← Historia 178382 · de
Historia 178382 — capítulo 7
CAPITULO 6
"El cáliz de fuego"
La llegada de ambos colegios tenía a todas las chicas desaforadas, no era de extrañar, pues para sorpresa de muchos, el colegio Brasileño era solo para hombres. Mientras que en Beauxbatons la directora Máxime decidió que ese año participarían sus chicos, después de la decepción con las chicas que había traído el campeonato anterior. Aunque había la sorpresa de que una morena muy guapa si había sido incluida en el paquete francés. Eso había quedado claro luego de que la francesa gritara el nombre de Phoenix Malfoy delante de todo el gran comedor; por supuesto, que no fue la única, pues muchos de los chicos franceses la habían rodeado ocasionando que tanto Máxime como Mcgonagall bajaran las revoluciones del efusivo reencuentro.
Albus Potter había visto todo desde su asiento, no podía dejar de pensar que quizá entre todos esos francesitos se pudiera encontrar algún ex novio de la pelirroja, puesto que a pesar de lo dicho por Scorpius, el rubio no había estado los años anteriores con su hermana, ¿quién aseguraba que no había ocurrido algo con esos refinados? Y eso le molestaba, el tan solo imaginar que alguien ya había besado esos labio o peor aún, ya había probado el cuerpo de la muchacha lo ponía de mal humor. No ayudaba el que la chica aún no quisiera acercarse a ellos, la única que lo había logrado era Rose y hace pocas horas su propia hermana Lily. Al parecer, Phoenix necesitaba ayuda con Aritmancia, no era un secreto en Hogwarts que su hermana menor era la mejor en esa materia. Por ende, serian alumna y maestra desde el día siguiente.
-¿Conoces a la francesa, Scorp?-pregunto con voz ronca Albus.
-Algo así-menciono él sin apartar la mirada de la chica.
Lorcan Scamander enarco una ceja.
-Pues deberías dejar de mirarla con tanta insistencia-le dijo-,Rosie te mira desde la mesa de Ravenclaw.
-¡¿Qué?!-pregunto el rubio con sorpresa-,¿creen que le gusto?
-Scorpius, no vengas con mariconadas… pareces una chica sonrojándote, ve y habla con mi prima si tanto quieres saber.
-Tranquilo Al, si nunca dejas de ser huraño no conseguirás novia-menciono Lorcan.
El pelinegro gruño.
-Es mi prima-comento el platinado-,Blair Zabini, mi hermana vivió con ella y con mis tíos en Francia… es solo que esta cambiada.
-¿Qué tanto?-pregunto con indiferencia Albus centrándose en la chica morena.
-Pues hace cuatro años, la última vez que la vi, tenía unos kilos de más y unos lentes que no quedaban acorde con el peinado de dos coletas que siempre llevaba.
-¡Vaya, entonces fue una metamorfosis!-Carcajeo Lorcan-, Beauxbatons hace milagros.
El recorrido a la sala común jamás fue tan largo, más aún porque cierta pelirroja no iba en el grupo, ¿por qué tenía que quedarse más tiempo con los franceses? Era seguro que tenía algún ex ahí; pero él era Albus Potter, hijo del salvador del mundo mágico, heredero de los más famosos ojos verdes ¡Era un Potter! No tenía nada que envidiarle a un francés. Y eso lo demostraría poniendo su nombre en el cáliz, si su padre pudo con catorce años, él lo haría con diecisiete. El cáliz de fuego estaría disponible desde mañana a las seis de la mañana, nadie ni nada le impediría que colocara su nombre ahí. Una sonrisa petulante se formó en su rostro al imaginarse la cara de James al enterarse, ya hubiera querido su hermano mayor participar en ese torneo.
-¿Al, crees que si pongo mi nombre… el cáliz me elija?
Una alarmante sorpresa se posó en la cara del muchacho, Scorpius lo miro enarcando una ceja y luego dejo soltar una carajada.
-Y luego me hablas a mí de mariconadas… no te preocupes, no me pasara nada.
-No es eso zopenco-dijo irritado el chico-,yo estaba pensando en poner mi nombre.
-Oh-exclamo el rubio-.Bueno, hagámoslo, que gane el mejor y hay que prometer que sin rencores por a quien elija.
Soltó una risa al ver el meñique de Scorpius levantado, unió su meñique con un suspiro.
-Enserio Scorp, no sé cómo es que consigues tantas chicas- menciono.
-¡Es porque soy una máquina de sexo!
-Te recuerdo, desde que te has enamorado de Rose ya no puedes ni acostarte con una.
El rubio resoplo.
-No estoy enamorado de Rose-Albus lo miro duramente unos segundos-. Bueno, me gusta… un poco, pero es manejable, no es por eso que ya no me acuesto con las chicas.
La puerta de la habitación se abrió dejando entrar a Lorcan y Serpens Rosier. Los recién llegados comentaban acerca de los que pondrían sus nombres en el cáliz. Albus escucho cada nombre y no le pareció que fueran los mejores.Quizá el hijo de Wood fuera bueno pero con su cabeza metida siempre en Quidditch hacia que todo se fuera al retrete. Los de Hupplepuf eran muy buenitos como para ganar, los de Ravenclaw podían ser rivales buenos.Así que muy temprano en la mañana no fue raro encontrar a varios chicos de las diferentes escuelas colocando sus nombres.
Observo a Phoenix sentada junto a Blair Zabini, sonrió de lado y le enseño el pequeño pergamino que traía en la mano, la pelirroja torció los ojos pero aun así no dejo de mirarlo cuando avanzo a colocar su nombre. La sala se había mantenido en silencio en cuanto Albus Potter había puesto su nombre en el cáliz. Siguió en silencio cuando le siguió Scorpius Malfoy, en los ojos de Rose Weasley se notó algo de preocupación, sobre todo cuando se levantó y corrió hacia el platinado y su primo a reprocharles por qué lo habían hecho. La respuesta para la pelirroja ojiazul no tardó en llegar cuando noto que Albus fijaba su vista en la hermana de Scorpius y para su sorpresa Phoenix tampoco le apartaba su mirada.
Bueno, hasta ese momento.
Un grupo de chicos franceses entro aullando detrás de un pelirrojo de ojos verdes; muy guapo, demasiado según pensamientos de Rose, Phoenix, Lily y… pues todas las chicas ahí presentes. Su cuerpo era atlético pero sin llegar a ser un monstruo del ejercicio, tenía labios carnosos y apetitosos, sus pestañas eran rizadas y kilométricamente grandes. El muchacho lanzo su nombre al cáliz sin perder de vista a Phoenix Malfoy, lo cual no pasó desapercibido por nadie, se relamió los labios haciendo que la chica se sonrojara y salió siendo seguido de sus aulladores amigos.
-¿Quién crucios es ese?-pregunto Scorpius frunciendo el ceño.
-A mí también me gustaría saberlo-murmuro Rose.
Albus estuvo de acuerdo con su prima, pero a diferencia de ella que moría por saber el nombre del pelirrojo para salir detrás de él. Él quería el nombre del chico para saber si era un digno rival.
-¿Se han dado cuenta de cómo miro a mi hermana?-rugió Scorp como perro enjaulado.
-Te aseguro que a Phoenix no le disgusto-intervino Rose.
-Claro que no-dijo el pelinegro-, han tenido algo.
-¿Cómo lo sabes?-preguntaron ambos al unísono.
El enarco una ceja.
-Los gestos-dijo-,no es simple coquetería, ellos han tenido algo.
-¿Eso te causaría problemas, cielo?-pregunto una dulce y picara voz a sus espaldas.
La morena Zabini sonreía con descaro, se colgó del cuello de su primo causando una leve molestia en la chica Weasley, leve hasta que la saludo a ella de igual modo y menciono la frase "¿sales con mi primo?" logrando que ambos se sonrojaran y que ella soltara una carcajada.
-Es Franco Bergel-comento-. Alemán y como pueden ver un tremendo bombón.
Suspiro dramáticamente.
-Pero solo tiene ojos para Phoenix, ya saben dónde hubo fuego, cenizas quedan.
-¿Fue novio de Phoenix?-pregunto Scorpius con un raro tic en su ojo izquierdo.
Antes de que la morena pudiera responder, la propia pelirroja Malfoy se le había adelantado dejando a todos petrificados.
-En realidad, fue mi amigo con derechos.
Y entonces un tic parecido al de Scorpius tentó con aparecer en el rostro de Albus Potter.