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Historia 176688 — capítulo 2
No me había equivocado acerca de los traidores de la sangre, siempre intentaban hacerme algo pero por pura suerte sus bromas nunca me han tocado a mí. Todo el primer año intentaron sabotear mis pociones en clase, afortunadamente Snape siempre los tenía muy bien vigilados y nunca llegaron a lograr su objetivo.
— Ahora regreso —le dije a Emily poniéndome de pie para ir con el profesor, nuestra poción se estaba poniendo un tono más fuerte de verde de lo que había pedido, no sabía si era normal.
Caminé hacia el escritorio en donde se encontraba el profesor y ni siquiera alcancé a preguntar nada cuando se escuchó una explosión. Al igual que el profesor, volteé hacia donde había sido y vi como Emily se limpiaba la cara con un trapo. Al verse las manos comenzó a gritar. Sus manos estaban de color rojo brillante.
— ¡Weasleys! —Gritó el profesor Snape, su cara se estaba poniendo roja del enfado.
Los pelirrojos se asomaron por detrás de su caldero inocentemente, como si eso los fuera a salvar.
— ¡Se quedan a limpiar todo! —Les gritó de nuevo caminando hacia su escritorio, sacó una botella de cristal de uno de los cajones.
— ¡Nosotros no fuimos! —Protestaron.
— ¡Se quedan a limpiar! Los demás salgan, Aldridge bebe esto —le pasó la botella a Emily e hizo que la bebiera.
Después de unos segundos su piel comenzó a regresar a su color natural. Les dedique una sonrisita cínica a los gemelos y tomé mis cosas para salir del aula junto a Emily.
Esa vez me sentí mal por mi mejor amiga, yo sabía perfectamente que la explosión no iba para ella, iba para mí pero lamentablemente les falló el plan a las "comadrejas" (apodo que Emily y yo les habíamos puesto) y le tocó a Emily.
Ese par no desaprovechaban cualquier oportunidad para burlarse de mí, recuerdo el día de mi primer partido de Quidditch, en segundo año. Generalmente el equipo de Slytherin no aceptaba chicas porque estas no se postulaban, así que fui la primera en muchos años en entrar en el equipo.
— ¡Hey, Malfoy! —Me gritó uno de los gemelos cuando ya estábamos en el aire—. No se te vaya a quebrar una uña…
Rodeé los ojos y cuando vi que una Bludger se dirigía hacia él, sonreí. Él ni siquiera se había dado cuenta.
Lamentablemente la esquivo por un centímetro.
— ¿De verdad eres bateador? —Pregunté sarcástica y burlonamente—. Creo que tengo más reflejos y fuerza que tu…
Los chicos de mi equipo soltaron una sonora carcajada
— ¿Por qué no te callas y bajas a cepillarte el cabello, princesita? —Me respondió fulminándome con la mirada.
— Cuidado con lo que dices, Weasley —le advertí—. Mi padre puede hacer que despidan al tuyo mucho antes de que llegues a tocar un galeón…
Estaba por entrar a mi tercer año en Hogwarts, me era más emocionante porque por fin Draco, mi hermano menor vendría conmigo. Mi padre estuvo a nada de enviarlo a Durmstrang con el hermano de Emily, pero mi madre no aceptó, dijo que no soportaría el tener a su hijo tan lejos de ella.
Estábamos comprando otras túnicas, cada año mis padres me compraban túnicas nuevas, ya que las otras se comenzaban a ver viejas. Mientras yo me sentaba en un banco del lugar, a Draco lo subían a otro para que la túnica estuviera a su medida.
—¿Primer año para Hogwarts?—Escuché a Madam Malkim preguntar a una persona que acababa de entrar.
—Draco, no te muevas —le dije a mi hermano que estaba luchando para quitarse unos alfileres.
—Ya me quiero ir —me respondió un poco harto.
Madame Malkim llevó a un niño algo delgado y bajito a otro banco, le comenzó a tomar medidas y después se metió a un cuarto por mas tela.
—¿Viene contigo?
Fue lo que le escuche preguntar a mi hermano, estaba tan metida en mis pensamientos que no escuché cuando él comenzó a platicar con el otro niño que recién había llegado.
Volteé a la ventana y vi a Hagrid afuera con dos conos de helado.
—Trabaja en Hogwarts —respondió el niño tímidamente, más que tímido parecía que no quería seguir hablando con Draco.
Le he dicho miles de veces que su actitud no lo llevaría a tener amistades.
—Ah sí… es un criado ¿verdad Gemma? —Volteó hacia mí, yo le lancé una mirada de advertencia.
—Es el guardabosques —respondió el niño pareciendo estar enfadado.
—Exactamente Draco —le dije—. Disculpe, Madame Malkim —me levanté del banco y me acerque al mostrador—. ¿Estarán listas las túnicas de mi hermano?
—Si —respondió la señora desde adentro, unos segundos después, salió con unos paquetes—. Aquí están, señorita Malfoy…
—Gracias —sonreí y tomé los paquetes, mi padre ya le había pagado—. Vámonos Draco.
Salimos de la tienda y le dedique una sonrisa a Hagrid ante su saludo de los buenos días, mi hermano hizo una mueca al ver cómo iba vestido, mi hermano solía ser más despreciativo que yo, y por eso mismo sabía que se metería en demasiados problemas.
—Esa mujer cada vez se tarda más —dijo mi padre cuando llegamos con él.
—Padre, ¿me podrías comprar la Nimbus 2000? —Pregunté sonriendo—. Necesito una escoba más veloz para este año…
Mi padre me dirigió una mirada y después sonrió orgulloso, hablando de Quidditch, él me compraba todo lo que quisiera por ser la única mujer en el equipo, cuando le di la noticia de que estaba en el equipo fue una de las pocas veces que me había abrazado.
Draco hizo un berrinche de niño pequeño porque no le quisieron comprar una escoba nueva, a los de primer año no se les tenía permitido llevar escoba al colegio y por lo mismo no podían formar parte del equipo de Quidditch.
En la tienda de artículos para Quidditch mi padre me compro la nueva Nimbus 2000 y un estuche con cosas de mantenimiento de las escobas.
—Gemma —dijo mi madre acomodando mi cabello de nuevo—. Recuerda recogerte el cabello en los partidos —sonrió tomando un mechón de mi cabello entre sus dedos—. Y dúchate después de jugar…
—Si madre —sonreí—. ¿Puedes firmar mi permiso para ir a Hogsmeade?—Le pregunté con la mejor sonrisa que pude hacer—. ¿Por favor?
—¿Qué dice tu padre?—Preguntó tomándola de los hombros—. ¿Ya le dijiste?
—Pero es que no quiere…
—¡George! Estoy tan emocionado de ir a Hogsmeade—dijo uno de los gemelos lo bastante alto cuando iban pasando junto a nosotros.
Los fulminé con la mirada a ambos.
—¿Por favor?—Pregunté de nuevo volteando hacia mi mamá.
—¿Qué pasa?—Habló mi padre acercándose a nosotras—. ¿Platicas de mujeres o algo así?
Mi madre se me quedo viendo y con una sonrisa me animó a preguntarle de nuevo.
—¿Me puedes firmar el permiso para ir a Hogsmeade?—Pregunté tímidamente.
—Ya habíamos hablado de eso, Gemma —dijo—. Ahí hay toda clase de personas, no quiero que…
—¡Te prometo no hablar con nadie! Te prometo alejarme de las personas raras y de los sangre sucia—lo interrumpí a pesar de que él odiaba que hiciera eso—. ¿Por favor?
Se me quedo viendo severamente, como si esperara a que cambiara de opinión. Suspiro y estiro la mano. Sonreí y me saque el permiso de un bolsillo de la túnica, se lo tendí y con su varita colocó su firma en el pergamino.
—Gracias padre —sonreí y lo abracé—. Nos vemos en Navidad —los volví a abrazar y caminé hacia la entrada al vagón.
—¿Qué pasa Malfoy?—Preguntó uno de los gemelos—. ¿Acaso tus papis no te quisieron firmar el permiso?
—¿Acaso tus papis no te pudieron comprar una nueva túnica?—Hice una mueca de disgusto y señalé una parte de su túnica que estaba raída.
Me di la vuelta y entré al compartimiento, ahí ya estaba Emily e Hydra quien llevaba una carta de mi Tía Bella.
Querida Gemma.
Estoy muy feliz de que inicies tercer año en Hogwarts, podrás ir a Hogsmeade y podrás elegir materias que te llamen más la atención (te aconsejo no elegir Estudios Muggles, eso no sirve para nada y si puedes zafarte de Adivinación, aun mejor).
Hogsmeade no es muy interesante pero te servirá de distracción, recuerda alejarte de la gente extraña y entrena demasiado para que la copa de Quidditch pertenezca a la mejor casa de Hogwarts.
Diviértete con los sangre sucia y los traidores, saluda a Draco de mi parte.
Te quiere…
Tu tía Bella.
—¿Qué crees que escuché?—Preguntó Emily viéndose en un espejo mientras se acomodaba el cabello. Me quedé callada para hacerle entender que prosiguiera—. Escuché que Harry Potter vino a Hogwarts este año…
—¿De verdad?—Dije sorprendida.
—Espero este en Slytherin —comentó sonriente.
—Sí, claro —reí—. El niño que derrotó al Señor Tenebroso en Slytherin , su misma casa —dije irónicamente ganándome una mirada fulminante por parte de Emily—. Es muy poco probable, sus padres fueron Gryffindors … y su madre era una sangre sucia …
Emily hizo una cara que irradiaba asco.
—¿Cómo sabes eso?—Preguntó interesada.
—Mis padres compartían clases con ellos —se encogió de hombros restándole importancia—.Además… es un niño sin importancia.
—Bueno, bueno… cambiando de tema —sonrió—. ¿Qué ha pasado con Terence? —Preguntó acomodándose mejor en el asiento.
—¿Terence? ¿Con Higgs?—Pregunté sonriendo—. No ha pasado nada —reí.
—¿De verdad nada?—Dijo sorprendida—. Creí que ya estaban juntos…
—Ya —reí y negué con la cabeza—. No me mandó una sola carta en el verano…
—Bueno… tendrán entrenamientos este curso —sonrió.
Dos horas después decidí ir a ver qué tal iba Draco, estaba con Vicent y con Gregory pero mamá me había encargado a mi hermano, por lo cual tenía que cerciorarme de que todo fuera bien.
Caminé a su compartimiento pero éste estaba solo, comencé a pasear por el vagón y vi su cabeza dorada en medio de dos enormes figuras. Estaban en un compartimiento con otros dos niños.
—¿Ya estas molestando, Draco?—Pregunté entrando al compartimiento.
—¿Qué haces aquí?—Me dijo entre sorprendido y enfadado.
—No, ¿tú que haces aquí?
Draco me fulminó con la mirada para después dedicarles la misma mirada a los niños en ese vagón y salió del compartimiento junto con sus dos gorilas, tenían solo once años y esos dos niños ya eran muy altos y anchos para su edad.
Seguí con la mirada a Draco que no me di cuenta de que los niños en el compartimiento me veían impresionados. Volteé a verlos y vi una cicatriz en la frente de uno de ellos, llevaba gafas redondas y tenía ojos verdes. El otro era pelirrojo y tenía algunas pecas en su rostro, tenía que ser un Weasley.
—Así que es cierto… Harry Potter está aquí —dije pasando mi mirada de Harry al otro niño—. Y tú debes de ser un Weasley…
—Si —asintió el pelirrojo un poco tímido.
—Pues suerte a ambos, y bienvenidos —di la vuelta y salí de ahí.
—Bonita —me habló un chico tomándome del brazo—. ¿Qué hacías ahí?
—Nada que te interese —rodeé los ojos y me zafé del agarre para seguir mi camino.
—No te enojes —me dijo poniéndose enfrente de mi rápidamente—. No te mandé cartas porque estuve ocupado…
—Y eso a mí me interesa ¿Por qué…? —Dije sarcásticamente y volví a caminar hacia el compartimiento de Draco.
Cuando entré me di cuenta de que los tres estaban riéndose junto con un montón de golosinas en los asientos.
—¿Qué hacías en el compartimiento de esos niños?—Le pregunté sentándome enfrente de él.
—Intentaba hacerles platica —se encogió de hombros inocentemente.
—¿A un Weasley?—Pregunté sarcásticamente.
—No a ese traidor —dijo rápidamente con una mueca en su rostro—. A Harry Potter…
—No le des importancia a ese niño, Draco… recuerda lo que papá nos dijo de sus padres —hice una mueca.
—Pero es Harry Potter —dijo Goyle con una rana de chocolate a medio comer.
—Sí y por ese niño tu padre estuvo a punto de ir a Azkaban —ese niño era torpe—. Además, como si fuera más importante que nosotros… Draco, no quiero que te metas en problemas antes de llegar a Hogwarts…
—Está bien —dijo cansinamente.
¡Hey!
Creo que ya no podré entrar mañana porque siempre el 31 ando a las carreras acá en mi casa, entonces les quiero desear a todo aquel que está leyendo esto, que tengan una muy bonita noche y que la pasen genial rodeados de gente que los aprecia y les hace bien, mis mejores deseos para el año nuevo, que las metas que se propongan se cumplan y que estén cada día mas cerca de sus sueños. Muchísimas gracias por tomarse su tiempo en leer esta historia, por comentar y también por sus favoritos.
No me queda nada más que decir, así que ahora me voy xD
-Nelly(: