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Historia 177055 — capítulo 15
pintado de negro y observa a las personas ir y venir.
Piensa en la charla con sus amigas. Ellas tienen razón. Perseus Jackson nunca iba a cambiar. Siempre ha sido un chico problemático e insufrible. No iba a cambiar por un beso y mucho menos por saber la identidad de Annabeth en una página web. Se sintió torpe y tonta, dos cosas que jamás había sentido ¿Como hacer Perseus Jackson para poner todo su mundo al revés?
A lo lejos ve a Thalía y Nico. Los dos están tomados de la mano, riendo y hablando entre ellos, se nota que se aman desde mil kilómetros de distancia.
Annabeth siente un poco de celos. Siempre se ha llevado bien con todos y es una de las más populares de todos en el instituto, pero aun así siente que jamás encontrará una persona con la que pueda mirar a los ojos y sentir que estarán juntos por siempre y para siempre, su alma gemela, esa persona con lo que pueda ver películas de miedo y acurrucarse en sus brazos en las escenas más escalofriantes.
Annabeth está tan concentrada en su triste vida amorosa que no se da cuenta que no está sentada sola.
—¿Y ahora que tienes, listilla? —le pregunta Percy. Ella lo mira con irritación.
—¿Qué quieres? —le pregunta a modo de respuesta. Percy rueda los ojos ¿Y ahora que le pasa?
—Tus amigas me han dicho que estás preocupada por lo del video. Que piensas que no saldrá bien, y muchas otras palabras —dice Percy—. Así que si estás tan preocupada por tu preciosa nota, entonces sólo dime cuando nos reunimos y ahí estaré. Y grabamos el video y eres feliz.
Annabeth lo mira sin creérselo ¿Iba a ayudarla a sacar una buena nota? Luego recordó que son enemigos y que lo odia y dijo:
—No quiero —replica. Percy suspira, cuando se enoja parece una niña pequeña.
—¿Y por qué? —quiere saber él.
—Porque eres irritable y no quiero pasar tiempo con gente irritable —y así comienza otra típica pelea entre Annabeth y Percy. Hasta que media hora después y con la ayuda de miradas extrañadas de los visitantes del parque, Annabeth acepta reunirse con el sesos de alga.
—Bien, hoy a las tres aquí mismo. Y si te retrasas aunque sea un minuto me iré y me negaré a grabar algo contigo ¿Entendiste, Jackson? —pregunta la rubia cruzada de brazos.
—Entendido, jefa —dice Percy a modo de burla. Le sonríe a Annabeth y se va del parque. La rubia le lanza una mirada irritada y se va del parque Olimpo.
Ese mismo día, a las tres de la tarde…
Annabeth llegó al parque tres minutos antes de lo acordado. Aun no habían señales de Percy, y aunque Annabeth quería que ni se apareciera, una pequeña parte de ella quería que estuviera ahí ¿La razón? No la sabe. Un minuto más tarde Percy aparece en la entrada del parque, pero no está solo. A su lado está nada más y nada menos que Rachel Elizabeth Daré, una de las populares más insoportables de todo el Colegio Harrinson, o quizás del mundo.
Annabeth no escucha lo que dicen, pues están muy lejos, lo que si sabe, es que algo anda raro en esos dos. Percy sonríe a lo que ella dice y ella le devuelve la sonrisa. Rachel se da cuenta de la presencia de Annabeth y, como si quisiera ponerla celosa, le da un beso en los labios a Percy, y lo peor es que él se deja.
No sabe porqué, pero a Annabeth le entran ganas de golpear a Rachel y arrancarle esa sonrisa triunfante de un golpe. Se contiene de matar a la pelirroja y desvía la mirada.
Unos segundos después, Percy ya está frente a ella.
—Justo a tiempo, listilla —le dice. Ella mira su reloj y comprueba que sí llegó a tiempo, lo cual es muy raro en Percy.
—Sip, las tres en punto. Felicidades, sesos de alga, por primera vez llegas temprano en tu vida —le dice Annabeth con una sonrisa falsa.
—¿Vamos a hacer nuestros papeles? —pregunta Percy.
—Sí, vamos.
Pasan al menos dos horas actuando sin pelear. Lo cual es todo un record. Percy dice sus líneas sin equivocarse y Annabeth queda sorprendida por sus habilidades actorales. A las cinco y media, cuando descansan, Percy mira la hora y da un salto.
—Listilla, espero que ya hayamos terminado. Me tengo que ir —dice mientras guarda la cámara y el guión en una mochila negra.
—¿A encontrarte con Rachel? —murmura Annabeth para ella, pero él la escucha.
—¿Estás celosa, Listilla? —le pregunta él divertido.
—No —objeta ella. Guarda el guión en su mochila sin importar que lo arrugue.
—Pareces celosa —contradice Percy y le sonríe en forma burlona.
—¡No estoy celosa! ¿Por qué voy a estarlo? ¡Tú y yo solo somos enemigos! —dice ella dándole una patada con fuerza a una piedra.
—¿Estás celosa, Annabeth? —vuelve a preguntar él colocándose frente a ella.
—No —repite ella.
—Dime la verdad.
—No estoy celosa. Es la verdad —dice la rubia negándose completamente a mirarlo a los ojos.
—La verdad —volvió a exigir él. Annabeth gruñe y comienza a caminar rápidamente a la salida del parque, con Percy detrás de ella.
—¿Qué quieres escuchar? ¿Qué estoy celosa? —le grita ella sin dejar de caminar — ¡Entonces sí, Jackson! ¡Estoy celosa! ¡CELOSA! ¡Ahora déjame en paz! —Annabeth no quiere ver la cara de triunfo de Percy así que corre hasta su casa, ahora que lo piensa, esa semana ha corrido demasiado.
Escena extra;
Ese mismo sábado, en la casa de Piper…
Piper miró la hora cuando terminó de ducharse, las siete y media. Solo le quedaba media hora para estar lista. Se sacudió el exceso de agua, y comenzó a mirar en su armario. Pasó vestido a vestido, pero ninguno le gustaba. Volvió a revisar su armario al menos dos veces, se estaba quedando sin tiempo y no encontraba que ponerse. Al final, se decidió por un vestido color crema que le había regalado su madre. Buscó unas zapatillas que combinaran y corrió a maquillarse.
No quería llevar mucho maquillaje, no quería parecerse a Drew. Así que trató de colocarse la menor cantidad posible pero que aun así se viese guapa. Arregló su cabello en un moño formal y buscó accesorios.
El timbre de su casa sonó, y su madre gritó que ella habría. Piper estaba nerviosa, el corazón le latía a mil por hora y sus manos temblaban. Trató de calmarse lo más rápido posible.
Escuchó la puerta cerrarse y las voces amortiguadas desde el piso de abajo. Su madre entró en su habitación.
—Ya llegó —le avisa con una sonrisa. Piper asiente.
Su madre baja primero y se dirige a la cocina. Piper baja las escaleras y ve al chico más guapo de todos. Él se pone de pie con una gran sonrisa cuando la ve. Le tiende su mano.
—¿Lista, Piper? —pregunta.
—Lista para nuestra primera cita, Jason —responde ella tomando la mano del chico de sus sueños.
Aquí está el capítulo. Esperamos que les haya gustado. Ha sido más largo que los otros por la Escena Extra.
Gracias por leer, comentar y agregar a favoritos.
¿Que les pareció eso de agregar una Escena Extra? Estamos pensando en añadir algunas más adelante.
Besos y abrazos, lectores!