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Cadenas de Amor... S.S. — capítulo 16
Severus.
-avada Kedavra- gritó Lord Voldemort apuntándome con su varita.
Bella había llegado de un momento a otro, sin que la vieran se acercó silenciosamente, y justo cuando Voldemort gritó reaccionó en cuestión de milisegundos -protego-
-¡Bellatrix no!- le grité cuando me di cuenta de lo que acababa de hacer, había puesto en peligro su vida, ya que por la protección que ella puso en mi hizo que el hechizo rebotara y se dirigiera hacia ella
-¿está muerto…?- preguntó Voldemort al darse cuenta de que el hechizo le había dado a Yaxley directamente en el pecho, ya que había llegado atrás de Bellatrix para atacarla, pasando a escasos centímetros de ella. -¡BELLATRIX!- gritó Voldemort al darse cuenta de quien había matado en realidad.
Supe que esto nos había puesto en riesgo a los dos.
Bellatrix se dirigió hacia mí y me preguntó si estaba bien, con un movimiento de cabeza le dije que sí, pero mi mirada seguía fija en él, esperaba que dijera algo, y supe que algo estaba tramando. Quizás un castigo para los dos.
-¡Colagusano!- volvió a gritar, y aquel traidor apareció a nuestra vista. -Llévatelos a la Mansión Riddle y enciérralos en los calabozos no sin antes quitarles las varitas. Llévalos al más aislado para que no tengan contacto con nadie- fue lo único que dijo antes de desaparecer. No podíamos negarnos o terminaríamos muertos los dos.
Flashback----------------------------------------------
Hermione.
Abrí el libro que había visto en la mesa de Severus, me llamaba mucho la atención todas las anotaciones que tenía, era curioso, el libro era de pociones, el que yo llevaba en este curso. En casi todas las páginas estaba la poción corregida, más aparte tenía unos hechizos que al parecer había sido de su invención. Me parecía muy interesante todo lo que vi, así que no paré de leer, hasta que de una forma muy rápida llegué a las últimas hojas, había dejado dos hojas totalmente en blanco, pensé que ya no había escrito nada y a punto de cerrar el libro vi una anotación en la parte superior derecha.
"Lily Evans:
Te amo"
Eso me dejó congelada, era su letra, la misma que las anotaciones de todo el libro.
Severus.
Me urgía llegar a mi casa, en la Hilandera, Hermione estaba ahí. Ansiaba verla y Voldemort no terminaba con la reunión, en realidad a mi parecer había sido solo una pérdida de tiempo, se me hacía muy poca cosa de lo que habló. Solo esperaba que por fin dijera que nos podíamos retirar. Vi el reloj que estaba en la Mansión Riddle, donde había sido la reunión y habían pasado dos horas y media desde que llegué.
Hasta que por fin terminó, nos dijo que nos podíamos ir, claro no sin antes darme una misión.
-Severus- estaba a punto de hacer una desaparición cuando Narcissa me llamó. -necesito hablar contigo-
-¿Qué es lo que necesitas?- ella siempre había sido una amiga para mí, podía jurar que era una de las personas que verdaderamente me conocía. A pesar de que Lucius también era un amigo para mí estaba seguro que siempre escogería a Narcissa antes que a nadie.
-sé qué fue lo que hizo Lucius, Draco les mandó su varita, y si hay algo en lo que pueda ayudar sabes que puedes confiar en mí…-
-ella está en mi casa, regresó esta mañana- le dije casi en un susurro, Lucius nos miraba desde una esquina, como tal no lo había visto, pero sentía su presencia y la mirada de Bellatrix
-oh- se sorprendió Narcissa, claro entendía porque le hablaba en un susurro -entonces vete- me dijo con frialdad al ver que su esposo se acercaba a nosotros.
-¿tan rápido Severus?- Bellatrix llegaba atrás de mí, a mi parecer en esta ocasión se acercó demasiado a mí
No respondí a su pregunta y me fui del lugar, ansiaba por verla, por estar con ella.
Unos cuantos minutos me fueron suficientes para llegar a mi casa. Cuando lo hice abrí la puerta, y ella estaba ahí, sentada en el mismo sillón en el que la dejé antes de mi partida. Me miró un poco sorprendida, vi que en sus manos tomaba un libro y pronto me di cuenta de que el libro era el que llevé en sexto año de pociones. Lo había hojeado y vi que estaba en la última hoja. Mi sangre se congeló de inmediato, sabía que lo había leído.
No dije nada y me senté junto a ella.
-¿es cierto lo que dice? ¿La amaste?- me preguntó de inmediato. Al ver que me tardé en responder ella me volvió a hacer otra pregunta -¿es cierto?- pude notar que ella sentía celos, o quizás era mi imaginación, pero el tono de voz la delataba.
-eso no lo sé- respondí después de varios segundos -fue hace muchos años-
Me levanté del sillón y me dirigí hacia la mesa, donde había una botella de Whiskey de fuego, tomé una copa y vertí un poco para tomar un trago.
-es la mamá de Harry de quien hablamos-
-buen, no siempre fue Potter- le dije secamente, tratando de que ella dejara de lado las preguntas.
-¿La amas aún?- ahí estaba esa pregunta que hubiera tratado de evitar. Cierto que había sido muy importante para mí, pero ahora no sabía lo que significaba.
-¿la amas?- volvió a preguntarme, parecía estar enojada.
-es como si yo le preguntara que si usted ama a Weasley-
-si tú me lo preguntas te diré que No sin pensarlo dos veces- me quedé impactado al escuchar eso, mucho tiempo parecían estar enamorados los dos.
-Qué bueno que me lo aclara señorita Granger- a pesar de que ella ya me hablaba de tu yo prefería hablarle de usted. -Pude haber pensado otra cosa-
Y sin planearlo ambos comenzábamos a discutir, después de tanto tiempo lejos y lo mejor que se nos ocurrió era discutir.
-¿Entonces a que he venido?- esa pregunta parecía reproche que entendía bien.
-no se a que haya querido venir- dije antes de acabarme mi bebida de un solo trago. Y darme la vuelta para irme a mi habitación.
Claro, como era de esperarse ella me siguió, no dejaría las cosas así. Cuando llegué a mi habitación sentí como ella me jaló de mi mano, no estaba molesto por su acción, estaba tratando de huir a algo que ya era momento de enfrentar.
-¿la amas?- me preguntó mirándome a los ojos.
Lo pensé por unos segundos, la tenía enfrente, la chica que he pensado por tres meses, quien me hizo abrir por completo mis ojos, la persona con quien me sentía muy cómodo siendo yo mismo. Era ella por quien había tenido esperanzas nuevamente. Tenía que pensar si la debía perder o luchar por ella.
-ya le dije señorita Granger que eso fue hace muchos años, eso ha quedado atrás, no veo porque le importe tanto si la amo o no… está usted aquí-
Hermione-----------------------------------------------------
Quizás no era la forma que yo me esperaba que me dijera lo que estaba sucediendo, pero era suficiente, no había gritado ni nada por el estilo, no soy de esas ideas. Solo lo abracé disfrutando de su aroma, disfrutando del roce que había entre nuestros cuerpos.
Lo sentía muy frio, y era lógico, no podía cambiarlo de un día para otro. Me abrazaba pero con cierto deje, pero eso no me importó. Lo había necesitado tanto, necesitaba tenerlo cerca.
Habían pasado unos minutos. Cuando sentí que él se alejó de mí, me miraba directamente a los ojos y a pesar de que traté de descifrarlos no pude, era como unas ventanas cerradas por completo.
-no pienses en ella- me dijo al oído después de unos segundos.
Acercó su boca hacia la mía, y estuvimos a punto de besarnos, de unir nuestros labios cuando cerré los ojos y vi ciertas escenas de aquella tarde con Lucius. Me alejé cuando estaba a escasos milímetros. Él lo notó y no lo pude evitar.
Trató de comprenderme, y solo me invitó a bajar de nuevo, nos sentamos en uno de los sillones y comenzamos a hablar.
Fin del flashback---------------------------
Narrador.
Hermione estaba descansando tranquilamente, habían pasado 3 días desde que la carta de Ron había llegado. No estaba dormida, solo miraba hacía la ventana que estaba enfrente de ella. Eran casi las 5 de la tarde. El cielo estaba nublado, como si en cualquier momento fuera a haber una tormenta.
Comenzaba a quedarse dormida cuando escuchó un fuerte estruendo, al principio pensó que había sido un relámpago. Pero pronto volvió a escuchar otro acompañado de un grito de Ginny.
Se asustó demasiado y se levantó de la cama para asomarse y ver quien era. Tomó su varita y se dirigió hacia la puerta. Cuando la abrió la escena la dejó congelada. Eran unos cuantos mortífagos, entre ellos Narcissa quien se dirigía velozmente hacia ella.
-aun confías en mi ¿verdad?- le dijo al tiempo que Draco subía por las escaleras.
Dos segundos antes vio a Luna tratando de calmarla y desaparecieron del lugar.
Severus.
-¡Colagusano! Te arrepentirás- gritó Bellatrix cuando nos metió a ese inmundo calabozo.
Él se fue sin decir más y a un lado mío vi a otra persona quien entre la oscuridad reconocí perfectamente.
Estaba cubierto de sangre en su túnica y su barba. Parecía no tener nada de fuerzas, y fue cuando entonces comprendí la razón por la que Voldemort fuera a matarme a Azkabán.
-Albus- si, habían dado con su paradero.