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Thalassa Lovegood la hija de Poseidon (Nico Di Angelo) — capítulo 4

Thalassa bajo su varita lentamente, el centauro no la atacaría delante de tantas personas. El centauro se acercó a ella, tuvo que reprimir una mueca para no mostrar su desagrado por la cercanía, lo único que no pudo evitar fue retroceder en dónde estaba sentada.─ Estaba esperando por ti Thalassa ─ el centauro la miro fijamente, sonaba tan tranquilo que por un momento sintió vergüenza por apuntarlo con su varita.─ ¿Cómo sabe mi nombre? ─ Thalassa lo miro con desconfianza.─ Recibí la carta de tu padre ─ el centauro alzó un pedazo de pergamino, Thalassa hizo una mueca ¿acaso ese era el Quiron del que tanto hablaban? ¿*Es que acaso mi madre quiere matarme?, sabe que odio los centauros y me envía a convivir con uno.*Thalassa se paró del baúl y señalo al centauro, su boca se abrió con horror antes de preguntar. ─ ¿Usted es Quiron? ─ el centauro abrió la boca para responder pero Thalassa se paro rápidamente en su baúl y coloco un dedo en los labios de Quiron ─ hay cosas que son mejor no saber. Ambos se miraron por largos segundos, los campistas miraban extrañados la escena. La cara del centauro mostraba confusión mientras Thalassa parecía lamentarse de si misma. ─ ¿Bienvenida al Campamento Mestizo? ─ dudó. Thalassa fulmino con la mirada a Quiron, retiró su dedo de los labios del centauro y se volvió a sentar en el baúl. Observó la mesa que estaba a su lado unas chicas la miraban de una muy mala forma y parecían tener una muy fuerte adicción al perfume, Thalassa les gruño y ellas miraron para otro lado, sonrió complacida. Todos los campistas (o casi todos) volvieron a lo que estaban haciendo antes de que ella aparezca de la nada. ─ Creo que no es necesario que le explique nada señorita Lovegood. Ella negó con la cabeza y miro a Quiron y luego a la comida que se encontraba en las mesas, no se había dado cuenta de que tenía hambre hasta ese momento. ─ Creo también que usted ya sabe quien es su padre divino ─ ella volvió a asentir ─ entonces ya puede sentarse en su mesa e instalarse en su cabaña, ¿o prefiere ser reconocida primero? ─ ¿Qué es ser reconoc...? No pudo terminar porque todos soltaron una exclamación de sorpresa y algunos señalaban su cabeza, o mejor dicho encima de ella. Thalassa miro hacía arriba, encima de su cabeza había un holograma de luz verde, hilado y reluciente. Una punta de lanza de tres: un tridente. Thalassa saltó otra vez intentando (inútilmente) apartar el holograma de ella. ─ ¡Por los calzones apestosos de la tía Muriel! ¡¿Qué es esto?! ─ Thalassa dejo de intentar apartar el holograma cuando vio que todos estaban arrodillados. Quiron la miro otra vez. ─ Poseidón ─ comenzó Quirón. ─ Agitador de la Tierra, Traedor de Tormentas, el Padre de los Caballos. Salve, Thalassa Lovegood, Hija del Dios del Mar. Thalassa observo como el holograma se desvanecía, bajo la mirada avergonzada todo el mundo la estaba viendo, ¿es qué acaso no tenían vida propia? ─ Te llevare hasta tu mesa para que puedas comer ─ Quiron intento coger una de sus maletas pero Thalassa lo detuvo. Agitó su varita y su equipaje comenzó a levitar. Muchos semidioses que todavía la observaban se sorprendieron. Thalassa aplaudió feliz e hizo un bailecito extraño. ─ ¡Oh si! ¡hice magia no verbal y fuera de Hogwarts! ─ continuo con su baile sin percatarse de las miradas divertidas de algunos, luego pareció darse cuenta de algo y se detuvo con cara de horror ─ ¡Oh no! ¡Hice magia fuera de Hogwarts! ¡Me expulsaran! ─ se lamento ─ ¡esperen! Ya no voy a asistir a Hogwarts. Thalassa cayó encima de su baúl que seguía levitando, ¿como no se había dado cuenta? Ahora que estaba en New York no iba a poder asistir a Hogwarts. ¡Tan solo faltaban tres días! ¡Iba a comenzar cuarto año! ─ ¡Oh, Merlin! ─ se volvió a lamentar y miro al cielo ─ ¿qué hice yo para merecer esto Merlin? ¡Oh por Morgana y Dumbledore! Quiero ir a Hogwarts. Quiron le acarició la espalda en señal de apoyo y dirigió su baúl flotante con ella encima hacía una mesa donde solo había un chico. Thalassa se sintió incómoda por la mirada que le daba, no podía negar que el chico era guapo, tenía el cabello negro y unos bonitos ojos verde mar, que eran idénticos a los de ella. ─ Esta es tu mesa Thalassa ─ Quiron señalo la mesa donde estaba sentado el chico, Thalassa lo miro confundida, ¿Acaso pensaba sentarla en la mesa de los in-populares, los nerds o los que no tienen compañía en este mundo cruel? Porque el resto de mesas están llenas y esta era la única vacía (exceptuando dos, una que también tenía un solo chico y que miraba a Thalassa de forma rara y la otra en donde no había nadie) ─ bueno los dejo para que se conozcan. Quiron se fue dejándola con el extraño chico, Thalassa miro a todas las direcciones evitando la mirada del extraño chico, perdiendo su concentración y haciendo que el baúl caiga al suelo, hubiese resultado vergonzoso si el chico no la hubiera sostenido y evitado su caída. Thalassa se sento a lado de él. ─ Y...¿has escuchado alguna vez sobre los nargles? ─ Thalassa utilizo el mismo tono soñador de su madre, sonrió de oreja a oreja sus ojos se agrandaron, Thalassa sabia que eso la hacía parecer chiflada, pero no le importaba. ─ ¿Qué? ─ el chico sacudió la cabeza y preguntó:─ ¿Eres hija de Poseidón? ─ ¿No escuchaste al cab...centauro? ─ resoplo enfadada y cruzó los brazos ─ ¡claro que soy hija de Poseidón! ¿de que otra manera estaría yo sentada aquí? Debería estar en mi casa en Inglaterra alistando mi baúl para ir a Hogwarts y claro por la noche pasar por la Madriguera. ─ Entonces ¿eres mi hermana? ─ ¿Qué no me acabas de escuchar? ─ Thalassa rodó los ojos ─ ¡claro que soy soy tu herm...! ¿qué? ─ Thalassa lo miro bien no se parecían casi en nada, si se observaban bien ambos tenían los mismos ojos verde mar y la misma nariz, frunció el ceño ─ ¿Tú eres Perseus Jackson? ─ Solo Percy ─ respondió ─ y creo que fue muy estúpido de mi parte preguntarte eso, ya sabes...sobre ser mi hermana. ─ No importa, soy Thalassa Lovegood tu nueva hermana. Thalassa sintió como se sonrojaba ¿Había pensado que su hermano era guapo? Abrió su baúl para evitar que se de cuenta de su sonrojo. Percy asomo la cabeza para ver que había dentro de el, miro extrañado el interior, Thalassa saco un libro cualquiera (al mismo tiempo que Percy sacaba su escoba) y cerro el baúl rápidamente sin darse cuenta del objeto que había sacado su ahora, nuevo hermano. ─ ¿Por qué llevas una escoba en tu baúl? Mejor dicho ¿por qué llevas baúl? Thalassa le quito la escoba y la acaricio con cariño, era un modelo antiguo pero todavía era muy bueno. ─ Es mi escoba de quidditch, es una reliquia ─ explicó mientras la acariciaba ─ me la regalo mi padrino Harry, es una Saeta de Fuego un modelo antiguo, pero es muy buena en los partidos. Percy la miro confundido. ─ ¿Qué es el "cuiditch"? ─ Thalassa la miro sorprendida e indignada. ─ Se dice quidditch, y es el mejor deporte del mundo mágico ─ Percy la seguía mirando confundido ─ ¡oh vamos, no saber que es el quidditch! Eres una vergüenza hermano mío. ─ ¡No te entiendo! ─ exclamó casi gritando, varios campistas se giraron interesados por la recién iniciada acalorada discusión ─ ¿qué es el quidditch y qué es eso del mundo mágico? ─ ¡Ya te dije que es el mejor deporte del mundo! ─ Thalassa frunció el ceño y bufo ─ y el mundo mágico es MI mundo, ¿sabes? ¡no se que hago explicando esto a muggles como tú! ─ ¿Me has insultado? ─ tenía cierto aire ofendido. ─ ¡No! Solo te digo la verdad. ─ ¿Y qué significa? ─ Percy volvió a su tono tranquilo y Thalassa se acomodo en su sitio. ─ Significa personas sin magia, personas como tú. ─ Sigo sin entender ─ Thalassa suspiro. ─ Escucha, yo pertenezco a un mundo diferente al tuyo, pertenezco al mundo mágico ¿entiendes? ─ Percy negó ─ quiero decir que soy una bruja. ─ ¿Una bruja? ¿Cómo la de los cuentos? Thalassa lo miro ofendida, ¿acaso le estaba diciendo fea? ─ ¡Obvio que no! Dime, ¿me ves la piel verde o una verruga más grande que mi cara? No verdad. Así que no quiero que lo vuelvas a repetir o te convertiré en un sapo. Percy asintió con algo de miedo, Thalassa colocó su varita detrás de su oreja derecha, era un gesto que había aprendido de su mamá que siempre le aseguraba que en ese lugar estaría más segura. El poco tiempo que estuvieron en el comedor Percy le explico como eran las cosas en el campamento y cuando verificó que ella haya entendido todo le comenzó a preguntar diversas cosas sobre el mundo mágico, cosas que Thalassa estuvo complacida de contar, aunque se emocionó mucho cuando Percy le pregunto sobre el quidditch y luego le prometió que al día siguiente le daría un paseo en escoba, ya que al ser él un muggle no podría volar en la escoba por si solo. Thalassa y Percy no se dieron cuenta de lo rápido que paso el tiempo hasta que los demás campistas comenzaron a irse, Thalassa pronunció el hechizo levitador e hizo un suave movimiento de mano con su varita mientras apuntaba el baúl, este comenzó a flotar. ─ ¿Qué tan largo es el camino hasta nuestra cabaña? ─ Thalassa miro divertida a Percy. ─ No tanto ¿por qué? Thalassa lo pensó un momento ¿acaso el ministerio no se ha dado cuenta de que esta utilizando magia? Se encogió de hombros, mientras no haga hechizos demasiado potentes no importaba cuantos hechizos menores haga, al menos eso quería creer. ─ ¿Te llevo? ─ Thalassa señaló su escoba, su hermano pareció dudarlo un momento pero al final accedió. Thalassa sujetó su equipaje (aún flotante) a su escoba y se montó en ella, Percy se colocó detrás de ella y algo incómodo la sujeto de la cintura, algunos campistas se quedaron a observar lo que estaban haciendo, Thalassa observo como un grupo de chicas se reían de ella, resoplo enfadada y dio una patada en el suelo, su hermosa escoba comenzó a elevarse en el aire varios los observaron sorprendidos. Thalassa inclinó su escoba hacía arriba y comenzó a ascender más rápido, el aire abrazo su rostro y sus cabellos rubios chocaron contra el rostro de Percy, amaba la sensación de volar. Aumento la velocidad y se imaginó que estaba en el campo de quidditch, entrenando con su equipo y preparándose para el partido. ─ ¡Creo que ya estamos muy alto! ─ la voz de Percy la sobresaltó, observo a su alrededor estaban entre las nubes. ─ Vamos a descender. ¡Sujetate bien! Thalassa sintió como su hermano se aferró más a ella, y rápidamente descendió en picado. Escucho una exclamación de parte de Percy. Y entró al campamento, cuando estuvo cerca de chocar contra el piso se detuvo y dirigió su escoba al frente, comenzó a volar en zigzag esquivando las cabañas, pudo notar que algunas estaban en construcción, siguió mirando los números en las cabañas, la número 7...la 6...5...la número 4 y al fin, se detuvo en la número 3.