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Historia 179952 — capítulo 4
—¿Qué es esto Pansy? ¿Quien es ese niño? Pansy esta muy asustada, nunca pensó en hablarle a su romance fugaz del niño que tuvo. Es la segunda vez que tenía en su casa a Charlie, la primera vez fue cuando se acostaron y ahora verlo después de tantos años le revolvía el estómago — Es tu hijo — Me perdí... Casi toda la infancia de mi propio hijo— resumió toda la impotencia que sentía en estas pocas palabras De un momento a otro Pansy se sintió lo peor del mundo — Creí que te importaba más tu trabajo— murmura en voz baja Charlie la mira con sorpresa —¡¿Estas loca?! ¡¿Me ocultaste a mi hijo solo por mi trabajo?! La tensión se volvió palpable en el aire mientras se miran. Charlie deja caer sus manos a los costados y clava su vista hacia el techo durante varios minutos, meditando lo recién descubiertoElla pasa una de las fotografías más recientes del niño y Charlie observa con suma atención cada detalle del rostro de su pequeño, al final esboza una sonrisa de completo orgullo — Tenía miedo— admite — Merlin... — suspira este de mala manera— Quisiera gritar de la frustración... — Lo lamento —¿Lo lamentas?— pregunta completamente lleno de indignación— Haz silencio que no estoy de humor para lamentaciones Pansy aspirando fuertemente por la nariz tratando de tranquilizarse habla — Hummm Podíamos ir a la casa de tus padres esta Navidad — Por su puesto que si. Necesito conocer a mi hijo Pansy sintió un tirón en el estómago al oír esas palabras pronunciadas por la boca de Charlie, que estaba realmente furioso y lo sabía disimular muy bien a pesar de lanzarle miradas asesinas — ¿Es bromista? — Se parece mucho a tu lado familiar — admite pansy muy contrariada al recordar eso — Genial... Obviamente es pelirrojo Ella asintió con la cabeza, su hijo tenía el cabello tonalidad pelirrojo y unas cuantas pecas esparcidas por la nariz — Que chistoso ahí tienes una foto y me lo preguntas todavía más — Así te enamoraste de mi — Charlie le guiñó el ojo a pansy que aparta la vista de inmediato por los nervios que le causaba sólo ya tenerlo en su casa