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Historia 176752 — capítulo 3

-Maldita niña - Susurré.

No me podía haber dejado morir, no, me tenía que salvar y ahora la que estaba en la cuerda floja por su vida era ella. Parecía irónico, ¿no había sufrido ya lo suficiente en esta vida? Porque Merlín parecía que quería alargar mi sufrimiento.

-Snape, llévame a la sala común de Gryffindor, por favor - Susurró Hermione.

Subí las escaleras cargándola en brazos y escondido debajo de la capa de invisibilidad.

-Creía que eras mi alumna más inteligente - Susurré-, pero hoy estoy cambiando de idea.

Hermione lució una bella sonrisa.

-Pensaba que me tenías manía profesor- Susurró acurrucándose contra mi pecho. ¿Quién podía tenerle manía a aquella pequeña cerebrito?

Negué con la cabeza llegando a la sala común donde Hermione dijo la contraseña a la Señora Gorda para poder pasar.

-Pásame los dos botes que están allí- Me dijo Hermione.

Los cogí rápidamente y ella cogió uno, tomando una gragea del interior. Luego, cogió el otro y lo sacudió hasta que cayó una onza de chocolate y se la comió.

-¿Para qué es eso?- Pregunté.

-Dolor de cabeza y bajón de azúcar- Dijo tomándose otra onza de chocolate y me miró con sus profundos ojos marrones-, tampoco era para tanto, no me iba a morir. ¿Quiere? Es un nuevo tipo de chocolate muggle, está muy rico, tiene oreo en el interior.

Cogí una onza y la inspeccioné.

-Sí, no está mal - Dije saboreándola.

Me sonrió levantándose a duras penas.

-Hermione, debes descansar, viajar en el tiempo produce un gran desgaste físico y sobre todo si salvas a personas -Dije sonriéndole, había sido muy valiente o estúpida, aún no lo tenía claro. Había una pequeña diferencia entre los dos términos: los cementerios estaban llenos de valientes. ¿Y no eran estúpidos por no haber aprovechado su vida? Dejé mis pensamientos internos y seguí hablando con ella-. Y no me trates de usted porque no estás acostumbrada y porque ya no tengo pinta de profesor. Llámame Sev.

-Sev, deberías cambiar esa ropa, te queda tremendamente grande, holgada y es tremendamente negra… Vamos a hacerte un cambio de estilo-Dijo ella y yo suspiré. ¿Tenía pintas de querer cambiar de estilo? Llevaba así como casi dos décadas.

-Fuera se está librando una guerra Granger…- Dije intentando escurrir el bulto y diciendo algo que era verdad. Ahora, después de que Voldemort hiciera lo que hiciera yo podía participar de nuestro bando, aunque aún tenía la marca del Señor Tenebroso.

-Lo sé Snape, pero no tengo ganas de tener que volver a salvarte de nuevo - Dijo y luego añadió con una sonrisa burlona que no me gustó nada-, esto va a ser rápido.

Subimos a la habitación de los chicos y robamos unos pantalones vaqueros, una camiseta gris y unas coverse rojas. Después buscamos una chaqueta y por fin, pude poner algo negro. Se fue de la habitación y me vestí rápidamente,  mientras Hermione hacía barbacoa con mi ropa (la estaba quemando).

-Tenemos que hacer algo con ese pelo porque te van a reconocer - Dijo Hermione. Le echó un hechizo y me lavó la cabeza… Algo que dañó seriamente mi persona, me trataba como un niño pequeño y cuando acabó, me arregló el pelo porque estaba hecho un desastre.

-Hermione- Dijo entrando Fred en la sala común con el mapa de los merodeadores que seguramente, había cogido a Harry-. Te he estado buscando.

Le sonrió.

-¿Ese es hijo de Snape o algo? - Preguntó Fred extrañado mirando el mapa-. Si es Snape…

Miré a Hermione.

-Digamos que tuve que hacer lo mismo que te hice a ti, solo que a él no podía sacarlo de donde estaba antes de que lo mataran y tuve que hacer una poción… -Dijo Hermione.

-Bueno, después de hacerme cambio radical la gente sigue sabiendo quien soy- Dije mirando al gemelo Weasley que también estuviera a punto de irse al otro mundo.

Fred negó con la cabeza y se acercó a él.

-Si me dejas un momento- Dijo sacándole a Hermione las tijeras de las manos y con una sonrisa malvada que daba miedo.

Poco después me quedé sin parte de mi pelo. Ahora estaba corto y tenía un extraño corte moderno.

-Y no te olvides que no eres una mantis religiosa - Dijo Fred-. Estira esa espalda.

Hermione se rio.

-Pronto me pareceré a mi madre… Espero por lo menos no tener tantas malas pulgas y echar a perder el lado merodedador - Dijo yéndose y mirando el mapa-. Travesura realizada.

-Que pintas tengo - Susurré. 

-Estás muy guapo- Dijo Hermione.

Rápidamente la miré sorprendido y ella cogió un tono rosáceo en las mejillas que paso a rojo en poco tiempo. 

Yo sonreí de lado.

-No deberías decirle eso a tus profesores, Granger - Le dije mirando su sonrojado rostro, que daba ganas de comérselo.

Granger me miró a los ojos.

-Snape, ¿profesor? ¡Si ahora mismo tienes aspecto de adolescente repipi lector de libros! - Dijo Hermione.

-Pues gracias - Dijo él sarcásticamente-. ¿Consuelo de adolescente repipi lector a otro?

Me pegó un codazo en el brazo.

-Es verdad - Dije yo levantando una ceja-. Bueno, vámonos de aquí, hay que buscar a Potter y a Weasley

-¿Por qué? - Me miró con detenimiento.

Me reí con ganas, como no lo había hecho en años, décadas… (Siglos no, porque no viviera tanto).

-Así pareces una oveja descarriada - Le dije guiándola conmigo debajo de la capa de invisibilidad pasando por el medio y medio de la guerra.

Y esta vez ya no le hizo tanta gracia la broma.

-Hermione

  • Murmuré-. No te enfades.

-Cállate

  • Dijo enfadada-. Eres igual que Lucius Malfoy.

La miré. Maldita sea, yo no era como aquel estúpido hombre.

-Herms, no… -Dije enojado cogiéndola por la mejilla y haciendo que me mirara-. Yo no soy como él, no soy tan frío y malo…

Me abrazó.

-Será mejor que nos callemos si no queremos enfadarnos mutuamente - Dijo sonriendo y encontrando a sus amigos en la lejanía.