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Pasado — capítulo 11

Entrelazamos nuestras manos en la oscuridad, acababa de finalizar el baile, y nosotros salimos a fuera, queríamos estar tranquilos y ver las estrellas, con las manos entrelazadas y nuestros cuerpos cerca fuimos caminando hasta las orillas del lago negro, nos sentamos en la hierba humedecida por el Rocío de la noche y Sirius me puso su capa sobre los hombros, por que yo temblaba lo que el no sabía es que no temblaba de frío, si no por su cercanía, el se quedo con un traje negro que gracias a la escasa luz de la luna pude ver lo bien que le quedaba, su camisa era blanca y la llevaba apretada a el cuerpo, llevaba la corbata desanudada y el pelo revuelto, yo sonreí, se sentía perfecto estar así, el uno juntó al otro disfrutando de el silencios mutuo, sin bromas ni puyas precoces, sólo el y yo en la oscuridad de la noche, cogidos de la mano y alumbrados débilmente con la sonrisa de la luna y la luz titilan te de las estrellas. -esa-dice Sirius tomando la palabra-esa estrella-señala con la mano a una de las millones de estrellas que se ven, a la más brillante, que parpadea más rápidamente-esa es la estrella por la que me pusieron el nombre-suelto una pequeña risa sin poder evitarlo y mi pelo antes Rubio y negro se vuelve rosa y rojo por el cariño y la vergüenza  -¿sabes Sirius? Incluso en un momento así no puedes evitar ser un perro egocéntrico-le digo con una pequeña sonrisa, sintiéndome agusto  -a ti te gusta este perro egocéntrico Cachorrita...es más me amas-declara, y yo negando con la cabeza divertidamente apoyó mi cabeza en su hombro, no digo nada por unos segundos hasta que dejo  de estar apoyada en Sirius para caer a el suelo, en su lugar hay un gran perro negro de ojos grises y cara arrogante, siento como algo húmedo me moja la cara, una lengua -eres un perro malo canuto-le riño en broma y para seguirle el juego yo también me convierto en perro, jugamos un rato a perseguirnos mutuamente hasta que Sirius de un empujón me tiro al lago, se hubiera estado en mi forma humana probablemente de ese perro negro no hubiese quedado un pelo. Después de eso yo aún resentida) nos acoplamos bajo un árbol juntos, manteniendo nuestro calor corporal, aún enforma perruna dormitamos un Rato. Me desperté por culpa de unas lamidas en la cara, cuando abrí los ojos me encontré esos ojos grises que siempre ame, mirándome. -Cachorrita, hoy se van todos (James uno de ellos) de vuelta a su casa, supongo que querrás despedirte-susurra cuando se convierte en humano, con un pestañeo yo vuelvo a ser humana también, con un poco de audacia le di y un beso tímido en los labios, nada más que un piquito-a no nena tu no me dejas así-dice en un susurro antes de profundizar un poco más el beso-debemos ir a cambiarnos amor-dice sonriéndome, yo le devuelvo el gesto sintiéndome especial -vamos-digo sin más, y comienzo a caminar con el siguiéndome-siempre quise preguntarte algo Sirius-le digo bajito -dispara-me dice sonriendo  -¿me dejarías llamarte Orion?-le pregunto aún más bajito y ante eso espero su reacción, primero su cara no tiene erosión destacable, después pasa a sorpresa y por último a algo que no puedo definir -cariño...-comienza el con voz extrañamente dulce-nunca dejaría a nadie llamarme Orion-dice el, y yo bajo la mirada-pero...-añade con voz medio ahogada-tu puedes llamarme como se te venga en gana, tu eres especial y tienes llamarme Orion en tu derecho, por que incluso ese nombre, de tu boca, sonaría hermoso-termina mirándome a los ojos, yo me sonrojo hasta la punta del cabello (literalmente) tras su declaración, entramos en la sala común y me acerco a la escalera de las chicas dispuesta a subir, pero el me coge de la mano -¿qué?-pregunto extrañada, el de un tirón me besa y luego se separa, se da la vuelta y se aleja, mientras yo lo contemplo, antes de subir por las escaleras se gira un momento -nunca lo negaste-grita sonriente-ya sabes que me amabas-yo abro demasiado los ojos pero procuro no sonrojarme más -hasta luego Orion-grito, sorprendiendo a más de uno en la sala común, todos saben que odia que le digan así, ellos esperan expectantes su reacción -hasta luego corazón-más de una chica se desmaya