envolvió con sus piernas a Severus y lo atrajo lo mas posible hacia ella y comenzó un movimiento de caderas que le permitía frotar su vagina con la erección de el.
Esta acción de ella lo enloqueció mas y mordió su pezón, ella gimió escandalosamente y le enterró sus uñas en la espalda, tomo ambas piernas de ella y las abrió para liberarse de su agarre y descendió hasta las puertas del paraíso que se le ofrecían, le deslizo las pantaletas con delicadeza mientras acariciaba todo a su paso, hundió poco a poco su cara mientras con sus manos abría sus labios vaginales.
Hermione se estremeció de placer cuando sintió la lengua de el acariciando sus partes mas intimas - Severus - logro pronunciar mientras apretaba los hombros de el, ese vaivén que el hacia la estaba llevando hasta la gloria, el acelero mas su ritmo y profundizo un poco mas, arranco mas gemidos de ella, la tensión de sus piernas y el arqueo de su espalda le avisaron que estaba cerca, cambio de táctica y comenzó a succionar su clítoris, eso la descoloco y en un gemido escandaloso alcanzo el orgasmo.
Solo la dejo recomponerse durante unos segundos mientras se quitaba su última prenda, estaba por colocarse encima de ella cuando Hermione lo tomo desprevenido de los hombros y lo giro en la cama para quedar ella encima, como buena felina se acerco lentamente al rostro de el sin quitarle la vista de encima, tomo su labio inferior y comenzó a succionarlo y morderlo mientras que tomaba el miembro de el y lo acariciaba, no alcanzaba a cubrirlo con su mano, Severus estaba muy bien dotado, lo apretaba un poco mientras deslizaba su mano de arriba a bajo, el la sujeto por la cadera y se recorrió hacia la cabecera de la cama para quedar un poco sentado, sabia lo que se avecinaba y quería tener la mejor vista posible.
Tras unos pocos minutos Hermione ya no aguantaba la ansiedad de sentirlo dentro, se coloco a la altura de su pelis e introdujo su miembro en ella, la sensación fue en exceso placentera para ambos, sin pensárselo dos veces comenzó a cabalgarlo con ímpetu como si en eso se le fuera la vida, era una posición muy excitante, ella podía sentirlo por completo dentro de ella, mientras que el se deleitaba con la vista, ver la determinación con la que su esposa (si, en su cabeza de el no era Hermione ni Granger, era su esposa) lo poseía era descomunal y ni que decir del aspecto de sus senos rebotando con cada envestida invitándolo a probarlos de nuevo.
Jamás creyó ver el lado salvaje y lujurioso de ella, veía el fuego en sus ojos, podía sentir como ansiaba darle placer pero mas que nada buscaba nuevamente el orgasmo y eso era exquisito, no le costo mucho a el también llegar a la sima, ella era tan estrecha y jodidamente caliente que en un par de minutos logro hacerlo explotar y acompañarlo en ese éxtasis, sentirla derramarse por causa de el hacia querer mas. Extasiada ella se recostó sobre su pecho para aminorar su ritmo cardiaco y respiración pero si creía que podría descansar estaba muy equivocada, Severus la bajo de su pecho y la recostó boca arriba, la jalo hasta la orilla de la cama el se puso de pie y coloco sus tobillos de ella sobre sus hombros y la miro con una sonrisa plasmada - La noche a penas comienza - y con esas palabras la penetro de un solo movimiento.
12 de Febrero
Ginny caminaba por los pasillos de Hogwarts con destino al lago, al dar vuelta en una esquina choco con alguien -- ¡Cielos! Lo siento Harry.
-No hay cuidado - le contesto mientras se acomodaba sus gafas.
-¿Qué haces aquí? - le interrogo, el había dicho que estaría en una misión y regresaría justo para llevarla a la estación de Kings Cross el jueves.
-También me da gusto verte - le dio un beso sobre la mejilla y le guiño el ojo.
La pelirroja rodo los ojos y bufo - claro que me da gusto verte, solo que creí que estabas en una misión - explico.
-Jajajaja tranquila apenas es martes y ya estas exaltada, ¿adonde ibas? - se percato de la escoba que llevaba bajo el brazo.
-¿Cómo quieres que no lo este? - casi grito, se dio cuenta de su exabrupto e intento retomar la calma - al lago, quiero volar un poco.
-Vamos - le pasó su mano por los hombros y salió con ella hacia el lago, no se percato que Pansy los miraba a lo lejos.
Caminaron en silencio unos cuantos minutos hasta llegar al lago que estaba en gran parte congelado, la primavera se estaba retrasando, la sensación que sentía Harry era placentera, si bien aun sentía un fuerte cariño por Ginny sabia que no se trataba de amor y el hecho de poder estar ahí ahora con ella como buenos amigos después de su separación le daba tranquilidad.
-¿Quieres ver algo? - Ginny se aparto de el con una sonrisa traviesa y monto su escoba.
-Sorpréndeme - le pidió.
Ginny pateo el suelo y se elevo lo más posible hasta que Harry la perdió de vista, ese sensación de sentir golpear al aire en su rostro la embriagaba, estaba en su elemento, Ginebra Weasley volaba perfectamente bien desde los tres años para el pesar de sus padres, por la sangre de la familia Weasley corría esa pasión por el quidditch, todos sus hermanos a acepción de Percy eran excelentes jugadores, pero sin duda alguna ella era la mejor. Sus padres habían sido muy claros con ella el verano pasado, no la apoyarían para intentar jugar profesionalmente, aun recordaba esa fuerte discusión.
Flashblack
-Pero mamá escúchame por favor - suplicaba la pelirroja casi al borde del llanto, llevaba todo el verano intentando hablar de eso con sus padres, sabia que a la que tenia que convencer era a su madre.
-Ginny te he dicho que no, no pierdas el tiempo -- Molly se negaba siquiera a tomar el tema, ya sabia que quería su hija y su respuesta era no.
Era un domingo por la noche y estaban en plena mesa, toda la familia estaba reunida incluyendo a Harry y Hermione, celebraban el cumpleaños de este último, aun no ocurría el juicio de Severus Snape.
Ginny volteo a ver a sus hermanos en busca de apoyo - Mamá solo escúchame por favor - le insistía aun sin probar sus alimentos.
-Si tan solo la vieras volar mamá lo pen… -- trato de intervenir George pero enmudeció ante la mirada de su madre.
-Es una excelente jugadora - intervino esta vez Harry sin atreverse a levantar la vista, bajo la mesa sintió un puntapié que venia de Hermione.
-Déjame intentarlo una sola vez y si no resulta prometo abandonarlo - propuso la chica apunto de estallar, no entendía la renuencia de su madre.
-¡Te he dicho que no y punto y no se hablara mas del tema! - grito Molly mientras se ponía de pie y se disponía a ir a la cocina.
-¡No vas a prohibirme cumplir mis sueños, lo voy hacer con o sin tu consentimiento! - esta vez la que grito fue Ginny para sorpresa de todos. Apretaba los puños sobre la mesa.
Molly se quedo congelada en su lugar al igual que todos en la mesa, jamás alguno de sus hijos le había levantado la voz en ningún tipo de circunstancia.
-Ginebra Weasley si tu madre te a dicho que no es que no y mientras vivas en esta casa vas acatar lo que tus padres te dicen y que sea la ultima vez que levantas las voz, ahora márchate a tu cuarto - Arthur Weasley fue duro y conciso con su hija, el ya la había visto volar y sabia que lo hacia mas que bien pero no estaba dispuesto a que su única hija se arriesgara de esa forma.
Ginny se levanto en silencio pero no se fue a su habitación, salió de la casa con el mentón arriba y se dirigió a su manzano que se encontraba en los limites de la Madriguera, trepo el árbol con facilidad y observo la luna por varios minutos sin soltar ni una lagrima, al haber crecido con 6 hermanos varones la habían hecho fuerte desde muy chica, pasadas dos horas un ruido de pisadas la saco de sus pensamientos.
-Cuando llegue el momento, porque se que llegara, cuenta con todo mi apoyo - le dijo su hermano George mientras miraba hacia arriba a donde estaba ella.
-Y con la mía - Harry llego de tras de George.
-Que Ades nos libre del infierno que se desatara cuando mamá se entere, pero que así sea - hablo Charlie mientras trepaba al árbol - eso si que sea la ultima vez que le hablas así a alguno de nuestros padres.
-Ginny asintió en dirección de Charlie - gracias - les dijo a todos mientras la embargaba la felicidad. Sin duda alguna pertenecer a la familia Weasley era un privilegio.
Fin del flashblack
Bajo en picada como una flecha lanzada en plena guerra, es decir con suma velocidad y peligro, a un metro del piso jalo la escoba hacia arriba y voló en forma horizontal, Harry se quedo con la boca abierta, jamás había visto a alguien caer en picada y en un pestañeo volar horizontal cambiando completamente la trayectoria. Ginny dio unos giros mas y aterrizo a un costado de el.
-¡Por Merlín Ginny! ¿Cómo hiciste eso? - pregunto muy entusiasmado.
-No se - levanto los hombros - solo un día lo intente y funciono - contesto como si nada.
El semblante de Harry cambio por completo al recordar uno de los motivos de porque estaba ahí - Ginny yo.
-¿Qué pasa? - se preocupo.
-No podre venir mañana por ti, esta noche salgo a una misión urgente, discúlpame - le pidió apenado.
-Oh - fue todo lo que pudo contestar, tras varios segundos de silencio incomodo - esta bien, ya veré que hacer - le regalo una sonrisa para que no se sintiera mal.
Saco un bulto bajo su mano y se lo tendió - cuídalos mucho, son mi posesión mas preciada - le dijo Harry.
-Con mi vida - le contesto Ginny, ya sabia el contenido, era la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador.
Horas mas tarde…
-Te he buscado por todo el castillo durante horas ¿Dónde estabas? - le pregunto Harry a Pansy mientras esta esquivaba el beso en los labios que el pretendía darle.
-¿A que juegas Potter? - le inquirió muy molesta.
-¿Qué pasa Pansy? - Harry no entendía su actitud, habían acordado el día anterior que iría a verla antes de partir a su misión.
Pansy lo fulmino con la mirada "¿Cómo puedes hacerte el desentendido?" - te vi con Ginny - le soltó, no era una mujer que se anduviera con rodeos y mucho menos de las que aceptaban ser la otra, bien sabia que ante la sociedad no estaba a la altura de el pero no por eso permitiría ser tratada de esa forma.
-Si, ¿Y? - aun no entendía, se rasco la cabeza.
Pansy se quedo con la boca abierta, "no es cierto, por Merlín, ¿Cómo es tan descarado?"- ¡Te vi abrazándola!
-Ha eso ¿Qué tiene de malo? Es mi amiga - le contesto, el león en su pecho ronroneo, Pansy estaba celosa.
-Es tu exnovia - le encaro.
-Y antes de ser mi novia fue mi amiga, Pansy no te preocupes, fue solo un acto de amigos. - intento explicar.
-¿Es solo eso o te avergüenza que seamos novios? Siempre nos vemos a escondidas - ya estaba, lo había dicho, Pansy no era una chica de inseguridades pero esa duda no la dejaba dormir.
-Debes estar jugando, si te veo a escondidas es porque no tengo permiso de estar aquí, ya no soy estudiante, a esto se le llama allanamiento de morada, si mi jefe se entera podrían correrme, así que voy hacer como que no te escuche - saco un paquete pequeño de su pantalón y con un movimiento de varita lo agrando - toma, es lo que te prometí.
Pansy no sabia si aceptar o no, aun seguía celosa, a regañadientes tomo el paquete y lo abrió, se maravillo, era una cámara profesional instantánea mágica - esta genial - contesto mientras empezaba a manipularla.
Harry sabia que Pansy deseaba recorrer el mundo saliendo de Hogwarts y le había prometido una cámara, si bien no podría acompañarla deseaba que ella compartiera con el todo lo que viera. Pansy olvidando su enojo se lanzo a el y lo beso apasionadamente y saco la primera foto.
El la tomo y la observo encantado - esta será para mi - la guardo dentro de su capa y volvió a besarla.
13 de Febrero por la tarde.
Ginny iba saliendo de la casa de los gritos, frente a ella estaba Draco Malfoy sonriéndole descaradamente.
-¿Qué haces aquí? - le pregunto sin detenerse y pasando a un lado de el, era tarde y tenia que tomar el tren que salía en 10 minutos.
-¿Alguna vez te he dicho que soy amante de la historia mágica? - le pregunto mientras caminaba aun lado de ella.
Ginny solo negó con la cabeza. Y siguió su paso.
-Pues si, y como se que mañana nacerá una leyenda en el quidditch y quiero ser testigo desde primera fila - y con esas palabras la tomo del brazo y saco un encendedor - tómalo se activara en 5 minutos y nos llevara a Holyhead.
Ginny no podía creerlo, ¿porque hacia eso por ella?, haber conseguido ese traslador le habría costado muy caro a Malfoy, apretó en respuesta la mano de él, le dedico una genuina sonrisa y toco el traslador. Ella no sabía si mañana nacería o no una leyenda pero si que en ese momento nacía algo entre ella y Malfoy y por el momento eso era razón suficiente para sentirse muy feliz y segura de si misma. Sin duda alguna Ginebra Weasley había nacido para ser la excepción a la regla de su familia. Primero había sido la única mujer en una larga línea de tiempo, después pretendía ser jugadora profesional y ahora confraternizaba con el enemigo. Sin saberlo marcaba el antes y el después en la familia Weasley, solo Merlín sabia porque los caminos se estaban cruzando de esa forma de personas tan diferentes.
Ese mismo día por la noche una pareja de novios peculiares escapaba por el bosque prohibido, no les habían dejado opción alguna, querían estar juntos y eso en Europa era algo imposible.
-¿Theo estás seguro? Aun estas a tiempo de retractarte - le dijo Luna mientras se adentraban en las oscuridades del bosque - no tienes que hacer esto conmigo.
-¿Qué no tengo que hacer esto contigo? Vas a huir del país, que digo del país, del continente ¿tu esperas que te vea hacerlo y no hacer nada al respecto? - le dijo algo molesto por volver a tener la misma platica.
-Sabes que no tengo opción - agacho la vista, ya había estudiado las clausulas de su compromiso y solo había encontrado una opción, huir del continente, el decreto decía que mientras residiera en su continente de origen tendría que cumplir con él, cuando se lo dijo a Theo este de inmediato saco una fuerte cantidad de su bóveda y transfirió dinero a una cuenta muggle —No tienes que renunciar a todo por mí, tu familia, tus amigos, tus estudios tu…
-Tú eres mi todo ahora Luna - paró en seco y la atrajo hacia su pecho, estaba perdido, sabía que sin ella su vida no tenía sentido, el iría con ella si era necesario al mismísimo infierno, todo por estar con ella. Luna supo que jamás estaría sola y este sacrificio que hoy el hacía por ella jamás lo olvidaría.
Días después…
Aun sentada sobre la tasa de baño miraba incrédula la prueba, sobre el cesto de basura descansaban otras 8, todas con el mismo resultado, si, sin duda alguna estaba embarazada, "¿Cómo es posible?" bueno si sabia como, pero no entendía porque ninguno de los dos métodos anticonceptivos que había usado no habían funcionado, ella era brillante en conjuros y el experto en pociones, meneo la cabeza mientras una sonrisa se dibuja en sus labios "Sin duda alguna serás igual a tu padre, impredecible" se puso de pie y se acomodo su ropa, por la noche con una cena romántica le daría la noticia. Acaricio su vientre, sabía que aun no podía sentir nada físicamente pero en su corazón ya podía sentir un inmenso amor por la criatura.
Tomo su termo de café y tomo el profeta matutino que descansaba su mesa, era tarde para llegar a su trabajo en el ministerio así que solo le dio un vistazo rápido, se quedo asombrada al ver la foto escandalosa de dos jóvenes de cabello negro besándose o mas bien dicho casi comiéndose, esa cicatriz en la frente era única, el titulo decía "La señorita Pansy Parkinson, la dueña del corazón de nuestro héroe" se sintió más feliz si era posible, si se lo hubieran predicho hace unos años hubiera jurado que era imposible.
Y así, con nuevos caminos y futuros impredecibles cada uno de ellos comenzó nuevas vidas dejando los prejuicios a un lado, era difícil pero no imposible, no mientras lo desearan de corazón.
¿FIN?
Lo se, me merezco todas las maldiciones imperdonables de parte suya, me he tardado tanto con el final, en verdad lo siento, estaba en mi ultimo cuatrimestre de la universidad y me era imposible actualizar, ahora comenzare mi tesina para titularme pero intentare no demorar con el epilogo, gracias a los que aun continúan leyendo mi fic.
XOXOX