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Historia 178382 — capítulo 10

CAPITULO 8

"El mejor amigo"

El drama siempre había estado presente en la vida de Phoenix Malfoy pero ella nunca espero que al llegar a Hogwarts, obligada como siempre repetía, se convirtiera en la candidata perfecta para las dramáticas peripecias que causaba su hermano. El tema de la carta a su padre aún la tenía enojada y seguía firme en su posición de no hablar con Scorpius; sin embargo, su rubio hermano termino por malograr la relación cuando perdió los estribos después de su elección en el campeonato.

-¡NO! -El grito interrumpió las palabras del ministro-, ¡Phoenix! ¡Sal de ahí! ¡Suéltenme, es un error! ¡Ella no debe estar ahí! ¡Phoenix, te lo prohíbo! ¡Suéltenme!

De repente, su demente hermano había aparecido en la acogedora sala con el uniforme desarreglado, más despeinado de lo normal y la mirada de un loco. Detrás de él llegaron Lorcan Scamander, Serpens Rosier y Albus Potter intentando sujetarlo sin éxito. El ministro y los profesores habían quedado en completo shock.

-¡Señor Malfoy! -Se exalto McGonagall**-, ¿qué intenta demostrar? El cáliz ha elegido, debe aprender a perder.**

-¡No, por favor! Ella es una niña, no debe estar aquí.

Eso fue todo.

-Largo de aquí -la voz más fría de su vida había salido de sus labios.

El brillo en los ojos de Scorpius desapareció y fue Albus quien lo cogió una vez más.

-Scorp, vamos -susurro el moreno.

El rubio no se movió.

**-Vete -**repitió la pelirroja.

-¡YA! -grito con furia Albus, sus ojos eran llamas verdes, se dirigió a los profesores:-, lo siento, ya nos vamos.

Había pasado una semana y ninguno le hablaba o intentaba acercase… ni siquiera Rose Weasley. Por supuesto, se había dicho, la chica Weasley estaba enamorada de Scorpius, no permitiría que alguien lo trate mal, ni siquiera ella que era la hermana. A pesar de su carácter frío, admitía que le había afectado un poco, incluso Lily Potter era cortante.

En teoría, por los pasillos podía escuchar los murmullos negativos en su contra; Scorpius la había humillado frente a todos en el colegio cuando la carta salió a la luz y todos le trataban igual, ella se había defendido sobre su derecho a participar en el torneo… y todos perdían la cabeza. Supuso que se debía a que ella era nueva, su hermano era antiguo y debía tener más amigos. Sin embargo, lo que más le había dolido era que Albus Potter la ignorara. Ahora se encontraba deseando que por lo menos el muchacho la mirara.

-¿Sabes que pareces un alma en pena?

Ella resoplo.

-Bueno, si deseas también puedes dejar de hablarme.

-Yo no haría eso -dijo Blair tomando asiento a su lado-, sabes mucho de mí… podrías destruirme.

La primera carcajada de la semana apareció después de ese comentario.

-¿Crees que deba disculparme?

-¡Qué dices!-Se sorprendió la morena**-, ¡Phoenix Malfoy quiere disculparse! Eso es nuevo, creo que hiciste lo correcto en defenderte… pero lo incorrecto en tratarle así, él lo estaba pasando mal, sabes lo sobre protector que es. Él ya se ha disculpado por la carta.**

-Nunca debió escribir esa carta para empezar…

**-¿Por qué es mentira? -**dijo con picardía su prima.

-¡Calla! -La manoteo evitando que viera su sonrojo**-, hablaré con Scorpius.**

La morena aplaudió con emoción.

-Después de la primera prueba.

-¡Phoenix! -se quejó Blair.

-Lo siento -sonrió la pelirroja**-, es lo que puedo dar.**

La vista del atardecer desapareció dando paso a la luna. Ambas se despidieron dado que desde el espectáculo del viernes pasado Phoenix se había estado saltando la cena, ella esperaba que McGonagall no lo notara o tendría problemas. El entrar a la sala común solo le produjo nauseas, ella pensaba que en ese momento todos deberían estar en el gran comedor, supuso que así como ella falta otros lo podían hacer también. Amelia Mclaggen se encontraba sentada encima de Scorpius besándolo con las mismas ganas que ella tenía de acabar su felicidad.

-Me disculpo -anuncio llegando al lado de ambos.

El rubio alejo a la chica para observar a su hermana.

-No debí tratarte de esa forma, pero es por lo único que pediré perdón -dijo-, estoy en mi derecho de participar.

Dio la vuelta con intención de ir a su habitación cuando los brazos de su hermano rodearon y ella quedo petrificada, con mucha pena tenía que admitir que no por el abrazo, a unos pasos de la chimenea se encontraban Albus y Mayra. Ellos miraban la escena sin inmutarse y todo parecía que antes de eso sólo habían estado conversando, pero sintió algo incómodo en su pecho.

**-Te estaré alentando -**menciono Scorpius una vez que la soltó.

Ella asintió aun con ese dolor presente e hizo amago de una débil sonrisa. Lo primero que hizo al llegar a su habitación fue coger un pequeño bolso y llenarlo con su pijama, cepillo de dientes y una blusa limpia para el día siguiente, cerro las cortinas de su dosel y salió. Al bajar de nuevo todos habían salido, en su interior lo agradeció, ¿Qué pensarían si la ven con un bolso? En todo el camino tuvo mucho cuidado de no ser vista pero al llegar a la salida para el patio del colegio una mano la detuvo. Volteo esperando encontrarse con algún profesor.

-Eso ha sido muy amable de tu parte.

Ella parpadeo y asintió.

-¿Estás enojada?

-No -contesto con voz neutra**-, sólo confundida.**

-Oh.

-No me gusta la gente hipócrita -añadió antes que el azabache pensara otra cosa.

El frunció el entrecejo en confusión.

-Nadie ha tratado mal a mi hermano cuando me daño a mí.

-Eso fue un simple error…

-Eres su mejor amigo, lo defiendes y lo entiendo… es lo que yo haría por Blair, así como ella lo haría por mí.

-¿Adónde vas?

-Al carruaje de Beauxbatons.

Albus endureció su rostro.

-Muy bien -dijo.

Phoenix dio la vuelta en cuanto la mano del chico la soltó.

-De igual modo -añadió el ojiverde, ella regreso su mirada y vio la duda en el rostro del chico**-, gracias.**

Su cuerpo se tensó cuando los labios del muchacho rozaron su mejilla. El latido cardíaco aumento tanto que tuvo miedo que él moreno pudiera escucharle. Ella asintió de nuevo y corrió en dirección al carruaje celeste.