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Historia 176864 — capítulo 5
-¡5 segundos menos, Jackson, sigue así!- lo felicito el entrenador Hedge mientras Percy sacaba su cabeza del agua- si, sigues nadando así el trofeo estará en tu bolsillo, ya te puedes ir- el entrenador le sonrió y luego se fue cerrando la puerta detrás de él.
Percy sonrió, jamás había hecho tan buen tiempo.
Salió y se dirigió a las duchas, tenía que ir a la siguiente clase, como la maestra de historia no había ido había aprovechado para entrenar.
Dejo que el agua corriera por su cuerpo mientras pensaba en que Annabeth había aceptado ir a comer con Luke.
Annabeth podía hacer lo que quisiera y a Percy no le podría importar lo más mínimo, pero estaban hablando de Luke, el chico con el que Kelly lo engaño cuando el instituto empezó, y para variar, no era la primera con la que se besaba y que esta tenia novio y Annabeth es nueva, lo más probable era que Luke se quisiera aprovechar de ella.
Después de cambiarse, puso sus audífonos y The killersse escuchaba a través de ellos, llego al aula de matemáticas y empezó a buscar su libro en la mochila pero no lo encontró, tal vez lo había dejado en las gradas que están cerca de la alberca, así que corriendo se dirigió hacia la alberca. Al llegar, abrió de una la puerta y se escucho que alguien cayó, seguido de un auch.
Percy se agacho hacia la chica que estaba en el piso y era, nada más y nada menos que la mismísima Annabeth Chase. Ella se sentó en el piso mientras tenía su mano en su nariz que había comenzado a sangrar.
-¿Sabes? Las puertas se detienen con las manos, no con la cara- le dijo Percy con una sonrisa.
Annabeth lo miro molesta y le propino un puñetazo en el hombro, esa chica tenía mucha fuerza, pensó Percy mientras se sobaba el hombro riéndose.
-Disculpa, no sabía que había alguien aquí- dijo Percy siendo sincero, tal vez la chica no le caía tan bien pero no era excusa para golpearla con la puerta.
-Si bueno, no debo de distraerme mientras estoy cerca de la puerta- dijo ella mientras se levantaba junto con Percy sin dejar de aplastar el puente de la nariz con la mano- si me disculpas, iré a la enfermería.
-Aquí hay un botiquín, puedo ponerte algo- dijo él.
Annabeth soltó un ¡JA! Sarcástico.
-No gracias, ya has hecho mucho- y salió por la puerta.
Percy tomo su libro de matemáticas y se fue a su clase, si Annabeth no quería que fuera con ella quien era él para privarla de su soledad.
A la última hora fue con sus amigos.
-…Entonces tenemos que decirle a Annabeth- decía Piper.
-¿Decirle qué?-pregunto Percy.
-Que tenemos que reunirnos en su casa para celebrar que ya es parte del grupo-dijo Reyna sonriendo.
-No creo que Annabeth se niegue, hay que decirle ahora a Annabeth por si tiene un compromiso- dijo Leo.
-¿Decirme qué?- dijo Annabeth llegando al grupo sonriente con una venda en la nariz a cortesía de Percy.
-¿Qué te paso en la nariz?- le pregunto Piper con tono de preocupación.
-Ooh, esto- dijo Annabeth tocándose la nariz y mirando a Percy- choque con una puerta mientras estaba distraída-dijo ella restándole importancia.
-Tienes que tener cuidado Annabeth- le dijo Thalia.
-Lo tendré, gracias- le sonrió- ¿y qué me tenían que decir?-
-Ahh-dijo Jason cayendo en la cuenta de que aun no le habían dicho- que para celebrar que te uniste a nuestro grupo tenemos que hacer una reunión en tu casa esta semana.
La sonrisa de Annabeth se borro.
-¿En mi casa?- pregunto y todos asintieron- Emm…no se puede- dijo ella haciendo una mueca- estoy ocupada ese día.
-Aun no hemos dicho el día- le dijo Nico.
-Emm…-dudo Annabeth- tengo ocupada toda la semana- hizo una mueca en forma de disculpa.
-¿Y la semana que viene?- pregunto Leo.
-No creo que se pueda la verdad- dijo la rubia.
-Lo que pasa es que no quieres que vallamos a tu casa, listilla- dijo Percy con una mueca que significaba pura arrogancia.
-No pongas palabras en mi boca que no dije, sesos de alga- dijo ella alzando una ceja.
-Mmm, bueno-dijo Piper-nos reunimos en otra casa.
Todos asintieron y en eso el celular de Annabeth sonó. Lo abrió y era un mensaje, después los miro a todos.
-Emm…tengo que irme- y se fue.
-¿Entonces salimos el sábado?- le pregunto Silena mirándolo con sus penetrantes ojos azules.
Había buscado a Silena para invitarla a salir, no porque le gustaba, la chica era guapa, pero no le provocaba un cosquilleo en la boca del estomago, aunque tampoco es que se vallan a casar o algo parecido, solo quería pasar con una chica su sábado y que mejor, que Silena Beuregard.
Percy asintió y Silena le dio un beso en la comisura de los labios para luego irse.
Percy corrió a su auto ya que estaba empezando a llover, se subió, encendió la radio y se dispuso a irse a su casa.
En el camino vio a la listilla en medio de la lluvia, que chica más tonta. Condujo hacia ella y al llegar a su lado bajo la ventanilla.
-¿Sabes?, hay otras formas de darse una ducha, de seguro de dónde vienes es común que se tengan que bañar en la lluvia pero aquí no - le dijo el sonriendo.
Ella lo miro con sorpresa y le dijo.
-Jodete, Jackson- y siguió caminando.
Percy rio.
-Vamos sube, te llevo- dijo él y no sabía de donde salieron esas palabras.
Annabeth lo miro abriendo los ojos y llevándose ambas manos al pecho.
-Yo, Annabeth Chase, una vaquerita de coma algodón en el auto de Perseo Jackson, el chico más popular de la escuela- dijo con tono emocionado y se empezó a echar aire con una mano- dios mío que emoción- luego volvió a su tono serio-No.
Percy volvió a reírse.
-Vamos listilla, estoy siendo amable contigo y puede que empiece a llover más recio.
Annabeth sonrió y se acerco a la ventanilla.
-Prefiero ahogarme en la lluvia- y en cuanto se alejo empezó a llover muchísimo más fuerte, miro el auto de Percy, rodo los ojos como si estuviera maldiciendo su suerte y se subió aceptando la toalla que Percy le ofrecía.
-¿No que preferías ahogarte en la lluvia?-dijo él con una sonrisa arrogante.
-Cállate y conduce- le espeto ella y luego le dio la dirección de su casa sin darle el numero de su casa.
Después de un rato de conducir Annabeth dijo:
-¿Puedo cambiar la estación?
El la miro sorprendida, en el lugar que estuvieran con quien estuvieran el elegía la música y mas, estando en su coche, pero al ver los ojos grises de Annabeth y su tez pálida no pudo decirle que no, así que solo asintió.
-Gracias- dijo ella y de la radio empezó a sonar la canción que reconoció como la que ella había cantado en el castigo.
-¿Esa es la canción que cantaste en el castigo?-ella asintió- ¿Cómo se llama?
-Cross my heart de Mariana's trench- respondió ella.
-Nunca había escuchado de esa banda- dijo él.
-Casi nadie.
Después de un rato de silencio llegaron a la calle que Annabeth le había dicho.
-Gracias, sesos de alga- respondió ella mientras tomaba su mochila.
-Si quieres te puedo dejar en la puerta de tu casa.
-No gracias- y se bajo del auto.
***
Annabeth se estaba dando un baño cuando los gritos empezaron.
-¡No puede ser, Frederick, ¿Cómo puedes llegar en ese estado si apenas son las 5?!-grito su mama.
-¡Déjame en paz, Minerva! ¡Es mi casa y hago lo que quiero!- grito su papa y después se escucha el golpe de una puerta.
Annabeth salió y se fue a cambiar a su cuarto, pensando, su papa no era así, desde que lo despidieron de la universidad y consiguió su trabajo en la ferretería se ahoga en la bebida, si ella fuera su mama ya se hubiera separado de el.
-Annabeth-llamo su mama de la puerta.
-Dime mama-dijo ella mientras salía del cuarto ya cambiada.
-Los gemelos están jugando en casa de un amigo de ellos y yo iré a comprar unas cosas, ¿quieres ir?-le pregunto su mama y Annabeth asintió, después se subieron al auto directo al supermercado.
-Enserio Mamá, no entiendo, se que Papá no era así antes pero ahora lo es, ¿Cómo permites que te hable así?-le dijo Annabeth a su mamá mientras compraban cosas en el supermercado.
-Annie, tu padre es bueno en cosas que no entiendes- le dijo su mamá.
-Tienes razón, no lo entiendo- dijo Annabeth exasperada.
Siguieron caminando hasta que en un pasillo Annabeth se encontró con unos collares de diferentes colores y figuras.
-Mamá, ¿Qué son esos?- dijo Annabeth apuntado hacia los collares.
-Ooh, son Guardapelos- le sonrió su mamá.
-¿Y que es un guardapelo?-pregunto la oji-gris.
-Es un collar que se abre, dentro puedes poner la foto que tú quieras y siempre estará contigo- le sonrió su mamá.
-¿Puedo llevarme uno?
-Claro que si cariño, en lo que eliges iré a comprar las cosas que faltan- y su mama se fue.
Annabeth empezó a ver los collares y al final se decidió por uno de un corazón dorado. Sabía exactamente que foto poner, siempre la traía en su bolsillo.
Era una foto de ella con sus papas sentados en una manta blanca con los gemelos cuando ella tenía 6 años, eran tan felices en ese entonces.
Annabeth se encamino a su primera hora, química. El día de hoy cambiarían a las parejas del laboratorio, la maestra había decidido cambiarlas cada 5 semanas para que se conocieran mejor y así.
Annabeth agradecía eso, no quería sonar grosera, le agradaba Travis Stoll, pero siempre la hacía reír o le había bromas y no la dejaba concentrarse.
Cuando se acerco al tablero decía: Annabeth Chase y Rachel Elizabeth Dare, mesa 3.
¿Rachel Elizabeth Dare?, ¿Y esa quien era? Se pregunto Annabeth.
Al llegar a la mesa 3, había una chica pelirroja con una mascada como diadema, una blusa verde y unos pantalones que tenían marcas de roturador. Al parecer, la chica pensaba que no tenían demasiadas manchas, porque le seguía haciendo más, pero por alguna razón, se veían geniales.
Annabeth se sentó y la pelirroja, que tenia ojos verdes, levanto la vista hacia ella y le sonrió.
-Hola- le dijo- ¿Tú debes de ser Annabeth, cierto?
Annabeth asintió.
-Un gusto, Rachel- dijo ella sonriente- por cierto tus pantalones se ven geniales.
-¿En serio?- algo brillo en los ojos de Rachel- me gusta hacerlo, se ven más coloridos de lo normal.
-Bueno, eso es genial- Annabeth le sonrió de manera amable.
-¿Tú no eres de por aquí, cierto?- pregunto Rachel.
-No, soy de Tennessee, ¿por?
-Tienes acento, pero es genial, yo nunca he ido a Tennessee, ¿Cómo es?
-Pues para empezar no es un rancho- ambas rieron- es una ciudad, no tan grande como Oregón, pero si.
-¿Quién te dijo que era un rancho?- dijo Rachel entre risas.
-Un chico llamado Percy Jackson- Rachel se puso seria.
-¿Percy Jackson?-Annabeth asintió.
-¿Lo conoces?
-Es mi ex-novio- dijo Rachel- duramos 6 meses, luego termine con él.
-¿Por qué?-pregunto Annabeth- digo, si se puede saber.
-No es…el mejor novio del mundo la verdad, seguía coqueteando con otras chicas y así, a si que termine con él, pero debo admitir que aun me gusta.
Annabeth más de una vez veía a Percy coquetear con esa chica, Silena, y pensó que estaban saliendo hasta que Jason le dijo que no, no eran ni siquiera pareja.
La maestra llego y la clase empezó.