← Historia 177055 · de
Historia 177055 — capítulo 5
Al día siguiente. Annabeth Chase se despierta tarde, lo cual hace que tenga que irse corriendo al colegio si quiere llegar temprano Matemáticas con el profesor Edward, un señor que odia que llegues tarde porque si lo haces te pone falta.
*Ya casi llegas, Annabeth, solo unas cuadras más,*piensa. No se detiene a mirar la hora. Sabe que es tardísimo.
Llega con cansancio a la entrada. ¡Riiiiin! El timbre suena.Corre, corre, corre, piensa.
¡No! El profesor ya está dentro de la clase. Ha cerrado la puerta, lo cual significa que no te dejará entrar así le supliques y llores de rodillas.
Annabeth se apoya contra la pared. Está agotada. Sus músculos duelen. Decide pasar por la cafetería a comprar una botella de agua, pero en un momento. Aun está cansada. Se sienta en el suelo y escucha la voz amortiguada del profesor de matemáticas.
—¿Decidiste no entrar? —pregunta una voz masculina. Una voz odiosa. Alza la vista y ve la sonrisa de burla de Percy.
—¿Que te importa? —gruñe Annabeth. Percy se sienta a su lado. El se ríe burlonamente. Annabeth le da un codazo en la costilla. Percy ríe aun más. Annabeth piensa irse a buscar su agua cuando Percy habla:
—Nos vemos ahora en el castigo, listilla.
Annabeth se detiene a mirarlo. Él también se puso de pie.
—Hasta ahora, sesos de alga —responde Annabeth.
Se ha bebido más de la mitad de su agua en un segundo ¡Cuanta sed tenía! Se fue hacia la parte de atrás del colegio, donde habían unos bancos donde usualmente se almorzaba.
Observa el patio casi vacío. A la distancia ve a Drew, la muchacha está leyendo una revista de moda con su hermana Silena.
Más allá está Jason, uno de los mejores amigos de Percy. Está hablando con Thalia, una de las rebeldes del colegio.
Annabeth no sabe que hacer. Así que saca su libro de Historia y estudia la segunda guerra mundial, el profesor Rogelio les había mandado a estudiarse eso.
Estaba muy tranquila estudiando cuando Reyna y Rachel (dos de las amigas de Drew y Silena) le lanzan agua "accidentalmente". Annabeth se levanta con su cabello y blusa empapadas.
—¡Retrasadas mentales! —les grita Annabeth con indignación. Las dos chicas se alejan riendo.
Annabeth guarda su libro, que milagrosamente salió vivo. Se dirige a los casilleros, cree que le queda una camisa de repuesto ahí.
Pero para su mala suerte, no está. Rebuscó en cada rincón, pero fue imposible.
—¿Se te perdió la dignidad? —pregunta Perseus apareciendo por el pasillo. Ella le lanza una mirada irritada.
—Lárgate, Jackson —le dice Annabeth. Percy se acerca a su casillero y le da una camisa a la rubia. Annabeth mira extrañada a Percy y luego a la camisa, es negra. Y en medio en letras blancas dice: AMO EL ROCK!
—¿Por qué eres amable conmigo? —pregunta la chica a Jackson.
—Sólo ponte la camiseta y no preguntes tanto, listilla —Percy comienza a alejarse del pasillo. Aunque Annabeth lo detiene.
—Gracias —dice rápidamente. Él sonríe.
—De nada, listilla.
Annabeth corre a los baños. Allí se quita la camisa húmeda y se pone la de Percy. Es extraño. Nunca se había puesto ropa de otras personas, mucho menos de chicos, aun menos de Percy. El olor a Perseus llega a sus fosas nasales: huele a océano. Es difícil explicar, pero así lo siente Annabeth.
Ella se suelta su cabellera rubia y la sacude, esperando que salga la mayor cantidad de agua posible. Un momento después. Ya está lista. Su cabello no está super seco, pero está mejor que antes.
Sale del baño de chicas y se dirige hacia donde estaba antes. En el camino se encuentra a Rachel. Ella la mira casi con fastidio.
—Veo que has encontrado una camisa nueva —señala la pelirroja.
—Así es —confirma Annabeth lo obvio.
—Sería una lástima que también se te arruinara... —dice Drew. Annabeth la mira con cautela. Estas chicas son capaz de lo que sea. De repente sus caras se suavizan. Jason, Percy, Leo y Frank, el cuarteto de chicos malos, se acercan a ellas.
—Percy, cariño ¿Como estás? —pregunta Rachel con su mejor sonrisa. Percy apenas la mira.
—Mm... Bien —responde. Él mira que Annabeth sí se he puesto su camisa y le guiña un ojo. Annabeth desvía la mirada y aprovecha las superficiales están cien por ciento distraídas en los chicos y huye.
Gracias por sus comentarios y por poner esta historia en favoritos!